La última visión

Gorka Lasa
La atención es el camino hacia la inmortalidad;
la inatención es el sendero hacia la muerte.
Los que están atentos no mueren;
los inatentos son como si ya hubieran muerto.

Dhammapada



Cuento publicado en la revista cultural MAGA, numero 62, Pág. 54 y 55 Panamá, Dic. 2008

Por más que sus sentidos le indicaban que estaba sucediendo lo impensable. Por más que el olor a pólvora y sangre lo inundaba todo cual presagio de lo terrible. A pesar que la muerte danzaba excitada aunándose a bocajarro con los fusiles. El viejo eremita permanecía en serena y profunda meditación.

    Los trozos del monasterio se despeñaban desde los acantilados. Decenas de monjes y aprendices eran arrojados al precipicio por las tropas chinas.* Los gritos de los agonizantes retumbaban en los patios internos del monasterio. Las detonaciones fluían en una disfonía de ecos que saturaban de terror el fino aire de los altos valles del Tibet.

    El Lama Tenzing Norbu se levanto de su postura y contemplo aquella terrible escena. No sintió ni miedo ni ansiedad. Salio caminando lentamente por el patio central del templo, el cual estaba siendo devorado junto con sus reliquias milenarias por las llamas de una doctrina incomprensible.

    El Lama no mostró la más mínima mueca. Ausencia de todo gesto. Ninguna emoción primaria tenía ya poder alguno sobre él. No acunó la lastima ni la temeridad. No hizo ningún juicio sobre lo correcto o incorrecto. No permitió ni por un segundo que algún razonamiento dual sobre el bien y el mal descarriaran la perfecta atención de la conciencia pura.

    Miró toda aquella desolación como quien ve una escena cotidiana y pensó para sí; - Todo deviene ilusorio, todo fluye impermanente. ¡Buda de los mil estados! ¡Loto radiante de pétalos infinitos! Heme aquí, guerrero de compasión frente al horror del Hombre.-

    El viejo Tensing se sentó nuevamente frente a una pila de cadáveres y algunos monjes heridos lo rodearon para protegerlo. La tarde acaecía gris y penumbrosa. Las balas zumbaban a su alrededor. Los soldados asesinos se acercaban por todas partes. Él miró con serenidad a los que lo acompañaban y comenzó a recitar un antiguo Sutra: -Sentimiento, pensamiento y elección, La conciencia en sí misma es lo mismo que esto. Todas las cosas son el vacío primario, que no nace ni se destruye. Tampoco es turbio ni puro, ni crece ni disminuye...Así el Bodhisattva, sin aferrarse a nada pero reflexionando en la sabiduría está libre de cualquier obstáculo ilusorio.-

    Las ráfagas de metralla sonaron como un estruendo mientras barrían indolentes con los últimos hombres santos. Los soldados chinos reían y se burlaban de aquella masacre con la patética sorna que solo permite la ignorancia.

    Tenzing Norbu se desangró sin queja, en perfecta posición de loto. Con la visión puesta en los valles perdidos del Samadhi, dijo estas palabras con su último aliento: Om mane padme aum.


 



*(En 1950 Mao Tse Tung envió un ejército de 80.000 soldados al Tibet. Las tropas rojas penetraron en Lhasa el 9 de septiembre de 1951. El 10 de marzo de 1959 una gigantesca manifestación pacífica en las calles de Lhasa, donde se pedía la independencia del Tíbet y el final de la represión y la ocupación china, ésta fue brutalmente aplastada por los soldados chinos; se estima que 87.000 tibetanos murieron. En nombre de la denominada "Liberación Pacífica del Tíbet", la Republica Popular de China lleva a cabo hasta el presente, un genocidio sistemático que a cobrado la vida a más de un millón de tibetanos.)

Gorka Lasa Tribaldos.
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