EDAD MEDIA

RENACIMIENTO SXVI-XVII

BARROCO SXVII-XVIII

NEOCLÁSICO Y PRERRAFAELISMO SXVIII-XIX

SXIX-XX, IMPRESIONISMO Y REALISMO

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

LA ROLDANA

Virgen y el Niño con San Juan Bautista, 1692, terracota policromada
Me llamo Luisa Ignacia Roldán de Mena-Ortega, llegué a este mundo en Sevilla el 8 de Septiembre de 1652. Era la cuarta de los ocho hijos que tuvieron mis padres: Pedro Roldán y Teresa de Mena. Fuí bautizada en la iglesia de Santa Marina, en Sevilla. 
Mi padre, Pedro Roldán (1624-1699) era un afamado escultor del barroco andaluz. Se formó en Granada con Alonso de Mena. Un escultor vinculado estrechamente con la obra de otros artistas como Murillo y Valdés Leal. En 1647, me trasladé a Sevilla donde abrí su propio taller. De todos mis hermanos fui la que mejor captó las enseñanzas de mi padre, pero no fui la única en dedicarme al oficio de la escultura puesto que mis hermanas, Francisca y María también lo hicieron.
En el taller de mi padre aprendí las técnicas del trabajo en madera, piedra y barro y el empleo de la pintura, el dorado y el estofado de las imágenes.

Siempre fuí una niña algo despierta y a la que no le gustaba mucho obedecer de forma ciega a todo lo que le dijesen. Tanto es así, que decido casarse con un asistente del taller de mi padre, Luis Antonio de los Arcos, con la oposición absoluta de mi progenitor. El asunto de mi boda llegó incluso a los tribunales, pero estos a pesar de la época en la que sucedió, me dieron la razón a mí y terminé contrayendo matrimonio el 25 de diciembre de 1671 en la Iglesia de San Marcos de Sevilla.

Una vez casada abro mi propio taller, donde yo soy la maestra y mi marido el ayudante. Entre 1675 y 1683, cuatro de mis seis hijos mueren, la mayoría apenas alcanzó el segundo año de vida. Los que sobrevivieron, Francisco José Ignacio y Rosa María Josefa, no se dedicaron a mi oficio.

En el año 1684, esculpí para el Convento de los Carmelitas en Cádiz, mi primera obra maestra documentada, un Ecce Homo (hoy día en la catedral de Cádiz). La figura muestra a Cristo como víctima de torturas que está sufriendo, con las facciones del rostro descompuestas y la boca abierta para lanzar un grito desesperado de dolor, las manos atadas agarran el manto de púrpura.

En 1687 fui contratada por el cabildo de la Catedral de Cádiz para hacer las figuras para el nuevo monumento de la Templo.

Entre 1687 y 1700 realicé numerosas obras entre las que caben destacar: Virgen de la Soledad de la Cofradía del Santo Entierro de Puerto Real (Cádiz); San Servando y San Germán; María Magdalena para la Hermandad del Nazareno de Cádiz o Jesús Nazareno de Sisante (Cuenca).

En 1688 me trasladé a Madrid. Son años difíciles donde  trabajo para ganarme un puesto en el difícil mundo de la escultura, un mundo hostil y competitivo, y aun más si hablamos de una mujer. Pero mis esfuerzos se ven recompensados, ya que el día 15 de octubre de 1692, me conviertí en escultora de cámara del último rey de los Habsburgo, Carlos II. Pasé a ser la primera mujer en conseguir tal puesto. A pesar de todos los reconocimientos y fama, nunca tuve una posición económica holgada. España en esos tiempos estaba sumida en una tremenda crisis, la desastrosa situación económica y la crisis política y social heredadas del reinado de su padre Felipe IV unida a la ineficacia e incapacidad de los gobernantes acrecentaron la crítica situación de España y en especial de Castilla dando lugar a una serie de devaluaciones monetarias que alcanzaron la cima con la deflación de la moneda de vellón en 1680 y la posterior caída de la actividad económica, a todo esto hay que sumarle las numerosas guerras y la pompa desmesurada de la Corte, todo ello contribuyó a vaciar las arcas.Escribí varias misivas al rey pidiéndole en un principio un sueldo, más tarde le solicité un lugar donde vivir puesto que al no ser pagada no tenía como costear un lugar donde habitar con mi familia, por último, al no ver respondidas mis cartas, escribí a la reina Mariana de Neoburgo: ‘que por estar pobre y tener dos hijos lo paso con gran estreches pues muchos dias le falta para lo preciso del sustento de cada dia y por esto mas precizada a pedir a Vuestra Majestad se tenga por serbida mandar se le de una racion de especies para que tenga su nesecidad algun alibio’, la reina me otorgó que me concedieran 25 doblones. Pero mis penurias  continuarán, ya que el 1 de noviembre de 1700, Carlos II muere, por lo que me quedé sin mecenas.

En octubre de 1701, es nombrado rey de España a Felipe V, quien será el primer rey de la Casa de Borbón en reinar en España. El nuevo rey, también deposita su confianza en mí y me otorga nuevamente el puesto de escultora de Cámara, aunque si bien es cierto no es por motu propio, sino que soy yo quien  lo solicita y el Marqués de Villafranca intercede por mi. Pero las penurias económicas siguen exactamente igual que con Carlos II, la situación de mi familia empeoraba cada vez más. De nuevo, escribí cartas a la Casa Real, pidiendo el pago de obras de arte que ya habían sido entregadas.

De mi estilo como escultora, se puede decir que fuí barroquizante, esta característica la aprendí en el taller de mi padre, sin embargo  la llevo a unas formas de expresión más marcadas, más sentimentales, a veces tierna, siempre selladas por un barroquismo dinámico, logrado con melenas de cabello y ropajes ondeando.

Trabajé el barro y la madera, material con el que hice mis mayores logros. Sabía imprimir a las imágenes un tono humano y sensible, es perceptible en la delicadeza con que trabajo las carnaciones de los personajes bien en las manos bien en los rostros. Mis temas son eminentemente religiosos, esculpe belenes, ángeles, temas marianos... Inmersa en el ambiente contrarreformista español, mi producción escultórica se centra en la temática religiosa representando temas de la Pasión de Cristo, de Jesús Niño, de la Vida de la Virgen, la Sagrada Familia y los Santos.

Son muchas las esculturas que realicé, pero no todas han sido reconocidas, algunas se las han atribuido a otros artistas y otras aún no están claras. Lo que si es seguro que fui de una de las mejores artistas del barroco español.

Fallecí en  1704 , a pesar de mis éxitos y fama, en la pobreza.



LA ROLDANA

 

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Ecce Homo, 1686-88, Catedral de CádizEcce Homo, 1686-88, Catedral de Cádiz



San Miguel y el Demonio. Monasterio del Escorial