
En España, ¿cuándo no es fiesta? Esto se dice, y con fundamento, pues cualquier ocasión es buena para reunirse y celebrar los más peregrinos motivos, por nimios que parezcan. A propósito de ello, añado unas cuantas fotos que lo ilustran.
El casino de Porcuna, también llamado "Círculo Artístico y Cultural La píldora", compendio de todas las tertulias que a diario se reúnen en nuestro país. (Esta foto la he puesto grande por si alguien puede reconocer a las personas que en ella aparecen).
Otra tertulia, que resulta difícil de discernir en esta fotografía de la plaza del Coso de Peñafiel.
Una ingente reunión: la de un grupo de bañistas en la costa cantábrica.
Fiestas en San Pedro Manrique, en la provincia de Soria.
La feria de Sevilla.
Grupo excursionista al amor de la lumbre. (En la actualidad no se permite hacer fuego al aire libre).
Fiestas patronales en Lopera con gran aparato de monturas (como suele suceder en Andalucía).
Uno de los muchísimos conciertos veraniegos. (Festival es lo mismo que fiesta estival).
Las procesiones de Semana Santa, como esta que se detiene ante la puerta de san Nicolás, en Úbeda.
No todos los festejos taurinos tienen lugar en las grandes y famosas plazas, pues hay multitud de novilladas y capeas en los más recónditos lugares de España. En la foto, fiestas en Polientes, Valderredible.
Algunos lugares comunes que, aunque muy difusamente, parecen imitar la bandera:
Las puestas de sol. (La montaña que se ve en la foto es el Teide, fotografiado desde un avión).
El arco iris,
los chopos otoñales
... y esta bailarina fantástica, metamorfosis de cuanto duende y trasgo recorrió (y recorre) los mil y mil lugares desconocidos de la piel de toro.
Pero antes de acabar aún me quedan algunas cosas en el tintero. Por ejemplo, dos estaciones de tren:
La de Medina del Campo...
y la de Alar del Rey, importante aunque solitario nudo de comunicaciones,
amén de un elocuente mensaje que puede leerse en el respaldo de un banco de azulejos del parque de María Luisa de Sevilla.
Poco añadiré de la comida, pero algo hay que decir. Ya aparecieron la fabada y la paella, buques insignia de nuestra gastronomía...
y sólo nos quedan por mencionar los vegetales, al que alude este tomate;
la carne, representada en la cecina leonesa,
y el pescado, como la langosta que adorna la mesa de una suntuosa casa de comidas gallega.
Con esto acabo, aunque no me iré sin hacer antes mención de importantes personajes de fábula, que no por olvido, sino por abreviar, faltaron a su inevitable cita en las páginas anteriores.
Los arrieros sin nombre,
los enamorados que buscan la soledad,
las expresivas y más que listas niñas españolas
y quienes son el objeto último de este catálogo: los turistas. (Ellos no podían faltar).
Y aquí me despido...
con estas imágenes que resumen el alma nacional, pues a los españoles,
como siempre se ha dicho,
amén de la comida,

lo que más les gusta es la música,
el vino
y las mujeres.
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NOTA ÚLTIMA: os dejo algunos enlaces a chorradas que tengo por ahí, bailando en la red.
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se acabó: volver al principio
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