Gorka Lasa
Adenda al ensayo “El Fuego Sagrado”
Conceptualizamos así, dos tipos de visiones con respecto al “fuego” sagrado y sus aplicaciones, aquellos que lo utilizan para modificar el mundo exterior finito, y los que lo utilizan para modificar el mundo interior infinito. Y”Aunque este nuestro hombre exterior se va desgastando, el interior, no obstante, se renueva de día en día” “no mirando nosotros las cosas que se ven, sino las que no se ven; pues las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas”. (1) Esto explica, las distintas visiones de la realidad que reinan en el planeta, verdaderos termómetros del desarrollo de la visión exotérica o esotérica del hombre. Las doctrinas filosóficas de la primera visión, la externa, quieren “salvar” al hombre, modificándolo con conceptos cimentados sobre la visión de la realidad externa, retroalimentándose de su propia lógica. Polarizando nuestros egos hacia el exterior nos hacemos competidores, ambiciosos y destructivos, por el contrario, polarizando nuestra visión a lo interno, logramos una verdadera y revolucionaria transformación, pues; “Solo puede haber una única y auténtica revolución eficaz: la revolución interior.”(2) Estos hombres de la segunda visión, la interna, saben que lo único susceptible de verdadero cambio es el ser íntimo, por eso le dedican todo su “fuego” a este “opus magnum” y no pierden energía en acciones exteriores, tratando de alterar, lo de por si inalterable. “Bienaventurados los que no escuchan la voz que habla de fuera, sino la verdad que habla y enseña desde dentro. (3) Mientras los hombres de la primera visión, todavía utilizan el “fuego” para construir y apegarse más al mundo, generando más modificaciones, más dolor y más guerras, (léase ambición, deseo, explotación, globalización, producción masiva, todo se torna exo, mega, súper, extra, ultra, hiper, etc….). Los hombres de la segunda visión, usan el “fuego” para encontrarse a ellos mismos y, modificar los estados de conciencia internos, (intra, in, trans, eso, endo, mini) de esta manera, se cortan los ligamentos conceptúales que nos encadenan a la limitada manera en que percibimos e interpretamos el mundo exterior. Pues “Aquel que mira afuera, sueña. Quién mira en su interior, despierta”. (4) Esto lo logran algunos pocos y pagan un precio altísimo. Desapegándose, meditando en la no-acción, la no-forma, en la vacuidad inherente de la naturaleza cósmica, el budismo llama a este estado Sunyata. Para el taoismo es el estado de Wu Wei. En un sentido zen, yo diría; no hagas olas en el lago si no quieres ondas, no tires la piedra, pues distorsionará el reflejo. De esta manera, cortando los apegos que nos unen a la primera visión, aquella ilusoria creencia de que podemos cambiar algo de lo externo se esfuma y encontramos el centro de nuestro Ser total. Es por esto que los lamas, yogis, sadhus, ascetas, santos, poetas, chamanes y demás proles místicas, no son bien aceptados ni comprendidos por los hombres de la visión externa, pues a estos hombres “normales”, les pareciera, qué estos locos cortaron la conexión con el mundo exterior, y se dedican a la contemplación/meditación propias de una vía espiritual seria, pues pareciera, que estos místicos de lo absurdo no aportan nada productivo al mundo exterior, cuando en verdad, es todo lo contrario. Según las ancestrales vías del conocimiento espiritual, solo aquel que se conoce a si mismo y ha encontrado su eje cósmico, es capaz, si así lo quiere, de cambiar el mundo a su antojo. Estos locos, que en verdad no tienen nada de locos, llegaron por ellos mismos a la realización interior y cambiaron la labor y el digno trabajo del “fuego” exterior, por una tarea mucho más ardua y peligrosa, la titánica labor interior. Así está dicho: “Quien comprende el Tao, parece incoherente; Quien progresa en el Tao, parece fallar; Quien sigue el Tao, parece vagabundear” (5) Es útil recordar esta breve enseñanza y, tratar de definir que tipo de hombre quieres ser, un modificador del mundo externo o un cosmonauta del fuego interno, cada ser, llegado el momento, debe escoger su propio sendero y continuar la Obra. Notas: 1. (2da de corintios 4:16 y 4:18 ) 2. (Giovanni Papini ) 3. (Tomás de Kempis ) 4. (Carl Gustav Jung ) 5. (Tao Te King, Lao Tsé. )
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No pienso que se debe ir al encuentro del “fuego” sagrado en el sentido literal, ya que, este “fuego” primordial está desde siempre dentro de nosotros. Lo que hace la diferencia, es el porqué, y para qué propósitos lo utiliza el hombre. La humanidad tradicionalmente ha utilizado el “fuego” para modificar el mundo externo (exotérico) y, a propia voluntad crear grandes o terribles obras. Los cambios que este “fuego” produce en el exterior es a todos visible y claramente asumido por la sociedad, estos cambios y modificaciones traerán a sus agentes consecuencias impredecibles, en el arduo proceso de transformación de la naturaleza y, esto sucederá independientemente, de si los propósitos que se persiguen son justos o injustos. Otro segmento de la humanidad, un grupo más reducido y dispersos por el orbe, utiliza el “fuego” primordial para modificar el mundo interno (esotérico). Los cambios que el “fuego” produce en el mundo interior no pueden ser percibidos por el resto de la sociedad. Estos trabajadores del “fuego” interno no buscan la transformación de la realidad, modificando los “factores” externos de la misma, más bien hacen todo lo opuesto.