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La celebración de la escritura

publicado a la‎(s)‎ 17/04/2009 02:04 por César Vicente   [ actualizado el 17/04/2009 02:51 ]

Hace unos días colgué un mensaje con algunas observaciones sobre un cuento de mi estimado Julio Abelenda. Le recomendaba la relectura de un pequeño libro que él conocía muy bien y del que hablamos más de una vez hace algunos años. Se llama ‘Zen en el arte de escribir’. Pensé que por qué no insertarlo aquí, en las  novedades de la factoría. Más que una reseña es una invitación. Está editado en Minotauro, como no podía ser de otra forma y son 12 refrescantes ensayos –que conforman uno sólo- de Ray Bradbury (Crónicas Marcianas, Fahrenheit 451…) gran maestro de la ciencia ficción, poeta y humanista. No contiene prácticamente aspectos técnicos. Es un librito que trata sobre la satisfacción en el simple acto de escribir, delicioso, fácil de leer, arrebatador, una ventana abierta al mar, un chute de energía. Desde la primera hasta la última línea notas que el texto fluye como un torrente.

Os dejo algunas muestras:

  “Todas las mañanas salto de la cama y piso una mina. La mina soy yo. Después de la explosión me paso todo el día juntando los pedazos”.

“Hoy por la tarde incendie usted la casa. Para cortar y reescribir ya habrá tiempo mañana. Hoy, ¡estalle, hágase pedazos, desintégrese! Las otras seis o siete versiones serán toda una tortura ¿Por qué no disfrutar pues de la primera con la esperanza de que su gozo busque y encuentre en el mundo otros que a leer su cuento también se incendien?”

“Lea a los autores que escriben como espera escribir usted, que piensan como le gustaría pensar. Pero lea también a los que no piensan como usted ni escriben como le gustaría, y déjese estimular hacia rumbos que quizá no tome en muchos años (...) Vivimos en una cultura y una época tan inmensamente ricas en basura como en tesoros”

“Lea usted poesía todos los días. Expande los sentidos y los mantiene en condiciones óptimas. Como el papel de las flores japonesas a veces las metáforas se abren a formas gigantescas.”

“¿Ha leído algo de What’s new, una revistas publicada en el norte de Chicago por los laboratorios Abbot y que contiene artículos como ‘El Tubocurarene para cesáreas’ o ‘El Fenurone en la epilepsia’, pero que también incluye poemas de William Carlos Williams y Archibald McLeish… ¿Absurdo? Tal vez. Pero hay ideas en cualquier lugar como manzanas caídas en la hierba deshaciéndose por falta de caminantes con ojo.”

“¿Dice que no entiende a Dylan Thomas? Bueno pero su ganglio sí lo entiende. Léalo con los ojos, como podría leer a un caballo libre que galopa por un prado verde e interminable en un día de viento”
 
Pues eso.
 
C. Vicente
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

Comentarios (2)

Agustin Lozano de la Cruz - 17/04/2009 02:59

Tengo perfectamente grabado en la memoria el siguiente recuerdo de hace ya varios años, al poco de mudarme a la ahora lejana Guadalajara: un tipo sentando en un banco del parque de la Concordia, gozando del sol de Castilla y de la lectura de "Zen en el arte de escribir". El tipo era yo, claro. Cada vez que abría sus páginas me sumergía en un volcán de energía positiva, todo lo que hay en ese libro es puro y contagioso entusiasmo. Recomiendo su (re)lectura cada vez que cualquiera con ínfulas de escritor dude sobre su oficio. Después de echarle un vistazo (con ojearlo basta), es imposible pensar que escribir no merezca la pena. Porque, volviendo a Castilla y a su poeta señero: "hoy es siempre todavía".

jabelenda@hotmail.com - 17/04/2009 08:40

Qué placer releer de vez en cuando al viejo Bradbury... Yo también recuerdo cuando descubrimos aquel libro, pedido a partir del viejo catálogo de Minotauro que yo ojeaba como si fuera un baúl lleno de tesoros, antes de que la editorial cayera en su actual estado de decadencia galopante... De las conversaciones sobre aquellos ensayos salían comentarios mezcla de admiración y envidia por la libertad embriagadora que mostraba Bradbury en su escritura, y que nosotros, aprendices de escritores acogotados por la responsabilidad, no podíamos nunca disfrutar... Me apunto tu recomendación, quizá sea el momento, a mis años, de ver rejuvenecer mi impulso de escribir.
Agus, por una vez te perdono la mención a mi ilustre (y ñoño) tocayo (me refiero al de Antonio, no al de Julio ;-P ), con esa frase-talismán que revigoriza el alma nada más leerla. Gran momento para desempolvarla, a ver si le hacemos justicia.
Fijaros en la foto de Bradbury... A pesar de su edad avanzada, tiene la mirada de un niño pícaro, a punto de hacer una travesura. Ésa es la clave.