|
Distingo y nombro una Red para un Pensamiento Futuro y Transdisciplinar que enlaza a quienes compartimos estas descripciones. La energía de una red proviene de:
El Manifiesto originado en el Ciclo sobre Modelo Pedagógico y Complejidad que se realizó en la oficina de UNESCO en la comunidad Madrid puede ser su Carta Fundamental. La obra de Edgard Morin es una importante inspiración. Hablo de "pensamiento futuro", más allá de "pensamiento complejo", agregando una dimensión de trascendencia. Ver la página y documentos "Pensamiento Futuro", en este mismo sitio.
MANIFIESTO PARA LA CREACIÓN DE UN MODELO PEDAGÓGICO INTEGRAL
Madrid, 17 de abril de 2009
Presentación
Nosotros, los redactores y redactoras de esta carta, nos definimos como adultos educadores, implicados en la educación desde distintos ámbitos y desde distintas labores, que consideramos la tarea de educar como la responsabilidad más importante de toda sociedad hacia todos sus integrantes.
Las inercias que condicionan los procesos educativos, parecen obviar el conocimiento alcanzado hasta hoy sobre la complejidad humana y la importancia que la acción educativa tiene para que la persona pueda encontrarse consigo misma, saber quién es, de dónde viene y a dónde va, y, de esta manera, asumir valores, iniciativas y responsabilidades en sus decisiones individuales, y a la hora de su integración en la comunidad humana.
Considerando
- Nos encontramos, pues, en la necesidad de establecer las bases, los fundamentos de la educación, reestableciendo el objeto de la educación en el pleno desarrollo del individuo, un sujeto definido por un cuerpo, una mente y un espíritu, aspectos integrales que han de ser atendidos integralmente, por lo que las prioridades a establecer en la educación serán fijadas desde el propio sujeto, desde su adentro y en su afuera.
- Nuestra mirada sobre el educando ha de tener en cuenta su potencial interno, y las facultades que ha de desarrollar conociéndose y alcanzando la suficiente comprensión de sentido. Después de este encuentro consigo mismo, su socialización le llevará hacia la búsqueda de formas para proyectarse socialmente, a través de los recursos que la sociedad de su época le ofrece. Las posibilidades y los condicionantes son su marco experiencial, que no ha de implicar determinismo alguno.
- En la actualidad existen conocimientos y experiencias nuevas, las cuales parten de la emergencia de un nuevo paradigma científico, filosófico e incluso religioso, que conduce a una comprensión mayor de la naturaleza material y espiritual del ser humano.
- Sin embargo, este nuevo paradigma no cuenta, aún, con espacios y estructuras sociales que sostengan y que apoyen aquellas iniciativas que están produciendo, con mucha dificultad pero con gran firmeza, las grietas por las que se abren las ventanas a la comprensión de todo lo que nos sucede hoy. - Este colectivo de educadores y de profesionales interesados por la educación tiene el propósito de continuar dando los pasos para la construcción de un modelo pedagógico que esté en armonía con la nueva visión adquirida.
- Como toda creación, un nuevo modelo pedagógico surge estimulado por una inquietud interna y por una necesidad de transformación de las actuales condiciones sociales en las que nos toca educar. Para ello es preciso aceptar el riesgo que supone las circunstancias adversas, construyendo nuevas realidades a partir de ellas
Lo que se requiere de los educadores
Para alcanzar estos objetivos es imprescindibles que los educadores nos reconozcamos en permanente aprendizaje, acompañándonos en nuestro propio despertar, conociendo nuestras facultades, reconociéndonos como formando parte de todo lo que existe, aceptando los cambios, sintiendo que todo se mueve y coopera con el latir de la vida, cuando se ejerce con amor y vocación el magisterio.
Reconociendo que nuestra función más importante no es enseñar materias, disciplinas, teorías, es mostrar lo que es y eso sólo se enseña, y sólo lo aprende el pupilo, cuando el educador encarna los valores, los principios, los conocimientos que pretende transmitir
Para lograrlo, es preciso que no renunciemos a nuestra responsabilidad como educadores y a nuestra capacidad como creadores. Hemos de asumir que el poder de crear, de innovar, está en todos, en cada uno de nosotros también, y que por eso somos responsable de lo que hay y de lo que puede haber en el futuro.
Los docentes que quieran responder a la complejidad de los retos a los que se enfrentan, han de contar con una visión integradora de todos los conocimientos.
Su formación les ha de facultar para aprender a articular y religar los diferentes saberes disciplinarios, hoy parcelados; contextualizar las migraciones de ideas (¿de dónde vienen?, ¿en dónde están?, ¿hacia dónde van?), entre estos compartimentos disciplinarios. Adquirir autonomía del conocimiento para afrontar la problemática con la que se van topar.
Nuestra mirada cambiará si buscamos con libertad nuevos manantiales de conocimientos, que ya fluyen desde las ciencias, y que nos inducen a adoptar nuevas formas de conocer, donde la razón sensible predomina sobre la racionalidad lineal. La condición es que nosotros nos abramos a nuestro propio aprendizaje. Un aprendizaje que se basa en un permanente escuchar, comprender y crecer.
El punto de partida es dónde estoy yo, desde qué lugar miro, cuáles son las circunstancias en las que me desenvuelvo, cuáles son las condiciones que se dan, cuáles los recursos personales y los del entorno y cuál es el fin que pretendo alcanzar, como educador o educadora.
Hemos de ser conscientes, por otro lado, que asumir protagonizar un cambio en el modelo pedagógico es crear nuevas condiciones de transformación social en el entorno que rodea la vida de nuestros alumnos. Es también activar las dinámicas sociales, cambiando las interrelaciones viciadas, para que la sociedad y sus instituciones se confabulen a favor de una educación para la vida, al servicio de la vida y siguiendo las leyes internas de la vida.
Para esa visión es para la que se está demandando una nueva pedagogía, porque las nuevas generaciones ya vienen con la capacidad de entender lo que hoy se anuncia y somos los adultos, interesados en su educación, los primeros que nos hemos de despertar a ese conocimiento para ser capaces de diseñar un modelo educativo acorde y así poderles acompañar en ese aprendizaje humano.
Para quién es la transformación pedagógica
Como venimos diciendo, hemos de construir un modelo educativo que acompañe a los alumnos en el despertar de sus potencialidades físicas, psíquicas y espirituales; basado en valores de amor, respeto, solidaridad y responsabilidad para consigo mismo, para con los otros seres humanos y para con el entorno natural, en un universo que todo lo abarca.
- Para ello, el modelo ha de facilitar que el alumno se descubra como un ser humano en proceso permanente de transformación, de aprendizaje y de crecimiento trascendente a lo largo de la vida. Despertando a la consciencia del papel que tiene como especie, como individuo y como ciudadano en cada una de las circunstancias en las que se vea involucrado - Ha de permitir que el alumno sea el protagonista de su propia construcción, favoreciéndole la toma de consciencia de sí mismo y de su pertenencia a un todo, en el que se integran todos y está todo, lo que conoce y lo que ignora. - Cada alumno o alumna llega a la escuela con su propia historia, los objetivos de la educación no se han de alcanzar luchando contra los condicionantes que puede acarrear aquella. Educar no es pelear contra ellas para rescatar al pupilo de las malas influencias que le rodean. Sus circunstancias no son un enemigo a vigilar, sino un soporte para madurar superándolas - Hay que mirar la cultura del alumno y no partir en su educación de valores abstractos que no tienen en cuenta la afectividad, la sensibilidad, la empatía, la fidelidad, la solidaridad y el apego que éste tiene a su entorno y a las fuentes de las que se nutre su identidad. El educando es un individuo complejo, no un sujeto fragmentado.
Cualidades de un nuevo modelo pedagógico
La cuestión está en crear fórmulas pedagógicas mirando a los que tenemos en el aula hoy: preguntándonos qué necesito, para qué y en quién estoy pensando.
Es fundamental que se tenga presente el conjunto de circunstancias que rodean el proceso de aprendizaje, a la hora de establecer una estrategia para cualquier tipo de objetivo a cubrir.
Asumiendo con co-responsabilidad la realidad que encontramos, tal como es. En las condiciones que se dan es en donde debemos desarrollar nuestra creatividad para transformar los desequilibrios, originados por el propio hacer humano, en nuevas oportunidades
Hay que transformar las condiciones que vienen dadas, posibilitando su flexibilización y adaptación a las necesidades de nuestros alumnos, no éstos a las necesidades de las normas fijadas con patrones generales.
Educar a partir de la experimentación y, de esa manera, convertir cada experiencia en nuevos conocimientos.
Lo primordial en educación es que el alumno sea autónomo, maduro, eficaz y que sepa trabajar por sí mismo. Esto sólo se puede lograr si tenemos en cuenta desde quién partimos y cuál es el objetivo principal de su educación
Es fundamental encontrar una metodología abierta a la propia creatividad de cada persona, a su origen, a los recursos con los que cuenta y al medio en donde se desenvuelve su acción. También es fundamental que se defina qué conocimientos son pertinentes y cuáles no.
Iniciar así la configuración de un nuevo modelo pedagógico flexible que responda a una concepción nueva de la naturaleza del ser humano y de la sociedad, como realidades en continuo movimiento que interaccionan, se retroalimentan y se sostienen.
Integrando las nuevas visiones que provienen de los nuevos conocimientos en las ciencias físicas, biológicas, neurológicas etc. que nos dan una nueva lectura sobre lo que puede ser el ser humano y el universo, con una mirada transdisciplinar que nos permita configurar un modelo pedagógico para favorecer el paso a una concepción nueva del hombre, de la mujer y de la sociedad que construyen ambos cada día Por otro lado, lo importante de las estrategias de aprendizaje no está en el inmediato mayor rendimiento escolar, sino en la capacidad que desarrolla el individuo, de aceptación y apertura a otras perspectivas distintas a las que ya posee, y que lo sitúa en un proceso de aprendizaje permanente.
Hay que fijar la atención y el objetivo en aquello que ha de quedar vivo y para siempre en los alumnos, después de su paso por la escuela: la inquietud y la habilidad para seguir aprendiendo.
|
Un texto fundante de esta iniciativa:
Edgard Morin. Les sept savoirs nécessaires à l'éducation du futur. Paris, UNESCO, 1999