Gonzalo Gutiérrez Nagel

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Alquimia de la palabra

Somos en la palabra, el verbo, el logos. Al nombrar distinguimos y vemos los elementos que revelamos como formando parte del horizonte de eventos de cada uno de los micromundos que vivimos en nuestra experiencia diaria, en la que la palabra aparece con cuatro funciones mutuamente implicadas en mayor o menor grado según la naturaleza del micromundo de referencia:

1. Función vehicular: usamos las palabras para decir lo que deseamos decir.

2. Función reveladora: en la conversación con el entorno que ella misma distingue como tal, nuestra conciencia establece descripciones que enactúan lo real en el micromundo de referencia.

3. Función poiética: la palabra se muestra henchida de obras que florecen cuando el logos anida, da raíces y crece en nuestra conciencia (Plotino, Enéadas, V, VIII, 6)

4. Función regeneradora: las obras que la palabra siembra en nosotros nos llevan a un cambio, a un renacer: la regeneración se produce a través de la palabra (Corpus Hermeticum, XVI, 2)

En todo este proceso se nos produce un proceso interno de continuo rebote entre palabra y silencio, y entre palabra y palabra. Este proceso de alquimia de la palabra ha sido bien descrito por Platón en su Carta VII, escrita a sus amigos de Siracusa en 353 o 352, cinco años antes de morir, y que cito en la página principal.
 
La alquimia de la palabra lleva a una lectura corporal en la que nos implicamos por completo (Kadowaki I. Kakichi. El zen y la biblia. Lectura corporal del koan y la biblia. Madrid, Paulinas, 1981)
 

"De lo que no se puede hablar, hay que callar" (Wittgenstein, Tractatus logico philosophicus 7)

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Gonzalo Gutiérrez - 04/03/2009 04:03

Texto adjunto:
Gonzalo Gutiérrez. Sobre silencios y palabras. Notas acerca de algunos itinerarios de la experiencia mística. Tunquelén, 2001.