Carlos Martínez Aguirre
La camarera
del cine Doré
y otros poemas
Galaxia Imaginaria
Carlos Martínez Aguirre
nació en Madrid en 1974. Ha realizado estudios de Filología Clásica y
Hebrea en la Universidad Complutense y un máster de postgrado en
Filología Bizantina en el Instituto Nacional de Investigaciones de
Atenas. En la actualidad es profesor de Enseñanza Secundaria de Latín,
Griego y Cultura Clásica. Su libro La camarera del cine Doré y otros poemas
fue finalista en 1997 del XII premio de poesía Hiperión. Un ejemplar
impreso del libro puede adquirirse a través de los siguientes vínculos:
Librería Hiperión
Librería Agapea
DEDICATORIA
¡Buen provecho, lector!
Mi libro es como un sandwich en Preciados,
listo para comerse
sin pensar, de un bocado
y seguir disfrutando de la calle.
CLAVE ICONOGRÁFICA
Yo soy el poeta del valleinclanesco
canto que se esfuma como un cigarrillo.
De la rima ingenua y el amor burlesco
del afecto alegre y el verso sencillo.
Estudié latín cuando en las escuelas
la edad digital clava su doctrina
sobre los cerebros de las muchachuelas
que en vez de poemas compran cocaína.
Del cruel Schopenhauer son infiel pupilo
que tras abrazar su filosofía
en vez de alejarme del mundo intranquilo
me doy al amor, la burla y la orgía.
Estudio las lenguas del libro sagrado
siendo más ateo que el mismo Epicuro
y soy del partido del descamisado
gustándome Marx igual que el cianuro.
Por ser como Nietzsche dejeme bigote
y en vez de sobrehombre de aspecto viril
hallé en el espejo asnal monigote
mezcla de mariachi y guardia civil.
Y lo mismo imita mi pluma a Catulo
que el errante canto de Rubén Darío
o introduce versos que con disimulo
roba a Salomón del cantar judío
para hacer sonetos a una pelirroja
que escapó a mis yambos, a pesar de todo.
Y como rival alguno me enoja
al buen Wittgenstein le cubro de lodo.
AMORES
X-MEN
No vayas a pensarte, pelirroja
qué es la primera vez que me enamoro
ni tan siquiera de una pelirroja.
Cuando era niño ya lo estuve de una
era la chica de los Hombres-X.
ODI ET AMO
Odi et amo...
No.
Odi et amo...
No.
¡Menuda suerte, Catulo!
Así cualquiera es poeta.
¿Y yo?
¿Por qué siempre me enamoro de buenas chicas?
No hay derecho.
LA CHICA DEL GÁNGSTER
Bebimos juntos una nueva copa de Whisky
y después encendimos un par de cigarrillos.
Recuerdo que llevabas un vestido precioso
y los espectadores supongo que notaban
que te habías teñido el pelo de caoba,
a pesar de que, claro, todo era en blanco y negro.
Después yo te pedí durante unos momentos
que me dejaras ver tu collar de diamantes.
En el guión supongo que yo actuaba de gángster,
y en un principio quise robar la gargantilla,
pero el whisky, me temo, me nubló las ideas,
así que me lancé directo a por tu cuello
y al fin pude morder tus labios con mis dientes
y conocí por fin a qué saben tus besos.
Y me sentí feliz como en una película
de Cukor, de Minelli, de Lubitsch o de Capra.
Y casi no importaba que aquello fuera un sueño.
AMOR Y LA FEBRIL FILOSOFÍA
Mi amada es una rosa de marfil
y en ella encuentro yo más alegría
que en toda la febril filosofía
de mi azorada vida estudiantil.
Ningún libro que ponga yo en mi atril
se puede comparar a la poesía
de su triste mirar la lejanía
cuando llegan las lluvias en abril.
En vano gastaré mi juventud
si trato de buscar felicidad
en unos viejos libros en que nada,
ni siquiera las voces del Talmud,
se pueden comparar en majestad
al más leve suspiro de mi amada.
VIVAMVS, MEA LESBIA, ATQVE AMEMVS
Pocos mil me parecen de tus besos,
pocos mil me parecen, pocos ciento,
poco el tiempo parece que mi aliento
suspiros deja entre tus labios presos.
El sol y las estrellas ya no giran.
¿No ves que se han parado a contemplarnos?
¿No ves que ellos también quieren amarnos?
¿No crees que es nuestra dicha lo que miran?
¡Ojalá fuera así siempre, amor mío!
Hoy no pensemos más en el mañana,
vuelve a entrar en mi boca como un río
de saliva más dulce que el licor
más dulce de la más dulce manzana
y vivamos, y amémonos, amor.
EL TELÉFONO
Cuando llamaste ayer no comprendí ni jota
de lo que me contaste acerca de Remedios.
No sé lo que dijiste hablando de su novio
ni me enteré de qué pasaba con su hermana.
Tampoco te hice caso después, cuando empezaste
a hablar de esa película que visteis las dos juntas.
Sólo pude pensar
lo dulce que es tu voz
cuando hablas por teléfono.
PÓRTICO
¿Sabes qué me pregunto, pelirroja?
Me pregunto qué piensas de mis versos.
Porque no sé muy bien si estos son versos.
Yo no sé si serán muy vanguardistas,
muy modernos, o no sé que otra cosa.
La verdad es que no riman ni nada.
Pero tanto te quiero, pelirroja,
que me he puesto a buscarte, por si acaso,
la lira más amable y delicada
que se puede encontrar en la poesía
para hacerte un soneto como aquellos
que a su Laura Petrarca le compuso.
Ojalá te divierta, pelirroja.
A PATRICIA
Cambiaría mi vida por el viento
que acaricia tus párpados, Patricia,
por vivir sin ninguna otra codicia
dentro de la dulzura de tu aliento.
Mi vida cambiaría por tus ojos,
por ser rubor en tus mejillas llenas
o suave pulso dentro de tus venas
o alegre risa entre tus labios rojos.
Yo en cambio soy de tu prisión esclavo.
El nácar de tus ojos que hoy alabo
ha de tornarse en dardos y en cadenas,
y tu belleza, que es como la aurora,
temo devuelva las amargas penas
al corazón donde tu vida mora.
DECLARACIÓN DE AMOR EN MAHAGONNY
Dame el calor de tu cuerpo, querida
y ofréceme tu más dulce manzana.
No esperes a un estúpido mañana
ni dejes que la muerte o que la vida
destruyan con su rueda tus neuronas
y la eterna cadena de tu gen
no encuentre en este mundo más sostén
que un triste devenir de cromosomas.
Ven a quemar tu ser junto a mi infierno
y no tengas cuidado por lo eterno:
los siglos se han disuelto ya en cenizas.
Caronte quedó en paro el mes de enero,
Satán tiene los cuernos hechos trizas
y Osiris se ha marchado de crucero.
CANTAR 4,1
Palomas son los ojos de mi amada
que alegres surcan el azul del cielo.
Sus hermosas mejillas mi consuelo.
Su frente, claridad blanca y rosada.
Refugio es su mirada verde y plata
para el lúgubre ocaso de mi sueño.
Luz en la noche, aurora que en su empeño
despunta en el dolor de mi alma ingrata.
Rojos sus labios son como amapolas
que nacen libres entre los trigales.
Bálsamo es su sonrisa de mi suerte,
cura que aparta las angustias solas,
las tristes penas de mis tristes males
el no entender la vida ni la muerte.
TU NOMBRE
Ojalá pudiera
ocultar mi vida
cuando escribo versos.
O inventar amores
y cantar a musas
que no he conocido.
O llamarte Lesbia,
como hizo Catulo.
Pero es tan bonito
tu nombre, Patricia,
que me desespero
si no lo repito
en cada poema.
EL AMOR ES UN GÉNERO LITERARIO
He pensado escribirte como si no existiera
aún el feminismo. Como si nuestro tiempo
no fuera el fin de siglo, ni nadie conociese
la igualdad de los sexos, ni causara extrañeza
oír que te dijera que el amor que yo siento
por ti jamás podrías sentirlo tú por nadie.
Tal vez el amor sea solo literatura
que cambia con el tiempo. Supongo que nosotros
no amamos como Shakespeare, ni Shakespeare como Dante,
ni Dante como Safo, ni Safo como nadie.
A VECES ESTÁS TRISTE
Yo escribo versos
para tí, sencillitos.
Versos de amor, para que estés alegre.
Porque yo sé que a veces estás triste.
Y yo querría
compartir tu tristeza.
Pero el amor
no se gana con versos.
Yo bien lo sé, y tú también lo sabes.
Y sin embargo
yo te escribo poemas
porque es más triste amar en el silencio
como amas tú (Dios sabe a quién), cariño.
ILLUSIONS PERDUES
No. No fui yo Luciano
de Rubempré.
Ni ningún editor
me extendió un pagaré
con inhumano afán para chupar
mi sangre y calentar
su cobardía
con mi poesía.
Yo dormía, soñé y escribí versos
de amor para una niña.
Dulces y alegres versos como nunca
pensé yo que llegara a imaginarlos.
Si pudiera volver a aquellos días,
de esperanzas fingidas,
de ilusiones fatalmente perdidas.
Hoy se clavan mis ojos en la tarde,
melancólica tarde, tarde parda;
gris como yo,
como mis versos.
Y al cabo ¿qué me queda?
¿Qué nuevos sueños
alejarán mi angustia y mis pequeños
temores? ¿Qué ambiciones
me tendrán ahora en pie?
¿Dónde podré encontrar mayor fortuna
que en aquella sonrisa que mis versos
a sus labios llevaron
una tarde cualquiera en un café?
DITIRAMBO DEL POETA VICTORIOSO
Ni con diamantes, ni con oro lidio,
ni con plata o incienso perfumado,
ni con piedras preciosas, ni con lino,
ni siquiera con púrpura violácea
he logrado rendir a mi muchacha.
¡Mas mis versos tampoco lo han logrado!
¿Dónde ahora están las Musas, dónde Apolo?
¡Mucho sabéis cuidar de los poetas!
¡Qué marchitos están vuestros laureles!
Mas guardemos la calma. Disfrutemos
del amargo sabor de la derrota:
aún el jardín está lleno de flores,
y aunque no las hubiera, poco importa:
hoy me siento más fuerte que la noche.
Y tú, Propercio, invítame a una copa
en el Averno, que me la he ganado.
LA RED DE SCHOPENHAUER
PARERGA UND PARALIPOMENA
¡El mundo es dolor! ¡El mundo es dolor!
¡Qué odiosa doctrina tiene este señor!
¡Yo no sé por qué tuve que creerle!
¡Mi sangre se hiela tan sólo con verle!
¡Amar sólo causa dolor más profundo!
¡De dónde sacaste tu impulso fecundo
leyendo la Crítica del bueno de Kant?
¿Por que envenenaste como un alacrán
con fiero aguijón, viejo pesimista,
mi tierna mollera de horror pantelista?
¡Amar solo causa dolor más profundo!
¡Yo pienso en la madre que te trajo al mundo!
EL PERRO DE SCHOPENHAUER
Cuanto más conozco a los perros
menos entiendo a mi amo.
SÓLO WITTGENSTEIN SE ME RESISTE
Lo único interesante de estudiar
en esta madriguera lechuguil
es que los profesores te acostumbran
a libros que no hay Dios que los aguante.
Cosa que con el tiempo se agradece:
al principio leía sin constancia,
en cuanto me aburría lo dejaba,
o saltaba de página o de párrafo.
¡Después de cuatro cursos de carrera
tan sólo Wittgenstein se me resiste!
SOBREDOSIS INTELECTUAL QUE SUFRIÓ EL POETA
LEYENDO EL TRACTATUS LOGICO-PHILOSOPHICUS
Un perro me mira nefrítico
y lanza un aullido brahmánico,
mis nervios se erizan de pánico
y escucho un zumbido levítico.
Se agita mi pecho analítico
como un elefante indostánico
buscando un maní ramadánico
en un carnarval monolítico.
Me ataca un sudor sifilítico
con un frenesí matemático,
adquiero un color jesuítico
y escucho el cantar de un lunático,
me invade un sopor sodomítico
y vuelvo los ojos socrático.
LICANTROPÍA
La luna, sacerdotisa
de la noche, luna llena,
felizmente me condena
mostrando blanca sonrisa
a feroz licantropía.
Me convierto en hombre lobo,
y por cometer un robo
me introduzco en la abadía
en busca de algún perdido
volumen de biología
de un tal Dr. Frankesnstein.
De pronto un horrible aullido:
¿la cruz?, ¿la estrella judía?
¡El libro de Wittgenstein!
SÖREN KIERKEGAARD
Alrededor del alma de un hombre atormentado
se traza la parábola de Isaac y Abraham.
Tus ojos se clavaron en los ojos del Cristo
moravo y encontraste amor en la severa
imagen que tu padre te mostró de Jesús.
Tus ojos se clavaron también en las espinas
que coronan las sienes de cada hombre y mujer
y quisiste calmar su dolor con tus lágrimas
escritas en tus libros con tinta de tu sangre.
Tus ojos tan profundos se clavaron por fin
en aquella muchacha que sólo era una niña,
hermosa como el sueño de un ángel celestial,
pura como la luz del sol de la mañana,
la cálida Regina Olsen, enamorada
del teólogo poeta, la niña que volviste
el centro de tu lucha. La niña que inmolaste
en tu altar por tu oculto sentido de la estética
para encontrar en ella tu propia salvación
y la de Sartre, de Camus y mía...
DIARIO DE UN SEDUCTOR
¡Cuidado a quien sonríes!
¡Cuidado, mi feliz desconocida!
Pues cada vez que ríes
me das la bienvenida
abriéndome las puertas de tu vida.
A BORGES
Hay algo en tu palabra que es igual
de triste que la pena de una rosa.
Es un constante anhelo de belleza
que buscas en las páginas de Whitman,
en los versos latinos de Virgilio,
en el sonido de tu amada lengua
germana. Es la llamada de un amigo
que vive solo, que huye del amor,
que conoce la vida demasiado.
Surgían de tus labios nuevos sueños
traídos en la red de Schopenhauer.
Querido compañero de mis noches:
en la montaña mágica tu sombra
sigue tan sola como estuvo en vida.
POEMA ESCRITO EN LA SOLAPA
DE UNA GRAMÁTICA HEBREA
Yo también me pregunto, como Borges,
si estarás, Israel, en el perdido
laberinto de ríos de mi sangre;
si al pronunciar de nuevo las palabras
de tu sagrada lengua no estaré
repitiendo el poema de Sión
que mis antepasados recitaron
en cualquier sinagoga sefardita.
Me temo, sin embargo, que tu Dios
no es el mío, Israel, (mi Dios murió
y no ha resucitado), y que tu pueblo
tampoco es ya mi pueblo. Sin embargo
hay noches en que sueño con tus montes,
tus viñas, con tus campos y tus gentes,
con el Jordán, con esos otros fieles
que hoy lloran bajo tu arrogante cetro,
y entonces yo también siento nostalgia,
y como el viejo Yehudá-Leví
vuela mi corazón desde Occidente,
devora las estrellas y se posa
sobre las viejas ruinas de tu Templo.
SOBRE UN PENSAMIENTO DE KANT
Como un abeto solitario crezco,
encerrado en mi mismo y sin dar fruto
ni sombra, ni refugio, ni tributo
a Dios o a la existencia que aborrezco.
Me yergo sobre mi, no compadezco
ningún otro dolor en absoluto
que mi propio dolor: cada minuto
de mi vida mortal yo desfallezco.
Mi ser está cansado de luchar
contra una infinitud de sufrimiento
¿Cuándo terminará esta eterna broma?
Mi corazón anhela descansar
igual que sueña con que cese el viento
que sostiene su vuelo la paloma.
EL SABIO SILENO
Gotas de lluvia de suave tan-tan.
Vuelvo mis ojos al libro de historias
de los helenos y escucho sus glorias.
Sirvo una copa y prosigo mi plan.
Un rey pregunta "¿Qué es más preferible
para un mortal modelado con barro?"
Saltan mis nervios, enciendo un cigarro
y de repente se funde un fusible.
Busco una vela fanáticamente,
quiero saber qué responde Sileno,
gimen los vientos y apuro el coñac.
"¡No haber nacido, morir de repente!"
Cae el cigarro al bramido de un trueno
y en la mesilla se escucha un tic-tac.
A LOU SALOMÉ
Para qué quiero luz si están sus ojos,
profundidad azul que todo puede
arrastrar tras de sí, para qué quiero
seguir luchando con aguda espada
cuando a su lado cantan las estrellas
y el mundo duerme con gentil sopor
y de mi pecho ya no brota sangre
ni mi mirada ciega los abismos,
cuando a su lado del jardín del tiempo
los frutos crecen con dorado gozo
y en mi desierto los arroyos brotan
y con sus lenguas mi amargura barren,
cuando a su lado las espinas cesan
y el corazón anhela con arrojo
el porvenir, la eternidad, el sino,
la eterna vuelta sobre el tiempo eterno,
cuando a su lado yo me siento libre
como un fantasma, libre del cansancio,
como en un cielo claro de noviembre,
cuando a su lado yo me siento libre
lejos del bien, del mal y el sufrimiento.
NIETZSCHE Y UNAMUNO
Místico Unamuno de moral de esclavo
¿Por qué te enojaron tanto los escritos
de aquel solitario tejedor de mitos
que sólo trataba de escapar, al cabo,
del triste destino de la humanidad?
¿Acaso no hiciste tu siempre lo mismo?
¿Es que tu supiste vencer el abismo?
¿Es que hallaste en Cristo la tranquilidad?
¿O acaso la hallaste en la suave mano
de Concha Lizárraga? Cálmate, Unamuno.
Nietzsche nunca tuvo por Cristo rencor.
Tal vez lo encontraba demasiado humano
más también sabía que nunca ninguno
fue como tu Cristo tan digno de amor.
ALSO SPRACH ZARATHUSTRA
Una mariposa de melancolía
voló de los labios del joven profeta,
hermoso recuerdo del amor que un día
ardiera en su pecho cual llama violeta.
Sus ojos se cierran con dulce pesar,
la mano acaricia la piel del reptil,
el macho felino se deja abrazar
y el águila inclina su cuello servil.
Aprieta los puños el persa arrogante,
su boca aún conserva un gusto de sal,
la sierpe se escurre, la fiera rampante
ruge a los abismos del bien y del mal,
el águila cruza un cielo radiante
y la mariposa se aleja jovial.
INCIPIT TRAGOEDIA
Existe un árbol llamado futuro
donde cuelgan los más audaces sueños.
Y no al género humano yo le auguro
la gloria de alcanzarlos. Son sus dueños
inmundas bestias, monstruos de moral,
pesadillas nacidas del desierto,
amargos frutos de la unión fatal
de un lóbrego ayer y un presente incierto.
Existe un árbol llamado futuro
en donde colgaremos nuestros nidos
hombres nacidos de un metal más duro,
fecunda estirpe de anhelos hundidos,
suspiros de una noche de verano,
eterna vuelta sobre un tiempo eterno,
tal vez Sigfridos de un canto germano,
tal vez sibilas del latino Averno.
Existe un árbol llamado futuro,
proteico esclavo de la mente humana.
Cubren sus ramas del rencor el muro
que oculta en la piedad envidia insana.
Desnudos ante el árbol sobrehumano
inmolarán sus almas los poetas
a su propio destino, el dios pagano
falto de altar, de templo y de profetas.
Y al fin del llanto, el manantial sonoro,
el dolor sin final, la eterna ira,
modelarán sus lágrimas con oro
y ya no habrá verdad ni habrá mentira.
EL CLAVE SONORO
ESOS TESTS
Nunca preguntan nada de mí
en esos tests.
En esos tests que te preguntan algo de todo
nunca preguntan nada de mí.
Los cuestionarios,
nunca preguntan si me divierte hablar con mi sombra.
Y a mí me gusta contarle cosas.
Los cuestionarios
tampoco incluyen dar un paseo como afición.
Hubo una vez que preguntaron sobre los libros.
Es un detalle.
Los muertos saben contar historias en su silencio.
Algunas veces cierro un volumen y lo acaricio.
¡Les quiero tanto!
¡Ah! No preguntan tampoco nunca si hago poemas.
Y es una suerte que yo no pinte.
Pero da igual.
Pienso que al menos, sí, deberían decirlo al menos.
Ya sé que yo no contestaría.
Pero da igual.
No sé quien hace esos cuestionarios.
Nunca preguntan nada que sirva.
¿Ellos no buscan una muchacha
y se enamoran?
¿No se divierten después diciendo
cosas bonitas?
¡Qué raros son!
Nunca preguntan nada de mí
en esos tests.
MI AMADA SIBILA
¡Qué guapa muchacha! ¡Qué linda adivina!
¡Cómo me embelesa su duda supina!
Su rostro de niña gentil me fascina.
Recorren mis ojos la eterna Sixtina
buscando a mi délfica amada sibila.
¡Qué quieta y suspensa sonrisa tranquila!
Su dulce mirada, su fina pupila
me calman los nervios mejor que una tila.
Maldito Yavé, ¡qué atroz felonía
poner en los labios de esta monería
la cábala inmunda de tu profecía!
No llores, mi vida, los crueles accesos
que el dios de Israel coloca en tus sesos
te haré yo olvidarlos con cálidos besos.
SONATINA INCONCLUSA
¿Qué me cuentas, princesa?
¿Tras haber esperado dos milenios
a tu príncipe azul
se ha ido con el primer batracio verde
que ha venido a pedirle un beso?
¿Y por eso te afliges?
No llores por tan poco,
y no le des más vueltas.
Maquíllate la cara,
queda con una amiga
y lánzate sobre el primer muchacho
de ojos bonitos que te saque una sonrisa.
Ya volverás mañana a enamorarte.
Mientras tanto, diviértete
con todo el que te guste.
Y no te quedes en casa
dando vueltas al pasado
ni dejes nunca que nadie
te arrebate tu presente
POLÍTICAMENTE INCORRECTO
Mi novia me ha frustrado, no me deja
que le compre una flor de esas que venden
enrolladas en transparente plástico
las chinas de sonrisa milenaria.
Dice que no le gustan esas flores,
que esos regalos son una horterada.
¡Pero a mí me gustaban, yo quería
comprar aquella flor, sólo una flor!
¡Quise además comprársela a esa china!
¡Si hubiese sido un chino no valía!
¡Era la china de los pies pequeños!
¡La china que no sé de qué se ríe!
Si no me deja que le compre flores
mañana mismo corto con mi novia.
IT HAPPENED ONE NIGHT
Estoy honradamente enamorado
de Claudette Colbert, pero soy tan tímido
que todavía no le he dicho nada.
Y el caso es que en el cine, el otro día...
si hubiera... pero había mucha gente,
y todos la miraban, me di cuenta.
Es tan guapa que, claro, no me extraña.
Es la chica perfecta, tiene todo.
Tan sólo necesito de un instante,
de un pequeño momento en que me atienda;
la verdad es que nunca me hace caso,
está muy en sus cosas, no me escucha
(es tan inteligente, no me extraña.)
Pero bueno, yo tengo que decírselo.
Seguro que, si no, se me adelantan.
¡Caray, hombre!, ¿por qué seré tan tímido?
REFLEXIONES (O CASI) DE UN SKIN-HEAD
Cuando escucho la palabra cultura
la mano se me va hacia la pistola.
En general ante cualquier palabra
la mano se me va hacia la pistola.
Aunque la mayoría de las veces
no tengo que esperar a las palabras.
LA INFELIZ ME PIDIÓ UN SONETO
Me pides, amiga mía,
que te componga un soneto
delante de este sujeto
que aborrece la poesía.
¿Tú estás loca?, la energía
que yo gasto en un cuarteto
tiene como único objeto
propiciarme compañía
femenina. Tú, si quieres,
pídele un libro a tu novio
de Neruda o de quien sea.
Yo no escribo misereres
por encargo, que me agobio.
¡Y además, eres muy fea!
UN ATLANTE NOS DESCRIBE A SU NOVIA
Mi novia tiene sangre de sirena
y lasciva mirada de coral.
Arena del desierto en su sensual
epidermis, y un brillo en la melena
de fulgor sideral que me enajena
de todo pensamiento racional.
Sus dientes son estrellas de cristal
ocultas tras su boca de azucena.
Su cuerpo es un oficio criminal
glosado por un clero artificial
de besos inyectados por la vena
que afloran como un ángel infernal
y abrasan la moral que me envenena
igual que una novena saturnal.
FLOR DE MELANCOLÍA
Si pronto ya no sana
mi corazón de todos sus dolores
embarcaré mañana
en un barco de flores
y buscaré mi suerte y mis amores.
JUDIT Y HOLOFERNES
Miradme bien, aquí estoy, orgulloso
como el bravo Holofernes, orgulloso
de mi fuerza, mi amor, y de mi musa.
Capaz de derrotar a la tormenta,
más fuerte que la bomba de neutrones,
inmune ante las razas de titanes
triunfal ante el dinero americano,
invicto tras las más terribles lides,
triunfante ante la horrible propaganda
incluso en las campañas navideñas.
Miradme bien, jamás podréis vencerme.
Tan sólo me destruye la belleza
del rostro perfumado de Judit,
de Mónica, Beatriz o Margarita.
Ellas sí que amenazan mi pescuezo,
no vosotros, queridos enemigos.
GUSTAVO ADOLFO BÉCQUER
EN LA CORTE DEL REY ARTURO
El bueno de Gustavo Adolfo Bécquer
se plantó en Camelot una mañana
no sé si por la acción de aquellos átomos
invisibles del aire combinados
de forma equivocada o por algún
hechizo de Merlín; pero lo cierto
es que la corte estaba sorprendida
de sus finos modales, y Ginebra
prendada del poeta se lo come
con los ojos. El viejo rey Arturo
cumpliendo su papel de consentido
hace como si nada y se divierte
cantando a las oscuras golondrinas,
y Lancelot, al borde de un ataque
de celos, mordisquea los anillos
de su pesada cota. Sin embargo
en vano se preocupa el caballero
pues Bécquer (que en sus versos ya sabemos
como miente) se muere cautivado
por la ardiente mirada de Morgana.
LA CAMARERA DEL CINE DORÉ
La camarera del cine Doré
tiene unos ojos que quitan el hipo
una sonrisa preciosa y un tipo
que aleja el sueño mejor que el café.
Lleva una trenza que verla da gloria
y al acercarse a servir a la mesa
luce tan guapa como una princesa
y da una fiebre de amor transitoria.
Es tan bonita que quiero creer
que se ha escapado de algún fotograma
o de un cartel, y también que sin duda
sus dulces besos habrán de tener
todo el ardiente calor de una dama
de alguna vieja película muda.
EL FANTASMA DE UN ÁTOMO DE URANIO
EVOCA SU RUPTURA SENTIMENTAL
Tú te alejaste de mi...
y yo arrasé Nagasaki.
EL FILTRO
¡Qué buen filtro inventó la vieja bruja!
Bien sabían los jóvenes del pueblo
que ninguna muchacha resistía
sus efectos, que todas al probarlo
les tomaban la mano y los llevaban
a los campos de lírios, por la noche,
a entregarles su amor antes negado.
Es por eso que todos la querían
le llevaban manzanas y le hablaban
de las cosas que ocupan a los jóvenes
y que son la alegría del anciano.
Y la bruja seguía con su pócima
que tenía tan solo algo de vino,
unos rayos de luna y cuatro lágrimas
que la bruja lloraba cada noche
al pensar en el hombre que no tuvo.
DALILA
Al director del coro. Al modo de "Delilah".
Cuentan los libros de jueces historias obscenas.
Dulces historias nacidas de un cándido ayer.
Cuando bajaban a Gaza de putas los héroes.
Tiempos de horror y justicia, de sangre y de fe.
Era Sansón un muchacho de largos cabellos.
Gran jugador, asesino, la flor de Yavé.
Un formidable guerrero de bajos instintos.
Fue el elegido de Dios como Juez de Israel.
Y era Dalila la chica más guapa de Gaza.
Una monada, la joya de todo el burdel.
Piel de manzana perversa, pestañas de luna.
Fuego con muslos de diosa y perfil de mujer.
Con el antiguo calor de esos tiempos se amaron.
Fueron sus noches de pura lujuria y placer.
Pero el amor de Dalila tenía su precio.
Precio que pagan los fieles del culto a Astarté.
¡Ay,
mi Dalila!
Deja que muera en tus brazos de amor otra vez!
RIDENTEM DICERE VERVM