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Túnez/4


IDIOMA


            Es posible hablar y entenderse en español, sobre todo en el norte de Túnez y en las tiendas, más que en los restaurantes, alojamientos o por la calle y no tanto como en Turquía o Marruecos. En las medinas de Túnez y Susa –y supongo también, aunque no estuvimos, en Hammamet, Mahdia y Monastir-, resulta fácil encontrar una tienda donde poder comprar y regatear en nuestro idioma.

 

            Según se va bajando hacia el sur, ya es mucho más complicado –aunque no imposible-, escuchar hablar en nuestra lengua. De

todas formas, a un poco despierto que se sea, algo de francés que se sepa y una pequeña dosis de fuerza de voluntad que se ponga, al final uno termina entendiéndose casi siempre. Y normalmente, resulta más útil cualquiera de las tres cosas anteriores, que hablar inglés a la perfección.

 

            Para el que sepa francés, Túnez no supondrá ningún problema, dado que se habla a lo largo y ancho del país y supongo, que hasta se estudia como primera lengua, a la vez que el árabe.

 

            Al igual que dije que en Turquía, el mayor flujo de turistas es el español, en Túnez resulta ser el francés. Y en ambos destinos, españoles y franceses son mucho más numerosos, que sajones o germánicos.

                                                                                              El Jem

            En cualquier caso, Túnez es un país tan absolutamente fácil de hacer, que creo que aún con los ojos cerrados y siendo sordo y mudo, no se debería tener mayores contratiempos o inconvenientes para recorrerlo. Es muy recomendable, para quien no haya visitado el mundo árabe y se quiera iniciar en él, sin demasiados sobresaltos y aventuras.

 

 

RELIGIÓN

 

            La religión de casi el 100% de la población es la musulmana y a pesar de que el estado, de vez en cuando hace esfuerzos por imponer cierta laicidad en la sociedad, lo cierto es, que no suele tener demasiado éxito, porque la religión es, como esa mancha de petróleo que flota en el mar y que lo acaba impregnando todo..

 

            La imagen preestablecida, que casi todos tenemos en la cabeza, es la de un Túnez islamista, sí, pero tolerante y moderado. La realidad no confirma exactamente esos términos. Es verdad que son moderados, en cuanto al rasero por el que miran los comportamientos de los viajeros y turistas, porque son muy conscientes que allí les dejamos mucho dinero –y es de agradecer, porque hay muchos países que todavía no se han dado ni cuenta de eso-.

 

            Pero de puertas hacia adentro, Túnez es sencillamente un país musulmán más. Con los mismos preceptos religiosos, con la misma actitud ante la vida, con la habitual escasez de bebidas alcohólicas, con la marginación del sexo femenino y el predominio –salvo en las grandes ciudades- de faldamentos e hijabs.

 

 

           Es verdad que no hay radicales gritando por las calles –en el nombre de Alá- los preceptos de Mahoma, o haciendo la guerra santa y que no hay conflictividad política, derivada de problemas religiosos. Para quien eso signifique islamismo moderado, pues bien estará acuñado el término. Para mi, todos los islamismos son igual de radicales, porque defienden y gestionan los mismos preceptos. Lo que ocurre, es que unos exteriorizan o proclaman ese radicalismo más que otros.

                                             Puesta de Sol en Douz

 

HORARIOS

 

            Túnez tiene la misma hora que España durante todo el año. Parece razonable, dado que se haya debajo de países como Italia o Centroeuropa, que poseen también. el mismo uso horario que nosotros. Aunque yo siempre he sostenido que si esa zona, estuviera una hora más adelantada, optimizarían mejor las horas de luz y, por tanto, sus recursos.

 

            Al igual que en el resto de relatos, este epígrafe no tiene por objetivo hacer un listado de las horas en que abren y cierran los diferentes servicios, usuales para el turista. Esa información viene muy bien contemplada en la mayoría de las guías. Baste decir eso sí y en temporada baja, que es en la que hemos ido nosotros, que Túnez –la capital-, es donde todo cierra más tarde en el país y salvo los supermercados, restaurantes y cafés, todo ya ha echado la chapa, entre las siete y las siete y media de la tarde, sino antes (incluidas las tiendas del zoco).

 

 

CLIMA

 

            Como para otros tantos destinos, la primavera, el final del verano y el otoño, en este caso en su totalidad, son las mejores épocas para viajar a Túnez. Incluso en invierno, si no queda mejor opción, no se suelen presentar demasiados problemas. El verano es excesivamente caluroso, a pesar de que mucha gente, no tendrá otra opción, al no poder disponer de vacaciones en otro periodo.

 

            La época en que fuimos nosotros, resulta ideal. Me refiero a mediados de octubre, donde los días cuentan todavía con la

suficiente luz solar, no se ha cambiado aún la hora y las temperaturas son muy agradables por el día y algo frescas por la noche, posibilitando el descanso sin tener que recurrir a ventiladores o al aire acondicionado.

 

            Eso sí, ni siquiera en esta época del año, es posible librarse de las malditas moscas, que son realmente pesadísimas –especialmente en la zona del desierto, más próxima a la civilzación-. En una ocasión conté 17 sobre la espalda de mi chico y eso que iba andando. Porque la diferencia entre la mosca española y la de Túnez y Marruecos, es que si en España estás en movimiento, no se te posan en el cuerpo. En estos dos países sí. Tú puedes ir por mitad del desierto, haciendo aspavientos y las moscas se te asientan encima igual, así que, cada vez que te paras… ¡¡es que te comen!!  Supongo que en el verano, aún habrá más cantidad –aunque no me lo puedo ni imaginar, que horror- y serán, incluso más pesadas

                                                                                             Tuzeur

            En relación con este asunto, me viene a la mente el dilema que nos planteábamos en el sur de Marruecos y que nunca nos sobrevino en Túnez. ¿Quiénes on más pesados: Los comisionistas de todo, los vendedores de las tiendas y los niños pedigüeños o las moscas?. ¿Quién aprendió de quien?. No sabemos a ciencia cierta las respuestas.

  

 

HACER FOTOS


            A pesar de ser un país musulmán, en Túnez no hay demasiados problemas para hacer fotos, siempre que se sea discreto, respetuoso y se pida permiso a las personas, si es que se las pretende fotografiar. Ni siquiera las mujeres más conservadoras, se muestran muy airadas –a diferencia de lo que ocurre en Marruecos-, si descubren que se las está fotografiando



EL REGATEO


            La práctica del regateo es en Túnez tan habitual, como en otros países del norte de África, tales como Marruecos y Egipto y funciona con –más o menos- las mismas reglas. Aunque tal vez aquí, los regateos son un poco menos largos, pesados y ceremoniosos Al menos yo nunca salí con dolor de cabeza de una tienda, cosa que si me ha pasado en los otros dos países citados.

 

            En su día, escribí bastante sobre el regateo, en los relatos del reino Alauí y Egipto, así que aquí, me voy a limitar a hacer un compendio de la información y conejos recogidos en aquellos, siempre que sigan vigentes en el tiempo y aplicables a este país.

 

            Procedente del relato de Egipto:

 

  

          Lo primero que hay que tener en cuenta, si se quiere hacer un buen regateo, es conocer el precio real que tiene la cosa que queremos comprar en ese país determinado. Si no es así, vamos listos y seremos carne de cañón y presa fácil para cualquier comerciante, por inexperto y novato que este sea.

 

            Hay quienes dicen que hay que ofrecer una tercera parte de lo que te piden de salida, pero esta me parece una recomendación muy simple, incompleta e inexacta. ¿Por qué?.

 

            Por varios motivos:

  Kairouan

            -Porque muchas veces, el primer precio que te va a dar un comerciante o prestador de servicios, puede ser sencillamente desorbitado. Te puede pasar –como nos ocurrió-, que te soliciten de salida cincuenta piastras por un gramo de cominos, lo que haciendo una sencilla cuenta, supondría pagar los cien gramos ¡¡ni más ni menos que a 50 libras!! (casi siete euros). O que te ofrezcan una falúa a 20€ la hora, cuando el precio real apenas sobrepasa los tres. En estos casos, lo mejor es usar la táctica contraria. Dar un precio ridículo a la baja: "yo te ofrezco pagar a una libra por los cien gramos"

 

            -El regateo depende de la oferta y de la demanda y debemos ser conscientes de cuando podemos apretar y cuando, con resignación, debemos de tragar y envainárnosla. Si estás en un lugar donde hay un solo taxi y tienes prisa, acabarás pagando lo que te pida y solo podrás deducir –si acaso- un pequeño importe regateando. Lo mismo te pasará, por ejemplo, si estás en una estación de autobuses y solo hay un puesto de venta de agua embotellada o si solo hay una tienda abierta a las cinco de la mañana y quieres comprar algo.

 

            Por el contrario, si precisas contratar una calesa en Luxor –las hay a cientos- o una falúa en Asuán, podrás apretar hasta donde quieras y conseguir precios cinco o diez veces inferiores al que te piden. Porque en este caso además, se vende tiempo y cuando este pasa sin clientes, están perdiendo mucho dinero.

 

            Algunos consejos, que pueden ser muy útiles para ahorrarse una buena cantidad de euros:

 

            -Dejar que el primer precio siempre lo fije el vendedor.

 

            -Dejar claro en cada momento, si estamos hablando de dinares tunecinos o de euros. A veces, son muy liantes con este asunto.

 

            -Hablar de dinero desde el principio. No os dejéis liar por el "no, amigo, no problema, precio no es un problema, aquí muy barato". Ante esto decir: “No, no, ¿Cuánto?”

 

            -No dejarse liar con las típicas y constantes  alusiones de  “high quality” y “handmade”. Para ellos todo es de alta calidad y está hecho a mano.

 

            -Abandonar la tienda ante cualquier oferta desproporcionada. Siempre irán detrás de ti. Nosotros hemos llegado a abandonar una

tienda hasta siete veces y al final hemos comprado

 

            -Ir cerrando trato a trato, producto a producto. Tienen mucha costumbre de mezclarte muchos productos, para tratar de que pierdas la perspectiva y así, generarte confusión, momento que sin duda alguna, aprovecharán.

 

            -Intentar esconder hasta el final el objeto que nos interesa comprar, tanteando y despistando primero al vendedor con otros productos de latienda.                       Douz

 

            -Hay que desconfiar de las gangas. Los chollos casi nunca existen. Nadie te va a vender sin sacar su margen comercial, cosa que además, es completamente justa. 

 

            -No regatear si no se tiene intención de comprar.

 

            -Una vez que se ha ofrecido un precio y el vendedor lo acepta, no cabe echarse atrás.

 

            Procedente del relato de Marruecos, eliminando lo coincidente o redundante, con el de Egipto:

 

            Dicen que el precio de salida es dos o tres veces más del real, pero en realidad el comerciante lo fijará (o esperará a que le demos uno nosotros), en función de si eres rico americano, potentado canadiense o australiano, poderoso japonés o nórdico; o españolito/italiano de andar por casa. Para ello te, mirarán, remirarán, interrogarán, se fijarán en tu ropa, tu calzado….

 

Cuando nos dan un precio, da igual la contraoferta que le hagamos, porque siempre ponen cara de “Pero tú, ¿me estás vacilando?”.            

 


COMPRAS

 

            Al contrario que en Turquía y en algunos lugares de Marruecos, en Túnez todavía se encuentran cosas a precios muy razonables, que comprar en las tiendas de los zocos. Incluso alguna ganga puede caer de vez en cuando, aunque como bien se ha dicho en el capítulo del regatero, el comerciante nuca pierde y no vende si no saca su margen..

 

 

           Sobre todo en la medina de Túnez, las compras se pueden pagar en euros o dinares. Aunque sale más a cuenta hacerlo normalmente en moneda local, es conveniente hacer un rápido cálculo mental de la tasa que ofrece el vendedor, porque no siempre es así.

 

            ¿Qué se puede comprar en Túnez?. Pues casi lo mismo que en cualquier otro país árabe: Ropa, calzado de marca y cómodas zapatillas para casa, chilabas, objetos de decoración para el hogar, teteras y juegos de té, pipas de agua (y mucha variedad de tabacos de sabores, que ya enamoran con solo olerlos), cerámica…. 

 

 

CAMINO DE TÚNEZ

 

            El camino hasta Madrid se hace largo, a pesar de ir preparando el viaje –apenas hemos tenido cuatro días, desde nuestro precipitado regreso del sudeste asiático- y leyendo el As. Desde hace ya un tiempo y aunque solo deportiva, la empresa Alsa da prensa, aunque sigue sin permitir comer en sus autobuses, cosa que me parece bastante indignante. ¿Quiénes son ellos para decidir cuando tenemos que comer?. ¡Y todo por ahorrarse una limpieza más exhaustiva de los buses, al tener que eliminar los restos que, por cuidado que se tenga al comer, siempre se generan!.

 Túnez

            Nos hayamos otra vez en la T1, como aquel 26 de junio en que España jugaba la semifinal de la Euro contra Rusia y nosotros íbamos camino de Bangkok. Pero a diferencia de aquel día, hoy está desangelada, los pocos que transitan van muy abrigados y nadie grita: ¡España, España!.

 

            Facturamos. La chica del mostrador de Air Europa es un encanto. Nos cuenta, que a la hora de cargar el combustible, se calcula el número de litros en función del de pasajeros, suponiendo que cada hombre pesa 80 kilos y cada mujer, 70. En caso de pocos pasajeros, estos deben ir repartidos por el avión, para hacer más seguro el despegue y por eso, no nos pone tan adelante como le hemos pedido. Pero esto último no nos cuadra. Entonces, ¿por qué compañías como Vueling o Valuair, te dejan elegir tu asiento, ya desde casa, antes de saber cuántas personas van a componer el vuelo?.


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