El Fuego Sagrado

Gorka Lasa

"Ese Cosmos, la identidad de todas las cosas,
nadie de los dioses o los hombres lo ha hecho nunca,
sino que siempre fue, y es y siempre será el Fuego siempre vivo,
que se enciende en medidas y se apaga en medidas"

Heráclito


Articulo El Fuego Sagrado por Gorka Lasa publicado en el diario Panamá America

Cuentan las pitonisas del oráculo de Delfos que el "Fuego" fue traído a los hombres por el titán que los modeló del barro, Prometeo. "Fuego" este, robado del Olimpo en astuta artimaña. Zeus, irritado por tal osadía, definió un terrible castigo al osado gigante. Encadenándolo a una columna, cada día el hígado del héroe era devorado en espantoso dolor por un águila, solo para regenerarse y pasar por similar martirio al siguiente día. Prometeo padeció este tormento hasta que fue liberado por Hércules.

A causa del robo del "Fuego", Zeus profirió a Prometeo una terrible advertencia: "Hijo de Jápeto, que sabes mucho más que todos, te alegras por haber robado el "Fuego" engañando mi alma; pero grandes dolores habrán de sobrevenirte a ti y a los hombres venideros. Yo, en lugar del "Fuego", les daré el dolor, para que todos en su corazón se regocijen rodeando de cariño su propio mal" (1)

Muy caro hemos pagado la osadía de Prometeo y hoy llevamos en nosotros este "Fuego" vital que mueve al hombre hacia un futuro incierto. Hemos alumbrado con el fulgor de este "Fuego" las oscuridades del mundo antiguo, las antorchas de Egipto y las fraguas del imperio Persa. La pólvora de China, luego las guerras de la gran Roma y la forja de los herreros árabes. Las hornillas de los primeros alquimistas, la luz de los iluministas y el renacer de los renacentistas.

Solo para continuar después en los corazones de carbón y vapor de las primeras fábricas y naves de la era industrial. Entonces el "Fuego" trajo la electricidad, la fuerza hidráulica, el teléfono. Pero el ingenio insaciable del hombre quiso ir aún más allá y mientras el átomo entraba en descontrolada reacción sobre la ciudad de Hiroshima, también propulsaba los cohetes que llevarían al Apolo 11 a la Luna. Ese "pequeño paso para el hombre, y grandioso para la humanidad" llevaba la huella de nuestro "Fuego" y con él cargábamos con la advertencia de su peligro inminente.

Desde el principio de los tiempos, la humanidad sabe que la utilización del "Fuego" está condicionada por su propia naturaleza ardiente. Alfred Nobel, inventor de la dinamita, supo, como lo supieron Albert Einstein, Robert Oppenheimer y los demás científicos del proyecto Manhattan, que habían desvelado una fuerza grandiosa, pero terriblemente destructiva. Sabían muy bien que su poder no podía caer en manos de "viles" hombres, pues ya sabemos que utilización le dan al "Fuego" estos.

El premio Nobel de la Paz nace de esta preocupante dicotomía. Este "Fuego" creador y destructor es una prenda inestable y delicada, peligrosa.

Es esta la razón por la que los dioses dudaban en confiarle al hombre tal poder. Prueba es que tuvo Prometeo que robarlo, pues si no nunca hubiera bajado de su divina eternidad. Su sagrado principio va más allá del control de los hombres, por eso innumerables mitos y leyendas de dispares culturas atestiguan advertencias sobre el uso comedido del "Fuego" primordial o divino.

Los hombres, siempre destinados al error, lo pierden o mal utilizan en la mayoría de los casos, con las consabidas consecuencias desastrosas sino escatológicas. (Como ejemplo: la mítica Atlántida).

Habiendo cruzado los grandes abismos de la historia, habiendo supuestamente domesticado el "Fuego" y esperando en buena fe que el hombre haya aprendido las lecciones del pasado. Debería encontrarnos en un siglo XXI desarrollado tecnológicamente, autosuficiente y gobernado por gobiernos justos e incorruptos. Con grandes esperanzas para el futuro de la humanidad.

Un planeta saludable ecológicamente donde los recursos son utilizados con responsabilidad y las riquezas planetarias son distribuidas con equidad entre los ciudadanos del mundo. Un mundo verdaderamente civilizado y humanista donde las bondades del "Fuego" son usadas con respeto, responsabilidad y justicia.

Pero todos sabemos que esta visión idílica no es real y que es precisamente lo opuesto. El planeta se desliza hacia la distopía total con igual celeridad que sus estertores económicos, sociales, ecológicos y colectivos. La adicción al consumo, junto con la ambición globalizada de un mercado desmedido. La explotación salvaje de los recursos. Guerras y presupuestos armamentistas que asfixian las economías más poderosas. La contaminación llega hasta los polos.

El planeta se calienta. Enfermedades, injusticias, muerte. ¿Destrozada está la esperanza en nuestro futuro colectivo? Pareciera que hemos perdido el control de nuestro "Fuego", ¿se tornará en nuestra contra? ¿Qué hacer?

Podemos empezar por poner un poco de atención y darnos cuenta quién anda últimamente jugando con el "Fuego" Sagrado de la humanidad y para qué propósitos lo utiliza. ¿Esta el hombre usando este "Fuego" para construir las bases de una nueva humanidad? O es ese mismo "Fuego" el que destroza los hogares y familias en Irak. Aquel que arde en las torres de las refinerías petroleras y mueve los engranajes de fábricas donde miles son explotados como esclavos. ¿Es este el "Fuego" que calienta los hogares de los justos o es el "Fuego" que consume los bosques del Amazonas y convierte en cenizas nuestro futuro?

El símbolo del "Fuego" olímpico es una tradición clásica que ejemplifica la hermandad y esperanza en la fraternidad de los pueblos del mundo. Es uno de los pocos cimientos altruistas que permanecen cristalinos en las mentes de la humanidad, a pesar de la debacle posmoderna y su crisis de valores humanos.

¿El poder que representa el "Fuego" y su Llama Olímpica están en las manos correctas? Esta Llama es el tesoro de los hombres. "Fuego" primordial que no puede caer en manos equivocadas, pues ya sabemos que su malversación estaría garantizada y su poder será usado para oscuros y egoístas fines.

Permitir que los juegos Olímpicos se lleven a cabo en China es solo una fachada para maquillar de "global" a una dictadura que tortura, fusila, reprime y contamina, sin ningún respeto a las normas internacionales de derechos humanos y solo para sostener la vorágine de producción y consumo del resto del planeta. Esto es equivalente a mancillar el "Fuego" sagrado.

¡Recobremos el "Fuego" sagrado! No permitamos que la llama caiga en las manos indebidas. No dejemos que tan burdo simulacro nos haga olvidar el verdadero "Fuego" divino que arde en cada uno de nosotros. Pasemos de generación en generación la tea de nuestros valores eternos. Volvamos a poner en su alto sitio las aspiraciones justas de la humanidad y no permitamos que la antorcha del Olimpo y su sagrada lumbre caigan en manos de los saqueadores de la Madre Gea.

Bibliografía:

(1) Teogonía de Hesíodo

Gorka Lasa Tribaldos.
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