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Un buenas actividades para Autismo




Área de Auto cuidado:


Cepillar los dientes mediante conteos

Cepillar el cabello por conteos

Lavar las manos por medio de conteos

Lavar la cara por medio de conteos

Poner los calcetines

Abrocharse los zapatos

Abrochar los botones

Abrochar cierres

Ponerse la ropa

Trabajar el control de esfínteres.

Manejo de conductas( Mírame, Ven aquí, Mira esto, Dame uno igual, dame uno diferente)




Área de estimulación sensorial



Actividades para la estimulación sensorial



Estimulación auditiva

  1. Emita sonidos a través de un globo colocado en el cuerpo o en la cara del niño.

  2. Ponga las manos del niño en la boca, garganta, pecho, nariz y balbucee, canturree o emita sonidos vocálicos y consonánticos.

  3. Utilice el cartón del rollo de papel higiénico como altavoz.

  4. Imite las vocalizaciones del niño.

  5. Haga sonidos de animales.

  6. Acune al niño mientras le canta canciones de cuna.

  7. Utilice instrumentos de música (empezar con los más suaves y progresar hacia los más intensos).

  8. Salude siempre al niño.

  9. Ponga al niño una pulsera de cascabeles en la muñeca o en los tobillos e incítele a moverse.

  10. Aplauda y, coactivamente, haga que el niño imite la acción y el sonido.

  11. Utilice luquetes que producen sonidos cuando se les mueve. Ejemplo un perro que ladra cuando anda.

  12. Juegue al cucú tras-tras.

  13. Ha ga juegos de manos sencillos que impliquen acción.

  14. Cante canciones sencillas que se acompañen de movimiento.

  15. Juegue con juguetes musicales.

  16. Introduzca cajas de música.

  17. Introduzca materiales que hagan ruido. Por ejemplo doblar o estrujar papel de celofán, papel de envolver, periódicos, etc.

  18. Juegue con despertadores.

  19. Utilice sonajeros.

  20. Juegue con juguetes chirriantes.

  21. Escuche distintos tipos de música.

  22. Haga juegos de imitación.

  23. Escuchen los sonidos de los electrodomésticos.

  24. Coloquen móviles junto a una ventana abierta.

  25. Ponga un timbre o una bocina en la bicicleta, en posición tal que el niño pueda tocarla.

Estimulación visual

  1. Utilice pinturas de colores vivos en las habitaciones.

  2. Utilice móviles.

  3. Juegue al cucú tras-tras.

  4. Juegue con un espejo.

  5. Utilice linternas.

  6. Coloque luces navideñas para que las vea el niño.

  7. Juegue con luces brillantes.

  8. Yo-yo luminoso.

  9. Cuelgue papeles de colores enfrente de las ventanas.

  10. Utilice platos de aluminio.

  11. Haga pompas de jabón.

  12. Haga que el niño busque objetos en un recipiente con arena, arroz, etc.

  13. Póngase guantes/manoplas de colores o cascabeles en las manos y muévalas.

  14. Ponga una galleta o una golosina enfrente o al ado de¡ niño para que la busque.

  15. Tape sus juguetes favoritos con una manta para que el niño los busque.

  16. Utilice pintura de dedos para que el niño se fije en cómo se mueven sus manos y haga dibujos en el papel.

  17. Coloque objetos de colores vivos en el suelo para que el niño los coja o se desplace hacia ellos.

  18. Juegue con juguetes luminosos.

  19. Juegue con una luciérnaga de juguete.

  20. Juegue con clavijas rodantes.

  21. Ponga un acuario.

Estimulación táctil

  1. Juegos con agua.

  2. Juegos con plastilina.

  3. Juegos con masa.

  4. Juegos con arcilla.

  5. Juegos con arena.

  6. Juegos con macarrones, arroz, cereales, alubias.

  7. Envuelva al niño con tejidos de distintas texturas.

  8. Quédense bajo la lluvia.

  9. Túmbense encima de hierba fresca.

  10. Jueguen en la nieve.

  11. Jueguen con las hojas de otoño.

  12. Jueguen con cubos de hielo.

  13. Utilice un secador.

  14. Utilice un abanico.

  15. Exponga al niño a corrientes de aire.

  16. Coloque al niño en distintos tipos de suelo.

  17. Juegue en agua templada jabonosa.

  18. Juegue en el barro.

  19. Pintura de dedos con natillas, puré.

  20. Juegue con cremas de afeitar de distintos olores.

  21. Juegue con cinta enmascarante.

  22. Juegue con harina, azúcar, sal.

  23. Use cepillos de ropa, cepillos de uñas, borla de polvos.

  24. Utilice lija, plástico, esponjas, balletas.

  25. Tejidos con pelusa para mantas.

  26. Cartulinas debajo de hojas calco.

  27. Colchones de agua, colchonetas inflables.

  28. Ponga peso en distintas partes del cuerpo.

  29. Juegue con velcro.

  30. Juegue con bufandas sedosas, guantes de lana.

  31. Use loción corporal en distintas partes delcuerpo.

  32. Túmbense o anden descalzos en superficies distintas.

Estimulación olfativa

  1. Exponga al niño a múltiples experiencias distintas utilizando ob etos cotidianos como la colonia, el desodorante, lociones, polvos de talco, pasta de dientes, laca, crema o loción para después del afeitado, etc.

  2. Proporcione experiencias al niño mediante la utilización de especias y hierbas como la canela, menta, chocolate, ajo orégano, tila, etc.

  3. Exponga al niño a los olores de distintas frutas y verduras como limón, naranjas a, manzana, plátano, guisante cebollas, coliflor, remolacha, pepinillo, etc.

  4. De al niño la oportunidad de experimentar distintos aromas de flores como las rosas, peonias, claveles, etc.

  5. Proporcione al niño la oportunidad de oler distintos productos de limpieza.

  6. Exponga al niño a los olores de la cocina: asados, vinagre, pan recién hecho, mostaza, bacon, etc.

  7. Exponga a niño a los olores M vecindario como la panadería, la gasolinera, la pastelería, etc.

  8. Exponga al niño a los olores de¡ exterior como hojas ardiendo, hierba recién cortada, barbacoa, pintura, etc.

  9. Utilice pegatinas olorosas y papel que al arañarlo emite olor.

  10. Utilice rotuladores olorosos.

  11. Utilice distintos recipientes con mezclas de flores secas. Utilice un aroma distinto para cada habitación de la casa.

  12. Cuando baña al niño, utilice gel de baño con aroma.

  13. Al lavar al niño, utilice jabones olorosos.

  14. Encienda velas olorosas.

  15. Asocie determinados olores a cada estación del año.

Estimulación gustativa

  1. Exponga al niño a sabores suaves: azúcar, miel, manzana, fresa, cereales suaves, golosinas, etc.

  2. Exponga al niño a sabores agrios como el limón, pomelo, lima, nata líquida, yogurt, pepinillos, etc.

  3. Exponga al niño a sabores ácidos: chocolate ácido, té, café, vinagre, canela, mostaza, etc.

  4. Exponga al niño a sabores salados: sal, patatas fritas, anchoas, aceitunas, etc.

  5. Exponga al niño a gran variedad de sabores: anís, menta, cerveza sin alcohol, guirlache, etc.

  6. Mantenga al niño cerca de ud. mientras cocina, comparta los ingredientes a medida que los utiliza.

  7. Dé al niño dulces de distintos sabores.

  8. Compre distintas pastas de dientes. Pruébelas con el niño.

  9. De al niño distinto tipo de refrescos.

  10. Experimente con distintas variedades de pan.

  11. Dé al niño distinto tipo de jugos de frutas y verduras.

  12. Introduzca sabores de especias como la pimienta (hágalo gradualmente).

  13. Dele al niño la posibilidad de tomar chicles de distintos sabores.





Aplicación de la técnica del cepillado



Muchos la llaman la técnica del cepillado, porque utiliza un cepillo,
pero realmente es más que eso. Es una técnica desarrollada por
Patricia Wilbarger que no sólo consiste en un cepillado de ciertas
partes del cuerpo, como brazos, piernas, espalda, etc., sino también
la compresión de las articulaciones.

Esta técnica requiere un cepillo especial de tipo quirúrgico que se
utiliza para lavar las heridas en los quirófanos, Este no debe
arañar, hacer cosquillas o picar cuando se aplica con firmeza sobre
la piel. La presión debe ser lo suficientemente firme como para que
se doblen las cerdas del cepillo y que apriete todos los receptores
táctiles de la zona.

El cepillado debe ser rápido, moviendo el cepillo de un lado a otro
por toda la zona, evitando repetir las pasadas sobre la misma área.
El objetivo es cubrir una zona extensa rápidamente y seguir
inmediatamente con compresión/tensión de las articulaciones. Es
importante que sea uniforme y eventualmente aplicar presión profunda.
Por lo tanto, se debe mantener el cepillo en posición horizontal
cuando se pasa sobre la piel y continuar moviéndolo.
Es mejor cepillar sobre la piel directamente. Pero puede hacerse
sobre la ropa si fuera necesario aunque la efectividad no es la
misma.

Nunca debe "restregarse" la espalda sobre la misma área. Hacer
grandes pasadas o largas, tratando de cubrir una zona amplia.
Cepillar el brazo, pierna, espalda y nalgas, empezando desde arriba
hacia abajo. Asegurarse de cepillar las palmas de las manos y, si es
posible, la planta de los pies. Debe evitarse siempre cepillar el
estómago o permitir que se cepille esta zona, porque puede crear un
estado nervioso.

Dejar fuera la cabeza y la cara porque éstos son espacios personales
y protegidos que muchas gente no permite que se les toque bajo
ninguna circunstancia. Si la persona lo hace por propia iniciativa,
debe dejarse que lo haga.

Si esta técnica se hace correctamente, no se siente el cepillado sino
una presión con un flujo de sensaciones táctiles que se esparcen
sobre el área. Para conseguirlo, el cepillado debe ser hecho de forma
rápida y sobre zonas amplias, con constante movimiento.
Una vez efectuado el cepillado, hay que seguir inmediatamente con
compresión. La compresión se da mediante presiones rápidas de las
articulaciones de las extremidades superiores e inferiores. Es
importante hacer compresión en los hombros, codos y muñecas, y
también en la cadera, rodillas y tobillos . Hay que repetir el
ejercicio varias veces al día .

El objetivo es mantener la calma en el individuo y ayudarlo a
mantenerse en la zona óptima de modulación sensorial (que es de calma
y alerta, pero no sobre- excitación). Si esta técnica funciona, se
verán resultados positivos en el transcurso de las siguientes
semanas. En algunas personas se ven desde los primeros días.
Es importante que este trabajo se realice bajo la supervisión de una
persona cualificada.

Se deben tomar algunas precauciones:

· Evitar el cepillado sobre la piel lesionada, con quemaduras,
erupciones u otras áreas sensibles

· Prestar atención a la persona a la que se aplica esta técnica por
primera vez para detectar respuestas inesperadas.

· Si la piel enrojece mientras se cepilla, probablemente sea una
respuesta alérgica, o podría ser que se está cepillando mucho tiempo
sobre la misma área.

· Si algo inusual o inesperado ocurre, se debe consultar de
inmediato.

Descripcion de la tecnica:

Programa de Cepillado a Presión

¡Wilbarger sugiere un buen programa de cepillado antes y después de
la dieta sensorial. El cepillado permitirá liberar naturalmente
endorfinas, relajando al individuo.

¡Para esta técnica se necesita un cepillo terapéutico especial y
seco. Debe de tener uno para la casa y otro para el colegio.

Objetivo

¡Proporcionar input sensorial controlado y organizado para ayudar
a "estabilizar o normalizar" el sistema sensorial y permitirle
interactuar mas efectivamente en su entorno.

¡Ayuda a liberar naturalmente endorfinas las cuales poseen varios
péptidos que segrega el cerebro. Tiene un efecto de alivio natural
del dolor.

¡Procedimiento: cubrir cada área de 1 a 5 veces.

La Técnica 1 de 3

¡Colocar el brazo del adulto con la mano en pronación. Empezar por
el dedo meñique y vaya por encima de la mano. Subir hasta el brazo y
bajar de nuevo. Rotar el brazo durante el procedimiento para cepillar
el costado y el lado frontal, llegando a la palma. (ambas caras)

¡Cepillar todo el brazo de arriba abajo. Cruce la espalda y vaya
hacia ambos lados de los hombros.

La Técnica 2 de 3

¡Repetir el paso 1 con el otro brazo, mano y palma.

¡Para trasladarse del brazo a la pierna coloque la mano del niño
sobre su muslo y deslice el cepillo de la mano a la pierna. Asegúrese
que se mantienen una presión firme con el cepillo al hacer la
transición.

La Técnica 3 de 3

¡Empezar cepillando el lado externo de la pierna. Cepillar desde la
parte mas alta de la pierna hasta la punta del pie y regresar. Mover
el cepillo hacia la cara interna de la pierna progresivamente. back.
Luego finalmente hacia atrás de la pierna hasta la base del pie.
EVITAR: cepillar la parte interna del muslo.

¡Repetir el paso 5 en la otra pierna.

Compresión Articular 1 de 4

La Compresión Articular debe ser completada de

8 a 10 veces sobre cada articulación. Los pies y

los dedos reciben 3 compresiones. Asegurarse

que los dedos están relajados. No pellizque o

apriete la piel cuando realice la compresión

articular.

Compresión Articular 2 de 4

¡Hombro: Coloque una mano sobre el hombro. Coloque la otra sobre
la "cubriendo" el codo.

¡Codo: Enderece el codo para que no esté torcido. Coloque las manos
sobre ambos lados. Sólo apriete en ésta articulación. No jale.

¡Muñeca: Coloque las manos sobre ambos lados. Sólo apriete en ésta
articulación. No jale.

Compresión Articular 3 de 4

¡Dedos: Coloque sus dedos sobre el medio de la articulación de cada
dedo. Suavemente jale 3 veces. Repita para cada dedo sobre la mano.
Luego repta los paso 1 -4 en el otro brazo.

¡Cadera: Coloque una mano por detrás de la cadera y la otra mano
justo por debajo de la rodilla. Empuje la articulación. No jale.
Repetir para el otro lado.

Compresión Articular 4 de 4

¡Rodilla: Extender la pierna. Colocar la mano sobre ambos lados. Sólo
empujar hacia la articulación. Repetir en la otra rodilla.

¡Tobillo: Colocar una mano en el tobillo y con la otra cubrir el
talón. Empujar sobre la articulación. Repetir en el otro tobillo.

Frecuencia: Cada 2- 4 horas como sea necesario.

Recomendaciones

¡El cepillado es más efectivo cuando tiene contacto directo con la
piel. Si es posible exponer brazos, piernas, y espalda tanto como sea
posible. Arremangue la camisa, pantalones y quítele el polo si es
posible.

¡Mantenga en una posición vertical a la piel cuando se realice el
cepillado. Sostenga el cepillo verticalmente si el cepillado se
realiza por encima de la ropa.

Recomendaciones

¡La presión del cepillo es muy importante para que ele programa sea
efectivo. Se debe cepillar lo suficientemente firme como para curvar
las cerdas a cada pasada.

¡Asegurarse de que se está cepillando con la misma presión todo el
cuerpo.

Recomendaciones

¡Cubra cada superficie una a la vez. No tiene que cepillar el brazo y
la pierna.

¡El orden no es tan importante como el hacer bien cada parte a su
momento.

¡Durante el cepillado y la compresión articular mantienes un
contacto físico con la persona, ya sea con el cepillo o las manos.

¡Chequea el cepillo cada vez que lo vas a usar asegurándote que esté
suave. Esto permitirá una presión firme y uniforme en todo el cuerpo.

Precauciones

¡No cepillar a niños menores de 2 meses.

¡No cepillar sobre lesiones (heridas)

¡Si el niño tiene decoloración de la piel o salpullido luego del
cepillado, contactar con su médico inmediatamente.

¡Este programa debe ser implementado bajo la supervisión de un
Terapeuta Ocupacional.

¡El Programa de cepillado necesita ser seguido por actividades
recomendadas por el terapeuta como parte de la Dieta Sensorial. El
cepillado y la compresión articular ayuda a normalizar su sistema
sensorial y la conciencia corporal.





Actividades de Motricidad




Educación psicomotriz: El esquema corporal


Mostrarle delante de un espejo, la situación de las siguientes partes del cuerpo:
Cabeza: ojos, boca, nariz, etc.
Tronco: espalda, pecho, barriga, etc.
Extremidades: brazos, piernas, manos, etc.
Entrenarle en la realización de los siguientes movimientos:
Inclinarse hacia delante.
Inclinarse hacia atrás.
Inclinarse de costado.
Girar el cuerpo.
Flexionar rodillas.
Extender el brazo.
Doblar el codo.
Hay que educar al niño para que se oriente en el espacio. Debe conocer cual es su situación con respecto al entorno que le rodea. Por ejemplo, "estoy frente a la puerta y detrás de mí está el armario".
Entrenamiento en la toma de conciencia de sensaciones. Para ello, se realizarán una serie de ejercicios de carácter contrapuesto, con el fin de diferenciar mejor una sensación de otra.
Movimiento - parada.
Apretar - soltar.
Doblar - estirar.





Percepción y control del propio cuerpo

Se trata de realizar una serie de ejercicios, mediante los cuales conseguir una serie de sensaciones precisas y bien localizadas de las distintas partes del cuerpo.

Cabeza y cuello.
Dejar caer la cabeza - levantarla.
Dejar caer la cabeza a la derecha, a la izquierda - levantarla.
Pecho.
Las dos manos colocadas sobre el abdomen: "llenar de aire pecho y abdomen" "soltar el aire soplando". (El abdomen debe subir y bajar. Se puede comprobar poniendo la mano encima, mientras respiramos).
Vientre. Las dos manos colocadas sobre el vientre:
Meter el vientre - relajar.
Levantar las piernas - bajarlas (Comprobar que el vientre se endurece).
Replegar una pierna, luego la otra - estirar las dos juntas.
Espalda.
Mantener la espalda pegada a la pared - relajar.
Tocar el suelo con las dos manos, los brazos extendidos y la espalda y piernas rectos.
Sentado sobre el suelo, replegar las dos rodillas sobre el pecho para relajar la región lumbar (riñones).





Control respiratorio y relajación

El objetivo es tomar conciencia de la respiración mediante la ayuda de una serie de ejercicios. Para ello vamos a necesitar un vaso y una caña o pajita.

Ejercicios básicos:
Soplar en el vaso a través de la pajita, mirando y escuchando el ruido de las burbujas.
Hacer burbujas grandes. Hacer burbujas pequeñas.
Hacer burbujas pequeñas durante el máximo tiempo posible. Contar tiempo de la espiración. Interesar al niño en este dato de la duración; tratar de hacerlo cada vez mayor hasta conseguir que ésta sea el doble a la inspiración.
Ejercicios complementarios:
Emisión de sonidos mantenidos: O, I, U (realizar cada sonido durante la espiración, es decir, mientras se expulsa el aire de los pulmones).
Emitir el sonido fuerte.
Emitirlo en voz baja durante bastante tiempo.
Emitirlo bajo e ir subiendo progresivamente.
Emitirlo fuerte e irlo bajando paulatinamente.
Sentir el aire sobre la mano:
"Dame la mano", se sopla sobre ella: ¿sientes el aire?.
"Haz tú lo mismo". El niño sopla su mano.
Soplar más fuerte.
Soplar ligeramente el máximo de tiempo.
Materializando la espiración bucal.
Sobre una mesa, soplar y hacer rodar un globo o pelota.

En el suelo, soplar fuerte y continuado llevando la pelota o globo lo más lejos posible





Conductas motrices de base

Consisten en la realización de una serie de ejercicios, todos ellos relacionados con la motricidad y cuyo objetivo fundamental es la adquisición de una serie de habilidades, además de una adecuada coordinación dinámica general entre ellos, que van a favorecer el desarrollo de una mayor seguridad en el niño.

Marcha.
Marcha siguiendo una línea recta - hacia delante - hacia atrás - de puntillas - de talón - elevando las piernas - con zancada
Marcha siguiendo una línea recta con talón - punta.
Los mismos pasos anteriores, realizados lateralmente.
Carrera.
Correr siguiendo una línea.
Correr en zig-zag.
Correr elevando las rodillas.
Correr cayendo sobre la punta de los pies.
Correr siguiendo un ritmo (con palmadas, por ejemplo).
Correr saltando espacios.
Correr entre obstáculos sin tocarlos.
Correr y detenerse al oír un silbato o palmada.
Salto.
Saltar de un banco al suelo.
Saltar desde el suelo a un banco.
Repetir lo mismo con los pies juntos.
Saltar cayendo agachado.
Saltar sobre un pie.
Saltar alternativamente sobre ambos pies.
Saltar cayendo de puntillas.
Saltar lateralmente con los pies juntos.
Carrera y salto.
Venir corriendo y saltar hacia adelante.
Venir corriendo y saltar a partir de una raya.
Venir corriendo y saltar una cuerda elevándola progresivamente.
Saltar a la pata coja.
Saltar a la pata coja alternando los pies cada 3-4 saltos.
Saltar sobre un pie alrededor de un círculo.
Equilibrio.
Mantenerse de pie dentro de un círculo.
Mantenerse de pie encima de una silla.
Mantenerse de pie con los pies separados.
Arrodillarse con apoyo de las manos.
Doblar el cuerpo sin doblar las rodillas
Desde una altura (silla) coger objetos del suelo.
Estando en una altura (silla) inclinarse: hacia delante - hacia atrás.
Mantenerse de puntillas.
Mantenerse sobre un solo pie (pata coja).
Elevación de las rodillas (alternando los pies).



Actividades Sociales



Conducta Social ::

         

La evolución del niño va a producir reacciones del mismo ante el medio en que vive y su cultura. La relación con su madre y familiares, la alimentación, vestimenta, el juego, etc. influirán en su desarrollo. El niño va desarrollando un proceso de socialización, individualización, autonomía e independencia.


      
    
El bebé comienza mirando a la cara desde recién nacido.
Al mes y medio comienza a sonreír ante estímulos que le dan placer.
A los 3 meses comienza a atender los sonidos con interés.
A los 6 meses comienza a encontrar objetos ocultos bajo un pañal o sábana.
 A los 7 meses comienza a jugar con las manos con otras personas (palmaditas).
A los 8 meses detiene su actividad ante la orden de "NO".
Al año comienza a jugar solo, a los 18 meses lo hace en paralelo con otros niños, y a los 2 años comienza a compartir juegos.
En cuanto al vestido, a los 14 meses comienza a vestirse con ayuda. A los 20 meses es capaz de ponerse alguna ropa y a los 2 años y medio se puede quitar alguna prenda. Es normal que comience a vestirse sin ayuda entre los 2 años y medio y los 5 años.
Esto permite evaluar la motricidad fina, la coordinación, la socialización e independencia del niño, sus gustos y la identificación con su sexo.
A los 10 meses comienza a beber en taza y entre los 13 y 20 meses a utilizar cucharas, derramando por supuesto el contenido. Entre los 16 y 22 meses comienza a ayudar en tareas hogareñas. Entre los 20 y 36 meses se empieza a lavar las manos y entre los 2 y 4 años comienza a controlar esfínteres.



A partir de los cuatro años


A partir de los 4 años el niño empieza a adquirir autonomía y confianza en sí mismo. Le gusta jugar a imitar profesiones como la del médico, el profesor, etc. Ahora los juegos en solitario le divierten menos que antes ya que prefiere jugar con otros niños y es cuando empieza a tener sus primeros amigos.

Participa en juegos de grupo y colabora como un miembro más; empieza a comprender que tiene que aceptar y a respetar los turnos cuando está jugando; que tiene que esperara a que le toque, aunque no siempre va a tener paciencia para ello.


Juegos en grupo. A partir de los 4 años el niño prefiere compartir sus juegos con otros niños



1.2. Con 5 años


Con 5 años siente gran interés por las personas que le rodean, se vuelven muy habladores, utilizan con mucha frecuencia el pronombre de primera persona, les gusta contar sucesos que hacen referencia a los demás.

Suelen ser muy hábiles para encontrar alguna excusa cuando no quieren hacer algo. Por ejemplo: "yo no puedo recoger mi cuarto porque me duele el brazo".

En el proceso de socialización, la familia y el colegio van a tener un papel crucial. A través de ellos el niño va a aprender a comunicarse, comprenderá las normas de conducta e irá asimilando y adquiriendo los valores.



1.4. A partir de los 8 años


A partir de los 8 años se produce una mejora de la autoestima y empieza a alcanzar más serenidad emocional. Es cuando suelen tener su primera "pandilla" y casi todas las actividades las prefieren realizar con su grupo de amigos.

A través del grupo se van a ir consolidando habilidades como ceder ante los deseos de los demás y defender los propios intereses; desarrollarán valores como la justicia, lealtad, etc. Se van a ir independizando más de la familia para empezar a vivir nuevas experiencias con sus amigos.



1.3. A partir de los 6 y 7 años


A partir de los 6 y 7 años el estado de ánimo del niño suele sufrir cambios bruscos y pasa rápidamente de la risa al llanto o de la alegría a la tristeza ya que sus emociones son muy intensas. El interés por reunirse con amigos de su edad es cada vez mayor.



Cómo estimular la sociabilidad


1. Comentar la forma de expresar las emociones. Recortar fotos de una revista donde aparezcan niños que manifiesten diferentes emociones y comentar con los hijos lo que expresa cada emoción.

2. Evitar etiquetar a los hijos. Algunos padres tienen cierta tendencia a aplicar rasgos que los niños van a asumir como propios, por ejemplo: Si a un niño se le dice con frecuencia "eres un payaso" acabará comportándose como tal, si se le dice "eres un vago" asumirá ese papel y probablemente acabe siéndolo.

3. No sobreprotegerlos. Los niños que tienen excesivos cuidados y protección no estarán preparados para defenderse, para asumir responsabilidades, aceptar los contratiempos, etc.

4. Enseñarles a ponerse en el lugar de los demás. Deben aprender a comprender las emociones de los que les rodean, respetar las decisiones de los otros, entender que hay diversidad de opiniones, etc.

5. Animar a los hijos a participar en actividades de grupo: fomentar la afición por algún deporte, apuntarlos a campamentos de verano...

 







SOCIALIZACIÓN

El carácter de ser social, o sea en relación del hombre, hace que la
educación se oriente al mejor desarrollo de la persona para vivir en
sociedad de manera adaptada, para que se beneficie de los aportes de
su grupo y pueda  aportar también en la medida de sus capacidades. La
relación con los demás miembros de su grupo es la mayor fuente de
estímulo para su desarrollo. Por esto se propone:

1.              Involucre al niño dentro de todas las actividades de
la familia en juegos,comidas y oficios de la casa.

2.              Dele seguridad consintiéndolo y atendiendo a sus
necesidades.

3.              Los niños molestan, se muestran tristes y del mal
genio cuando no los atienden la mamá y el papá y toda la gente que
vive en la casa.

4.              Debe hacerse un ambiente agradable, alegre y
tranquilo; evitar gritos y peleas porque esto pone nervioso e inseguro
al niño.

5.              Cando el padre, la madre, los hermanos están
angustiados con preocupaciones, a veces se muestran de mal genio. Esto
es percibido por los niños y los perjudican para su desarrollo
emocional.

6.              Recuerde lo importante que es motivar los niños
acariciándolos, haciéndoles cosquillas, demostrándoles cariño, etc.
Los niños quieren a las personas que se interesan y juegan con ellos.

7.              Cuando el niño quiera comunicarse con sus padres, hay
que  prestarles atención y darles todas las explicaciones que él les
pida.

8.              Los padres deben ayudar al niño a ver y conocer su
casa todas las cosas que lo rodean, sacándolo de la cuna, acercándolo
a los objetos, levantándolo  en alto. Háblele dirigiéndose a sus
manitas, muñecas, juguetes.

9.              El niño detesta la soledad, le produce angustia e
inseguridad le gusta  verse rodeado de las personas que lo quieren.
Procure no dejarlo solo cuando tenga que salir, busque alguien de
confianza, un amigo, un vecino, un pariente que se quede con él y
recomiéndele que se lo cuide con cariño  .

10.          Cuando ya el niño esté más entendido, hágale juegos de
dar y recibir. Comparta sus juegos. Le gusta jugar a las escondidas:
escóndale objetos y hágaselos aparecer. El goza viendo aparecer y
desaparecer las personas y las cosas.

11.          Saque al niño a la calle con frecuencia; llévelo a ver
los desfiles levantándolo en sus hombros para que vea mejor; a los
parques para que juegue con otros niños.

12.          Es muy importante el ejemplo que tienen los niños de sus
padres y hermanos porque ellos imitan las actuaciones de todas las
personas que están a su alrededor.

13.          A medida que el niño va comprendiendo, enséñele a ordenar
y guardar sus juguetes, a saludar y despedirse, y muchos otros juegos
que le enseñen a relacionarse con los demás.

14.          Jugando, el niño desarrolla la inteligencia y los
sentidos, porque jugando pone de acuerdo la vista y el oído, las manos
y los ojos. Oye expresarse por el lenguaje a los demás y se expresa.
Aprende a ser sociable, a hablar más pronto y es niño más feliz.

15.          Los juguetes no siempre tienen que ser comprados; los
padres y los hermanos pueden fabricarlos con las cosas que tienen en
su casa, como cajas, cajones, palos, láminas, retazos de telas, etc.

CONTROL O MANEJO DEL COMPORTAMIENTO PARA PREVENIR CONDUCTAS INADECUADAS

1.       Observe lo que el niño hace bien, las cosas positivas
celébrelas y pondérelas para estimularlo. En cambio, corríjale lo que
haga mal, sin avergonzarlo, con gran cariño, pero de manera oportuna,
en el momento en que se produce la acción. Haga comentarios con la
familia acerca de la buena conducta del niño. Cuando obre bien,
acérquesele  con un “ te quiero “.

2.       La madre no debe ser variable respecto a regaños y castigos.
Ejemplo: un día lo regaña muy fuerte por una rabieta, al día siguiente
por una rabieta igual no lo reprende. Este procederlo desconcierta y
no contribuye a dar seguridad al niño, cosa muy importante para él,
porque tiene que saber qué es lo permitido o correcto y qué es lo
permitido o incorrecto.

3.       Cuando el niño se encuentra en una situación nueva, se pone
nervioso, se alborota. Entonces hay que ayudarle con firmeza para que
aprenda a ajustarse y manejar esta situación.

4.       Si encuentra que el niño tiene conductas negativas, vaya
corrigiéndoselas una por una. Empiece por la más fácil de corregir.

Usted escogerá cuál es la mejor forma de hacerlo. Ejemplo: Limpiarse
la saliva de la boca, o no hurgarse las narices. Se le estimulará cada
vez que lo haga y el niño verá que puede.

5.       El niño imita lo que ve; por esto se le debe proporcionar un
ambiente tranquilo evitando peleas, gritos y palabras fuertes en su
presencia. El buen comportamiento y buen trato entre padres e hijos es
el mejor ejemplo que se puede dar y lo que más ayuda a su buena
educación.

6.       No diga al niño, a todo lo que haga, que NO. Dele libertad,
póngale cuidado, adviértale  los peligros y explíquele por qué hay
cosas que no debe hacer.

7.       Mantenga al niño ocupado; haga que le ayude en los oficios de
la casa, estimúlelo dándole las gracias y diciéndole que lo hizo muy
bien. Combine el juego  con educación. El niño ocioso muchas veces se
masturba; esto se evita con actividad, colaborando en quehaceres de la
casa.

8.       El rechazo es frecuente en el caso de los niños con retardo
mental y es el origen de comportamientos indeseables. A veces los
padres se encargan de ello hablando despectivamente de sus propios
hijos con sus vecinos y amigos. Es preciso rescatar el valor del niño;
para esto sus padres no deben permitirles conductas que molesten a
algunas personas, como los besos y demostraciones de cariño exageradas
y otras maneras de actuar inmaduras.

9.       No hacer nada negativo delante del niño, como por ejemplo,
decir mentiras cuando él conoce la verdad.

10.    No comprarlo con nadie.

11.    No culparlo de su propia situación, por ejemplo: decirle que no
lo reciben en el colegio porque él no es capaz de aprender.

12.    Darle los regalos oportunamente, aprovechando cuando sea del
caso para premiarlo


Enseñanza de niños con trastornos del desarrollo

Los padres vienen a nosotros con cuentos de horror sobre un viaje reciente al supermercado, a un restaurante o a la casa de un vecino. Aunque algunas veces puede resultar divertido recordarlo, los incidentes en los cuales un niño ha tirado un estante de un gran almacén, ha tenido rabietas, o ha tirado comida en un restaurante son muy molestos y embarazosos para un padre. Otros incidentes, como ponerse delante de un coche en la calle o perderse en la playa, pueden poner en peligro la seguridad del niño. En cualquier caso, el niño que es demasiado indisciplinado se aprisiona a sí mismo y a su familia. No es probable volver a un restaurante o a cualquier otro sitio público si todas las miradas están fijas en ti y el niño, puesto que gritó, tiró comida, mantel y platos la última vez que estuvisteis allí. De modo similar te volverás reticente a invitar gente a tu casa si tienes miedo de que el niño pueda desbaratar una cena. Incluso malos comportamientos leves, como el masturbarse delante de tus invitados durante la cena, es posible que te quiten las ganas de hacer una fiesta. Tú y el niño acabáis siendo prisioneros, por así decirlo; su mal comportamiento es su carcelero. Pero no tiene por qué ser así. Tu hijo puede llegar a ser la persona más atractiva y agradable de una multitud. Este capítulo sugiere algunas técnicas simples para hacer que la exposición a la comunidad sea segura y divertida tanto para el padre como para el hijo.



Enseñanza preparatoria



La mayoría de la gente está de acuerdo en que la mejor forma de atajar un problema es evitar que ocurra. La mayor parte del entrenamiento en sociedad del niño debería completarse antes de introducir al niño en un escenario social. El niño debería aprender algo sobre un lugar o cómo comportarse en ese lugar, mientras está en circunstancias más controladas o familiares de su casa o la escuela. No debería esperar a aprender nuevas formas de desenvolverse en un ambiente que es de repente nuevo, extraño y quizá espantoso. Por otra parte, un buen entrenamiento preparatorio asegurará que el niño, con tu ayuda, necesitará sólo trasladar una conducta ya bien establecida a nuevas condiciones.







Visitar una tienda



El entrenamiento preparatorio se puede ilustrar mejor utilizando un ejemplo concreto de una visita proyectada a una tienda. Empieza practicando «la tienda» en casa. Crea una pequeña tienda de ultramarinos en casa colocando algunas latas, tarros y cajas en un estante como en el mostrador de una tienda de ultramarinos, y consigue un carrito de la compra. Haz que alguien sea el tendero que maneja una caja registradora dejuguete. Ten algo de dinero preparado para pagar la comida. Empezando con el paso más simple, enséñale simplemente a empujar el carro en una línea recta, y a seguir y a parar a tu orden. Apoya, recompensa y castiga al igual que en otros programas (utiliza cereales como recompensa al buen comportamiento y palmadas en el trasero por mal comportamiento). Haz que el niño pare el carro mientras tú pones objetos, y más tarde haz que él ponga los objetos en el carro según se lo pidas. Siempre actúa en pasos graduales. Por ejemplo, en el mostrador de pagar, primero deberías darle al cajero el dinero; más tarde enseña al niño a hacerlo.


Estará aumentando considerablemente su vocabulario receptivo en este entrenamiento: «Para», «Pon las judías verdes», «Necesitamos comida para gatos», «Dale el dinero al hombre». Al mismo tiempo estarás enseñándole a controlarse: «No, no corras, anda», «Manos abajo, no molestes», «Coge mi mano». Quieres estar razonablemente seguro de que el niño no dejará caer o tirará objetos de la compra, que no chillará cuando empuje el carro, o se comportará mal de otras formas antes de que vayas a la tienda.


Al planear la primera visita a un lugar público haz que sea corta y simple y que se centre en el niño. No lo lleves a una larga jornada de compras a un supermercado grande y bullicioso donde haya mucha gente y donde puedas quedar atrapado en una larga cola en la caja. Una pequeña tienda de ultramarinos local donde pudieras gastar unos 15 minutos sería una mejor elección. Quieres que haya tan pocos testigos como sea posible, en caso de que las cosas vayan mal o si tienes que reprenderle por propasarse.


Las primeras salidas deberían también subrayar la participación activa del niño, que puede hacer de una visita no sólo una ocasión a disfrutar sino también una experiencia de aprendizaje significativa. El papel de los padres debería ser el de apoyar y ayudar al niño a utilizar de un modo correcto las habilidades aprendidas en casa, y de alabar al niño profusamente por intentar hacer las cosas correctamente y por actuar de modo apropiado. Si el niño está ocupado actuando de modo apropiado, las posibilidades de mal comportamiento quedan considerablemente reducidas y las posibilidades de una próxima salida con éxito aumentan.


Aunque el entrenamiento y la planificación pueden sonar a imponente y dilatado, no es éste el caso. Una o dos horas en tres o cuatro tandas será probablemente suficiente para conseguir la enseñanza previa en casa. El niño debería, progresivamente, hacer cortas visitas a pequeñas tiendas y visitas más largas a tiendas más grandes en un período de una semana, con visitas a las tiendas fijadas cada dos días.





Visitar un restaurante



Lo que se ha dicho sobre qué hacer para que el niño se desenvuelva en tiendas se puede aplicar de igual modo a los restaurantes. Si el niño tiene problemas en desenvolverse en restaurantes, empieza enseñándole buenos modales en la mesa en casa, y haz que tu casa parezca un restaurante durante un rato para dar al niño la experiencia necesaria. Por ejemplo, una de las conductas más difíciles para el niño es aprender a esperar.


En casa todo el mundo se sienta cuando se sirve la comida, y casi inmediatamente se empieza a comer. En los restaurantes uno se sienta, espera, pide, espera algo más y entonces empieza a comer. Así pues, empieza enseñándole a sentarse y a esperar durante períodos cada vez mayores.


Cuando decidas salir a comer, ve primero a un restaurante de comida rápida, y de un modo gradual pasa a establecimientos más elaborados. Si el niño obra mal, puedes advertirle severamente y darle un pellizco en el trasero por debajo de la mesa. Si eso no funciona, puedes dejar la mesa con él y reprenderlo fuertemente fuera. Cuando haya dejado de comportarse mal, y ambos hayáis recuperado la calma, vuelve dentro del restaurante y a la comida.



Problemas en lugares nuevos



Hay algunos problemas poco usuales que pueden ocurrir cuando al niño se le saca de casa y se le coloca en escenarios diferentes. Con frecuencia, el niño no generaliza o traslada lo que ha aprendido en casa a la nueva situación. Puede ser obediente y responder correctamente a las instrucciones, como «Ven conmigo» y «Dame la mano», en casa, pero este dominio puede desaparecer en una tienda o en un restaurante. Esto parece particularmente verdad en los niños más mayores. En tales casos, el niño probablemente piensa que no se le castigará por comportarse mal en público; es decir, él tiene al adulto «con el agua al cuello» por así decirlo, y cree que puede escaparse con la mala conducta. Recomendamos que tome un poquito de «casa» y la saque al mundo exterior y esa pequeña cosa de casa puede ser la paleta. Si se le ha dado con ella en el trasero un par de veces en casa por comportarse mal, todo lo que tiene que ver es la paleta en el bolso de mamá mientras están en el mercado.



Escaparse



Algunas veces hay mucho alboroto y distracción en una tienda que hacen que el niño no guarde buenos modales. Particularmente, si él está a alguna distancia (unos 6 metros o más) lejos de ti en una tienda, o en la playa o en el parque, puede que no acuda cuando digas «Ven aquí», si se le ha enseñado a responder a esa orden cuando está sólo a 1 metro de ti en casa. El niño puede incluso intentar «dejarte» escapándose al oír la orden «Ven conmigo». Hay varias formas de remediar este problema. Por ejemplo, empieza enseñando «responder a distancia» en casa, de modo que se le enseñe a responder incluso aunque esté alejado. Otro método es tener a un segundo adulto (un cohorte o colaborador) presente al principio, para «hostigar» o «probar» al niño a propósito mientras tú estás en contacto y llevando la batalla.


Por ejemplo, deja que el niño se pasee; cuando la distancia sea 1 metro o más llámalo para que vuelva; si no viene inmediatamente, tu «colaborador» aparece rápidamente de una posición discreta cerca del niño y le administra la consecuencia apropiada (un severo «Vete» o una palmada en el trasero) antes de que el niño tenga una oportunidad de experimentar el refuerzo que obtiene por ignorarte o por escapar.


Un niño puede, a veces, correr cuando está exaltado o intenta jugar a un juego de «persecución contigo». Bajo estas condiciones debes utilizar una disciplina consistente y total. Cuando el niño empiece a escaparse deberías decir claramente «¡No!» y entonces andar lentamente hacia el niño, incluso si él continúa corriendo. En la mayoría de las circunstancias, correr hacia el niño sólo haría que se excitara más y, por tanto, que corriera más aprisa. Al alcanzar al niño, deberías decir firmemente «¡No, no te escapes!». Incidentes repetidos de escaparse deberían ir seguidos de disciplina física o una condición de aislamiento además de castigo verbal.


No se debería permitir libertades en casos de escapadas una vez que se ha exclamado el primer «¡No!». Es simplemente demasiado peligroso para niños retrasados escaparse, puesto que podrían hacerse daño (por ejemplo, la mayoría de ellos no entienden los peligros que implica el tráfico). El «¡No!» es la señal para indicar al niño que ha hecho algo mal y será, al menos, castigado verbalmente. La afirmación «¡No!» ayuda a llenar el vacío en tiempo entre esta exclamación inicial y lo que siga (más disciplina verbal, física o aislamiento). Un modelo que a menudo surge es la tendencia del niño a parar de repente al oír «¡No!» y entonces volver apresuradamente, en espera de recompensa. Aunque la aproximación del niño es de desear en este contexto, alabarle en este momento sólo alentaría repeticiones futuras de todo el patrón escaparse-volver. Por el contrario, seguir con la disciplina ayudará a desalentar tal patrón parecido al de unjuego. Después de castigar al niño, puedes inmediatamente decir «Dame la mano» o «Quédate a mi lado» para proporcionar una experiencia de aprendizaje positiva, es decir, una ocasión que lleva al refuerzo o a la recompensa por un comportamiento de proximidad apropiado.



Tolerancia a la frustración



Un programa muy útil que a veces enseñamos de un modo explícito es el de la tolerancia a la frustración. La mayoría de los lectores pueden probablemente construir uno llegado este punto.



Presenta una situación frustrante (por ejemplo, comida en un plato a un niño hambriento), refuerza al niño fuertemente por una espera corta (cinco segundos) antes de empezar a comer. Apoya el comportamiento de «Aguantar» si es necesario dándole instrucciones («Las manos quietas», «Mírame»), o haciéndole preguntas («¿Qué clase de comida vamos a comer?»). Gradualmente aumenta la espera a uno o dos minutos antes de que se le permita comer. (Considera cómo podrías utilizar este tipo de programas para enseñarle a enfrentarse mejor con todo tipo de frustraciones. Por ejemplo, si el niño no puede soportar la crítica, empieza con una crítica leve, gradualmente aumenta a críticas más y más serias, reforzando al niño todo el tiempo por «mantenerse tranquilo».)


A menos que ya tengas un buen control sobre el niño en casa (o en alguna situación limitada similar), es hacerse ilusiones creer que el niño actuará apropiadamente en ambientes mayores, y más estimulantes. Se le tiene que enseñar primero a actuar apropiadamente en casa, entonces puede ser introducido en la sociedad.



Actividades de Lenguaje



Algunos ejercicios que le ayudaran a mejorar la musculatura orofacial

  • Protruir los labios (ponerlos en punta)

  • Estirar los labios, sonreir

  • Soplar velas

  • Vibrar los labios

  • Sostener objetos entre los labios ( corchos, palillos, sorbetes,
    etc)

  • Absorber líquidos de diversas consistencias utilizando el sorbete Inflar las mejillas

  • Sacar y meter la lengua lo más rápido posible

  • Sacar la lengua hacia la comisura derecha

  • Sacar la lengua hacia la comisura izquierda

  • Llevar la lengua hacia la nariz

  • Llevar la lengua hacia la quijada

  • Llevar la punta de la lengua hacia los alvéolos de los dientes superiores
    Vibrar la punta de la lengua dentro de la boca (rr).

  • Realizar gárgaras de agua

  • Llevar la punta de la lengua hacia la parte interior de las mejillas y empujar con fuerza.

  • Realizar movimientos circulares de la lengua alrededor de los labios y entre los labios y los dientes.

  • Pasar la lengua por el paladar de adelante hacia atrás

  • Doblar la lengua apoyándola en los dientes incisivos inferiores

  • Soplar velas a diferentes distancias

  • Mover soplando copos de algodón, plumas, trozos de papel, pelotas de pin-pon sobre la superficie de una mesa.

  • Utilizar instrumentos de soplo como pitos, flautas, armónicas, etc.

  • Soplar con las fosas nasales, tapando una y luego alternar [Realizar el ejercicios varias veces y frente a un espejo.]

Estrategias
Para un mejor desempeño se debe:

  • Hablar Lento

  • Enfatizar los Sonidos

  • Pronunciar los Sonidos Finales de las Palabras

  • Respirar antes de Hablar










Ejercitación del sistema fonológico



* Posición de los diferentes fonemas: frente a un espejo realice la articulación aislada del fonema que usted quiere corregir, teniendo en cuenta la correcta posición de los órganos fonoartuculadores que influyen en esta.

* Articulación de sílabas directas con todas las vocales.

Pa____________________a
P_________________a
P_____________a
P_________a
Pa

* Articulación de silabas inversas con todas las vocales.

Ap, ep, ip, op, up.

* Articulación de palabras: en un comienzo se pide la repetición de una palabra lentamente y luego que lo diga en forma rápida. Ejemplo: papá, pepa, pipa, pepo, etc.

    • Articulación de palabras, tomando un dibujo del centro como referencia repitiéndola antes de cada

    • una de las otras palabras.




Entonces el ejemplo anterior quedaría así: pato, peso, pito, pato, pepa, etc. La palabra que se coloca en el centro debe ser fácil articulación. El ritmo en la articulación de las palabras se lo da al señalar rápida o lentamente las distintas figuras correspondientes.

* Articulación de frases con frases con el fonema en estudio, buscando palabras que conlleven el fonema en las distintas posiciones. Ejemplo:

Pero______posición inicial  Capote_____posición media

Captar______ posición final.

* Articulación de trabalenguas con el fonema en estudio.

* Imitación de onomatopeyas de animales y objetos comunes.

* Inventar juegos que requieran diferentes tipos de voces.

* Nominar los objetos que aparezcan en una lámina, tomando conciencias del primer sonido.

* efectuar coros hablados de poesías, rimas y prosas sencillas.

* preguntar con que sonido empiezan los objetos de una lamina.

* Pedir que nombre otras palabras que empiecen con igual sonido.

* entregar una lamina en que aparecen dibujos con el sonido en estudio, junto con otros dibujos y pedirle que los diferencie.

Ejercicios articulatorios: Hacerlos por imitación frente a un espejo y 5 veces como mínimo cada ejercicio.











Ejercicios de labios.



- Llevar los labios juntos hacia delante y atrás.
- Llevar los labios juntos hacia delante, abrir y cerrar ( pescadito).
- Llevar los labios juntos hacia la derecha
- Llevar los labios juntos hacia la izquierda
- Llevar los labios juntos de izquierda a derecha y viceversa.
- Realizar los mismos movimientos anteriores pero los labios abiertos.
- Abrir y cerrar los labios cada vez más de prisa manteniendo los dientes juntos.
- Oprimir los labios uno contra otro frecuentemente.
- Bajar el labio inferior apretando bien los dientes.
- Sostener un papel con los labios haciendo usted fuerza en el otro extremo del papel.
- Pasar objetos livianos y pesados de un lado a otro con los labios.
- Morder el labio superior, luego inferior y, finalmente, morderse los dos al mismo tiempo.
- Hacer una mueca lateral a pesar de que el dedo índice del educador le ponga resistencia.
- Colocar los labios como para producir fonemas, empleando láminas.
- Silbar.















Ejercicios de lengua





 Sacar y entrar la lengua rápidamente.
- Sacar la lengua ancha y entrarla.
- Sacar la lengua en punta y entrarla.
- Sacar la lengua ancha, ponerla en punta y entrarla.
- Sacar la lengua en punta ponerla ancha y entrarla.
- Llevar la punta de la lengua hacia la comisura derecha.
- Llevar la punta de la lengua hacia la comisura izquierda.
- Llevar la punta de la lengua hacia la comisura derecha - izquierda y viceversa.
- Llevar la lengua alrededor de los labios.
- Llevar la lengua entre los dientes, los labios alrededor de la boca.
- Llevar la lengua hacia los dientes superiores.
- Llevar la lengua hacia los alveolo y dientes superiores.
- Traer la lengua de atrás hacia delante del paladar.
- Colocar la punta de la lengua en distintos puntos del paladar y voltearla a su posición  natural( ayudar a tomar conciencia de los distintos puntos del paladar, tocándoselo con un implemento adecuado).
- En el interior de la boca llevar la lengua en todas las direcciones.
- Manteniendo la punta de la lengua apoyada detrás de los incisivos inferiores, sacar la parte media de la lengua lo más posible.
- Colocar en  la punta de la lengua un paco de azúcar y deslizarla por el paladar, lo más atrás posible.
- Hacer vibrar la lengua por dentro y fuera de la boca.





Ejercicios de maxilar





- Abrir y cerrar la boca rápidamente.
- Abrir y cerrar la boca rápidamente con los labios cerrados cómo masticando.
- Llevar el maxilar hacia la derecha.
- Llevar el maxilar hacia la izquierda.
- Llevar el maxilar de derecha a izquierda y viceversa.
- Llevar el maxilar hacia delante.
- Llevar el maxilar hacia atrás.
- Llevar el maxilar hacia delante hacia atrás y viceversa.
- Hacer rotaciones con el maxilar.
- Indicar con su dedo índice la dirección a la cual quiere usted que el niño lleve el maxilar.









Ejercicios de velo y de mejillas





- Bostezar abriendo los brazos.
- Decir din-dong y anga-anga rápidamente.
- Hacer buches de aire y de agua.
- Hacer gárgaras con agua.

Ejercicios de mejillas:

- Inflar las mejillas simultáneamente.
- Inflar las mejillas alternamente, pasando por la posición de reposo, realizando alternativamente en cuatro tiempos.
- Inflarlas, alternativamente, sin pasar por la posición de reposo en dos tiempos.
- Entrar las mejillas entre las mandíbulas.
- Inflar las mejillas, a pesar de la oposición de los dedos del educador.





Otro tipo de ejercicios





- Soplar todo tipo de juguetes o instrumentos libremente.
- Hacer pompas de jabón.
- Inflar bombas o bolsas de papel o plástico.
- Hacer que el niño tome aire lo sostenga durante 3 segundos contándonos en
voz alto por usted y lo bote, soplando objetos livianos colocados en una distancia de 10 cms. Controle la dirección y la fuerza del soplo. Varíe la pausa de retención del aire y la distancia en la que se colocan los objetos de manera progresiva una vez el niño lo esté haciendo bien.
- Soplar velas, alejándoselas gradualmente. Para graduar la fuerza del soplo se puede pedir que sople lo suficiente para mover la llama sin apagarla.



Ejercitación del sistema semántica.





Juegos creativos: las situaciones de juegos creativos puede realizarse en un rincón de la sala de clases, o en la mesa de arena, es decir, en cualquier lugar que estimule su imaginación. Se puede realizar juegos de imitación (jugar a los bomberos, enfermeras, etc.) juegos de observación y experimentación (mirar los hormigas, tirar piedras de diferente peso al agua y ver si flotan o no).

Area Escolarización

Lecto escritura

MÉTODOS PARA LA ENSEÑANZA DE LA LECTURA Y LA ESCRITURA

Es importante tener presente que no todos los niños discapacitados
mentales van a alcanzar el nivel necesario para ayudarlos a leer y
escribir. El más conocido de los métodos es el Ideovisual de Decroly
que fue ideado y puesto a prueba en niños con deficiencia mental y dio
resultados formidables. Por ser un método muy largo, y costoso el
material para ponerlo en práctica, no lo incluyo en esta guía. También
hay otros métodos: El tradicional, Esperanza, Audiovisual, Global, de
asociación y otros. Teniendo en cuenta que cada niño es un caso
especial, es necesario encontrar el método más apropiado para cada
caso.

Como sería imposible describir todos los métodos, sólo se hará
referencia al Método de asociación, el cual fue ideado para personas
afásicas y ha demostrado ser igualmente efectivo para personas
deficientes mentales.

Por ejemplo, en el caso de mi hijo fue el método que utilicé y con el
cual aprendió a leer y a escribir.

METODO DE ASOCIACIÓN  ( Mildred M. C.   Guinnes )

Este método consiste en que la palabra que se está enseñando debe
estar representada por el objetivo correspondiente o en su lugar, por
una lámina que lo represente.

Es necesario desarrollar en le niño tres aspectos importantes:
Atención; Memoria y Aprendizaje, porque si el niño atiende lo que se
le está enseñando, memoriza y aprende.

Para este método se utiliza la letra cursiva o pegada, y se emplea en
un comienzo la letra minúscula. Es un método preciso y exacto que se
debe seguir en el orden expuesto.

La persona que va a enseñar al niño debe preparar la clase con
anterioridad para que no haya de distracción para él. Para que el niño
adquiera disciplina y se puedan seguir los pasos, se utiliza el
siguiente cartel de órdenes:

__   párate
__   ve a la raya
__   búscala
__   voltéate
__   escribe
__   ven
__   siéntate
__   cruza tus brazos

Se necesita también para la enseñanza: tablero, borrador, tiza, pintar
una raya en el suelo y hacer un cartel con la letra o forma
escrita.Para el trabajo del método de asociación, es necesario seguir
siete pasos:

       1.         Presentación de lo nuevo. Se presenta la letra ( se
escribe en el tablero ) .

2.         Lectura y asociación: La maestra le pide al niño que lea y
le dé el cartel con la letra correspondiente para que lea y asocie.

3.         El niño debe copiar la letra que está aprendiendo ( si el
niño no es capaz, se le lleva la mano) .

4.         Lectura labiofacial: La madre o profesora se coloca
enfrente al niño para que él reciba información por sus labios, de lo
que se está enseñando.

    5.         Evocación oral: Este paso es para lograr que le niño
recuerde lo se le está enseñando. Se borra la ayuda visual y se le
pide al niño que diga lo que está aprendiendo.

6.         Evocación escrita: Esto es para que el niño recuerde lo que
se le está enseñando y lo escriba ( si no es capaz se le lleva la
mano ).

7.         Paso acústico: Se le dice al niño la letra al oído, se le
pide que se retire a un espacio prudencial, y el niño repetir la letra
que está aprendiendo.

Como se puede apreciar, este método consiste en repetir, repasar y
reforzar, para lograr el   aprendizaje del niño. Se enseña letra por
letra, comenzando por las vocales y no importa estar muchos días
enseñando una letra, lo importante es lograrlo, pero sólo iniciamos la
enseñanza de otra, hasta que tengamos la certeza de que el niño
aprendió la anterior.

Luego se dan algunas consonantes siempre siguiendo los siete ( 7 )
pasos. Y se van combinando con las vocales para formar sílabas.
Teniendo en cuenta de poner tanto en le tablero como en el cartel de
enseñanza las dos letras que forman la sílaba en diferente color, pues
si el niño puede juntar la sílaba, puede deletrearla.

Luego, cuando llegamos a la enseñanza de las palabras, se inicia con
sustantivos concretos: personas, animales o cosas, para que  el niño
pueda asociar la palabra, bien sea con el objeto, la persona o el
animal, o en su lugar, con una lámina que lo represente.

Por ejemplo: CASA

Para la enseñanza de cada palabra se hace un ejercicio de sílabas que
prepara mejor al niño. Por ejemplo el ejercicio que le corresponde a
la palabra MAMA es el siguiente:

ma              ma             ma

me              me             me

mi               mi              mi

mo              mo             mo

ma              ma             ma                  mamá

Ojalá se utilice para esto retrato de la mamá para que el niño asocie;
pero si esto no es posible, es necesario buscar una lámina adecuada.

Lo importante del ejercicio preparatorio a la palabra, es que las dos
sílabas que la componen, como en caso anterior, estén en el
ejercicio.

Si la palabra empieza por vocal como en la palabra AVE, se hace el
ejercicio de la siguiente manera

ve            ve             ve

vi              vi              vi

vo            vo             vo

vu            vu             vu

Y luego se pone  antes de todas sílabas, la letra ( a ), así:

ave         ave           ave

avi          avi            avi

avo         avo           avo

avu         avu           avu

Y por último se presenta la palabra:   Ave

Luego se le presenta al niño el dibujo o la lámina de un ave, para que
el niño asocie la palabra con la lámina. Es importante seguir los
siete pasos, tanto para la enseñanza de letras como de las sílabas y
de las palabras.

Es necesario para la enseñanza hacer con el niño varios cuadernos:

.    Un cuaderno con las letras que se van estudiando, para tener un
índice de lo que se a enseñado y además sirve al niño para repasar.
.    Otro cuaderno con las sílabas en el orden en el que se van
enseñando.
.    Otro más con los ejercicios silábicos que preparan la palabra y
las láminas o dibujos correspondientes.
     Se debe preparar un cuaderno con láminas de expresiones tales
como: Rico, Mira Gracias, Alegre, Triste,etc.
·      Un cuaderno con los verbos para trabajarlos con el niño en
gerundio, que es como primero se le enséñale verbo. Por ejemplo:
corriendo, cantando. Todo con láminas.
·   También se hace cuaderno para trabajar frases utilizando ( 5 )
cinco verbos: Ser o estar, Ver, Querer, Tener, Haber, los cuales van a
ayudar al niño a “ conectar el lenguaje “.

Enseñándole al niño las siguientes frases para contestar:

·       Yo veo un .....................................
·       Yo tengo un  ..............................
·       Yo quiero una  ............................
·       Aquí hay dos  .............................
·        Este es una  ..............................

Pero no se va a escribir el sustantivo en el cuaderno, sino a
representar con láminas o dibujos que se pueden cambiar como en el
ejemplo anterior.

Luego se puede trabajar utilizando el artículo definido: la y el, las
y los.

Los verbos se enseñan luego, utilizando láminas también en presente,
pasado y futuro.

También se enseña al niño el adjetivo, empezando por el adjetivo
concreto, para poder utilizar láminas que el niño pueda asociar.

Por ejemplo: sucio, grande, etc., para después para la enseñanza del
adjetivo abstracto. Por ejemplo: bonito, bueno, etc.



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Aún estamos en la etapa del garabato pero ya hay que ir afinando la psicomotricidad fina de la mano para controlar el espacio y prepararlos para la lectoescritura.

Por eso los ejercicios básicos son divertidos, los objetos son cercanos y conocidos de los niños/as, utilizamos pinturas, lápices de colores, pinceles y ceras y no somos exigentes al evaluar la perfección porque no son ni pueden ser perfectos.


En los ejercicios de repasar los puntos la profesora/sor da a los niños la pauta en la dirección del trazo que será realizado por los alumnos/as con ceras y lápices de colores de punta gruesa.


En los ejercicios de pintar los perfiles se utilizan los pinceles y la pintura de dedos, la dirección no importa siempre que sigan el camino entre las dos líneas, En los caminos son los lápices de colores de punta gruesa los que marcan el camino dentro del camino dibujado sin tocar las líneas exteriores. Se utilizan dibujos que interesan para conseguir los objetivos propuestos en el currículum de infantil,

Unir con flechas es un ejercicio muy interesante para terminar la mañana y como evaluación final de la lección del día, Los dibujos son muy variados y puedes hacer multitud de propuestas


El aprendizaje de la lectoescritura requiere un esfuerzo de varios años para los alumnos/as y el educador busca en un principio una buena base que les ayude a ser buenos lectoescritores en un futuro cercano.



En una metodología de aprendizajes tempranos no hay sincronización entre lectura y escritura. Parece que la madurez neurológica hace que aprendan antes a leer que a escribir. Es necesario irles preparando para la escritura con actividades tempranas.



Si ya hemos pasado del garabateo (hasta los 3 años), en la siguiente etapa ejercitaremos las funciones visomotoras del aprendizaje de la escritura. Planteamos una sencilla propuesta, la Grafomotricidad.



Hacia los tres años, el niño es capaz de verbalizar el grafismo que ha realizado.

Es en este momento cuando el niño puede trazar círculos cerrados, cuadrados,


rectángulos, espirales, trazos rectos, etc. Aunque aún no sepa introducir la forma


y la trayectoria gráfica de las letras, es capaz de reproducir algunas letras aisladas.


Entre los cuatro y los cinco años va consiguiendo progresivamente alinearlas en el


espacio gráfico de la dirección izquierda-derecha. Pronto consigue darle sentido y


comprende que las letras tienen nombres y una pronunciación. También es capaz


de localizarlas en la palabra hablada y escrita



Aconsejamos la pauta cuadriculada, aunque en la actualidad no sea utilizada en los nuevos métodos de enseñanza, porque...



Favorece de modo especial la atención.

Facilita la adquisición de hábitos de orden y la orientación en el espacio.

Es el medio idóneo para alcanzar un trazado regular, uniforme, seguro y legible en los primeros niveles de escritura.

Es aconsejable para prevenir problemas de disgrafía.

Ayuda al alumno a situarse en el espacio gráfico y constituye una eficaz prevención contra los trastornos de lectoescritura



Dado que la letra cursiva es la que se va a utilizar en la escritura, os presentamos ejercicios con las letras del abecedario y es conveniente que sea también la letra en que comience la lectura porque...



No presenta inconvenientes para la lectura del niño.

Reduce los problemas de direccionalidad.

Trabaja sobre la palabra como auténtico lenguaje escrito.

Favorece la percepción global de la palabra.

Ayuda a la unidad del pensamiento escrito como un todo.

Es legible, clara y estética.

Favorece la velocidad.

Permite un movimiento más fluido en la escritura.

Con un esfuerzo asequible para el alumno, consigue resultados gratificantes.



Conocimientos del medio



Arriba, abajo, adentro afuera, Grande Pequeño, Izquierda , derecha ,Menor Mayor, Muchos , Pocos, Feo, Bonito, Discriminación de colores, De formas, texturas y cantidades, Diferentes climas, asociación y agrupación Letras , números, de artículos, frutas, verduras ,diferenciación en las estaciones del año, señalizaciones

(Baños, viales, salida, entrada, semáforos)


Una manera muy buena es ayudarlos a pensar es con el uso de tableros de comunicación donde se indique las actividades a trabajar


Pueden tener también uno en su casa donde se les indique las actividades que se realizaran diarias algo así como calendarios semanales de cuadros.




Área de Lógica Matemáticas




Enseñares a diferenciar muchos y pocos

Diferenciar grande y pequeño

Mayor y menor

Hacer memoramas de números

La relación de la cantidad de objetos con el número (Aire, Mesa o Papel)

La relación en número con letra escrita


  • Las matemáticas abarcan más que aprender los números

  • Use actividades cotidianas para enseñar matemáticas

  • Haga preguntas de matemáticas a lo largo del día

Los niños pequeños necesitan experiencias con los números y nuestro sistema numérico. Pero también necesitan estructurar el conocimiento físico de los objetos. Un ejemplo de esto es jugar con bloques y construir estructuras con ellos. Jugar con objetos y agruparlos y clasificarlos es una actividad importante.

Los niños pequeños necesitan tiempo para contar todo (frijoles, hojas en los árboles, libros, artículos en las tiendas de alimentos, etc.) Mientras los niños cuentan, el adulto puede animarlos a pensar utilizando preguntas importantes. Por ejemplo, si el niño cuenta 8 friijoles pregúntele qué pasará si le quita uno. Dejar que los niños averigüen cómo contar es importante. Como adultos, debemos tratar de observar cómo los niños investigan las cosas, en lugar de darles la respuesta.

La memorización no les ayuda a los niños a entender los números. Muchos pequeños memorizan las sumas y restas sin entender el concepto de sumar y restar. Los niños aprenderán estos conceptos cuando se encuentren. A esta edad, sin embargo, los memorizan sin entender y sin retener.

Necesitamos estar conscientes de que las matemáticas nos rodean por todos lados. El ir a la tienda es un ejemplo excelente. Usted puede pedirle a los niños que cuenten las naranjas que está comprando o ver los precios para distinguir los números. Una caminata también esta llena de actividades de matemáticas. Su niño puede contar objetos, proponer cuántas hojas hay en un árbol, o contar el número de carros que miran.

Las mismas actividades se aplican tanto para los niños más grandes como para los pequeños. Lo que cambia es la profundidad de las preguntas que hacemos. Por ejemplo, al dar un paseo, pregunte “¿cuántos carros verdes?”, “¿cuántos carros azules?”, “¿cuántos son en total?” Pregúnteles sobre situaciones problemáticas que incluyan sumas y restas. Pero sobre todo, siga dándoles experiencias donde puedan contar y jugar con objetos y desarrollar su propia idea.

Los niños necesitan estructurar su conocimiento matemático tal y como lo hicimos los adultos. Para lograrlo, necesitan objetos concretos que puedan contar y clasificar. Todos los niños aprenden haciendo.

Finalmente, necesitamos recordar que las preguntas abiertas los guian hacia las charlas/comentarios. Usted y su niño pueden hablar sobre las respuestas probables y aprender juntos las matemáticas. Las preguntas abiertas son vitales porque estimulan el pensamiento. Mientras más piense un pequeño, más inteligente será.



Los niños se aburren si sólo usa números, asi que lleve a los niños a la cocina y animelos a contar lo que encuentren ahí mientas usted prepara algo. También, como a los niños les encanta leer, puede encontrar libros que contengan números y leérselos. A partir de ahí, puede enseñarles cómo reconocer los números, cómo agregar cantidades pequeñas y cómo contar. Elsa no debe desanimarse. Sólo debe tratar otros métodos



Necesitamos tomar en cuenta que los niños aprenden mientras juegan. El área de los bloques, por ejemplo, es una gran manera de enseñar matemáticas. Aprenden cómo construir torres, alturas, balances, etc. Con plastilina pueden hacer pelotitas y luego contarlas. En el área de juego dramático o de pretender, también puede usar los números. Por ejemplo, ahorita tenemos una venta de zapatos, y dinero de juguete, y les pedimos a los niños que cuenten los zapatos. No sólo están aprendiendo el concepto de números, sino también de cantidad.

Hay muchas maneras de hacer matemáticas que no son tan estructuradas. Pueden contar naranjas, puede contar con los dedos, y puede contar en cualquier momento que vayan a comer. Tiene que dejar que los niños usen su imaginación.



Actividades que fomenten la imaginación.


Jugar a la pelota invisible

Comerse una galleta invisible

Bañar a un muñequito sin agua

Esconder algo

Hacer pinturas y dibujos

Dejar inconclusas las frases

Esconder algo

Hacer cuentos partes letras partes dibujos





SISTEMA CONDUCTUAL

 

Toda conducta emitida por un organismo es provocada por un evento, ya sea dentro o fuera de él. A este evento se le llama "estímulo" y es el provocador o detonante de toda conducta. El proceso de una conducta refleja se conoce con el nombre de "Conducta Clásica", ésta se caracteriza por ser innata o instintiva, su estímulo no está bajo control, su aparición es de uno a uno y no se altera en forma.

El condicionamiento Clásico se rige por el paradigma:

Estímulo incondicionado (El) -> Respuesta incondicionada (RI)


Ejemplos:

Parpadeo de los ojos
Bostezar
Estornudar
Agitarnos con un susto, etc.


En el condicionamiento operante, se parte de la premisa que toda conducta tiene un estímulo que la desencadena, un entorno o ambiente que la refuerza (la incrementa o decrementa) y existirá una respuesta que conlleva una consecuencia (positiva o negativa).

En el análisis conductual, las conductas se moldean a través de la manipulación de los estímulos, las consecuencias y el entorno. Consideremos que si tenemos control sobre esas tres variables, podremos tener control sobre las conductas mismas.

Las consecuencias de la conducta se dividen en tres operaciones principales, esto de acuerdo con los efectos que tienen sobre la conducta.

a) Reforzamiento Positivo: Se le llama así a los reforzadores cuya función es la de incrementar la conducta blanco o deseada, en otras palabras, es la presentación de un reforzador agradable o premio, después que la habilidad deseada se ha exhibido de tal manera que incremente la ocurrencia de la conducta o habilidad deseada. Dentro de los reforzadores positivos se encuentran: la comida y golosinas, los juguetes, salidas a lugares recreativos, los elogios o halagos y las caricias o contacto físico. Por ejemplo: se le pide al niño que se mantenga quieto y se le aplaude (elogio) a la vez que se le da un dulcecito como premio.

b) Reforzamiento Negativo: Contrario al refuerzo positivo, aquí tiene como función disminuir la conducta, siendo un estímulo desagradable que el niño buscará evitar de tal manera que disminuimos la conducta inadecuada incrementando su contraparte, la conducta deseada. Citando un ejemplo: mientras el niño esté fuera de su lugar, hacemos un ruido que le moleste y cesamos al momento que se siente. Este tipo de reforzamiento se utiliza en raras ocasiones.

c) Ausencia del Reforzamiento: Esto consiste en no dar reforzador de ningún tipo al niño aunque la conducta se haya presentado, esta consecuencia se utiliza para disminuir una conducta inadecuada. Un ejemplo de aplicación es cuando el niño presenta rabietas tendientes a manipular a los padres o terapeutas, buscando su atención (en este caso, la atención es el reforzante).

Para que un reforzador ejerza su función, debe estar presente desde el estímulo, es decir, el niño debe saber (o intuir al menos) que lo recibirá. De hecho, cuando se llegan a manejar reforzadores de actividad (paseos, juegos de T.V., etc.), se utilizan íconos que al estar presentes, representan el premio que el niño recibirá (lea Economía de Fichas al final del capítulo 8).

En el caso del reforzamiento negativo, lo que lo distingue del aversivo es que el primero se hace presente desde el estímulo mientras que el segundo se hace presente solo en la consecuencia.


Tipos de reforzadores

Los reforzadores son cualquier cosa que al niño agrade y que sea suficiente para lograr la atención de este e incrementar así la frecuencia de la conducta blanca. Pueden ser, entre otros:

  • Comestibles. Cualquier tipo de alimento o bebida.

  • Tangibles. Juguetes u objetos que por su textura, llamen la atención del niño.

  • Actividad. Actividades recreacionales o pasatiempos. Pueden ser juegos.

  • Sociales. Elogios y halagos. Generalmente, se acompañan de caricias.


Principios de reforzamiento

Existen principios que regulan a los reforzadores, los cuales se detallan a continuación y son de observancia estricta:

1. El refuerzo depende de la exhibición de la habilidad que se está queriendo enseñar. Se determina cual será utilizado para cada programa y en qué forma se dará, observando estricto apego. Los reforzadores se definen anticipadamente.

2. La habilidad debe ser reforzada inmediatamente después de exhibirse. Si se tarda se puede confundir al niño o presentarse una conducta inadecuada, la cual, nunca debe ser reforzada.

3. Durante las etapas iniciales del proceso de aprender la habilidad, ésta debe ser reforzada cada vez que se exhiba. Es decir, por cada respuesta o ensayo correcto, se refuerza al niño.

4. Cuando la habilidad recién adquirida alcanza un nivel de frecuencia satisfactorio, se refuerza intermitentemente. Los reforzadores se van distanciando poco a poco, primero cada dos ensayos, luego cada tres y así sucesivamente.

5. Siempre que se apliquen reforzadores comestibles, tangibles o de actividad, será seguido por reforzadores sociales.

6. En el caso de reforzadores comestibles, éste debe darse en pequeñas cantidades para no saciar al niño, de otra manera el reforzador pierde fuerza. Por ejemplo: las frituras y cacahuates se dan en trocitos, las bebidas se dan con un rociador o un pitillo muy delgado, como un agitador para café. Se recomienda no dar la terapia cuando el niño recién acaba de ingerir sus alimentos, pues se sentirá saciado y no responderá apropiadamente.

7. El niño no debe conseguir el reforzador bajo ninguna circunstancia que no sea la de terapia conductual. Es decir, el niño obtendrá el premio exclusivamente cuando presente la habilidad de la forma que esté programado. Los padres deberán enterar a los maestros y a todas las personas que de una u otra manera, tengan contacto con el niño, para que se abstengan de darle al niño los reforzadores programados.

8. El reforzador debe ser respetado por el terapeuta teniendo en cuenta las estrictas características que se han seleccionado, incluyendo marca, presentación, etc. Si el reforzador es Coca Cola de lata 350 ml., no debe sustituirse por envase de plástico o vidrio (el sabor varía ligeramente y ellos lo detectan). Por lo general, los reforzadores cambian cada cierto tiempo y se buscan nuevos.

9. El tono y volumen de la voz, así como la expresión facial que se utilizan en el reforzamiento es de extrema alegría. Cuando damos terapia conductual, actuamos nuestras expresiones y emociones, exagerándolos con ademanes para lograr captar la atención del niño. Mientras mayor expresión de alegría se transmita al niño, mejores resultados se obtendrán de la terapia.

10. El reforzador deberá ser retirado si en el momento de reforzar se presenta una conducta inadecuada, puesto que el niño puede confundirse y creer que el premio que recibe es por esa conducta no deseada.

11. Durante la terapia, los reforzadores deben colocarse de tal manera que el terapeuta pueda tomarlos rápidamente y que estén fuera del alcance de las manos del niño.

12. Para poder cumplir su función, el reforzador debe estar presente en el estímulo y el niño debe saber lo que se ganará. Esto no significa que deba tenerlo a la vista ni a su alcance. En el caso de reforzadores de actividad al final de la sesión de terapia, se recomienda poner una foto o algo que represente el premio que se ganará.

13. La selección de los mismos deben ser determinados por la "escala de reforzadores" (ver capítulo 8), la cual, deberá hacerse cada vez que éstos pierdan fuerza o impacto en el niño.

14. Los reforzadores que logran mayor impacto en el niño se utilizan para la adquisición de nuevas habilidades o que requieran mayor esfuerzo por parte del mismo.

15. Deben ser fácilmente manipulables por el terapeuta y si son comestibles en refuerzo continuo, deben ser tal que el niño se los pueda comer rápido. Por lo mismo, no se recomienda la utilización de chicles, agridulces (producen mucha salivación), gomitas, chocolates que se derritan en la mano, galletas que se desmoronen, etc.

16. A mayor tiempo entre un reforzador y otro, de mayor impacto debe ser o bien, la porción ofrecida deberá ser más grande.

El no seguir estas reglas, compromete y vicia la terapia del niño afectando su avance así como la eficacia de la metodología. El problema más frecuente con los papás es que no respetan los reforzadores asignados a terapias o bien, son reforzadores que el niño puede conseguir fácilmente en la escuela, por ejemplo, por un compañerito que le convida.

 

Los reforzadores comestibles se aplican junto con refuerzo social y se dan caricias y gestos de cariño lo más posible

 

Procedimientos para el aprendizaje

Los procedimientos para el aprendizaje marcan la forma en que se modificará una conducta o se adquirirá una nueva habilidad. Consisten en seguir el paradigma del condicionamiento operante, con diferentes consecuencias. Éstas son tres:


1- Procedimiento por Reforzamiento:

Estímulo -> Respuesta -> Consecuencia

Si la consecuencia es positiva se dará al niño un reforzador
Si la consecuencia es negativa se suspenderá el reforzador

Ejemplo: Se le ordena al niño pararse y se le dará un dulcecito sólo si obedece la instrucción.
En caso contrario, lo pierde.

2- Procedimiento por Escape:

Estímulo con aversivo -> Respuesta -> Consecuencia

Si la consecuencia es positiva se suspenderá el aversivo
Si la consecuencia es negativa se continuará con el aversivo

Ejemplo: Al niño le molesta que le aplaudan y se pretende mantenerlo sentado. Se le ordena sentarse a la vez que se aplaude. Se mantendrá aplaudiendo hasta que se siente y en ese momento se deja de aplaudir. Como se puede observar, la instrucción se da aplicando el aversivo y la única manera de escapar del mismo es presentar la conducta blanco.


3- Procedimiento por Evitación:

Estímulo presentando aversivo sin aplicar -> Respuesta -> Consecuencia

Si la consecuencia es positiva se evitará el aversivo
Si la consecuencia es negativa se dará el aversivo

Ejemplo: Continuando con el ejemplo anterior. Se le ordena al niño sentarse al tiempo que se hace el gesto que se aplaudirá (sin hacerlo), de tal manera que el niño podrá evitar el aplauso obedeciendo.



El procedimiento por reforzamiento es el más común y frecuente de utilizar. Evitación y escape es muy raro aplicarlos y se recurre a éstos cuando el primero no logra funcionar.

Un ejemplo de aplicación en la vida diaria con un niño regular es cuando la madre le ordena a su hijo que recoja su cuarto antes de ir a jugar (el juego en este caso sería el elemento reforzante).

Supongamos que el niño nunca obedece y la mamá decide cambiar la estrategia: entra al cuarto y enojada le empieza a dar nalgadas al niño ordenándole que recoja su cuarto y hasta que el niño se empiece a mover, ella dejará de pegarle. Este es el equivalente a un procedimiento de escape, donde el niño da la respuesta para ya no recibir el aversivo.

La siguiente vez, la mamá ordena al niño recoger su cuarto y hace el ademán con la mano como de nalgada sin dársela para que el niño se empiece a mover y así evitar que se le aplique. Esto viene siendo un procedimiento de evitación.

Observemos que la diferencia entre escape y evitación es que en el segundo se da la oportunidad de no recibir el aversivo, sólo se amenaza con el mismo y por supuesto, se aplica si no da la respuesta deseada. Por lo general, se programa el escape para luego cambiarlo a evitación.

Quisiera aclarar que este ejemplo lo expuse por ser muy frecuente en nuestra cultura latina y no es recomendable aplicarlo de esa forma. Violencia engendra violencia, existen muchas maneras de aversivos, con los que no se agreden los derechos y la dignidad de los niños.

ANÁLISIS FUNCIONAL

 

Uno de las principales áreas cuando se trabaja con una persona con autismo son las conductas disruptivas o inadecuadas. Para extinguirlas o erradicarlas, es necesario hacer un análisis funcional de las mismas. Esto se logra por observación directa así como investigación de antecedentes del niño a través de entrevistas con los padres y maestros.

El objetivo primordial del Análisis Funcional es definir el comportamiento en términos de conducta, estableciendo una hipótesis donde se reconocen los estímulos, ambiente reforzante (entorno) y las consecuencias (función). Dicha definición debe ser medible y comprobable, es decir, no pueden ser subjetivas.

El análisis funcional también se utiliza para incrementar la ocurrencia de una conducta deseada, por citar un ejemplo, elevar el número de veces que el niño avisa que desea ir al baño. Existen habilidades que el niño ya presenta y no es necesario moldearlas, sólo incrementar su tasa de exhibición.

Estímulo de la conducta

Lo primero que debemos reconocer es el estímulo mediante el cual aparece dicha conducta, es decir, después de qué evento se presenta. Para ello, debemos observar qué sucedió un instante antes que iniciara y el entorno de ese momento.

Una forma más sencilla sería preguntarnos entre otras cosas, lo siguiente:

¿Qué estaba haciendo antes de presentar la conducta?

¿Quién o quienes estaban presentes?

¿Qué ruidos se oían en ese momento?

¿Cómo es la iluminación de la habitación?

¿En qué lugar está y qué hora es?

¿Qué fue lo que se le pidió o qué actividad estaba a punto de realizar?

¿Qué ropa trae puesta?

¿Cuál es la temperatura en ese momento?

Como podemos observar, el estímulo puede ser una variante poco notoria que para ellos puede ser detonante. La observación debe ser minuciosa y debemos evitar los "obvios", es decir, no dar nada por sentado y descartar todo lo posible, por muy ilógico que pudiese parecer.

El estímulo puede o no ser desencadenante de una conducta, pero se reconoce por estar presente al momento que esta ocurre y es muy variante de un niño a otro, por lo que no existe regla alguna que diga: a tal estímulo, el niño presentará "X" conducta. Cada niño es particular y debe ser observado como tal sin emitir juicios anticipados evitando las apreciaciones subjetivas. Como se mencionó antes, debe ser medible y comprobable, es decir, la intuición no es una herramienta a utilizar.

Entorno o ambiente reforzante

Frecuentemente escuchamos frases como: "cuando está con el papá, el niño llora más fuerte", "en días calurosos se pone muy irritable", "en el cine siempre se porta mal", etc. y no están del todo errados. Lo que sucede es que las conductas pueden variar tanto en la frecuencia como la intensidad dependiendo del entorno de ese momento.

Las conductas no sólo son estimuladas o desencadenadas por algo, también se ven afectadas por el entorno del momento, es decir, el ambiente, lugar o personas presentes que pueden influir directa o indirectamente en la forma, frecuencia o intensidad de la conducta.

En palabras más simples, podríamos llamarlo como predisposición y eso lo podemos comprobar cuando ciertas conductas pueden llegar a extralimitarse sólo ante determinadas situaciones. En nuestra vida diaria, nosotros mismos nos vemos afectados por el entorno, por ejemplo: es más probable que estemos malhumorados en un día caluroso que en un día fresco o bien, nos comportamos diferentes ante ciertas personas. Esto es porque el entorno afecta también nuestra conducta.

Para reconocer los entornos o ambientes reforzantes, preguntémonos:

¿Quién o quienes están presentes y de qué manera afectan?

¿Qué ruidos se oyen en ese momento y su volumen?

¿Cómo es la iluminación de la habitación?, ¿es molesta?

¿En qué lugar está y qué hora es?

¿Qué otras conductas presenta en ese momento?

¿Cómo reaccionan los espectadores ante esa conducta?

¿Cuándo la conducta presenta mayor intensidad o frecuencia?

¿En qué otros lugares o situaciones presenta dicha conducta?

¿Ante qué otras personas presenta dicha conducta?

¿Cuál es la temperatura en ese momento?

Podrán observar que algunas preguntas se repiten y eso es porque un factor puede ser estímulo de una conducta o bien, reforzante de la misma. Veamos el ejemplo de apagar las luces y quedar en la oscuridad: el niño se asusta y grita, pidiendo que la prendan, donde presenta esa conducta ante el estímulo de apagar las luces mientras que la oscuridad es el ambiente que la refuerza, es decir, difícilmente lloraría el niño si fuese de día y la luz entrara por la ventana.

Consecuencias y funciones

Las consecuencias que se presentan después de la conducta también son indicadores de su función. Un niño puede aprender que llorando le darán lo que quiera con tal que se calme, por ejemplo: El niño tiene hambre y se pone a llorar, por lo que su mamá le sirve su cena inmediatamente. Aunque el estímulo es el hambre, esto es algo que no podemos controlar definitivamente, pero sí la forma en que el niño nos comunica su necesidad.

Las consecuencias son las respuestas inmediatas que recibe el niño ante la conducta que presenta, las cuales pueden ser positivas o negativas. Es posible que el niño haga "x" conducta con el fin de lograr que su papá se enoje, aún cuando vaya a ser reprimido.

Por lo mismo, podemos decir que este es quizás el punto más importante del análisis funcional, el cual consiste en establecer el objeto de la conducta y su función. Cualquier conducta tiene una función, es decir, lograr algo o generar determinada consecuencia. La pregunta que debemos hacernos es:¿Qué consigue el niño a través de esa conducta?

Obviamente, no podemos asegurar cuáles son las intenciones del niño, pues sería una apreciación subjetiva que no podemos comprobar, por lo que la consecuencia no siempre será de mucha ayuda, a menos que tengamos el control sobre la misma.

Regresemos al ejemplo del niño que llora cuando tiene hambre. Lo seguirá haciendo mientras siga obteniendo respuesta de su mamá, es decir, ella refuerza esa conducta cada vez que presenta la consecuencia de darle de cenar inmediatamente ante su llanto.

Las consecuencias las podemos identificar con preguntas como:

¿Qué sucedió inmediatamente después?

¿Quién o quienes se hicieron presentes después de la conducta?

¿Qué fue lo que consiguió el niño?

¿Porqué o para qué se comportó así?



Hipótesis y definición de la conducta

Hasta ahora, nos hemos centrado en observar e identificar exclusivamente, pues no podemos establecer lo que sucede con el niño sin conocer primero estas variables. Tenga en cuenta que la importancia que hemos dado a la forma de la conducta en sí ha sido poca o nula, esto es debido a que nos enfocamos en lo que existe alrededor de la misma, por ser estos factores sobre los cuales podemos manipular o modificar.

Al llegar a este punto, es cuando describimos la forma física en que presenta dicha conducta, cuidando los detalles para evitar confundirla con otras y medimos la frecuencia con que se presenta, así como la intensidad de la misma, de ser posible.

Lo que sigue es establecer una hipótesis de la conducta y ratificarla, es decir, comprobar que nuestra suposición es correcta. Por ejemplo, un niño patea sus juguetes cada vez que se acerca otro niño a querer jugar con él y observamos que eso sucede principalmente cuando el niño que se acerca no tiene consigo ningún juguete, por lo que decimos que el estímulo es la interacción social, el reforzante son los mismos juguetes y la presencia del niño y la función es hacer que el otro niño se aleje y así evitar que agarre sus juguetes. Si el otro niño, por instrucción de un adulto, decide no alejarse y sentarse a jugar de todos modos, la consecuencia no se dará y por lo mismo, es probable que dicha conducta desaparezca.

Otro ejemplo sería que el niño que come con las manos y muy aprisa, pero utiliza el tenedor y cuchillo cuando se sirve temprano la comida. Aquí vemos que aunque en ambos casos, la comida es el estímulo, la hora y el hambre del niño es el entorno que afecta en forma directa la manera que come, estableciendo que la función de comer con las manos es llevarse los alimentos más rápido a la boca porque aún es torpe utilizando los utensilios. Aquí lo que haríamos es darle de comer temprano para incrementar el uso del tenedor y cuchillo, haciéndolo más hábil en el manejo de los mismos, es decir, buscamos incrementar la conducta deseada.

A través de la observación y/o experimentación, comprobamos si nuestra hipótesis es correcta. Debemos tener cuidado de dar la descripción en términos funcionales, es decir, no concretarnos a describir la conducta en su forma, pues eso de poco o nada servirá.

Teniendo ya la definición, se puede establecer la técnica adecuada que se utilizará para extinguir dicha conducta o moldearla. El análisis funcional debe anteceder siempre a cualquier intervención conductual, ya que de no hacerse, se corre el riesgo que la conducta en cuestión pueda empeorar lejos de extinguirse.

Todas las técnicas para incrementar o decrementar conductas, las cuales se explican en el siguiente capítulo, tienen una definición que al enfrentarlo al análisis funcional, nos determina si se puede aplicar o no, pues de lo contrario, se estarían aplicando "recetas de cocina".

Errores frecuentes

Cuando se hace el análisis funcional, existen algunos puntos que se deben evitar ya que tienden a enviciar la observación y llevarnos a una hipótesis incorrecta:

  1. Juicios anticipados. Mientras no se haya observado la totalidad de los componentes anteriormente descritos, no se puede establecer lo que provoca una conducta. Anticipar un juicio significa descartar todo lo demás, lo que puede llevarnos a cometer errores.

  2. Sentimientos y emociones. Aún cuando no se niega la existencia de los mismos, éstos no pueden ser medidos y mucho menos ser comprobados, puesto que su apreciación es subjetiva con un alto grado de posibilidad de equivocarse. Además, este factor no es algo que pueda ser manipulado como las otras variantes.

  3. Intencionalidades. Al igual que el anterior, este factor es totalmente subjetivo y no puede ser controlado. Es incorrecto decir: "el niño presenta la conducta porque se ha entercado a hacer lo que quiere". El enunciado anterior, aún cuando pueda ser verdad, en poco o nada nos ayuda a determinar la forma en que extinguiremos o moldearemos una conducta y por lo mismo, no se toma en cuenta.

  4. Generalización. Como dijimos antes, no se puede enmarcar una conducta a que sea igual para todos los niños. Por ejemplo, aún cuando las rabietas son casi siempre buscando la atención, existen muchas situaciones que no son así.

  5. Definir según la forma. Como establecimos antes, la conducta se define en términos de su función principalmente, no sólo de la forma en que se presenta. La forma la utilizamos más que nada para identificar la conducta y distinguirla de otras.

  6. Mezclar técnicas. La modificación de conducta es muy precisa y se considera una ciencia exacta. Un error frecuente es que los psicólogos utilicen técnicas de análisis de otras corrientes como lo sería la neuropsicología, por ejemplo. Si se va a trabajar con ABA, las técnicas y procedimientos que se lleven a cabo deben ser de ABA.

  7. Hipótesis sin comprobar. Después de la observación, se establece la hipótesis sobre la conducta y ésta debe ser comprobada, pues siempre es posible que pudiese estar equivocada. Es cierto que la experiencia ayuda a no tener que comprobar siempre, pero es esa misma experiencia la que se adquirió a base de seguir estos lineamientos.

TÉCNICAS PARA MODIFICAR LA CONDUCTA

 

Las técnicas para modificar o implementar conductas, son procedimientos que deben ser aplicados de acuerdo a la conducta blanco o deseada. Existen dos tipos de técnicas:

      • Técnicas para incrementar conductas deseadas (habilidades).

      • Técnicas para decrementar conductas inadecuadas o disruptivas.

Estas técnicas se aplican al niño de acuerdo a sus necesidades y al tipo de conducta. Ninguna técnica es mejor que otra, todo depende de que funcione con el niño y en el caso de conductas inadecuadas, el resultado que hayamos obtenido del análisis funcional. Por lo general, se busca aplicar las técnicas menos invasivas dejando las más aversivas como recurso extra cuando no se logran los resultados.

Técnicas para disminuir conductas

Las técnicas para disminuir una conducta inadecuada deben aplicarse en el preciso momento en que aparece la conducta blanco que se desea eliminar. Las diez técnicas más comunes de uso para decrementar conductas son:

      1. Corrección verbal

      2. Corrección física

      3. Interrupción de respuesta.

      4. Extinción

      5. Tiempo fuera

      6. Saciedad o Inundación

      7. Sobre corrección

      8. Reforzamiento de conductas incompatibles

      9. Desensibilización

      10. Costo de respuesta



Corrección verbal

Esta se aplica cuando se da una instrucción y el niño no obedece o no da la respuesta adecuada en el tiempo establecido (latencia) y consiste en corregir verbalmente repitiendo la misma instrucción con énfasis por sílabas en la pronunciación, utilizando un tono grave y expresión de enojo o molestia.

Ejemplo: "Párate" (voz normal)... "¡PÁ-RA-TE!" (voz grave)

Existe otra variante: la de anteponer la palabra ¡No! (corto) a la instrucción y sin hacer énfasis en la pronunciación, como antes era la costumbre (se quitó hace algunos años), manteniendo el tono grave y la expresión. Dicha forma ya no se usa, aunque algunos niños como el mío fueron entrenados de esa manera y solo así responden.

Ejemplo: "Párate" (voz normal)... "¡No, párate!" (voz grave)

La segunda variante es el NO fuerte y consiste en exclamar ¡No! con volumen alto, exhalando y apoyando el estómago, casi como un grito pero sin llegar a ese nivel. Este procedimiento es muy aversivo y de difícil aplicación en lugares públicos.

Para su utilización se deben respetar las siguientes reglas:

  • Aplicar inmediatamente después de la latencia establecida, es decir, del tiempo que se le da al niño para obedecer. Por lo general, son de 2 a 5 segundos.

  • Aplicar con tono de voz grave, añadiéndole la expresión facial de enojo.

  • No reforzar nunca después de una corrección.

  • Respetar la misma instrucción haciendo énfasis en la pronunciación de la misma.

  • Respetar el formato de la corrección verbal, según haya sido programado.

Corrección Física

Esta técnica consiste en llevar físicamente al niño a realizar la acción esperada y que no se dio después de una instrucción o corrección verbal. Al aplicarlo, se debe de dar un ligero estrujón a manera que comunique desagrado, teniendo especial cuidado de evitar lastimar o causar dolor al niño, por lo que se debe planear anticipadamente la forma del movimiento.

Para su utilización deben respetarse las siguientes reglas:

  • Aplicar inmediatamente después de la latencia establecida.

  • Respetar los movimientos programados.

  • Siempre va acompañado de corrección verbal.

  • No reforzar nunca después de una corrección.

 

Ejemplo: "Párate"... "¡Pá-ra-te!"... "¡Pá-ra-te!" - al mismo tiempo que poniendo las manos en los antebrazos del niño, se le levanta de la silla rápidamente, sin dañar al niño.

Interrupción de respuesta

Esta técnica conductual consiste en cortar la presentación de la conducta inadecuada inmediatamente a su aparición, mediante una instrucción y acompañado en ocasiones de una corrección física. Generalmente se utiliza en auto estimulaciones (aleteos de manos, dedos, gesticulaciones, sonidos bucales, etc.) y su eficacia radica en la constancia y la oportunidad de corrección, es decir, en conductas de alta ocurrencia.

Como todas las técnicas, deben ser respetadas con todos los elementos con que haya sido programada, así como realizarse con constancia.

Ejemplo: El niño empieza a agitar sus manos y se le ordena: "Pon tus manos quietas" pudiendo opcionalmente sujetarle sus manos.

Ejemplo: El niño hace ruidos con la boca, por lo que con las yemas de los dedos se le sujetan suavemente sus labios para juntarlos y se le dice: "Mantén tu boca cerrada".

 

Extinción

Extinción es la eliminación completa o discontinuación del elemento que refuerza una conducta dada. Su aplicación más común es cuando el niño hace una rabieta buscando llamar la atención y se decide ignorar, quitando así el elemento reforzante que viene a ser en este caso, la atención misma.

Por lo mismo, el procedimiento de ignorar las rabietas aplica únicamente si lo que refuerza dicha conducta es la atención, pues de lo contrario, no dará resultado. Por citar un ejemplo, si el niño hace una rabieta porque le duele el estómago, ignorarlo no quitará dicho dolor y por lo tanto, no tendrá efecto alguno, porque la función de dicha conducta no es la atención sino comunicar.

Otro ejemplo de extinción sería en el salón de clases, donde un alumno descompone la disciplina del salón contando chistes y todos ríen a carcajadas. En este caso, el elemento que refuerza la conducta es la aceptación de los demás. Una forma de aplicar este procedimiento sería quitar tiempo de recreo al salón completo cada vez que el alumno contase un chiste, de tal manera que sus compañeros en lugar de reírse, lo rechazarían y al no existir más ese elemento reforzante, el alumno problema dejaría de contar chistes.

Cuando se aplica la extinción, la conducta blanco tiende a incrementar su intensidad; a veces abruptamente, tratando de conseguir el ambiente que lo refuerce. Es por lo mismo que en el caso específico de rabietas, este procedimiento no debe aplicarse cuando se tengan antecedentes de agresión y/o auto agresión.

Al final, si se aplicó correctamente, la conducta tenderá a disminuir su intensidad y frecuencia hasta que desaparecerá.

La extinción es un arma de dos filos, pues cuando la conducta incrementa y se llega a suspender, es muy probable que la siguiente ocasión dicha conducta se presente en esa intensidad, provocando que lejos de disminuirla, ésta haya incrementado.

Digamos que el niño hace una rabieta buscando la atención y si pudiésemos medirla en una escala del uno al diez, el niño está al nivel de cinco. Aplicamos la extinción y el niño incrementará su llanto y sus pataletas subiendo a un nivel de digamos siete. Si en ese momento ceden, el niño habrá aprendido que haciendo una rabieta a nivel siete es como obtendrá la atención que busca y a partir de ese momento, cada vez que vuelva a presentar dicha conducta, lo hará a ese nivel.

Por lo mismo, si decide aplicar este procedimiento, tenga muy presente lo anterior y manténgase firme hasta el final. Esa es la única manera en que la extinción puede darle un resultado satisfactorio.

Tiempo fuera

Consiste en retirar al niño del ambiente reforzante para colocarlo en otro que no lo sea, por un período de tiempo limitado y específico. La idea de este método es retirarle al niño todo estímulo que refuerza la conducta inadecuada para así erradicarla.

Existen 3 tipos de tiempo fuera:

  1. Observacional: Se quitan todos los estímulos que tenga a su alcance y se suspende toda la actividad mientras se observa inmóvil, sin gesticulación y en silencio al niño hasta que deje de presentar la conducta inadecuada. La mirada debe ser tal que logre la completa atención del niño y con ello evite los estímulos del entorno. Por ejemplo: al momento de estar dando terapia en mesa, el niño se inquieta mucho, se retiran todos los objetos de su alcance y en silencio, sin ninguna expresión facial, se observa al niño hasta que este se calme. Otro ejemplo sería la mirada penetrante que algunas mamás hacen a sus hijos cuando se portan mal y ellos, se quedan quietos. Pocas veces es efectivo este tipo de tiempo fuera y depende mucho de la persona que lo aplica.

  2. Exclusión: Consiste en separar al niño del entorno reforzante, poniéndolo a un lado donde el niño pueda observar dicho entorno pero no pueda participar en el mismo. Por ejemplo, el niño juega brusco en la piscina y se determina que ésta es la que refuerza dicha conducta, por lo que se saca al niño y se le sienta a un lado, viendo él la piscina sin poder entrar...

  3. Aislamiento: Se aísla al niño de todo estímulo y distracciones pudiendo ser la esquina de una pared que no tenga distractores. Puede ser también en una habitación totalmente vacía (siempre y cuando no le cause miedo al niño, pues entonces sería reforzante para él).


Esta tercera forma de tiempo fuera es muy útil en casa y no es aversiva, además de ser aceptada socialmente, pues equivale a mandar al niño a pararse al rincón por portarse mal durante un tiempo determinado. Tenga presente que este procedimiento es efectivo sólo si se tiene identificado el entorno reforzante que provoca o incrementa la conducta.

Erróneamente, el aislamiento es confundido con "encerrar en un cuarto al niño". La palabra aislar proviene de separarlo del entorno reforzante.

Evite usar esta técnica indiscriminadamente, pues puede correr el riesgo de perder su efectividad. Asegúrese que el niño sepa la razón por la cual se le está castigando. Debe tener previamente definido en qué casos se aplicará y deberá ajustarse estrictamente al procedimiento e incluso las palabras que utilice.

La técnica requiere de ciertas reglas que se deben respetar para que funcione:

  • Tiempo de duración (generalmente 1 minuto por año de vida*).

  • Debe ser constante y consistente sobre el tiempo establecido.

  • Su aplicación es inmediata, para que el niño comprenda la razón por la cual se le está reprimiendo.

  • Se debe cuidar que el lugar donde se coloque al niño no tenga distractores. En ocasiones, la pared puede tener texturas o dibujos que le sean agradables.

  • A veces será necesario pararse detrás del niño para impedir que se quite del lugar donde se le aplica el tiempo fuera de aislamiento.

* Nota: El minuto por año de vida es un estándar cuando no se conoce al niño y deberá ser adecuado a las características propias e individuales de cada uno.

Saciedad o inundación

Esta técnica consiste en exponer al niño en forma continua y aumentada la función de la conducta blanco de tal manera que termine siéndole aversiva. Se aplica haciendo que el niño repita la acción las veces que tenga programado y opcionalmente, se acompaña de corrección verbal. Para su aplicación, es necesario se conozca claramente la función, porque sobre ésta se va a trabajar.

Por ejemplo: si el niño tiene la manía de tirar sus juguetes por placer, se obliga al niño a recogerlos y tirarlo 50 veces cada vez que lo haga; a la vez que se le dice: "los juguetes no deben de tirarse".

Esta técnica es muy aversiva y se recomienda agotar los demás recursos antes que decida aplicarla. Una vez que se programa, se debe ser constante y aplicarse cada vez que se presente la conducta inadecuada.

Las reglas de la saciedad o inundación son:

  • Aplicarse inmediatamente a la presencia de la conducta blanco.

  • Se debe establecer el número de repeticiones y completarse siempre.

  • Se debe describir la forma detallada en la que se dará la saciedad.

  • La función de la conducta blanco debe estar claramente identificada.

Sobrecorrección

Esta técnica consiste en establecer una acción aversiva al niño como consecuencia de una conducta determinada de tal manera que esta tienda a disminuir. Se pretende que dicha acción esté directamente ligada o condicionada a la conducta blanco.

Por ejemplo: el niño tira la leche y como sobrecorrección se obliga al niño a limpiar lo que ensució. Otro ejemplo sería si el niño se hace popó en los calzones y se le obliga a lavarlo.

Se sugiere que la sobrecorrección vaya acompañada de corrección verbal aunque no es estrictamente necesario. También puede insistir n veces en que repita la acción dada, por ejemplo, retomando que el niño tiró la leche, se le obliga a tallar el piso en forma circular 10 veces (a veces, esto último hace que la sobrecorrección pueda ser confundida con la saciedad).

Reforzamiento de conductas incompatibles

Consiste en reforzar una conducta que sea contraria a la conducta inadecuada y que evita que suceda. Básicamente, es reforzar una conducta que sea lo opuesto a la conducta que deseamos erradicar. Este método es muy efectivo y nada molesto, por lo que se recomienda probarlo antes que los demás. Un ejemplo sería que el niño no puede brincar en la cama si le mantenemos sentado o acostado o bien, reforzar el silencio en un niño que llora mucho.

Al aplicar esta técnica debemos tomar en cuenta:

  • El niño debe dominar la conducta incompatible o deseada.

  • La conducta incompatible debe ser reforzada inmediatamente cada vez que se presente.

  • Las dos conductas incompatibles deben ser descritas con anterioridad.

  • Al seleccionar la conducta incompatible a la conducta inadecuada, ésta debe ser totalmente contraria y que haga imposible se desencadene la segunda.

  • No se aplica ningún aversivo a la conducta inadecuada porque el enfoque está en la conducta deseada que hará que desaparezca la primera.

 

Desensibilización

Esta técnica consiste en un proceso de disminución sistemática de determinadas reacciones como miedo, desagrado o negación total hacia algo, mediante un reforzamiento de las aproximaciones. Un ejemplo típico es cuando el niño le tiene miedo al mar, primero se le acerca a que sólo se moje los pies, luego un poco más adentro y así, poco a poco, hasta que venza el miedo.

La desensibilización es bastante efectiva en los casos de la discriminación auditiva selectiva (ver capítulo2), donde el niño ya terminó de madurar su sentido del oído pero se quedó con la fobia, por ejemplo, a la licuadora o el microondas.

Los elementos que se deben tomar en cuenta para la aplicación son:

  • Identificar con anterioridad la conducta problema.

  • Describir específicamente los elementos que componen la conducta.

  • Determinar cuantas veces se llevará a cabo la desensibilización.

  • Determinar el avance que se tendrá en cada aproximación.



Costo de respuesta

Es la pérdida gradual de un reforzador sin posibilidad de recuperarse y presentado al niño en forma evidente. El aversivo consiste en que el niño pierde el premio o eso que le agrade sin opción a ganárselo posteriormente. Se utiliza frecuentemente cuando el niño presenta conductas inadecuadas durante la terapia y los aversivos parecen no funcionar.

Para aplicar esta técnica, se debe especificar ante qué conductas inadecuadas tendrá efecto o bien, ante qué conductas deseadas y que no presentó la respuesta.

Por ejemplo: el niño efectúa un ensayo correcto y al momento de recibir el premio, aletea las manos, por lo que el terapeuta se come el dulce al tiempo que dice "te lo pierdes".

Otro ejemplo: el niño en el salón de clases tiene derecho a diez fichas que podrá intercambiar al final del día por premios. Cada vez que se pare, pierde una ficha.

Recomendaciones en la aplicación de estas técnicas

Existen otras técnicas que se han desechado por transgredir los derechos de los niños como son la restricción física y el castigo (golpe terapéutico). Por lo mismo, se excluyeron de este libro.

Cuando aplique cualquier correctivo al niño, tenga siempre en cuenta lo siguiente:

  • Usted está dando un aprendizaje, mantenga siempre eso en la mente.

  • Aplique exactamente la corrección tal y como fue programada.

  • No permita que la frustración o desesperación le gane.

  • El niño posiblemente podrá pegarle, recuerde que no lo hace con malas intenciones.

  • Cuide siempre la dignidad del niño, evite espectadores innecesarios.

  • Cuando inicie un correctivo, ¡termínelo!, nunca lo deje a medias.

  • No espere que a la primera vez el niño entienda, requiere tiempo y paciencia.

  • El niño tiene sentimientos, siempre hágale saber que lo que Ud. le da es disciplina y que nada tiene que ver con el cariño que siente por él.

  • Refuerce lo anterior diciéndole al niño: "te quiero mucho" varias veces al día y en las noches, antes de que se vaya a dormir. Haga de esto una costumbre.

  • Si está Ud. enojado, es preferible no corregirlo, porque corre el riesgo de no medir sus propias acciones.

  • Si en la aplicación del correctivo no está claro qué aprenderá el niño, entonces no ha analizado correctamente

TÉCNICAS PARA INCREMENTAR UNA CONDUCTA

Las técnicas para la adquisición de conducta deseadas son los medios por los cuales un niño adquiere (le enseñamos) una habilidad. Éstas se programan acorde a las necesidades específicas del niño y las habilidades que se pretenden enseñar. Las principales técnicas para incrementar conductas son:

  • Contrato de Contingencias

  • Modelamiento o Imitación

  • Moldeamiento

  • Economía de Fichas

Contrato de contingencias

Esta técnica consiste en utilizar un reforzador de alto nivel de aceptación para el niño con el propósito de incrementar una conducta de bajo nivel de ocurrencia (enseñar una nueva habilidad). Esta técnica es básicamente la que se aplica por primera vez a un niño y es dar un premio por cada vez que obedece una instrucción. Es conocido también como ensayos discretos (discrete trials). Por ejemplo, se le ordena al niño pararse (se puede dar apoyo físico) y si obedece, se gana su premio.

Por lo general, los ensayos son de la siguiente manera:

  • Se da la instrucción en tono neutro, con apoyo si está programado.

  • Si el niño responde correctamente dentro del plazo establecido, se da el reforzador*.

  • En caso de no tener la respuesta esperada, se hace corrección verbal repitiendo la instrucción.

  • Si en esta ocasión el niño responde, se repite verbalmente la instrucción sin reforzar.

  • Si no dio la respuesta en el tiempo establecido, se aplica corrección física.



* Nota: El reforzador siempre va acompañado de refuerzo social y sólo se puede dar en el primer intento. Bajo ninguna circunstancia se aplica después de haber corregido verbal o físicamente.

* Nota: Si el niño dio la respuesta adecuada en el primer intento pero antes del refuerzo presenta una conducta inadecuada (EJ. aleteo de manos), se dará sólo refuerzo social y no se le dará el reforzador programado como un costo de respuesta por dicha conducta. Se le puede decir "tus manos van quietas, te pierdes tu premio".

Cuando se trabaja en mesa, el niño debe primero estar quieto y con sus manos sobre la mesa

 

Los contratos de contingencias llevan fichas de programación, una por cada habilidad que se vaya a enseñar. Al final del libro, en el apéndice, se ilustra la forma en que se hacen.

Todo contrato de contingencias consta de los siguientes elementos:

  1. Descripción detallada de la conducta a modificar o habilidad a adquirir.

  2. Establecimiento de una frecuencia objetivo o ensayos con los que dará una respuesta correcta.

  3. Especificación del reforzador a utilizar (por lo general es comestible).

  4. Establecimiento de registros para poder medir los avances.

  5. Establecimiento del lapso de tiempo en que el niño debe dar la respuesta (latencia, por lo general de 2 a 5 segundos).

  

El niño sólo será reforzado cuando emite la respuesta correcta dentro de la terapia establecida y va acompañado de refuerzo social

Modelamiento o imitación

Esta técnica de aprendizaje consiste en que el niño por medio de la observación reproduzca una conducta modelada por el terapeuta. Su característica fundamental es servir de ejemplo o patrón para que sea imitada por el niño. Un ejemplo sería cuando hacemos algo y le decimos al niño "haz esto" o cuando al niño le pedimos que repita las palabras que nosotros decimos.

La conducta a imitar debe ser descrita previamente por el terapeuta programador, especificando todos los elementos que componen la conducta. Por lo general, se aplica el efecto espejo, es decir, si se desea que levante su brazo derecho, el terapeuta de frente al niño levantará su brazo izquierdo.

 

En estos programas de imitación motora fina y gruesa, observe el efecto espejo que hace la terapeuta de tal manera que ella mueve su lado izquierdo para que el niño mueva el derecho.

Moldeamiento

Consiste en el reforzamiento sistemático e inmediato de aproximaciones sucesivas a la conducta blanco, hasta que ésta se establezca. Esta técnica se usa cuando se enseñan habilidades más complejas o que constan de varios pasos, como sería el cepillado de dientes, vestirse, abrocharse los zapatos, etc. Es necesario que el terapeuta distinga todas y cada uno de los pasos en forma detallada sin dar nada por obvio para poder transmitir la habilidad (por ejemplo, un cepillado de dientes puede constar de más de 20 pasos a seguir).

Existen cuatro formas distintas de moldeamiento, las cuales se aplican según el tipo de habilidad que se esté enseñando:

  1. Aproximaciones sucesivas. Se determinan todos los pasos, se empiezan a instruir al niño sin brindar ningún apoyo y donde batalle, en ese paso se apoyará y se dará el reforzador. A partir de ese paso y hasta llegar al último, todos los pasos llevarán apoyo hasta terminar y se volverá a dar el reforzador. Una vez que domine dicho paso, se vuelve a observar hasta donde puede el niño avanzar sin apoyo y se establece el nuevo punto de reforzamiento. En un programa de 20 pasos, el niño puede empezar a recibir refuerzo en el paso 4 y cuando domine ese paso, avanzar directo hasta el paso 12, es decir, no se tiene que reforzar paso por paso y se avanza según el niño. Observe el ejemplo del cepillado de dientes que se describe más adelante.

  2. Encadenamiento de actividades distintas. Cuando se tienen actividades más complejas, se pueden separar en diferentes actividades que se enseñarían a través de aproximaciones sucesivas y una vez que las domine todas, se encadenan para lograr la habilidad completa. Las reglas para reforzar son las mismas que en el inciso anterior. Por ejemplo, para enseñarle a vestirse, se le enseña a ponerse el pantalón en un programa, otro para la camisa, otro para los calcetines, etc. Al final, una vez que tenga todo dominado, se juntan en un solo programa donde al ordenar "vístete", el niño se ponga los calcetines, luego la camisa y al final el pantalón.

  3. Encadenamiento hacia atrás de aproximaciones sucesivas. Es igual que las aproximaciones sucesivas, pero reforzando en orden inverso, es decir, el refuerzo se inicia en el último paso y a manera que vaya dominando, se va moviendo hasta llegar al primero.

  4. Encadenamiento hacia atrás de actividades distintas. Igual que en el inciso anterior, solo que aplicando para encadenamiento de actividades distintas.

Los puntos 3 y 4 son básicamente iguales a los puntos 1 y 2, cambiando solamente la forma de reforzar. El problema de éstos (3 y 4) es que nos obliga a analizar el proceso completo para buscar el paso más alto que requiera apoyo cada vez que domina. Se llegan a utilizar en los casos cuando el niño evite avanzar para recibir su premio más pronto. Al cambiar el método de reforzamiento, la única manera que el niño logrará recibir antes su refuerzo es avanzando.


Ejemplo de pasos para un cepillado de dientes

  1. Entra al baño y prende la luz.

  2. Toma el vaso con la mano derecha.

  3. Abre el grifo de agua con la mano izquierda.

  4. Sin soltar la perilla, llena el vaso de agua.

  5. Cierra el grifo de agua con la mano izquierda.

  6. Acomoda el vaso de agua a un lado del lavamanos.

  7. Toma la pasta de dientes con la mano derecha.

  8. Abre la pasta de dientes usando la mano izquierda.

  9. Toma el cepillo de dientes con la mano izquierda.

  10. Ponle pasta de dientes al cepillo.

  11. Pon a un lado la pasta de dientes.

  12. Agarra el cepillo con la mano derecha.

  13. Abre el grifo de agua con la mano izquierda.

  14. Moja el cepillo.

  15. Cierra el grifo de agua.

  16. Cepilla los dientes frontales.

  17. Cepilla las muelas izquierdas.

  18. Cepilla las muelas derechas.

  19. Cepilla los dientes por adentro.

  20. Cepilla las muelas izquierdas por adentro.

  21. Cepilla las muelas derechas por adentro.

  22. Pon el cepillo de dientes a un lado del vaso.

  23. Toma el vaso de agua con la mano derecha.

  24. Toma un sorbo de agua sin tragarla.

  25. Enjuaga la boca cinco veces.

  26. Escupe el agua.

  27. Toma otro sorbo de agua sin tragarla.

  28. Vuelve a enjuagar la boca cinco veces.

  29. Escupe el agua.

  30. Tira el agua sobrante por el sifón.

  31. Pon el vaso a un lado del lavamanos.

  32. Toma el cepillo de dientes con la mano derecha.

  33. Abre el grifo de agua con la mano izquierda.

  34. Con los dedos de la mano izquierda, limpia el cepillo.

  35. Cierra el grifo de agua con la mano izquierda.

  36. Pon el cepillo en su lugar.

  37. Agarra la toalla con ambas manos.

  38. Sécate la cara con la toalla.

  39. Sécate las manos con la toalla.

  40. Acomoda la toalla en su lugar.

  41. Apaga la luz y sal del baño.



Economía de fichas

Consiste en la aplicación de un reforzador positivo mediante un sistema de puntos. Este reforzador puede ser entregado al niño a corto o mediano plazo. Las fichas o puntos son la representación simbólica del reforzador, el cual se entregará hasta que el niño acumule un número establecido de puntos o fichas.

Las fichas que conforman el tablero se deben dividir entre el número de programas establecidos y éstas se otorgan de acuerdo a un criterio de reforzamiento (%) y al nivel en que se encuentra la habilidad. Se entregarán más puntos para aquellas habilidades que son nuevas y requieren mayor esfuerzo y menos en aquellas que casi tiene dominadas.

Los premios a ganar el niño, pueden ser comestibles, manipulables o de actividad. En el caso de niños asperger (alto funcionamiento) se recomienda utilizar esta técnica tan pronto tengan dominado el concepto de cantidad y número.

Retomando los principios de reforzamiento (ver capítulo 6), para que esta técnica sea efectiva, debe estar a la vista del niño el premio final que recibirá o bien, algo que lo pueda simbolizar en caso de ser un reforzador de actividad (una foto, un logotipo, etc.).

 

En las primeras sesiones, es recomendable poner los muslos del niño entre las piernas del terapeuta de tal manera que si intenta pararse, con solo cerrar las piernas el niño caerá sentado en su silla.


Al momento de hacer los ensayos, el reforzador debe estar presente para que pueda cumplir su función. Observe cómo el reforzador ya está listo para darse


HABILIDADES BÁSICAS DEL TERAPEUTA

 

Para el trabajo de un niño autista, un terapeuta debe llevar entrenamiento por un mínimo de 3 meses, donde se incluya teoría y práctica de las técnicas y el manejo de ellas, así como de programación, valoración y diagnóstico.

Antes de continuar, es prudente mencionar que aquí no aplica precisamente el dicho de "la práctica hace al maestro", porque así un padre sepa dar terapia, no tiene la base de conocimientos que tiene el psicólogo. A menudo, terapeutas confunden su rol y porque aprendieron a dar terapia, piensan que pueden evaluar las necesidades de los niños (sin haber aplicado ninguna prueba) y programar las terapias.

Es muy frecuente encontrar padres que han sabido sacar adelante a sus hijos y es de admirar, sin embargo, esto no los convierte en autoridades en la materia, porque su experiencia está basada casi exclusivamente en su hijo. Recordemos que cada niño es único y especial. Lo que a un niño le funciona, no será necesariamente igual para los demás.

Aprender la Modificación de Conducta es importante, pero es fundamental contar con la guía y apoyo de un profesional con experiencia (no todos los psicólogos saben cómo se maneja el autismo).

Las habilidades básicas que todo terapeuta debe tener son:

  • Control de sentimientos y emociones.

  • Manejo de expresión facial, tono y volumen de voz

  • Dar instrucciones

  • Presentación y manejo de material

  • Registro de programas y conductas

  • Graficación de programas y conductas

  • Manejo de apoyos

  • Elaboración de programas

Control de sentimientos y emociones

El terapeuta debe controlar todos sus sentimientos incluyendo tristeza, alegría, coraje, desesperación, ternura, cariño, problemas con los padres, desagrado, etc. Se debe evitar la "transferencia" (cuando un terapeuta se involucra emocionalmente y pierde objetividad).

Cuando las emociones intervienen en el trabajo de sesión, se pierde la objetividad del mismo y altera la confiabilidad de registros, así como lo indicado en las programaciones. Además, afecta la vida emocional del terapeuta dando una alta probabilidad de que decida abandonar y dedicarse a otro ramo de la psicología al no poder dominar el stress de la terapia.

Lo más común que sucede es que cambian el ¡No! suave a ¡No! fuerte o utilizan un procedimiento de escape en una conducta que esté programada para trabajarse por reforzamiento o evitación.

Además, cuando se muestran emociones, se vicia la terapia y confunde al niño en su comprensión de las instrucciones, causando una baja en su rendimiento o avance.

Manejo de expresión facial, tono y volumen de voz

Se deben manejar diferentes expresiones faciales, tono y volumen de la voz y éstos deben ser coherentes con el elemento que se esté trabajando, ya sea, presentación de un estímulo, una corrección o un reforzamiento. Esto nos ayuda a comunicarle al niño si está bien o mal lo que está haciendo.

En la instrucción o presentación del estímulo, tanto la expresión facial, como el volumen y tono de la voz se mantienen neutros. El reforzador se acompaña de una expresión facial de alegría (exagerada) con un tono y volumen de voz agudo. La corrección se aplica con una expresión de enojo, con volumen y tono grave.

Es importante hacer notar que lo que el niño reconoce es la diferencia de tonos, más que el tono en sí. No existe un tono determinado que se deba aplicar pero sí la forma. Además, el terapeuta debe tener una voz clara, abriendo bien la boca y debe hacer énfasis en su pronunciación (algunos hablan simplemente demasiado rápido o despacio).

La capacidad que tenga el terapeuta de manejar sus expresiones faciales, se reflejará directamente en la calidad de la terapia y por lo mismo, en las respuestas del niño. Debe practicar frente a un espejo cambios bruscos de contento a enojado y viceversa.

Un buen terapeuta sabe transmitir alegría al niño a tal grado que el sólo hecho de no sonreir ya sea un aversivo. A mayor refuerzo social, menor necesidad de corregir.

 

Dar instrucciones

La instrucción es una de las herramientas más importantes y su objetivo primordial es poner las conductas del niño bajo un control "instruccional" (hacer que el niño siempre obedezca). Al determinar qué instrucción se va a utilizar en la programación de "x" habilidad, se debe tomar en cuenta lo siguiente:

  • Que sea corta. Debido a que el niño con autismo batalla para comprender, las instrucciones deben ser fáciles de entender. Se recomienda de 1 a 3 palabras como máximo.

  • Usar mímica y gestos. Nuestro cuerpo es una gran fuente de comunicación visual con los niños que ayuda a transmitir las instrucciones. En etapas iniciales, se debe procurar hacer gestos de manera exagerada (como si el niño estuviera muy lejos, para que nos vea). Es importante siempre lograr su atención.

  • Lenguaje pro-positivo. Debido a que la palabra "NO" forma parte de la terapia, se debe evitar su uso lo más posible. Además, es mejor enseñar que limitar. Se recomienda practicar frases pro-positivas en la vida diaria para hacerlo costumbre.

 

 

  • Consistencia. La instrucción debe ser siempre exactamente igual (a menos que se haya programado algo diferente) para lograr en el niño la habilidad. Por ejemplo, si la instrucción es "ven aquí", no es válido cambiarla por "ven acá", "vente" o "ven". Lo que se busca es enseñar una habilidad. Una vez que la domine, discrimine y generalice la instrucción, se podrá enseñar al niño a responder ante diferentes maneras.

  • Constancia. Las instrucciones que se manejen deben ser las mismas que las utilizadas en su casa. Un error frecuente es que el terapeuta quiera imponer sus frases al niño y obligar a sus padres a cambiar su manera de hablar. Salvo que en forma demostrada, perjudique al niño, lo más recomendable es que se acople el terapeuta al entorno del niño y su familia.


Presentación y manejo de material

El material es un elemento muy delicado y por lo mismo se debe cuidar hasta el más mínimo detalle por insignificante que parezca. Cuando se revuelve el material, el niño se confunde. Además, se debe "balancear" la presentación de los mismos, es decir, se debe de presentar en forma aleatoria (al azar), de tal manera que el niño no pueda adivinar.

Los detalles más importantes a observar en la elaboración y manejo de los materiales son principalmente:

  • El color.

  • El tamaño.

  • El material.

  • La forma.

  • El orden de la presentación.

  • La posición en que se presenta.

 

Registro de programas y conductas inadecuadas

Para que el avance del niño así como su valoración puedan ser objetivos, correctos y los avances puedan medirse, es necesario llevar un registro de los programas así como la presentación de las conductas adecuadas e inadecuadas. Existen diferentes formas de registrar y entre las más utilizadas para trabajar están:

  1. Registro Anecdótico. Se lleva a cabo mediante la observación directa del niño, anotando todo lo que ocurre durante el tiempo establecido para la sesión. Por ejemplo, se anota las veces que el niño se auto estimula o se auto agrede, el tiempo que dura quieto, etc. y puede complementarse con filmación de video, lo cual lo hace más confiable. En este registro, también se describen las conductas.

  2. Registro de ocurrencia por oportunidad. Se registra la conducta cada vez que ocurre. En este caso se le da al niño la "oportunidad" para responder, presentando un estímulo ante el cual debe actuar. El estímulo puede ser una serie de instrucciones o de simple respuesta al modelo. En cada caso, se precisa el tiempo máximo que puede transcurrir entre el estímulo y la respuesta. Este tipo de registro en conjunto con el anterior se usan para la valoración del niño donde se establecen las habilidades que actualmente domina y en cuáles necesita reforzarse.

  3. Registro de razón fija. Consiste en dar el reforzador después de un determinado número de respuestas correctas, emitidas por el niño. Este programa de reforzamiento se utiliza por lo general al principio de la etapa de modificación de una conducta, en que se da un premio por cada acierto.

  4. Registro razón variable. Este programa se utiliza con el fin de mantener el nivel de respuesta al reforzamiento, una vez que se ha logrado el nivel adecuado de conducta mediante el programa de razón fija. Cuando la razón variable se aplica, la relación de presentación del reforzador varía alrededor de una media o promedio de respuesta.

  5. Registro de intervalo fijo. También este tipo se aplica en las etapas iniciales de la modificación de conducta. En este tipo de programa, debe transcurrir un determinado período de tiempo antes de la presentación del reforzador. Este se aplica inmediatamente después de la primera respuesta posterior al término del intervalo establecido. Por ejemplo, cuando se le enseña al niño a mantenerse sentado en la silla.

  6. Registro de intervalo variable. Este programa es semejante al anterior, pero manejando tiempos variables en que la aplicación del reforzador se basa en una medida de respuesta. El niño cuya conducta se está modificando, no está consciente de cuando ocurrirá el reforzamiento.

Es importante notar que cuando se manejan registros variables, estos deben estar balanceados, es decir, se debe asegurar que no exista secuencia lógica pues de lo contrario, el niño buscará adivinar cuando toca el premio y su empeño lo centrará casi exclusivamente a esos ensayos.

Graficación de programas

Las terapias arrojan porcentajes diarios de aprovechamiento, donde se puede notar los avances que vaya teniendo el niño. Dichos resultados deben graficarse para poder tener una mejor visualización del desempeño del niño, puesto que para algunos, es difícil interpretar los números.

Una gráfica nos muestra si el niño está avanzando o se ha estancado. También nos enseña picos hacia arriba y abajo, permitiéndonos analizar cuando el niño incrementa o decrementa drásticamente sus porcentajes.

Los terapeutas con mayor experiencia no las usan porque pueden analizar todos los datos sin necesidad de éstas. Hasta entonces, es necesario seguir utilizándolas.

Manejo de apoyos

Los apoyos consisten ayudar o llevar al niño a través de los elementos que componen la respuesta que buscamos a fin de llevarlo a un estado de éxito. Existen cuatro tipos básicos de apoyos:

  • Apoyo físico. Es la ayuda brindada al niño por medio de la persuasión física de los elementos de la conducta. Por ejemplo, le guiamos la mano al niño para que tome y nos entregue la tarjeta que le estamos pidiendo. No confunda el apoyo físico con la corrección física. Los apoyos no son aversivos.

  • Apoyo visual. Es la ayuda que se le da al niño mediante señas a la conducta esperada. Éstos pueden ser con la mirada, con movimiento de la cabeza o de la mano, etc. Por ejemplo, apuntamos hacia un objeto.

  • Apoyo auditivo. Consiste en brindar ayuda al niño mediante el énfasis en alguna de las sílabas que componen la instrucción verbal. Por ejemplo, le enseño al niño el dibujo de una casa y al ver que no logro respuesta, le digo "ca....". Otra forma sería si le pido que mire hacia lo que le enseño y hago algún ruido que llame su atención.

  • Apoyo verbal. Esta ayuda se utiliza sólo en el área de lenguaje y consiste en separar o alargar la sílaba, palabra u oración. Por ejemplo, para que el niño diga "mamá", se puede dar apoyo verbal Separado: "ma-má" o también apoyo verbal alargado "maaaaamá".

En todos los casos, los apoyos se utilizan solo cuando se está enseñando una nueva habilidad y se erradican o desvanecen gradualmente hasta quitarlos totalmente. Aún cuando se registran los ensayos, estos no se consideran para efectos de saber si una determinada habilidad ya ha sido dominada. Cuando se domina, se hace la programación nuevamente. Para que una habilidad se considere dominada, debe ser sin apoyos.

Al programar, siempre inicie de cero e incremente los apoyos para que el niño reciba solo los necesarios. Al dominar, inicie de cero otra vez, pues de un apoyo amplio puede pasar a no necesitar apoyo en absoluto.

 

Elaboración de programas

Los programas, también conocidos como fichas de programación, se realizan por medio de objetivos de las diferentes áreas, de acuerdo a las necesidades específicas de cada niño; de estos objetivos se desglosan todas las fichas de trabajo diario, donde se especifican los niveles en que se encuentra la habilidad.

Los objetivos pueden programarse a corto (3 meses), mediano (6 meses) y largo plazo (9 meses). Éstos se establecen teniendo en cuenta:

¿Quién? El niño

¿Qué? Se parará de su silla

¿Cómo? Ante la instrucción verbal del terapeuta

¿Cuándo? Dentro de los 3 "de latencia

"El niño se parará de su silla ante la instrucción verbal del terapeuta, dentro de los 3 seg. de latencia"

 

Aún cuando los programas iniciales para diferentes niños pueden ser muy parecidos, siempre se debe considerar las características específicas de cada uno de estos niños, pues se cae en el riesgo de "viciar" el programa y consecuentemente, la habilidad que se está enseñando.

 PLANEACIÓN DE LA TERAPIA

 

 

La planeación de la terapia consta de 9 pasos a seguir sistemáticamente, estos son:

  1. Registro anecdótico

  2. Definición de la conducta

  3. Línea base

  4. Evaluación de la conducta

  5. Aplicación de la escala de reforzadores

  6. Control de las conductas inadecuadas

  7. Habilidades preparatorias

  8. Valoración

  9. Programación por área.


Registro anecdótico

El registro anecdótico o de sucesos se lleva a cabo mediante la observación directa del niño; anotando en términos de conducta observable, todo lo que ocurre durante el tiempo establecido para la sesión; poniendo especial atención a los estímulos, entornos y consecuencias (ver Análisis Funcional, capítulo 7). Este registro se emplea como primer paso para observar las conductas inadecuadas. Su duración depende del problema en particular y la situación en que se encuentra el niño. Es recomendable filmar en video esta sesión para futura referencia o revisión.

Para este paso, el terapeuta previamente deberá haber platicado con los padres del niño y conocer las posibles conductas a observar. Se debe dejar al niño libre de hacer lo que desee, además de ofrecerle objetos que fomenten la auto estimulación. Aquí lo que se desea es conocer las conductas del niño y la posible gravedad de ellas.

En el caso que el niño esté bajo medicación, se debe procurar que reciba sus dosis varias horas antes para que el efecto haya bajado y las conductas puedan ser observadas. Lo que se trata es que el niño presente todas sus conductas disruptivas, en otras palabras, buscamos que el niño "se porte mal" para poder ser observado.

Algunas conductas se presentan sólo ante ciertos entornos reforzantes, como pudiese ser la presencia de los padres, por lo que es válido pasarlos a la sesión pidiéndoles que eviten interactuar con el niño.

Definición de las conductas

Una vez que se hizo el registro anecdótico, las conductas observadas deben ser descritas minuciosamente, considerando todos los elementos que la compongan. Es muy importante este paso, porque al tiempo se podrá valorar al niño y el terapeuta corre el riesgo de confundirse pensando que "x" conducta nunca se erradicó. Por ejemplo: cuando el niño presentó aleteo de manos en la primera valoración, el movimiento era hacia el frente y ahora es hacia los lados con los brazos extendidos.

La mejor forma de definir una conducta es actuarla y describir todos sus movimientos y ángulos para que posteriormente alguien la lea y en base a esa descripción, repita la misma conducta. Si esta persona imita la conducta correctamente, entonces la definición fue hecha correctamente.

Por ejemplo:Conducta: Movimiento de manos (aleteo)

Descripción: Levanta las manos a la altura del pecho, manteniendo los brazos unidos al cuerpo con los   brazos doblados en un ángulo de 45 grados y flexiona las muñecas hacia arriba y hacia abajo, con las manos extendidas en forma lateral, con las palmas de la mano apuntando al pecho del niño.



Línea base o preevaluación

Una vez definidas las conductas del niño, se mide la frecuencia de aparición de cada una de éstas a través de la línea base. Consiste en observar al niño durante una hora, nuevamente sin interferir con él, igual que en la sesión anterior, pero esta vez en lugar de registrar las conductas, se van a contar las veces que la presente.

Con este método, se conocerá la verdadera incidencia de cada conducta inadecuada en forma estadística y nos permitirá conocer la tasa de ocurrencia de las mismas. Cuando en alguna ocasión haya escuchado que un niño aletea sus manos 300 veces por hora, no es un dato aproximado, es una afirmación porque se contaron las veces que lo hizo.

Para ciertas conductas de baja ocurrencia o que se presentan en forma inconsistente, la línea base se puede llevar mediante un registro de oportunidad, donde se apuntará cada vez que la conducta se presente, incluyendo hora, lugar, etc. (entorno reforzante) y se anotará también el estímulo y consecuencias observables.

Evaluación de las conductas

Una vez identificadas todas las conductas, con los elementos que componen cada una de ellas así como su línea base, hacemos un análisis funcional (ver capítulo 7) de las mismas para poder determinar la forma en que se intervendrán, es decir, bajo qué técnicas se buscará erradicarlas.

Cuando se evalúe la conducta, debemos dar prioridad a las conductas inadecuadas que cumplan alguno de los siguientes por orden de importancia:

  1. Conductas agresivas o auto agresivas, por las cuales el niño pone en riesgo su salud o la de los demás. En este mismo nivel se consideran aquellas conductas que por sus posibles consecuencias, también representen un riesgo, como sería el jugar con cuchillos o navajas.

  2. Conductas que interfieran con la terapia, como es el aleteo de manos, sonidos con la boca, etc. puesto que no podrá darse reforzador al niño cuando acierte, pues se corre el riesgo de confundirlo.

  3. Conductas que desencadenan algunas de las anteriores. En ocasiones, existen conductas no tan graves, pero a partir de ellas, el niño se irrita o se pone rebelde. Un ejemplo de estas conductas es la auto estimulación.

  4. Conductas inadecuadas no aceptadas socialmente para un mejor desenvolvimiento del niño en su entorno.

Las veces que una conducta disruptiva se haga presente son las oportunidades para corregirlas. Por tal, una conducta con una alta tasa de incidencia (línea base) nos da una mayor oportunidad de intervención y por lo mismo, la técnica a seleccionar o la forma de aplicar puede ser de bajo impacto y aún así, lograr nuestro objetivo, porque la repetición de la misma es la que asegurará el éxito por la cantidad de veces que corrijamos.

Por otro lado, una conducta con una tasa baja nos obliga a ser más drásticos cuando hagamos una corrección, puesto que pocas veces al día tendremos oportunidad de aplicar.

Por ejemplo:Tres niños presentan aleteo de manos por auto estimulación. El primero tiene una línea base de 300 por lo que se aplicará interrupción de respuesta y corrección física con "pon tus manos quietas" tomando sus manos suavemente en posición de rezo y utilizando una voz neutra. El segundo tiene una línea base de 30 por lo que al aplicar lo mismo que en el niño anterior, la corrección física será más marcada para mostrar desagrado además que el tono de voz será más grave, ligeramente más alto, enfatizando la instrucción y con expresión facial de enojo. El tercero tiene una línea base de 4, por lo que se determina aplicar un tiempo fuera o un costo de respuesta.

Escala de reforzadores

Antes de proporcionar un reforzador al niño, debemos realizar un muestreo con los alimentos que los padres reporten que el niño prefiere. No se tiene un número límite establecido y se pueden verificar todos aquellos alimentos preferidos por el niño. El análisis de cada alimento se realiza dando al niño una instrucción y proporcionando cada alimento cuando el niño responda correctamente. Mediante la observación y el registro de cada una de las instrucciones, el terapeuta podrá darse cuenta cual es el alimento que mejor funciona como reforzador comestible.

Es importante recalcar que algunos reforzadores pierden fuerza con el tiempo y por lo mismo, podrá ser necesario hacer pruebas en el futuro. Los reforzadores seleccionados deberán ser consistentes hasta el más mínimo detalle, incluyendo marca y presentación entre otros (aunque todos son refrescos de cola, la Pepsi y la Coca-Cola no saben igual, incluso cambia el sabor entre las presentaciones de lata, medio litro y de dos litros).

Es importante considerar que al seleccionar los posibles reforzadores, estos deben de ser de fácil manipulación, se deben poder dar en pequeñas cantidades y el niño no podrá conseguirlo en ninguna otra parte que no sea la terapia. Por ejemplo: el chicle no se debe usar, porque es difícil cortarlo en pedacitos, además produce mucha salivación y el niño tarda en consumirlo.

Al aplicar la prueba de la Escala de Reforzadores, no se hacen correcciones físicas ni verbales, la latencia se alarga lo necesario (8 o 10 segundos) y los reforzadores se dan aleatoriamente en conjunto con una serie de instrucciones preseleccionadas, mostrando antes de dar la instrucción el reforzador que se recibirá. Además, las raciones serán más grandes de tal manera que sea atractivo al niño.

Recuerde que la Escala de Reforzadores es una prueba donde queremos saber con qué reforzadores el niño trabajará mejor, no está dando terapia propiamente y por lo tanto, no está enseñándole ninguna habilidad. Al aplicar esta prueba, utilice tantos apoyos como sea posible.

Control de conductas inadecuadas

Las conductas inadecuadas deben ser trabajadas en primera instancia, bajo seguimiento de instrucción y brindando apoyos al inicio del trabajo, cuando sea necesario.

Se ha observado que las conductas más inmediatas a poner bajo control instruccional son: movimiento de manos, movimiento de pies y ruidos de boca, porque éstas desencadenan la mayoría de las conductas inadecuadas. Todas las conductas inadecuadas son trabajadas bajo seguimiento de instrucción para poner al niño en un nivel instruccional (que siga y obedezca instrucciones que se le den).

El control de las conductas inadecuadas debe llevarse 24 horas al día en todo lugar que el niño se encuentre, por lo que los padres deberán conocer la forma de aplicación.

Se recomienda no dar programación en las primeras sesiones y en su lugar, manejar durante toda la sesión exclusivamente manos quietas, pies quietos, sentado y callado, reforzando cada 3 a 5 segundos inicialmente, con posibles descansos cortos cada 10 o 15 minutos. Esto sería durante las primeras dos o tres semanas de sesión. Las primeras sesiones se refuerzan solamente, con mucho apoyo sin aplicar interrupción de respuesta así como tampoco hacer corrección física, esto se iniciaría a partir de la segunda o tercera sesión.

Aunque aparentemente el niño no avanzará, comparándolo con otros que desde un principio han recibido programación, dedicar las primeras sesiones a controlar conductas tiene las siguientes ventajas:

  1. Al principio, el niño recibirá mucho refuerzo, haciendo que la terapia sea altamente gratificante y que el niño llegue con gusto a "ganarse sus premios".

  2. Las conductas inadecuadas serán controladas en un lapso menor de tiempo.

  3. Una vez que se tenga programación, el niño avanzará con mayor velocidad, pues al tener controladas sus conductas, permitirá reforzarlo más seguido sin estar corrigiendo durante la terapia (Ej. al dar una respuesta positiva, el niño no aleteará sus manos).

  4. El niño tendrá una mejor disposición a la terapia, con una alta motivación.

  5. Los padres podrán ver resultados en sus hijos en forma casi inmediata y hará que sean más cooperadores en el seguimiento que se asigne en casa.

Recuerde que la idea es reforzar al niño, no castigarlo. Un niño motivado y alegre aprende mejor. El terapeuta debe buscar siempre los canales adecuados para reforzar en lugar de aplicar aversivos.

 

Habilidades preparatorias

Frecuentemente los padres piden al psicólogo o al terapeuta que se centre en enseñarle "x" habilidad al niño (hablar o ir al baño, por ejemplo) cuando éste no es capaz de seguir instrucciones y por lo tanto, no está listo para poder aprender.

Las habilidades preparatorias son el repertorio básico que el niño requiere para su aprendizaje y si no las tiene dominadas, el avance en las otras áreas será lento o casi nulo. El terapeuta deberá, antes que nada, enseñárselas y estas son:

Atención:  

Mirar cuando se le ordene (mírame)

Voltear al decir su nombre

Mantenerse sentado (siéntate derecho)

Mantenerse callado (cierra la boca)

Poner manos y pies quietos

Voltear a ver objetos en el aire (mira esto)

Voltear a ver objetos en la mesa


Instrucciones simples (una sola palabra):

Párate

Siéntate

Ven / ven aquí

Dame / dámelo

Acuéstate (muy útil para enviarlo a dormir)

Recógelo

Tíralo

Instrucciones compuestas(dos o más palabras):

Prende la luz

Apaga la luz

Abre la puerta

Cierra la puerta

Guárdalo en el cajón

Acomoda la silla

Ponlo sobre la mesa


Imitación motora gruesa (se le dice: "haz esto"):

Tocar cabeza

Tocar panza

Tocar hombros

Tocar rodillas

Tocar pies

Tocar cintura


Imitación motora fina(se le dice: "haz esto"):

Tocar ojo (izquierdo / derecho)

Tocar cachete (izquierdo / derecho)

Tocar nariz

Tocar boca

Tocar barbilla

Tocar oreja

Tocar dedos (dedo vs. dedo, horizontal)

Tocar dedos (2 dedos vs. 2 dedos)

Decir "adiós" con la mano

Decir "dame" con la mano

Agarrar objeto

Soltar / tirar objeto


Imitación facial("haz esto"):

Enseñar dientes

Abrir boca

Guiñar ojos (cierra fuerte y abre, frunciendo nariz)

Mover lengua (de un lado a otro)

Inflar cachetes

Besos (en la mano)

Besos (al aire)


Discriminación:

Formas

Tamaño (pares iguales, pero de diferente tamaño)

Color (tarjetas iguales, pero de diferente color)

Tarjeta / tarjeta (fotografías o dibujos)

Tarjeta / objeto (se usan fotografías)


"Discriminación" es la habilidad de relacionar y diferenciar entre unos objetos (formas, colores, etc.) y otros.

A la capacidad de reconocer atributos en objetos similares (por ejemplo, los automóviles) y así establecer su definición, se le llama "Generalización".

Cada habilidad se enseña en forma separada y cuando la domine (se considera que se dominó al tener 100% de aprovechamiento durante 3 sesiones continuas), se discrimina en conjunto con otras instrucciones. La generalización se da por seguimiento en casa.

Para poder programar terapias de discriminación o imitación, es imprescindible que el niño primero domine el seguimiento instruccional o al menos, las tenga ya en conjunto por discriminación. Para dar terapias ocupacionales, de auto cuidado o de lenguaje, el niño debe tener dominado la habilidad de imitar porque de no ser así, no podrá avanzar.

Valoración

La valoración se realiza mediante escalas específicas de autismo, el cuadro clínico de autismo del manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM-IV), pruebas del desarrollo y pruebas específicas de lenguaje. Para llevar a cabo una valoración, también se requiere de un entrenamiento previo y tener los estudios profesionales que avalen los conocimientos.

Un niño que se le programe terapia sin haber sido valorado previamente, corre el gran riesgo de perder tiempo en áreas que tiene dominadas así como descuidar áreas que deberían recibir mayor atención.

No existe receta o libro de cocina y por lo mismo, un gran error que se incurre a veces es seguir el famoso libro "The Me Book" (Ivar Lovaas) u otros similares al pie de la letra, sin conocer las necesidades específicas del niño.

Por lo general, se acostumbra aplicar el conjunto de pruebas una vez que el niño tenga dominadas todas las habilidades preparatorias. Emplearlas antes implica un alto riesgo de error puesto que el niño no responde adecuadamente o no coopera independientemente, por lo cual las habilidades preparatorias será lo primero que se le maneje.

Consiguientemente, si el profesional que atiende a su hijo desea hacerle una valoración de entrada, pídale que las pruebas referentes a sus habilidades o niveles de desarrollo las aplique hasta que el niño haya dominado estos cuatro puntos básicos.

Un niño que llega en cero, puede tardar hasta más de seis meses en completar todas las habilidades preparatorias. El avance es lento, especialmente al principio, pero luego tiende a incrementar su ritmo.

Programación por áreas

La programación se realiza de acuerdo a las necesidades específicas del niño, las que son reportadas por la valoración. Cada programación se realiza por áreas en fichas individuales y debe incluir lo siguiente:

      • Objetivo general

      • Objetivos particulares

      • Objetivos específicos

      • Detalle de la programación


Errores frecuentes al dar la terapia

Las formas en que los terapeutas sin experiencia se equivocan son muy variadas, sin embargo he recopilado una pequeña lista de los errores más frecuentes y que se deberá tener especial cuidado para no caer en los mismos:

  • Reforzar después de una conducta inadecuada. El niño dio correctamente la respuesta pero antes de recibir su refuerzo, presentó una conducta inadecuada (aleteo de manos, gemidos, etc.). Esta situación es más probable cuando el terapeuta tarda en dar el reforzador (debe ser inmediato).

  • Reforzar después de corregir. El niño no dio la respuesta correcta y se aplicó corrección verbal por lo que en el segundo ensayo, ya no se debe reforzar.ir incorrectamente la latencia. Esto sucede debido a que la terapeuta no ha practicado con un reloj o cronómetro, por lo que los segundos programados no se dan con exactitud.

  • Aplicar la terapia agregando estilo propio. A diferencia de otras técnicas, donde el terapeuta tiene su propia forma de impartir la terapia, en ABA la aplicación es muy específica y por lo mismo, la programación debe respetarse.

  • Registrar ensayos malos por buenos. Debido a transferencia, el terapeuta a veces miente y registra incorrectamente, ocasionando que las habilidades se den por dominadas y avancen al siguiente nivel cuando el niño aún no está listo. Este tipo de error es grave y vicia seriamente la terapia.

  • Aplicar apoyos no programados. El terapeuta apunta con el dedo o los ojos, por lo que el niño se guía con ellos y limita su esfuerzo deteriorando su aprendizaje.

  • Aplicar secuencias lógicas. Si los programas no se balancean previamente, se corre el riesgo que el niño adivine en lugar de aprender. Un error frecuente es que en discriminaciones, la respuesta correcta siempre sea del mismo lado.

  • Programar aceleradamente. Para que un niño pueda recibir lenguaje, primero debe imitar o para que reciba conceptos numéricos, primero debe saber discriminar. Aquí aplica el dicho de "para correr, primero hay que caminar".

  • Programar habilidades ya adquiridas. Algunos terapeutas que no saben hacer valoración de las habilidades, las programan todas como preparatorias y por consiguiente, el niño avanzará más despacio.