La camarera del cine Doré


Carlos Martínez Aguirre

La camarera
del cine Doré
y otros poemas




Galaxia Imaginaria


Carlos Martínez Aguirre nació en Madrid en 1974. Ha realizado estudios de Filología Clásica y Hebrea en la Universidad Complutense y un máster de postgrado en Filología Bizantina en el Instituto Nacional de Investigaciones de Atenas. En la actualidad es profesor de Enseñanza Secundaria de Latín, Griego y Cultura Clásica. Su libro La camarera del cine Doré y otros poemas fue finalista en 1997 del XII premio de poesía Hiperión. Un ejemplar impreso del libro puede adquirirse a través de los siguientes vínculos:

  • Librería Hiperión

  • Librería Agapea



  • DEDICATORIA

    ¡Buen provecho, lector!
    Mi libro es como un sandwich en Preciados,
    listo para comerse
    sin pensar, de un bocado
    y seguir disfrutando de la calle.



    CLAVE ICONOGRÁFICA

    Yo soy el poeta del valleinclanesco
    canto que se esfuma como un cigarrillo.
    De la rima ingenua y el amor burlesco
    del afecto alegre y el verso sencillo.

    Estudié latín cuando en las escuelas
    la edad digital clava su doctrina
    sobre los cerebros de las muchachuelas
    que en vez de poemas compran cocaína.

    Del cruel Schopenhauer son infiel pupilo
    que tras abrazar su filosofía
    en vez de alejarme del mundo intranquilo
    me doy al amor, la burla y la orgía.

    Estudio las lenguas del libro sagrado
    siendo más ateo que el mismo Epicuro
    y soy del partido del descamisado
    gustándome Marx igual que el cianuro.

    Por ser como Nietzsche dejeme bigote
    y en vez de sobrehombre de aspecto viril
    hallé en el espejo asnal monigote
    mezcla de mariachi y guardia civil.

    Y lo mismo imita mi pluma a Catulo
    que el errante canto de Rubén Darío
    o introduce versos que con disimulo
    roba a Salomón del cantar judío

    para hacer sonetos a una pelirroja
    que escapó a mis yambos, a pesar de todo.
    Y como rival alguno me enoja
    al buen Wittgenstein le cubro de lodo.








    AMORES







    X-MEN

    No vayas a pensarte, pelirroja
    qué es la primera vez que me enamoro
    ni tan siquiera de una pelirroja.
    Cuando era niño ya lo estuve de una
    era la chica de los Hombres-X.



    ODI ET AMO

    Odi et amo...
    No.
    Odi et amo...
    No.
    ¡Menuda suerte, Catulo!
    Así cualquiera es poeta.
    ¿Y yo?
    ¿Por qué siempre me enamoro de buenas chicas?
    No hay derecho.



    LA CHICA DEL GÁNGSTER

    Bebimos juntos una nueva copa de Whisky
    y después encendimos un par de cigarrillos.
    Recuerdo que llevabas un vestido precioso
    y los espectadores supongo que notaban
    que te habías teñido el pelo de caoba,
    a pesar de que, claro, todo era en blanco y negro.
    Después yo te pedí durante unos momentos
    que me dejaras ver tu collar de diamantes.
    En el guión supongo que yo actuaba de gángster,
    y en un principio quise robar la gargantilla,
    pero el whisky, me temo, me nubló las ideas,
    así que me lancé directo a por tu cuello
    y al fin pude morder tus labios con mis dientes
    y conocí por fin a qué saben tus besos.
    Y me sentí feliz como en una película
    de Cukor, de Minelli, de Lubitsch o de Capra.
    Y casi no importaba que aquello fuera un sueño.



    AMOR Y LA FEBRIL FILOSOFÍA

    Mi amada es una rosa de marfil
    y en ella encuentro yo más alegría
    que en toda la febril filosofía
    de mi azorada vida estudiantil.

    Ningún libro que ponga yo en mi atril
    se puede comparar a la poesía
    de su triste mirar la lejanía
    cuando llegan las lluvias en abril.

    En vano gastaré mi juventud
    si trato de buscar felicidad
    en unos viejos libros en que nada,

    ni siquiera las voces del Talmud,
    se pueden comparar en majestad
    al más leve suspiro de mi amada.



    VIVAMVS, MEA LESBIA, ATQVE AMEMVS

    Pocos mil me parecen de tus besos,
    pocos mil me parecen, pocos ciento,
    poco el tiempo parece que mi aliento
    suspiros deja entre tus labios presos.

    El sol y las estrellas ya no giran.
    ¿No ves que se han parado a contemplarnos?
    ¿No ves que ellos también quieren amarnos?
    ¿No crees que es nuestra dicha lo que miran?

    ¡Ojalá fuera así siempre, amor mío!
    Hoy no pensemos más en el mañana,
    vuelve a entrar en mi boca como un río

    de saliva más dulce que el licor
    más dulce de la más dulce manzana
    y vivamos, y amémonos, amor.



    EL TELÉFONO

    Cuando llamaste ayer no comprendí ni jota
    de lo que me contaste acerca de Remedios.
    No sé lo que dijiste hablando de su novio
    ni me enteré de qué pasaba con su hermana.
    Tampoco te hice caso después, cuando empezaste
    a hablar de esa película que visteis las dos juntas.
    Sólo pude pensar
    lo dulce que es tu voz
    cuando hablas por teléfono.



    PÓRTICO

    ¿Sabes qué me pregunto, pelirroja?
    Me pregunto qué piensas de mis versos.
    Porque no sé muy bien si estos son versos.
    Yo no sé si serán muy vanguardistas,
    muy modernos, o no sé que otra cosa.
    La verdad es que no riman ni nada.
    Pero tanto te quiero, pelirroja,
    que me he puesto a buscarte, por si acaso,
    la lira más amable y delicada
    que se puede encontrar en la poesía
    para hacerte un soneto como aquellos
    que a su Laura Petrarca le compuso.
    Ojalá te divierta, pelirroja.



    A PATRICIA

    Cambiaría mi vida por el viento
    que acaricia tus párpados, Patricia,
    por vivir sin ninguna otra codicia
    dentro de la dulzura de tu aliento.

    Mi vida cambiaría por tus ojos,
    por ser rubor en tus mejillas llenas
    o suave pulso dentro de tus venas
    o alegre risa entre tus labios rojos.

    Yo en cambio soy de tu prisión esclavo.
    El nácar de tus ojos que hoy alabo
    ha de tornarse en dardos y en cadenas,

    y tu belleza, que es como la aurora,
    temo devuelva las amargas penas
    al corazón donde tu vida mora.



    DECLARACIÓN DE AMOR EN MAHAGONNY

    Dame el calor de tu cuerpo, querida
    y ofréceme tu más dulce manzana.
    No esperes a un estúpido mañana
    ni dejes que la muerte o que la vida

    destruyan con su rueda tus neuronas
    y la eterna cadena de tu gen
    no encuentre en este mundo más sostén
    que un triste devenir de cromosomas.

    Ven a quemar tu ser junto a mi infierno
    y no tengas cuidado por lo eterno:
    los siglos se han disuelto ya en cenizas.

    Caronte quedó en paro el mes de enero,
    Satán tiene los cuernos hechos trizas
    y Osiris se ha marchado de crucero.



    CANTAR 4,1

    Palomas son los ojos de mi amada
    que alegres surcan el azul del cielo.
    Sus hermosas mejillas mi consuelo.
    Su frente, claridad blanca y rosada.

    Refugio es su mirada verde y plata
    para el lúgubre ocaso de mi sueño.
    Luz en la noche, aurora que en su empeño
    despunta en el dolor de mi alma ingrata.

    Rojos sus labios son como amapolas
    que nacen libres entre los trigales.
    Bálsamo es su sonrisa de mi suerte,

    cura que aparta las angustias solas,
    las tristes penas de mis tristes males
    el no entender la vida ni la muerte.



    TU NOMBRE

    Ojalá pudiera
    ocultar mi vida
    cuando escribo versos.
    O inventar amores
    y cantar a musas
    que no he conocido.
    O llamarte Lesbia,
    como hizo Catulo.
    Pero es tan bonito
    tu nombre, Patricia,
    que me desespero
    si no lo repito
    en cada poema.



    EL AMOR ES UN GÉNERO LITERARIO

    He pensado escribirte como si no existiera
    aún el feminismo. Como si nuestro tiempo
    no fuera el fin de siglo, ni nadie conociese
    la igualdad de los sexos, ni causara extrañeza
    oír que te dijera que el amor que yo siento
    por ti jamás podrías sentirlo tú por nadie.

    Tal vez el amor sea solo literatura
    que cambia con el tiempo. Supongo que nosotros
    no amamos como Shakespeare, ni Shakespeare como Dante,
    ni Dante como Safo, ni Safo como nadie.



    A VECES ESTÁS TRISTE

    Yo escribo versos
    para tí, sencillitos.
    Versos de amor, para que estés alegre.
    Porque yo sé que a veces estás triste.
    Y yo querría
    compartir tu tristeza.
    Pero el amor
    no se gana con versos.
    Yo bien lo sé, y tú también lo sabes.
    Y sin embargo
    yo te escribo poemas
    porque es más triste amar en el silencio
    como amas tú (Dios sabe a quién), cariño.



    ILLUSIONS PERDUES

    No. No fui yo Luciano
    de Rubempré.
    Ni ningún editor
    me extendió un pagaré
    con inhumano afán para chupar
    mi sangre y calentar
    su cobardía
    con mi poesía.

    Yo dormía, soñé y escribí versos
    de amor para una niña.
    Dulces y alegres versos como nunca
    pensé yo que llegara a imaginarlos.
    Si pudiera volver a aquellos días,
    de esperanzas fingidas,
    de ilusiones fatalmente perdidas.

    Hoy se clavan mis ojos en la tarde,
    melancólica tarde, tarde parda;
    gris como yo,
    como mis versos.

    Y al cabo ¿qué me queda?
    ¿Qué nuevos sueños
    alejarán mi angustia y mis pequeños
    temores? ¿Qué ambiciones
    me tendrán ahora en pie?
    ¿Dónde podré encontrar mayor fortuna
    que en aquella sonrisa que mis versos
    a sus labios llevaron
    una tarde cualquiera en un café?



    DITIRAMBO DEL POETA VICTORIOSO

    Ni con diamantes, ni con oro lidio,
    ni con plata o incienso perfumado,
    ni con piedras preciosas, ni con lino,
    ni siquiera con púrpura violácea
    he logrado rendir a mi muchacha.
    ¡Mas mis versos tampoco lo han logrado!
    ¿Dónde ahora están las Musas, dónde Apolo?
    ¡Mucho sabéis cuidar de los poetas!
    ¡Qué marchitos están vuestros laureles!

    Mas guardemos la calma. Disfrutemos
    del amargo sabor de la derrota:
    aún el jardín está lleno de flores,
    y aunque no las hubiera, poco importa:
    hoy me siento más fuerte que la noche.

    Y tú, Propercio, invítame a una copa
    en el Averno, que me la he ganado.








    LA RED DE SCHOPENHAUER







    PARERGA UND PARALIPOMENA

    ¡El mundo es dolor! ¡El mundo es dolor!
    ¡Qué odiosa doctrina tiene este señor!
    ¡Yo no sé por qué tuve que creerle!
    ¡Mi sangre se hiela tan sólo con verle!
    ¡Amar sólo causa dolor más profundo!
    ¡De dónde sacaste tu impulso fecundo
    leyendo la Crítica del bueno de Kant?
    ¿Por que envenenaste como un alacrán
    con fiero aguijón, viejo pesimista,
    mi tierna mollera de horror pantelista?
    ¡Amar solo causa dolor más profundo!
    ¡Yo pienso en la madre que te trajo al mundo!



    EL PERRO DE SCHOPENHAUER

    Cuanto más conozco a los perros
    menos entiendo a mi amo.



    SÓLO WITTGENSTEIN SE ME RESISTE

    Lo único interesante de estudiar
    en esta madriguera lechuguil
    es que los profesores te acostumbran
    a libros que no hay Dios que los aguante.
    Cosa que con el tiempo se agradece:
    al principio leía sin constancia,
    en cuanto me aburría lo dejaba,
    o saltaba de página o de párrafo.
    ¡Después de cuatro cursos de carrera
    tan sólo Wittgenstein se me resiste!



    SOBREDOSIS INTELECTUAL QUE SUFRIÓ EL POETA
    LEYENDO EL TRACTATUS LOGICO-PHILOSOPHICUS

    Un perro me mira nefrítico
    y lanza un aullido brahmánico,
    mis nervios se erizan de pánico
    y escucho un zumbido levítico.

    Se agita mi pecho analítico
    como un elefante indostánico
    buscando un maní ramadánico
    en un carnarval monolítico.

    Me ataca un sudor sifilítico
    con un frenesí matemático,
    adquiero un color jesuítico

    y escucho el cantar de un lunático,
    me invade un sopor sodomítico
    y vuelvo los ojos socrático.



    LICANTROPÍA

    La luna, sacerdotisa
    de la noche, luna llena,
    felizmente me condena
    mostrando blanca sonrisa

    a feroz licantropía.
    Me convierto en hombre lobo,
    y por cometer un robo
    me introduzco en la abadía

    en busca de algún perdido
    volumen de biología
    de un tal Dr. Frankesnstein.

    De pronto un horrible aullido:
    ¿la cruz?, ¿la estrella judía?
    ¡El libro de Wittgenstein!



    SÖREN KIERKEGAARD

    Alrededor del alma de un hombre atormentado
    se traza la parábola de Isaac y Abraham.
    Tus ojos se clavaron en los ojos del Cristo
    moravo y encontraste amor en la severa
    imagen que tu padre te mostró de Jesús.
    Tus ojos se clavaron también en las espinas
    que coronan las sienes de cada hombre y mujer
    y quisiste calmar su dolor con tus lágrimas
    escritas en tus libros con tinta de tu sangre.
    Tus ojos tan profundos se clavaron por fin
    en aquella muchacha que sólo era una niña,
    hermosa como el sueño de un ángel celestial,
    pura como la luz del sol de la mañana,
    la cálida Regina Olsen, enamorada
    del teólogo poeta, la niña que volviste
    el centro de tu lucha. La niña que inmolaste
    en tu altar por tu oculto sentido de la estética
    para encontrar en ella tu propia salvación
    y la de Sartre, de Camus y mía...



    DIARIO DE UN SEDUCTOR

    ¡Cuidado a quien sonríes!
    ¡Cuidado, mi feliz desconocida!
    Pues cada vez que ríes
    me das la bienvenida
    abriéndome las puertas de tu vida.



    A BORGES

    Hay algo en tu palabra que es igual
    de triste que la pena de una rosa.
    Es un constante anhelo de belleza
    que buscas en las páginas de Whitman,

    en los versos latinos de Virgilio,
    en el sonido de tu amada lengua
    germana. Es la llamada de un amigo
    que vive solo, que huye del amor,

    que conoce la vida demasiado.
    Surgían de tus labios nuevos sueños
    traídos en la red de Schopenhauer.

    Querido compañero de mis noches:
    en la montaña mágica tu sombra
    sigue tan sola como estuvo en vida.



    POEMA ESCRITO EN LA SOLAPA
    DE UNA GRAMÁTICA HEBREA

    Yo también me pregunto, como Borges,
    si estarás, Israel, en el perdido
    laberinto de ríos de mi sangre;
    si al pronunciar de nuevo las palabras
    de tu sagrada lengua no estaré
    repitiendo el poema de Sión
    que mis antepasados recitaron
    en cualquier sinagoga sefardita.
    Me temo, sin embargo, que tu Dios
    no es el mío, Israel, (mi Dios murió
    y no ha resucitado), y que tu pueblo
    tampoco es ya mi pueblo. Sin embargo
    hay noches en que sueño con tus montes,
    tus viñas, con tus campos y tus gentes,
    con el Jordán, con esos otros fieles
    que hoy lloran bajo tu arrogante cetro,
    y entonces yo también siento nostalgia,
    y como el viejo Yehudá-Leví
    vuela mi corazón desde Occidente,
    devora las estrellas y se posa
    sobre las viejas ruinas de tu Templo.



    SOBRE UN PENSAMIENTO DE KANT

    Como un abeto solitario crezco,
    encerrado en mi mismo y sin dar fruto
    ni sombra, ni refugio, ni tributo
    a Dios o a la existencia que aborrezco.

    Me yergo sobre mi, no compadezco
    ningún otro dolor en absoluto
    que mi propio dolor: cada minuto
    de mi vida mortal yo desfallezco.

    Mi ser está cansado de luchar
    contra una infinitud de sufrimiento
    ¿Cuándo terminará esta eterna broma?

    Mi corazón anhela descansar
    igual que sueña con que cese el viento
    que sostiene su vuelo la paloma.



    EL SABIO SILENO

    Gotas de lluvia de suave tan-tan.
    Vuelvo mis ojos al libro de historias
    de los helenos y escucho sus glorias.
    Sirvo una copa y prosigo mi plan.

    Un rey pregunta "¿Qué es más preferible
    para un mortal modelado con barro?"
    Saltan mis nervios, enciendo un cigarro
    y de repente se funde un fusible.

    Busco una vela fanáticamente,
    quiero saber qué responde Sileno,
    gimen los vientos y apuro el coñac.

    "¡No haber nacido, morir de repente!"
    Cae el cigarro al bramido de un trueno
    y en la mesilla se escucha un tic-tac.



    A LOU SALOMÉ

    Para qué quiero luz si están sus ojos,
    profundidad azul que todo puede
    arrastrar tras de sí, para qué quiero
    seguir luchando con aguda espada
    cuando a su lado cantan las estrellas
    y el mundo duerme con gentil sopor
    y de mi pecho ya no brota sangre
    ni mi mirada ciega los abismos,
    cuando a su lado del jardín del tiempo
    los frutos crecen con dorado gozo
    y en mi desierto los arroyos brotan
    y con sus lenguas mi amargura barren,
    cuando a su lado las espinas cesan
    y el corazón anhela con arrojo
    el porvenir, la eternidad, el sino,
    la eterna vuelta sobre el tiempo eterno,
    cuando a su lado yo me siento libre
    como un fantasma, libre del cansancio,
    como en un cielo claro de noviembre,
    cuando a su lado yo me siento libre
    lejos del bien, del mal y el sufrimiento.



    NIETZSCHE Y UNAMUNO

    Místico Unamuno de moral de esclavo
    ¿Por qué te enojaron tanto los escritos
    de aquel solitario tejedor de mitos
    que sólo trataba de escapar, al cabo,

    del triste destino de la humanidad?
    ¿Acaso no hiciste tu siempre lo mismo?
    ¿Es que tu supiste vencer el abismo?
    ¿Es que hallaste en Cristo la tranquilidad?

    ¿O acaso la hallaste en la suave mano
    de Concha Lizárraga? Cálmate, Unamuno.
    Nietzsche nunca tuvo por Cristo rencor.

    Tal vez lo encontraba demasiado humano
    más también sabía que nunca ninguno
    fue como tu Cristo tan digno de amor.



    ALSO SPRACH ZARATHUSTRA

    Una mariposa de melancolía
    voló de los labios del joven profeta,
    hermoso recuerdo del amor que un día
    ardiera en su pecho cual llama violeta.

    Sus ojos se cierran con dulce pesar,
    la mano acaricia la piel del reptil,
    el macho felino se deja abrazar
    y el águila inclina su cuello servil.

    Aprieta los puños el persa arrogante,
    su boca aún conserva un gusto de sal,
    la sierpe se escurre, la fiera rampante

    ruge a los abismos del bien y del mal,
    el águila cruza un cielo radiante
    y la mariposa se aleja jovial.



    INCIPIT TRAGOEDIA

    Existe un árbol llamado futuro
    donde cuelgan los más audaces sueños.
    Y no al género humano yo le auguro
    la gloria de alcanzarlos. Son sus dueños

    inmundas bestias, monstruos de moral,
    pesadillas nacidas del desierto,
    amargos frutos de la unión fatal
    de un lóbrego ayer y un presente incierto.

    Existe un árbol llamado futuro
    en donde colgaremos nuestros nidos
    hombres nacidos de un metal más duro,
    fecunda estirpe de anhelos hundidos,

    suspiros de una noche de verano,
    eterna vuelta sobre un tiempo eterno,
    tal vez Sigfridos de un canto germano,
    tal vez sibilas del latino Averno.

    Existe un árbol llamado futuro,
    proteico esclavo de la mente humana.
    Cubren sus ramas del rencor el muro
    que oculta en la piedad envidia insana.

    Desnudos ante el árbol sobrehumano
    inmolarán sus almas los poetas
    a su propio destino, el dios pagano
    falto de altar, de templo y de profetas.

    Y al fin del llanto, el manantial sonoro,
    el dolor sin final, la eterna ira,
    modelarán sus lágrimas con oro
    y ya no habrá verdad ni habrá mentira.








    EL CLAVE SONORO







    ESOS TESTS

    Nunca preguntan nada de mí
    en esos tests.
    En esos tests que te preguntan algo de todo
    nunca preguntan nada de mí.
    Los cuestionarios,
    nunca preguntan si me divierte hablar con mi sombra.
    Y a mí me gusta contarle cosas.
    Los cuestionarios
    tampoco incluyen dar un paseo como afición.
    Hubo una vez que preguntaron sobre los libros.
    Es un detalle.
    Los muertos saben contar historias en su silencio.
    Algunas veces cierro un volumen y lo acaricio.
    ¡Les quiero tanto!
    ¡Ah! No preguntan tampoco nunca si hago poemas.
    Y es una suerte que yo no pinte.
    Pero da igual.
    Pienso que al menos, sí, deberían decirlo al menos.
    Ya sé que yo no contestaría.
    Pero da igual.
    No sé quien hace esos cuestionarios.
    Nunca preguntan nada que sirva.
    ¿Ellos no buscan una muchacha
    y se enamoran?
    ¿No se divierten después diciendo
    cosas bonitas?
    ¡Qué raros son!
    Nunca preguntan nada de mí
    en esos tests.



    MI AMADA SIBILA

    ¡Qué guapa muchacha! ¡Qué linda adivina!
    ¡Cómo me embelesa su duda supina!
    Su rostro de niña gentil me fascina.
    Recorren mis ojos la eterna Sixtina

    buscando a mi délfica amada sibila.
    ¡Qué quieta y suspensa sonrisa tranquila!
    Su dulce mirada, su fina pupila
    me calman los nervios mejor que una tila.

    Maldito Yavé, ¡qué atroz felonía
    poner en los labios de esta monería
    la cábala inmunda de tu profecía!

    No llores, mi vida, los crueles accesos
    que el dios de Israel coloca en tus sesos
    te haré yo olvidarlos con cálidos besos.



    SONATINA INCONCLUSA

    ¿Qué me cuentas, princesa?
    ¿Tras haber esperado dos milenios
    a tu príncipe azul
    se ha ido con el primer batracio verde
    que ha venido a pedirle un beso?
    ¿Y por eso te afliges?
    No llores por tan poco,
    y no le des más vueltas.
    Maquíllate la cara,
    queda con una amiga
    y lánzate sobre el primer muchacho
    de ojos bonitos que te saque una sonrisa.
    Ya volverás mañana a enamorarte.
    Mientras tanto, diviértete
    con todo el que te guste.
    Y no te quedes en casa
    dando vueltas al pasado
    ni dejes nunca que nadie
    te arrebate tu presente



    POLÍTICAMENTE INCORRECTO

    Mi novia me ha frustrado, no me deja
    que le compre una flor de esas que venden
    enrolladas en transparente plástico
    las chinas de sonrisa milenaria.
    Dice que no le gustan esas flores,
    que esos regalos son una horterada.
    ¡Pero a mí me gustaban, yo quería
    comprar aquella flor, sólo una flor!
    ¡Quise además comprársela a esa china!
    ¡Si hubiese sido un chino no valía!
    ¡Era la china de los pies pequeños!
    ¡La china que no sé de qué se ríe!

    Si no me deja que le compre flores
    mañana mismo corto con mi novia.



    IT HAPPENED ONE NIGHT

    Estoy honradamente enamorado
    de Claudette Colbert, pero soy tan tímido
    que todavía no le he dicho nada.
    Y el caso es que en el cine, el otro día...
    si hubiera... pero había mucha gente,
    y todos la miraban, me di cuenta.
    Es tan guapa que, claro, no me extraña.
    Es la chica perfecta, tiene todo.
    Tan sólo necesito de un instante,
    de un pequeño momento en que me atienda;
    la verdad es que nunca me hace caso,
    está muy en sus cosas, no me escucha
    (es tan inteligente, no me extraña.)
    Pero bueno, yo tengo que decírselo.
    Seguro que, si no, se me adelantan.
    ¡Caray, hombre!, ¿por qué seré tan tímido?



    REFLEXIONES (O CASI) DE UN SKIN-HEAD

    Cuando escucho la palabra cultura
    la mano se me va hacia la pistola.
    En general ante cualquier palabra
    la mano se me va hacia la pistola.
    Aunque la mayoría de las veces
    no tengo que esperar a las palabras.



    LA INFELIZ ME PIDIÓ UN SONETO

    Me pides, amiga mía,
    que te componga un soneto
    delante de este sujeto
    que aborrece la poesía.

    ¿Tú estás loca?, la energía
    que yo gasto en un cuarteto
    tiene como único objeto
    propiciarme compañía

    femenina. Tú, si quieres,
    pídele un libro a tu novio
    de Neruda o de quien sea.

    Yo no escribo misereres
    por encargo, que me agobio.
    ¡Y además, eres muy fea!



    UN ATLANTE NOS DESCRIBE A SU NOVIA

    Mi novia tiene sangre de sirena
    y lasciva mirada de coral.
    Arena del desierto en su sensual
    epidermis, y un brillo en la melena

    de fulgor sideral que me enajena
    de todo pensamiento racional.
    Sus dientes son estrellas de cristal
    ocultas tras su boca de azucena.

    Su cuerpo es un oficio criminal
    glosado por un clero artificial
    de besos inyectados por la vena

    que afloran como un ángel infernal
    y abrasan la moral que me envenena
    igual que una novena saturnal.



    FLOR DE MELANCOLÍA

    Si pronto ya no sana
    mi corazón de todos sus dolores
    embarcaré mañana
    en un barco de flores
    y buscaré mi suerte y mis amores.



    JUDIT Y HOLOFERNES

    Miradme bien, aquí estoy, orgulloso
    como el bravo Holofernes, orgulloso
    de mi fuerza, mi amor, y de mi musa.
    Capaz de derrotar a la tormenta,
    más fuerte que la bomba de neutrones,
    inmune ante las razas de titanes
    triunfal ante el dinero americano,
    invicto tras las más terribles lides,
    triunfante ante la horrible propaganda
    incluso en las campañas navideñas.
    Miradme bien, jamás podréis vencerme.
    Tan sólo me destruye la belleza
    del rostro perfumado de Judit,
    de Mónica, Beatriz o Margarita.
    Ellas sí que amenazan mi pescuezo,
    no vosotros, queridos enemigos.



    GUSTAVO ADOLFO BÉCQUER
    EN LA CORTE DEL REY ARTURO

    El bueno de Gustavo Adolfo Bécquer
    se plantó en Camelot una mañana
    no sé si por la acción de aquellos átomos
    invisibles del aire combinados
    de forma equivocada o por algún
    hechizo de Merlín; pero lo cierto
    es que la corte estaba sorprendida
    de sus finos modales, y Ginebra
    prendada del poeta se lo come
    con los ojos. El viejo rey Arturo
    cumpliendo su papel de consentido
    hace como si nada y se divierte
    cantando a las oscuras golondrinas,
    y Lancelot, al borde de un ataque
    de celos, mordisquea los anillos
    de su pesada cota. Sin embargo
    en vano se preocupa el caballero
    pues Bécquer (que en sus versos ya sabemos
    como miente) se muere cautivado
    por la ardiente mirada de Morgana.



    LA CAMARERA DEL CINE DORÉ

    La camarera del cine Doré
    tiene unos ojos que quitan el hipo
    una sonrisa preciosa y un tipo
    que aleja el sueño mejor que el café.

    Lleva una trenza que verla da gloria
    y al acercarse a servir a la mesa
    luce tan guapa como una princesa
    y da una fiebre de amor transitoria.

    Es tan bonita que quiero creer
    que se ha escapado de algún fotograma
    o de un cartel, y también que sin duda

    sus dulces besos habrán de tener
    todo el ardiente calor de una dama
    de alguna vieja película muda.



    EL FANTASMA DE UN ÁTOMO DE URANIO
    EVOCA SU RUPTURA SENTIMENTAL

    Tú te alejaste de mi...
    y yo arrasé Nagasaki.



    EL FILTRO

    ¡Qué buen filtro inventó la vieja bruja!
    Bien sabían los jóvenes del pueblo
    que ninguna muchacha resistía
    sus efectos, que todas al probarlo
    les tomaban la mano y los llevaban
    a los campos de lírios, por la noche,
    a entregarles su amor antes negado.
    Es por eso que todos la querían
    le llevaban manzanas y le hablaban
    de las cosas que ocupan a los jóvenes
    y que son la alegría del anciano.
    Y la bruja seguía con su pócima
    que tenía tan solo algo de vino,
    unos rayos de luna y cuatro lágrimas
    que la bruja lloraba cada noche
    al pensar en el hombre que no tuvo.



    DALILA

    Al director del coro. Al modo de "Delilah".

    Cuentan los libros de jueces historias obscenas.
    Dulces historias nacidas de un cándido ayer.
    Cuando bajaban a Gaza de putas los héroes.
    Tiempos de horror y justicia, de sangre y de fe.
    Era Sansón un muchacho de largos cabellos.
    Gran jugador, asesino, la flor de Yavé.
    Un formidable guerrero de bajos instintos.
    Fue el elegido de Dios como Juez de Israel.
    Y era Dalila la chica más guapa de Gaza.
    Una monada, la joya de todo el burdel.
    Piel de manzana perversa, pestañas de luna.
    Fuego con muslos de diosa y perfil de mujer.
    Con el antiguo calor de esos tiempos se amaron.
    Fueron sus noches de pura lujuria y placer.
    Pero el amor de Dalila tenía su precio.
    Precio que pagan los fieles del culto a Astarté.
    ¡Ay,
    mi Dalila!
    Deja que muera en tus brazos de amor otra vez!


    RIDENTEM DICERE VERVM