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LA ALIMENTACIÓN COMPLEMENTARIA:
Hace referencia a los nuevos alimentos que complementan a la leche materna, no la sustituyen.
Todos los niños más pronto o más tarde muestran interés por la comida de los adultos. Probar nuevos sabores y texturas se convierte en una experiencia sensorial única y en una oportunidad de aprendizaje. Las necesidades de cada niño, así como las funciones y capacidades de su cuerpo, pueden servir de referencia, no sólo para decidir el momento en que se inicia la alimentación complementaria, sino también para marcar el desarrollo de la misma.
POSIBLES INCONVENIENTES DE LA INTRODUCCIÓN PREMATURA DE LA ALIMENTACIÓN COMPLEMENTARIA
· Interfiere con la alimentación al pecho en perjuicio de ésta. · Carga excesiva de solutos renales e hiperosmoralidad (Incapacidad del riñón de los niños pequeños para expulsar a través de la orina la ingesta excesiva de determinados nutrientes, especialmente proteínas y sodio). · Puede producir alergia a determinados alimentos. · Conlleva un riesgo de trastornos de la regulación del apetito. · Puede contener constituyentes perjudiciales para lactantes pequeños. · Puede contener aditivos y contaminantes.
RECOMENDACIONES ACTUALES PARA LA INTRODUCCIÓN DE LA ALIMENTACIÓN COMPLEMENTARIA Recomendaciones de la Academia Americana de Pediatría (AAP) El niño está listo para empezar a tomar otros alimentos cuando: · Es capaz de sentarse estable sin ayuda. · Pierde el reflejo de extrusión que hace que los niños expulsen la cuchara con la lengua (Hasta que tienen suficiente discernimiento para distinguir lo que se come de lo que no, por si acaso lo escupen todo). · Muestra interés por la comida de los adultos. · Sabe mostrar hambre y saciedad con sus gestos (Al ver acercarse la cuchara el niño que tiene hambre abre la boca y mueve la cabeza hacia delante. El que está saciado, cierra la boca y mueve la cabeza hacia un lado). Los nuevos alimentos se deben introducir de uno en uno, en pequeñas cantidades y con al menos una semana de separación. Nueva declaración de la AAP sobre la lactancia materna, 1997 · La lactancia materna debe ser exclusiva y a demanda hasta los 6 meses. · Se pueden añadir otros alimentos a partir de los 6 meses, continuando la lactancia materna como mínimo hasta el año, y luego durante todo el tiempo que madre e hijo deseen. Recomendaciones de la OMS y UNICEF · Lactancia materna exclusiva hasta los 6 meses. · Se pueden ofrecer otros alimentos complementarios a partir de los 6 meses, aunque si el desarrollo sigue siendo adecuado, tal vez no sea necesario dar otros alimentos hasta los 7 o incluso los 8 meses. · Continuar la lactancia materna, junto con otros alimentos, hasta los 2 años o más. · Los alimentos deben ser variados. · El pecho debe ofrecerse antes que los otros alimentos, para mantener una buena producción de leche en la madre. · Añadir un poco de aceite o mantequilla a las verduras, para aumentar su valor calórico.
¿QUÉ TIPO DE ALIMENTOS? Las recomendaciones de los expertos basadas realmente en la evidencia científica son mucho más generales y es importante que todas las madres las conozcan:
· No hay ninguna base científica para recomendar la introducción de un alimento antes que otro siempre que al principio se trate de alimentos sanos con poco potencial alergénico. Es indiferente empezar por la fruta, la verdura, los cereales,...
· No hay ninguna base científica para recomendar que un alimento determinado deba darse a una hora determinada (Por ejemplo, las frutas por la tarde). Cualquier alimento puede darse a cualquier hora, a comodidad de la madre. De hecho si la madre trabaja o debe ausentarse por cualquier motivo lo más cómodo es que la alimentación complementaria se dé en su ausencia.
· Los alimentos deben empezar a introducirse a partir de los 6 meses y siempre después del pecho o la leche extraída.
· Los alimentos deben introducirse de uno en uno, separados por al menos una semana (Por ejemplo, si se decide empezar por la fruta, la primera semana se le da a probar la pera, a la semana siguiente la manzana, y así sucesivamente).
· Se debe empezar con pequeñas cantidades que irán aumentando a medida que el niño las acepte de buen grado.
· Nunca se debe obligar a comer a un niño.
· Procurar escurrir los alimentos para no llenarle la barriga con el agua de cocción.
· No dar alimentos que suelen causar alergia (especialmente leche de vaca y derivados, huevos, pescado, soja, cacahuetes, melocotón, fresas, frutas del bosque y cualquier otro que produzca alergia a un miembro de la familia) hasta los 12 meses.
· No dar alimentos con gluten (cualquiera que lleve trigo, avena, centeno o cebada, como por ejemplo el pan y las galletas) hasta como mínimo los 8 meses, siempre y cuando ya se hayan introducido previamente los cereales sin gluten, en caso contrario esperar y empezar por éstos últimos.
· No añadir azúcar ni sal a los alimentos.
Puesto que la capacidad del estómago de los niños es más reducida, para que puedan obtener suficientes nutrientes de las comidas que tomen, éstas deberían ser ricas en energía y nutrientes. Se recomienda incluir: · Variedad de alimentos (después de haberlos introducido de uno en uno separados por una semana). · Alimentos ricos en energía, como aceites. Los purés deben ser tan espesos como el niño pueda tomarlos, para evitar tener que diluirlos. · Frutas frescas y vegetales. · Alimentos ricos en hierro (legumbres, carnes....).
¿QUÉ CANTIDAD? La mejor estrategia para determinar la cantidad de alimentación complementaria que debe ingerir un niño es fiarse de su propio sentido del apetito. Al principio tomará apenas alguna cucharada pero en cuanto empiece a aceptar de buen grado la alimentación complementaria irá aumentando la cantidad que ingiera. La idea es ofrecer y, sobretodo, no obligarle jamás a comer. Cada niño tiene sus propias necesidades y sigue su propio ritmo, pretender que coma una cantidad determinada a una edad determinada no solo es inadecuado sino que puede ser contraproducente.
¿CUÁNDO INTRODUCIRLOS? Aparte de seguir las recomendaciones anteriores, el momento de empezar la alimentación complementaria puede venir determinado por las circunstancias propias de cada madre. Las madres que trabajan fuera de casa suelen ser víctimas de dos errores típicos: · Creer que hay que destetar antes de ir a trabajar. · Creer que si le van a dar otros alimentos a su hijo cuando empiece a trabajar, tiene que acostumbrarlo primero. La lactancia materna es compatible con el trabajo fuera de casa mediante diferentes técnicas. En este caso el mejor sistema es que la madre dé el pecho antes de ir a trabajar y a su regreso, así como en los fines de semana y reservar otro tipo de alimentos para cuando la madre esté ausente.
¿Y SI NO QUIERE?
No todos los niños están preparados para la alimentación complementaria al mismo tiempo. Algunos ya muestran interés por otros alimentos antes de los 6 meses, en cambio otros pueden tardar mucho más tiempo y no aceptarlos de buen grado hasta los 7 u 8 meses e incluso hasta más tarde (Probablemente en breve veremos estudios que evalúen el inicio de la introducción de alimentos complementarios más tardíamente, hacia los 8 o 9 meses de edad).
Unos niños comen una cantidad bastante “aceptable” casi desde el principio, otros apenas picotean pequeñas cantidades de diversos alimentos hasta el año. Lo que está claro es que más pronto o más tarde todos los niños empiezan a interesarse por otros alimentos y que mientras tanto la lactancia materna cubre sus necesidades, por lo que nunca se debe intentar imponer a un niño la ingesta de una determinada cantidad de alimento. La densidad energética de las comidas que se ofrecen al niño es algo a tener en cuenta. La cantidad de nutrientes contenida en las papillas preparadas por las madres es muy variable, en general con exceso de proteínas y con pocas calorías, la calidad de las papillas caseras mejoraría moderando la carne, añadiendo aceite y suprimiendo la sal. Además en general ninguna papilla casera supera en calorías a la leche materna, lo que confirma la recomendación de dar antes el pecho que la papilla. Es importante recordar que aunque el niño necesite a partir de una cierta edad otros alimentos distintos de la leche materna, ésta sigue siendo el alimento más nutritivo de todos cuantos pueda tomar el niño, por este motivo, la OMS recomienda que primero se ofrezca el pecho y después los otros alimentos.
ALGUNOS MITOS DE LA ALIMENTACIÓN INFANTIL
Las papillas alimentan más que la leche
A muchas madres les dicen que “su leche ya no alimenta” o que “su leche es agua” y lo peor es que muchas se lo creen. Las papillas de carne y verduras suelen tener menos calorías que la leche y las de verduras solas y las de fruta todavía menos, y aunque algunas papillas, como las de cereales, tengan bastantes calorías, tienen menos cantidad de proteínas, vitaminas, minerales y otros nutrientes que la leche materna. El único alimento capaz de satisfacer, por sí solo, todas las necesidades de un ser humano, al menos durante una parte de su vida, es la leche materna. Un recién nacido está perfectamente alimentado durante seis meses o más sólo con leche materna, pero nadie estaría perfectamente alimentado ni en su infancia ni en ninguna época, si pasase seis meses comiendo solo carne, o sólo pan, o sólo naranjas. Lo que no significa que el pan, la carne o las naranjas “no alimenten”, sino que se han de complementar con otras cosas.
Con una buena papilla antes de cenar, dormirá toda la noche
No se haga muchas ilusiones, muchos niños, incluso a los dos o tres años, se despiertan casi cada noche por mucho que hayan cenado.
Por mucho que se pretenda utilizar la comida para manipular el sueño de los niños, está demostrado experimentalmente que los niños no duermen más por haber tomado papilla. Durante los primeros años los niños suelen despertarse por la noche, no sólo porque necesitan comer, sino porque nos necesitan a nosotros. Por suerte el pecho permite satisfacer las dos necesidades a la vez, y el niño vuelve a dormir rápidamente.
Si no come carne no tendrá suficientes proteínas
Tal como se desprende del apartado anterior, incluso si el bebé solo tomase leche, ya tendría suficientes proteínas. Y los cereales y legumbres aportan más proteínas todavía. De hecho el exceso de proteínas suele ser uno de los inconvenientes que presentan la mayoría de las papillas caseras.
Resumen basado en: Dr. Pilar Serrano Aguado: Alimentación complementaria y destete del niño. En: Lactancia Materna. Josefa Aguayo Maldonado (Ed.). Universidad de Sevilla. 2001 Dr. Carlos González: Mi niño no me come. Ediciones Temas de Hoy, 1999 Ruth A. Lawrence: La Lactancia Materna: Una guía para la profesión médica. Mosby. 1996 |

