A contrarreloj |
Miro el reloj de mi compañera: son las seis y tres minutos. Noto el cpeso de mi cerebro como una esponja cargada de agua tibia. Me levanto de la silla que choca con la mesa de atrás, miro hacia el fondo y compruebo que no llueve. El sol luce radiante todavía. El "biip" del torno de la salida marca el comienzo de mi carrera... ¡Corre, Janire, corre!
