La fascinación que despierta la urbe provocó en el artista costarricense Diego Gutiérrez la reflexión que lo llevó a participar en la Bienal Internacional de Grabado de Guanlan 2009, en China. En el tránsito entre ambas urbes, el artista ha descubierto que a pesar de la insistencia humana en la planificación racional de las ciudades, es imposible contenerlas; por el contrario, las ciudades se desbordan en cada detalle. En la exposición La ciudad incontenible, las formas alusivas a la vida urbana, se superponen unas a otras. Este entramado produce en el espectador sensaciones llenas de matices, entre el vértigo y el tedio. Mediante la utilización de varias técnicas propias de la gráfica, tales como la fotolitografía, la serigrafía y la estampa digital, el artista muestra la densidad de estas ciudades, donde los transeúntes se asfixian entre un pasado inconcluso y un futuro incierto. Declaraciones del artista: “La histérica presión por la sobrevivencia y la lucha por el poder tornan las ciudades en espacios cada vez más agresivos." “Utilizo fotografias del paisaje urbano, especialmente arquitectónico, porque allí encuentro recursos visuales que me hablan del colectivo, el sujeto y su cotidianidad.” “Lo que me llamó la atención sobre las construcciones informales es que en su epidermis podía observar accidentadas estructuras, secuencias y armonías cromáticas de materiales reciclados. El desgaste de estos materiales me indican el paso del tiempo y la historia.” “Utilizo la gráfica y el grabado pues estos poseen una tradición social en cuanto a la difusión democrática de la imagen. Esto me permite llevar mis imágenes más personas." Texto del catálogo: Entre andamios, cables, medidores, y ventanas, Diego Gutiérrez se abre paso. Los sonidos de la ciudad, cantan, claman y chillan. Las imágenes se superponen unas a otras, y la mirada de los paseantes se abruma, se deleita, o se ciega, ante la intensidad de los colores, el ritmo de las formas y el caos que produce todo mezclado. El asombro surge, en igual medida, del ingenio y el desacierto. Desde La República de Platón, a La ciudad de Dios de San Agustín, desde la Utopía de Tomás Moro a las salinas de Arc-et-Senans que proyectó el arquitecto francés Claude-Nicolas Ledoux en el siglo XVIII, las ciudades han aspirado a un orden dictado por la razón.. Sin embargo, una estela de referentes muestra también cómo, en su construcción estética, la ciudad se ha vuelto incontenible… La ciudad que Diego Gutiérrez ha imaginado no se ajusta a los planos ni a las estructuras mentales, no se contiene; por el contrario, se desborda en cada detalle. Entre el presagio y el vestigio, el artista encuentra testimonios que apenas se prefiguran para desvanecerse en la tinta. Esta ciudad pasa por dos latitudes, Costa Rica y China. En ambas, prevalecen los afectos, el olor, las historias, la sensación de malestar, y las miradas de aquellos que pronto desaparecerán. La ciudad incontenible que Diego Gutiérrez ha imaginado cae, grita, asfixia y recuerda. Xiomara Zúñiga Salas Curadora de la exposición |
