Trabajadores de una reserva marina japonesa han logrado filmar a una rara especie de tiburón que vive en las profundidades marinas y que está considerado como un fósil viviente por su escasa evolución desde la prehistoria. El animal, de poco más de metro y medio, murió poco después de ser capturado.
El animal es conocido como frilled shark (tiburón con volantes) y es muy raro que se deje ver porque habita entre los 600 y 1.000 metros de profundidad. Sin embargo, un pescador japonés alertó a los trabajadores de un parque acuático en Shizuoka, al sur de Japón, de haber visto lo que describió como una criatura de aspecto primitivo y con forma de anguila con una enorme dentadura.
Los trabajadores se pusieron en marcha y lograron capturar al tiburón, que medía 1,6 metros y que identificaron como una hembra de la especie mencionada. Además, lograron grabar un vídeo en el que se aprecia claramente al pez en movimiento.
Sin embargo, al animal parecía debilitado y desorientado y murió a las pocas horas de ser capturado. Uno de los responsables del parque apunta a que el tiburón podía estar enfermo y por eso fue hallado a escasa profundidad o viceversa.
Es relativamente frecuente que el tiburón con volantes quede atrapado en las redes arrastre de los pescadores, pero es muy raro verlo con vida. Se alimenta de peces y otras criaturas marinas de las profundidades abisales y está considerado como un fósil viviente. De hecho, su aspecto es bastante primitivo.
tAMBIEN PODEMOS ENCONTRAR AL FAMOSO TIBURON GIGANTE( EL MEGALODON)
Megolodon (el más cercano) y dos especies de tiburón extintas, no están a escala.
Carcharodon Megalodon - Carcharocles Megalodon
El Carcharodon Megalodon dominó los océanos durante setenta millones de años, era como un gran tiburón blanco de veinte metros y treinta toneladas, y estaba dotado de células sensoriales capaces de detectar el leve campo eléctrico del movimiento de los músculos de su presa a cientos de kilómetros de distancia. No cabe duda de que era el cazador supremo del planeta durante el Mioceno y el Plioceno (hace entre 25 y 5 millones de años).
Algunas especies de tiburones tienen un tamaño bastante respetable. Afortunadamente, las dos especies mayores, el tiburón-ballena [Rhincodon typus] y el peregrino [Cetorhinus maximus], son peces filtradores, que sólo se alimentan de plancton, por lo cual son inofensivas para el hombre. El tiburón-ballena alcanza los veinte metros de longitud y veinte toneladas de peso; la longitud máxima confirmada del tiburón peregrino, que puede pesar hasta cuatro toneladas, se acerca a los diez metros, aunque se han señalado ejemplares de hasta quince metros de longitud.
El mayor tiburón carnívoro viviente es el jaquetón [Carcharodon carcharias]. Aunque recibe también el nombre de tiburón blanco, en realidad es de color gris azulado; sólo la región ventral es blanca. El jaquetón puede sobrepasar los siete metros de longitud y pesar más de tres toneladas. Pero incluso este tiburón se quedaría pequeño al lado del Carcharocles megalodon, una especie fósil conocida sólamente por sus dientes, de hasta veinte centímetros de longitud, el triple que los dientes del jaquetón, y por algunas vértebras. Se ha calculado que este tiburón podía alcanzar entre quince y veinte metros de longitud total y un peso de treinta toneladas. Recordemos que el Gran Blanco tiene un tamaño medio entre 4 y 7 metros en los machos, aunque hay indicios de que podrían llegar a los 10 metros, algunos fosiles de Megalodon (únicamente dientes debido a su resistencia al paso del tiempo) indica que podrían haber existido ejemplares de Megalodon de 24 metros y cincuenta toneladas.
¿Existe aun el Megalodon?
El aviador y pescador deportivo Pierre Clostermann, en su libro "Des poissons si grands" (1969), relata, sin citar sus fuentes, un suceso interesante, supuestamente acaecido en 1954: Durante una tormenta en aguas de Timor (Indonesia), el balandro australiano Rachel Cohen sufrió un violento choque. De vuelta en Adelaida, cuando se fueron a realizar reparaciones en el barco en dique seco, aparecieron incrustados en la quilla de madera, formando un semicírculo de casi dos metros de diámetro, diecisiete dientes de jaquetón de unos diez centímetros de longitud y ocho de base, a la altura del eje de la hélice, que estaba torcido. Es muy frecuente que los reflejos de las hélices de los barcos atraigan a los jaquetones; el que atacó al Rachel Cohen debía de medir, de acuerdo con los ictiólogos australianos que, según Clostermann, examinaron el barco, veinticuatro metros de longitud.
Reconstrucción de una mandíbula de Megalodon.
Tamaño de un diente de Megalodon comparado con una mano y un diente de tiburón actual.
Dado que los peces crecen durante toda su vida, esos enormes tiburones podrían ser simplemente ejemplares de jaquetón de avanzada edad; sin embargo, a diferencia de éstos, se les ha descrito como completamente blancos.