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Letras

Salmo 144: Te ensalzaré, Dios mío 

Salmo 43: Mi Rey y mi Dios 

Padre Bueno 

Salmo 44: La boda del rey 

María 

En la noche de Pascua 

Salmo 83: Qué deseables son tus moradas

Salmos 48 y 87: Jerusalén, ciudad de Dios 

Salmo 8: Oh Señor, dueño nuestro 

Salmo 85: Restáuranos Dios 

Qué soy yo para ti 

Ser Feliz 

Desde el Seno de mi Madre 

Salmo 46: El Señor es nuestra Fortaleza 

Salmo 49: Cantaré al son de la cítara 

Salmo 88: Yo te invoco Señor 

Salmo 47: Tocad para nuestro Salvador 

Salmo 42: Nostalgia de Dios 

Una Jarra de Barro 

Revestios del Amor  

Lávame Señor 

Me alegro con mi Salvador 

Salmo 13: ¿Hasta cuándo? 

Salmo 90: A la sombra del Omnipotente  

Salmo 150: Alabad al Señor

Salmo 23: El Señor es mi Pastor


EN LA NOCHE DE PASCUA


(versión del pregón Pascual que la Iglesia proclama en la Vigilia de la Pascua de Resurrección) 

En la noche de Pascua el cielo se alegra, 
se oyen a los coros de ángeles que exultan, 
la victoria del Rey anuncian las trompetas 
y goza la tierra con la luz que la inunda. 


En la noche de Pascua la Iglesia se alegra, 
nuestra madre revestida con tal claridad 
y en cada templo las ovaciones resuenan 
y el pueblo al fin se ve libre de las tinieblas. 


PORQUE EL SEÑOR ESTÁ CON TODOS NOSOTROS, 
LEVANTEMOS HACIA ÉL NUESTRO CORAZÓN 
PORQUE ES JUSTO Y NECESARIO DARLE GRACIAS 
EN LA NOCHE DE PASCUA, EN CADA HORA Y LUGAR 


En la noche de Pascua él pagó por nosotros 
con su sangre a su Padre la deuda de Adán 
como el verdadero Cordero inmolado 
canceló la deuda del antiguo pecado. 


En la noche de Pascua Israel en Egipto 
fue liberado atravesando el mar Rojo. 
y todos los que confiesan su fe en Cristo 
por la gracia son contados con los santos. 


Qué admirable el amor de Dios por nosotros, 
qué incomparable su ternura y su caridad 
Para salvar al esclavo entregó al Hijo, 


Necesario fue así el pecado de Adán, 
que fue borrado por la muerte de Cristo. 
Feliz culpa que mereció tal Redentor,

 

 

 

 

MARÍA


(Este canto recoge brevemente toda la historia de la Virgen María,

madre del Señor y madre nuestra, a la que solicitamos su mediación)

 

 

Eran tiempos duros para el pueblo de Israel

Cuando una muchacha, prometida de José

Recibió un día en su pueblo, Nazaret

La visita del ángel de Yahvé.

 

Ave María, llena de gracia, contigo está el Señor

Bendita eres entre las mujeres, pues Dios te escogió

Concebirás y serás la madre del hijo del Creador

Él será Jesús, el Salvador.

 

Su palabra se hizo en ti, María,

Fuiste la sierva de Dios, María,

Déjame ser como tú, María

Llevar en mi a Jesús, María.

 

Como madre del Señor te recibió Isabel

Y hasta el hijo de su seno se alegró ante él

Proclamaste en tu alma: “Grande es el Señor”

Tu espíritu gozó en tu Salvador.

 

Tu hijo en una boda el agua en vino transformó

No fue su iniciativa, fuiste tú la que medió.

Haced lo que él os diga fue tu única instrucción

Contigo la fiesta prosiguió.

 

Y te volví a encontrar a los pies de la cruz

Sobre ella prendido estaba tu hijo Jesús

Y en esa hora dijo que mi madre serías tú

Mi casa se llenó desde entonces con tu luz.

 

 

 

 

PADRE BUENO


(en este canto, a pesar de nuestra debilidad y nuestro egoísmo,

nos ponemos de cara al Señor, nuestro padre bueno, seguros de su amor)

 

Solamente tú sabes como soy

Sólo tu Señor conoces mi verdad

y lo que me cuesta mirarte a los ojos

cuando empiezo a caminar

 

Sé que muchas veces me cuesta esperar

que lo quiero todo y que lo quiero ya

y que me acobardo con cada golpe

que la vida me da

 

Pero sé que tú me amas Señor

eso es algo que no puedo negar

y por eso vengo hoy ante ti

para hacer tu voluntad.

 

Por más que lo oculte ante tí nada soy

busco mi justicia, nunca tu piedad

pero sigues siendo el Padre bueno

aunque me equivoque no me dejarás

 

Con tu palabra me hablas Señor

día tras día me das tu bendición

una cruz para seguirte hasta el fin

y la Iglesia para la fe vivir

 

Tu buena noticia debo ahora anunciar

no puedo aunque tema tu amor callar

no sé si sabré como podré salir

solo lo haré si tu vas ante mí.

 

 

 

 

¿QUÉ SOY YO PARA TI?


(Jesucristo dijo a los apóstoles “¿quién decís que soy yo?”

 y esa misma pregunta nos la sigue haciendo cada día)

 

¿qué soy yo para ti? ¿una idea, un ideal?

¿un código de moral, un mandato que cumplir?

 

¿qué soy yo para ti, una peli de ficción?

¿un mito, una novela, una historia sin concluir?

 

Entonces es que aún no me has encontrado.

 

¿qué soy yo para ti, un sueño fracasado?

¿excusa para el necio, o el pretexto de una lid?

 

¿qué soy yo para ti, la estatua de un museo?

¿el motivo de un cuadro, el título de un concierto?

 

Pero si descubres que soy Camino, verdad y vida

Sin miedo díselo a todos mis hermanos

Contigo yo estaré hasta el fin del mundo

Tu salario será dicha y vida eterna.

 

Entonces podrás decir que me has encontrado.

Entonces podrás decir que yo te he encontrado.

 

 

 

 

Salmo 144: TE ENSALZARÉ DIOS MÍO


(este salmo de David es un precioso canto de alabanza a Dios)

 

Te ensalzaré Dios mío, mi rey

Bendeciré tu nombre por siempre

Día tras día te bendeciré

Alabaré tu nombre por siempre

 

Grande es el Señor, merece toda la alabanza

Incalculable es su grandeza, cantaremos tus hazañas

Alabaremos todos tu gloria y majestad

Repetiremos tus maravillas, aclamaremos tus victorias

 

El Señor es clemente y misericordioso

Tardo a la cólera y rico en piedad

El Señor es bueno, es bueno con todos

Él es cariñoso con todas sus criaturas

 

Todos te dan gracias, tus fieles te bendicen

Proclamamos tu reino, hablamos de tus hazañas

Tu reino es perpetuo, tu reino es para siempre

Tu gobierno pasa de edad en edad

 

 

 

 

Salmo 8: OH SEÑOR, DUEÑO NUESTRO.


(David alaba a Dios con este salmo especialmente por la creación)


 

Oh Señor, dueño nuestro

Que admirable es tu nombre

En toda la tierra tu nombre

Y tu majestad en el Cielo.

 

Si contemplo el cielo obra de tus dedos

Las estrellas que de ti nacieron

¿qué es el hombre para que te acuerdes de él

el ser humano para darle poder?

 

Lo hiciste poco menos que un ángel

De gloria y dignidad lo coronaste.

Le diste el mando sobre todas tus obras,

Bajo tus pies todo sometiste

 

De la boca de los niños de pecho has sacado una alabanza

contra tus enemigos, adversarios y rebeldes

 

 

 

 

SER FELIZ


(el canto afirma una verdad muy sencilla:

sólo se puede ser realmente feliz en Dios)

 

Tiende tu mano hacia mí como el padre

llevando los primeros pasos de su hijo pequeño,

cógeme así.

 

Manda la luz en la noche a mis pasos

que no me pierda o tropiece buscando tu rastro,

guíame así.

 

Lo único que ansío es ser feliz

y sólo puedo hacerlo si es en ti.

 

A veces dudo y me asusta la carga

pero es ligera pues fuiste el primero en llevarla,

ayúdame así.

 

Si miro mis fuerzas la cruz me aplasta

pero contigo haré de ella mi puerta y mi marca,

moriré así

 

A veces mis pecados me impiden ver bien el sendero,

otros dicen que abandone que no hay nada cierto.

Pero Señor, yo no puedo dejar tu camino

pues en cada paso que doy mi vida tiene sentido

 

 

 

 

Salmo 43: MI REY Y MI DIOS


(Salmo de los hijos de Coré que en los momentos de dificultad recuerda

como Dios ha sido potente en su historia y les ha sacado de las dificultades)

 

 Oh Dios, nuestros oídos lo oyeron,

nuestros padres nos lo han contado

la obra que hiciste en sus días,

en los años remotos.

 

Tú mismo saqueaste a los gentiles,

tú mismo los plantaste a ellos;

venciste a las otras naciones,

y los hiciste crecer.

 

Porque no fue su espada la que ocupó la tierra,

ni su brazo el que le dió la victoria.

si no tu diestra y brazo y la luz de tu rostro,

porque tú los amabas fue por tu amor.

 

Mi rey y mi Dios eres tú, que das la victoria a Jacob

tú nos diste la victoria, derrotaste al enemigo

Dios es siempre nuestro orgullo,

damos gracias a tu nombre.

 

Ahora en cambio nos avergüenzas,

ya no sales con nuestras tropas:

huímos ante el enemigo

y ellos nos saquean.

 

Somos ovejas a la matanza

dispersados por las naciones;

vendes a tu pueblo por nada,

muy alto no lo tasas

 

Pero nunca olvidamos el nombre de nuestro Dios

pues él habría sabido el secreto.

Despierta, Dios, no duermas ya más no nos rechaces.

No escondas tu rostro a la opresión.

 

 

 

 

Salmo 44: LA BODA DEL REY


(De los hijos de Coré. El salmista recita una oda al rey la víspera de su boda

que le sirve también para alabar a Dios, Rey eterno)

 

Del corazón  me brota un poema bello,

recito mis versos a un rey;

eres el más hermoso de todos los hombres,

que la gracia en tus labios esté.

Cíñete al flanco la espada, valiente:

tu gala y tu orgullo es;

cabalga victorioso en pos de la justicia,

tu diestra te enseñe a vencer.

 

Tus flechas son agudas, los pueblos se te rinden,

temen los enemigos del rey.

A mirra y acacia huelen tus vestidos,

las arpas suenan a tus pies.

 

Desde los palacios de oro y marfiles,

princesas te salen a ver.
La ciudad de Tiro viene con regalos,

los pueblos buscan tu merced.

 

El trono de Dios permanece para siempre,

es el cetro de la rectitud.

Si has amado la justicia y has odiado la impiedad

el Señor, tu Dios, te ungirá. 

 

Quiero hacer memorable tu nombre

Todos los pueblos te alabarán

por los siglos de los siglos

el Señor te bendecirá.

 

Escucha, hija, mira: inclina el oído,

tu pueblo debes olvidar

y la casa paterna; pues de tu belleza

nuestro rey prendado está

 

póstrate ante él, que él es tu señor,

bellísima vas a estar

y a cambio de tus padres tendrás muchos hijos,

príncipes los nombrarás.

 

Ya entra la princesa vestida de perlas;

ya la llevan ante el rey

con coro de doncellas, que son sus amigas,

ahora cerca se la ve

 

avanzan entre risas, las traen entre alegría,

el momento cerca está

la princesa hermosa y sus compañeras,

ya en el palacio real.

 

 

 

 

Salmo 83. QUÉ DESEABLES SON TUS MORADAS


(De los hijos de Coré. Un canto al templo de Jerusalén,

a los que sirven en él y a los que acuden como peregrinos)

 

Qué deseables son tus moradas,

Señor de los ejércitos.

Mi alma se consume y anhela

los atrios del Señor

 

El gorrión ha encontrado una casa,

la golondrina un nido

donde colocar sus polluelos:

tus altares, Rey mío y Dios mío.

 

Dichosos los que viven en tu casa

alabándote siempre.

Dichoso el que encuentra en ti su fuerza

al preparar su viaje.

 

Cuando atraviesan áridos valles

los convierten en oasis,

como si la lluvia temprana

los cubriera de bendiciones.

 

Señor, escucha mi súplica

óyeme Dios de Jacob.

Fíjate, oh Dios, en nuestro Escudo,

mira el rostro de tu Ungido.

 

Vale más un día en tus atrios

que mil fuera de ellos

y prefiero el umbral de tu casa

a vivir con los malvados.

 

 

 

 

Salmo 85: RESTÁURANOS, DIOS

(Salmo de los hijos de Coré sobre la misericordia de Dios)

 

Propicio has sido, Yavé, con tu tierra,

Has cambiado la suerte de Jacob,

Has quitado la culpa de tu pueblo

Y todos sus pecados has cubierto

 

Has reprimido todo tu furor,

Has desistido del ardor de tu cólera.

 

Restáuranos, Dios, salvador nuestro,

Cesa en tu irritación,

Muéstranos tu gran amor, Señor,

Y danos Tú la salvación.

 

Escucharé lo que habla Dios

A su pueblo y sus amigos

No volverán a recaer,

Su gloria habitará la tierra.

 

El amor y la verdad se han dado cita,

La justicia se besa con la paz,

La verdad brota ahora de la tierra

La justicia desde el cielo asoma ya.

 

Yavé nos da prosperidad

Y la cosecha a su tiempo brotará



 

Salmos 48 y 87: JERUSALÉN, CIUDAD DE DIOS


(Refundición de dos salmos de los hijos de Coré con el mismo tema,

la alabanza a Dios y a la ciudad santa de Jerusalén).

 

Grande es el Señor y muy digno de alabanza

en la ciudad de nuestro Dios,

Su monte santo es altura hermosa

Sión ciudad del gran rey

 

Lo que un día oímos ahora lo hemos visto

en la ciudad de nuestro Dios,

Ella es la alegría de toda la tierra

su alabanza cantará.

 

Qué pregón tan glorioso para ti,

Jerusalén, ciudad de Dios

Su palacio en lo alto se vé

Jerusalén, ciudad de Dios.

 

El Señor por siempre la  fundó

Jerusalén, ciudad de Dios

su misericordia meditamos allí

Jerusalén, ciudad de Dios

 

En su santo templo suena su renombre

toda la Tierra lo oirá

llena de justicia está su derecha

con sus sentencias gozarán.

 

Él la ha cimentado sobre el monte santo;

y sólo las puertas de Sión

son preferidas por nuestro Dios

a todas las moradas de Jacob.

 

Fijaos en los baluartes de Sión,

y decid a cada generación

No hay otro semejante a nuestro Dios.

nos conducirá por siempre el Señor,.

 

El Señor escribe en el registro de los pueblos:

«Éste ha nacido allí.

Uno por uno todos han nacido en ella;

el Altísimo la fundó».

 

«Contaré entre mis fieles a todos los pueblos

pues todos han nacido allí

Y cantarán juntos al danzar

Todas mis fuentes están en ti».


 

 

DESDE EL SENO DE MI MADRE


(Sobre textos del profeta Isaías. Dedicado a Jóvenes Provida)

 

Desde el seno de mi madre me formaste

Desde el seno de mi madre tú eres mi Dios

Desde el seno de mi madre protege mi vida

Desde el seno de mi madre Señor

 

Así dice el Señor que te redime,

Yo lo hice todo sin ayuda

extendí los cielos y la tierra,

y te formé a ti en el seno materno.

Te escogí ya desde sus entrañas

Para gloriarme en ti, mi siervo

hasta tu vejez yo seré el mismo,

llevaré tu vida, yo te salvaré.

Mas yo decía en vano he trabajado

todas mis fuerzas por nada he malgastado.

¿Será que Dios no se cuida de mi causa,

o sus promesas de antaño ha olvidado?

 

Pero una madre nunca olvida a sus hijos

Siempre protege los frutos de su seno

Pues aunque alguna llegara a olvidarse

Dios que me hizo siempre estará conmigo

 

El Señor alza ahora su mano

su bandera a todos los pueblos

traerán a tus hijos en sus brazos,

verás a tus hijas llegar sobre sus hombros.


 

 

Salmo 46: EL SEÑOR ES NUESTRA FORTALEZA


(Salmo de los hijos de Coré que afirma que no hay nada que temer si estamos con Dios)

 

El Señor es nuestra fortaleza,

una ayuda siempre en los peligros.

El Señor Dios está con nosotros,

nuestro escudo es el Dios de Jacob

 

Por eso ahora  no tememos,

por más que tiemble la tierra

o las cordilleras se desplomen

 

El río alegra su ciudad,

la ciudad santa de Dios

El Señor  nunca vacila en ella

 

Venid a ver la obra de Dios

El acaba con las guerras

Rompe las lanzas y los escudos

 

Cesad y reconoced

que El es nuestro Dios:

Tiemblen los reinos ante El

Pues transforma la tierra con su voz



 

Salmo 49: CANTARÉ AL SON DE LA CÍTARA


(Salmo de los hijos de Coré que afirma que sólo Dios nos rescata de la muerte,

nunca las riquezas por grandes que sean)

 

Escuchadme pueblos de la Tierra;

Oíd esto,  habitantes del mundo:

tanto humildes como poderosos,

y los ricos igual que los pobres.

 

palabras sabias dirá mi boca,

mis reflexiones serán sensatas.

Voy a inspirarme al componer,

al son de las arpas cantaré.

 

Cantaré al son de la cítara

Pues nadie se rescata a sí mismo

Pero Dios rescatará mi vida

Y me liberará del abismo

 

No temeré cuando llegue el peligro,

cuando me alcancen mis opresores,

esos que confían en sus riquezas

y se jactan de su gran fortuna.

 

Nadie puede rescatarse a sí mismo

ni pagar a Dios con sus riquezas,

por poder vivir eternamente

sin llegar a conocer la muerte.

 

Cualquiera ve que mueren los sabios;

para otros quedan sus riquezas:

la tumba es su morada perpetua,

por más que posean muchas tierras.

 

Nadie permanece en la opulencia,

pues muere igual que los animales:

este es el destino de los ricos,

y el final de la gente insaciable.

 


 

Salmo 88: YO TE INVOCO SEÑOR


(El salmista, sin llegar nunca a renegar de Dios,

sí le presenta toda una serie de desdichas para que se apiade)

 

¡Señor, tu eres mi Dios y salvador,

día y noche estoy clamando ante ti:

que mi oración llegue a tu presencia;

inclina tu oído hasta mí.

 

Porque estoy colmado de infortunios,

y mi vida al borde del Abismo;

soy de los que bajan a la tumba,

soy un hombre falto de fuerzas.

 

Yo te invoco, Señor, todo el día,

con las manos tendidas hacia ti.

 

Me pones en lo hondo de la fosa,

en las regiones más oscuras;

tu indignación pesa sobre mí,

me estás ahogando en tu oleaje.

 

Me apartaste de mis conocidos,

me hiciste despreciable a sus ojos;

estoy prisionero y sin salida,

y mis ojos llenos de desdicha.

 

Por eso invoco tu ayuda, Señor,

al alba llega hasta ti mi plegaria:

¿Por qué ahora me rechazas, Señor?

¿Por qué me has ocultado tu rostro?

 

Estoy afligido desde niño,

extenuado bajo tus desgracias;

tus enojos pasaron sobre mí,

me consumen tus terribles males.

 


Salmo 47 (46) TOCAD PARA NUESTRO DIOS


(De los hijos de Coré. Un salmo de alabanza a Dios,

 que escoge Israel entre todos los pueblos de la Tierra)

 

Pueblos todos, batid palmas a Dios

aclamadlo con gozo y júbilo;

el Señor es sublime y temible,

 

Él nos somete a todos los pueblos

y nos defiende ante las naciones;

Él nos escogió como herederos

 

Aclamado por su pueblo asciende nuestro  Dios

al son de trompetas ya llega el Señor,

 

tocad para nuestro Dios

tocad para nuestro rey.

tocad para nuestro salvador.

 

Porque Dios es el rey de la Tierra:

tocad para Él con maestría.

Dios gobierna sobre las naciones,

 

Príncipes del mundo se reúnen

Junto al pueblo del Dios de Abrahán;

de Dios son los grandes de  tierra,

 

De  toda la Tierra Dios es el emperador

Nos la dio como heredad para gloria de Jacob


 

Salmo 42: NOSTALGIA DE DIOS


De los hijos de Coré. El salmista en el destierro añora el servicio de cantor en el templo de Jerusalén

 

Como el ciervo busca los arroyos,

mi alma te anhela a ti, Dios mío.

Mi alma tiene sed del Dios viviente:

¿Cuándo podré  contemplar tu rostro?

 

Lágrimas son mi pan  noche  y día,

Y mis huesos rotos por la burla

mientras sin cesar mis adversarios

"¿Dónde está tu Dios?”, siempre preguntan

 

 

¿Por qué te deprimes y te inquietas alma mía?

Espera en tu Dios y  volveré a darle gracias,

Porque El  es mi Dios y salvador.

 

De día el Señor me colmará de bendiciones

Por la noche cantaré por El mi alabanza

porque El es el dueño de mi vida.

 

Al recordar el pasado me lleva la nostalgia:

¡cómo iba al frente de mi pueblo y lo guiaba

a la Casa de Dios entre cantos de alabanza,

alegría y  júbilo entre fiestas y danzas.!

 

Mi alma está abatida y te recuerdo,

desde la tierra del rio Jordán.

¿Acaso mi Dios me ha olvidado?

¿Por qué estoy tan triste y oprimido?".

 

 

UNA JARRA DE BARRO (2 Cor 4).

 

(Un precioso texto de San Pablo a los Corintios reformulado como una oración:

en la debilidad del hombre se manifiesta la grandeza y la misericordia de Dios)

Señor, Tú que hiciste la luz de las tinieblas

has hecho brillar tu luz en mi corazón,

para que todos puedan contemplar tu Gloria

la que se manifiesta en el rostro de Jesús.

Tengo problemas, pero no me aplastan

Tengo dudas, más no pierdo la esperanza
soy perseguido, pero Tú no me abandonas;

Soy derribado, pero me vuelves a levantar.


Señor, sólo soy una jarra de barro

Lléname Señor de tu inmenso tesoro

Que quede claro que una fuerza tan grande

es sólo de tu Espíritu que habita en mí.

 

Señor, sólo soy una jarra de barro

Lléname Señor de tu inmenso tesoro,

Que pueda perder mi vida para que otros vivan

Que pueda perder mi vida para que otros vivan

 

Llevaré en mi cuerpo el morir de Jesús,

Pues sé que resucitaré con Él

Me entregaré a la muerte por causa de Jesús,

Su vida se manifestará en mí.
 
Señor, todo lo has hecho para mi bien

En cada sufrimiento tú me das la eternidad

Sin pedirme nada tu gracia me regalas

Por eso hoy tu gloria cantaré.


 

REVESTÍOS DEL AMOR (2 Col 3)


(Una exhortación de San Pablo a los Colosenses

que explica como debe ser una comunidad cristiana)

 

Revestíos, pues, como elegidos del Señor

santos y amados, por su gran misericordia.

Con bondad y humildad, mansedumbre y paciencia,

soportando a los otros y perdonándoos.

Como el Señor os perdonó, perdonaos también vosotros.

 

Y por encima de todo revestíos del amor,

que es el único vínculo de la perfección.

 

Que la paz de Cristo habite en vuestros corazones,

pues a ella sois  llamados como un solo Cuerpo.

Sed agradecidos y que sea su palabra

la que habite en cada uno en toda su riqueza;

Instruíos y amonestaos con toda sabiduría.

 

Y todo cuanto hagáis, de palabra y de boca,

hacedlo todo en el nombre del Señor Jesús,

 


 

LÁVAME SEÑOR


(La escena del Lavatorio de los pies, Jn 13,3-15,

narrada desde la óptica de Pedro)

 

Desvestido de tu honor te has postrado ante mí

como un siervo a su señor preparado a servir.

No lo puedo comprender pues supera mi razón

es el mismo Hijo de Dios convertido en servidor

 

Y mi propia mente se resiste ante tu amor

ante mí humillado está mi Dios.

 

Me has mirado sin rencor, con ternura y compasión

No se bien que vas a hacer mas lo entenderé después.

 

Y aunque en un principio quiera negarte la acción
tener parte contigo es lo mejor.

 

Lávame Jesús las manos y los pies, también el corazón.

Lávame Señor que quiero recibir tu amor y tu perdón.

 

Tú eres Maestro y Señor; de eso seguro yo estoy. 
y te has puesto a nuestros pies y eso mismo debo hacer

 

Eres el ejemplo que yo tengo que seguir

a mis hermanos deberé servir

 

Yo quiero tener parte contigo

Limpiarme será mi salvación



ME ALEGRO CON MI SALVADOR

(Noveno Cántico de Isaías, que utiliza la imagen del amor esponsal para hablar del amor de Dios a su pueblo) 


Se alegra mi alma en mi Dios 
porque hoy me ha revestido con ropas de salvación 
Y en un manto de triunfo me ha cubierto el Señor 

Exulto de gozo y me alegro con mi Salvador 


Como a un novio en la cabeza me ha puesto su diadema 
como a la novia que llega con sus joyas a su esposo 
me ha cubierto el Señor 


Como la tierra fecunda hace germinar sus brotes, 
o un jardín con sus semillas, 
así Dios hará justicia ante todas las naciones. 


Por Sión no callaré, por el amor de Jerusalén, 
hasta que su salvación ilumine cono antorcha. 
Y amanezca su justicia 


Los pueblos verán tu justicia, todos los reyes tu gloria; 
te pondrán un nombre nuevo pronunciado por tu Dios 
como corona brillante 


No serás ya abandonada; ni tu tierra, devastada; 
tu serás mi favorita, y tu tierra desposada, 
Dios mismo será tu esposo



Salmo 13. ¿HASTA CUÁNDO?

(El salmista clama al Señor en la tribulación y espera en su misericordia) 


¿Hasta cuándo me tendrás olvidado, Señor? 
¿Hasta cuándo ocultarás tu rostro de mis ojos? 
¿Hasta cuándo estará mi alma acongojada 
y día tras día con pena en mi corazón? 

¿Hasta cuándo mi enemigo triunfará sobre mí? 
Mírame, respóndeme, Tú Señor, Dios mío 
Haz que pueda ver, manda tu luz a mis ojos, 
para que no caiga en el sueño de la muerte. 

Cantaré al Señor, que de bienes me colmó. 
Cantaré al Señor, pues me ha dado su favor. 

No sea que mi enemigo pueda decir que me ha vencido 
pues mis adversarios se alegrarían al verme caer 
No sea que mi enemigo pueda decir que me ha vencido 
pues mis adversarios exultarían con mi fracaso. 

En tu misericordia esta puesta mi esperanza 
en tu amor, Señor, hoy descansa mi confianza 
que mi corazón exulte y se alegre.
Y se regocije en Ti que eres Salvación



Salmo 90: A LA SOMBRA DEL OMNIPOTENTE

(Precioso canto de David que proclama a Dios como su protector) 

Tú que habitas al amparo del Altísimo
que vives a la sombra del Omnipotente
dile al Señor: Refugio mio, alcázar mio
tú eres mi Dios y en ti confio

Con tan solo dirigir una mirda
podrás ver la recompensa del malvado,
porue hiciste del Señor tu único refugio
y el Altísimo fue tu defensa

No temerás el terror de la noche
ni las flechas de tus enemigos
miles caerán a izquierda y derecha
pero a ti no te alcanzarán

El te librará de la rede del cazador,
El te cubrirá con sus plumas,
bajo sus alas hallarás refugio
su brazo es escudo y armadura.

Nunca más se acercará a ti la desgracia,
porque a sus ángeles El mismo ha dado orden
para que te guarden siempre en tus caminos;
y tu pie no tropiece en la piedra

Pisotearás serpientes y leones
te defenderá y de dará gloria
te saciará los días de tu vida
y te hará ver su salvación


Salmo 150: ALABAD AL SEÑOR

(El último salmo, una invitación a la alabanza con toda clase de instrumentos) 


Alabad al Señor en su templo, 
alabadlo en su fuerte firmamento. 
Alabadlo por sus obras magníficas, 
alabadlo por su inmensa grandeza. 


Alabadlo tocando trompetas, 
Alabadlo con cítara y arpas, 
Alabadlo al son de tambores, 
alabad al Señor 


Todo ser que alienta alabe al Señor. 


Alabadlo con trompas y flautas, 
Alabadlo con platillos sonoros, 
Alabadlo con platillos vibrantes, alabad al Señor


Salmo 23: El Señor es mi Pastor
 
El Señor es mi pastor, nada me falta.
en verdes praderas me hace reposar, 
El Señor es mi pastor, nada me falta.
Me conduce a las fuentes de agua fresca.
 
Me dirige por el buen camino
Por el honor de su nombre.
Aunque camine por cañada oscura
ningún mal temeré.
 
porque tú vas conmigo Señor, estás junto a mi
Tu vara y tu cayado me protegerán.
 
Me preparas un banquete
frente a mis adversarios, 
perfumas con óleo mi cabeza
y mi copa rebosa
 
Tu amor y tu bondad me acompañan de por vida
y viviré en la casa de Dios por años sin fin