Desde las seculares tierras de la Meseta Norte, empapadas de Historia e historias, desde la fuente del Cantar de Mío Cid, desde la cuna del Romancero, la antigua voz del juglar ha salpicado los vericuetos del gozo, la risa, la musica y la magia. Cantos de amor, gestas gloriosas y burlas que se ríen de la muerte danzando en torno a la vida. Ése es el viejo mester  de juglaría, trazador de caminos y sueños bajo las estrellas que el Duero mece en sus noches silenciosas. Nuestro Duero, y los pequeños Dueros, que con distinto nombre entregan sus aguas al padre río, acogen la voz del juglar que en noches de luna llena surge de las aguas para entonar viejas y nuevas canciones. La voz que se reencarna una y otra vez recorriendo los siglos con una misma canción siempre nueva y siempe diferente, distintas voces que beben todas de la misma fuente.
Hoy Nino Sánchez y Amparo García-Otero hacen suyo el canto del antiguo páramo, del valle, del río y la montaña, con la música de siempre y la música nueva que ellos traen guardada en su zurrón.
Son los juglares del Duero. Hagan corro, señores y escúchenlos.