TORO DE VEGA, TORDESILLAS - ESPAÑA
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Tordesillas: Capital de la tortura animal
Lejos de ser prohibido, este monumento al maltrato animal fué
legitimado por la Junta de Castilla y León en el año 1.999. Existiendo
una escuela de lanceros en el mismo Tordesillas, a la que también
asisten niños. Hacia las 11 de la mañana del martes, da comienzo el Toro de la Vega, tradicionalmente en la Plaza Mayor ( aunque actualmente se hace desde una calle cercana - la de San Antolín ). Desde allí va haciendo el recorrido tradicional por las calles de la villa hasta el puente. Atravesando el puente, el toro se enfrenta a su suerte. Al otro lado le esperan caballistas y peones provistos de lanzas que no pararán hasta matarle a través de un espacio acotado de la amplia vega que se extiende al otro lado del río. Este Torneo se rige actualmente por unas normas establecidas por el Ayuntamiento de Tordesillas, que básicamente consisten en la prohibición de intentar abatir el toro hasta que no llega a una zona delimitada a tal efecto y la total prohibición del uso de cualquier vehículo a motor en la zona del Torneo. El mozo que haya conseguido darle al lanzazo mortal tiene el derecho de arrancar los testículos al toro y mostrarlos orgulloso en el extremo de su pica.(Desde hace varios años, esto último no se permite, aunque algunos bestias lo intenten). El Ayuntamiento otorga al ganador una insignia de oro y le obsequia con una lanza de hierro forjado."Cada año, en Septiembre este pasado, se perpetró, un año más, una de las mayores bestialidades del reino de España: el Toro de la Vega de Tordesillas. Es una de esas salvajadas repetitivas a la que los energúmenos llaman pomposamente "tradiciones", otorgando a la palabra un carácter sacrosanto. Pero el circo romano también fue una tradición centenaria en nuestro país, y desde luego ha sido de lo más tradicional, durante siglos, el poner a los "herejes" en la picota. Sólo que, por fortuna, la sociedad ha superado esa barbarie. Sin embargo, y para nuestra vergüenza, todavía existe el Toro de la Vega , una "fiesta" consistente en que más de cien lanceros acosan al animal por el campo dándole lanzazos, hasta que el pobre bicho, chorreando sangre, acribillado, con la carne hecha piltrafas por las puñaladas presurosas, se derrumba sin fuerza, momento en que se supone le dan la puntilla y le cortan los testículos. Esto último, a menudo, cuando aún está con vida, como han asegurado testigos presenciales. Es una tortura lenta, vociferante y tumultuosa, una sádica diversión de matarifes. Y a este horror sin nombre llevan a los niños para que aprendan. Esta indecencia lleva celebrándose unos tres siglos, aunque fue
prohibido varios años, pero lo más inconcebible es que era ilegal hasta
que la Junta de Castilla y León la legitimó en 1999. Lo cual ya me parece el colmo del reaccionarismo y la burricie política. La Asociación Nacional para el Bienestar Animal ha
pedido al menos la "humanización de la fiesta", y ha entregado como
prueba un documento en el que el Ayuntamiento de Tordesillas solicitaba
que se permitiera el Toro de la Vega, prometiendo que la humanizarían y
que y que no herirían ni golpearían al toro de ningún modo. Luego ellos
mismos han admitido que la tradición no exige el alanceamiento del
animal. Por otra parte, no hay tradición que valga frente a una
crueldad tan monstruosa que contraviene toda la legislación vigente
(incluido el reglamento taurino), además de la compasión y cordura.
Pobre Toro de la Vega (y otros toros que como en Arcos de la Frontera,
Coria, etc., corren la misma suerte) que huele a dolor y sangre en esta
España tenebrosa e inmovilista". En la segunda semana de septiembre, el 2º martes, en Tordesillas rinden honores a la
Virgen de la Peña, y para celebrarlo matan un toro a lanzazos y le
arrancan los testículos.El espectáculo está "regulado" por el Ayuntamiento de Tordesillas, es
decir, está prohibido matarlo antes del tiempo y usar vehículos con
motor. El País 16/09/2008 Otro año más nos salpica la brutalidad, la crueldad más extrema, la sangre doliente y sin sentido. Otra vez en este martes de septiembre (puede que ahora mismo, mientras lees este artículo) un pobre toro es torturado lenta y sádicamente por una muchedumbre en Tordesillas: es acosado, acuchillado, atravesado de parte a parte por lanzas que el pobre bicho arrastra clavadas en sus entrañas sin que la muerte llegue. Este país sufre una grave patología con respecto a los toros; es como una tara cerril, un tumor cerebral del primitivismo más arcaico, que hace que algunos mozos crean que tienen que medirse a patadas con un toro para ser más hombres: en lo que va de año, y sólo en la Comunidad Valenciana, por ejemplo, ha habido la increíble cifra de 3.500 encierros. Pero lo peor son las llamadas fiestas tradicionales. Se acribilla a los animales con infinidad de dardos, como en el atroz toro del acerico, en Coria; o les ponen fuego en la testuz, o bien los meten en el mar y los ahogan. Orgías de sadismo de una sociedad enferma. Y el festejo más feroz de todos es el Toro de la Vega de Tordesillas. El físico y premio Nobel Max Planck decía que "la verdad no triunfa
jamás, pero sus adversarios acaban por morir". Yo me siento así
respecto a Tordesillas. Sé que la verdad, y la modernidad, y el
humanismo, están en contra de este horror. Sé que los energúmenos
torturadores cada vez son menos. Sé que la mayoría de los habitantes de
la bella Tordesillas no comparte la salvajada. Qué hermoso sería que
todos esos vecinos críticos dieran un paso adelante en la civilidad y
cambiaran la fiesta a una versión no cruenta. Qué fantástico sería que
Tordesillas fuera pionera y marcara el camino hacia el progreso. Todo
eso llegará, estoy segura. La cuestión es saber cuánto más durará todo
este sufrimiento tan inútil. Por favor envía una de las tarjetas postales abajo para las autoridades de Tordesillas.
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Manifiesta tu rechazo: ayto.tordesillas@dip-valladolid.es, ![]()
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