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Túnez/2



          

            Día 1.- Valladolid-Madrid-Túnez

            Día 2.- Túnez

            Día 3.- Cartago y Sidi Bou Said

            Día 4.- Susa

            Día 5.- Kairouan

            Día 6.- Tozeur

            Día 7.- Kibeli y Douz

            Día 8.- Gabes y Sfax

            Día 9.- El Jem y Túnez

            Día 10.- Dougga y Teboursouk

            Día 11.- Bizerta y Túnez

            Día 12.- Túnez-Madrid-Valladolid.

                                                                                          Itinerario del Viaje


EL TRANSPORTE UTILIZADO

           

            Avión:

 

            Las opciones de encontrar vuelos baratos entre Europa y Túnez no son muchas. Prácticamente, quedan reducidas a los que ofrece Tufly ( www.tuifly.com/es/ ) desde Colonia, en Alemania. Afortunadamente desde España, vuela Air Europa (también, con código compartido con Tunis Air) y gracias a eso, los billetes no llegan a ser de bajo coste, pero si salen mucho más a cuenta que con las aerolíneas tradicionales

 

            El proceso de reserva de los vuelos y debido a nuestros constantes cambios de planes, fue algo caótico e improvisado. Por eso al final, nos tocó desembolsar algo más de dinero, que si lo hubiéramos hecho de forma más premeditada y calculada.

 

            El día uno de octubre y en un céber de Bangkok, después de reservar el boleto de vuelta desde esta ciudad hasta Madrid, para el día 4, adquirimos el vuelo de ida para Túnez, para el día 9, por 63,46€. Dejamos la vuelta abierta, porque ni siquiera habíamos planificado los días que íbamos a estar.

 

            Al día siguiente en el mismo cíber, no pudimos resistirnos a una bastante tentadora oferta a Estambul, saliendo de Madrid el 22 de octubre y retornando, el 10 de noviembre. Así que no quedaba otra que volar el 21 de octubre o el 20, de vuelta a Madrid.

 

            El vuelo de Air Europa del día 21, era con escala en Barcelona, donde había que hacer noche, por lo que no nos daba tiempo a estar a las 6 de la mañana en Barajas, para coger el de Estambul.

 

 

           Tuvimos –ya estando en Túnez-, que seleccionar uno para el día 20 de madrugada, cuestión que nos obligaba, o a estar día y medio en Madrid o a Volver a casa (hicimos esto último). Y lo tuvimos que reservar en una agencia física de Tunis Air (99,54€), porque en Túnez apenas hay cibers y el único que encontramos, en la localidad de Susa, estaba cerrado. Cuando al día siguiente lo abrieron, nos salía una tarifa que nos permitía ahorrar casi 30€ por billete  Nos sentó bastante mal, claro, pero no se puede ganar siempre. Y me está bien empleado, por esa enfermiza costumbre que tengo después de comprar algo relacionado con viajes, de ver si luego lo podría haber conseguido más barato.

 

            Los vuelos internos hay que realizarlos con Tunis Air y no son baratos. Pero Túnez es un país bastante accesible, para ser recorrido por tierra. Lástima que el transporte terrestre, no sea nada del otro mundo.

 Ruinas de Cartago

 

            Autobuses:

 

            No es el mejor medio para desplazarse por Túnez y además, son más caros que los trenes. Al menos los que nosotros cogimos, eran viejos, sin aire acondicionado, nada confortables y abarrotados de gente. Por supuesto, no tienen baño

 

            Los autobuses no gozan de mucha frecuencia y a menudo, hasta para ir a destinos no demasiado lejanos, hay que hacer algún tipo de trasbordo intermedio

 

            Menos mal, que tampoco tuvimos que tomar demasiados: Desde Susa a Kairouan (ida y vuelta), desde Gabes a Sfax y de Túnez a Bizerta (también ida y vuelta, como en el primer caso).

 

            Según he leído, Société Nationale du Transport Interurbain (SNTRI), pone diariamente al servicio del los viajeros, vehículos con aire acondicionado que conectan con casi todas las poblaciones importantes del país. No puedo confirmarlo, porque en ningún caso, tomamos esta compañía.

 

            No sabemos si hay o no problemas –ante la ausencia de consignas en la mayoría de sitos-, en que las empresas con las que se compran los billetes, guarden los equipajes hasta la salida; dado que nunca en el país, precisamos este servicio

 

 

            Minibuses y Microbuses

 

            Operan entre destinos más cercanos en la distancia, sobre todo en el segundo de los casos. Suplen la carencia generalizada

de autobuses grandes,  entre muchos destinos (incluso lugares importantes). Los microbuses, como en casi todos los lugares del mundo donde es típico este tipo de transporte, suelen salir solamente cuando están llenos, por lo que depende mucho de la suerte que se obtenga ese día, se tiene o no que esperar.

 

            No tomamos ni un solo minibús, pero si varios microbuses: De Tozeur a Kibeli, desde este punto a Douz y desde aquí, a Gabes.

                                                                                          Tozeur

 

            Tren:

 

            No son muy confortables en segunda clase –no sé si lo serán más en primera clase o en la clase confort-, pero al menos se viaja más desahogado y suelen gozar de bastante puntualidad. Se puede llegar a muchos puntos de interés del país a través de este medio de locomoción. Nosotros incluso, tomamos un nocturno, entre la localidad de Susa y Tozeur. También lo utilizamos para ir de Túnez a Susa y de Sfax a El Jem y desde aquí, de vuelta a Túnez. También lo podríamos haber tomado de Gabes a Sfax y de Túnez a Bizerta, pero en ese caso, no nos convinieron los horarios.

 

            En la fecha que estoy escribiendo este relato, la página de los ferrocarriles de Túnez estaba en construcción, así que para ver los horarios y los precios, pongo esta otra, que es genérica y sirve para casi todos los ferrocarriles del mundo:

 

www.seat61.com/Tunisia2.htm

 

La red ferroviaria, gestionada por la Société Nationale des Chemins de Fer Túneziens (SNCFT), ofrece poca diversidad en trayectos, pero es relativamente moderna. La línea principal, funciona ocho veces al día entre la capital y Gabes, vía Susa y Sfax. Un tren se desvía en Mahres hacia Gafsa y Metlaoui. Otros destinos incluyen Bizerta, Mateur, Ghardimao, Jendouba, Kalaat Khasba, Bir Bou Rekba, Nabeul, Monastir y Mahdia.

 

Para los apasionados de los ferrocarriles, el “Lezard Rouge (lagarto rojo)” es un tren restaurado, que pertenecía a los beys y que opera entre Metlaoui y Redeyef cada día, ofreciendo magníficas vistas del cañón de Seldja.

 

            Coche de alquiler:

 

   

        Realmente, es una opción a ser tenida muy en cuenta en este país, porque se pude ver mucho más rápido y sobre todo, se accede a lugares donde no llega el transporte público o, donde hay que hacer tantos cambios, que la pérdida de tiempo no compensa el esfuerzo.

 

            Así que como fórmula más recomendable para explorar Túnez, yo propondría una solución mixta, entre transporte público y coche de alquiler. El primero serviría para explorar los alrededores de la capital (Sidi Bou Said, Cartago, Dougga, Bizerta, Susa…). Sería en este último punto donde alquilaría el vehículo, para explorar el resto del país, con mucha m

ás comodidad y sin perder tanto tiempo.

   

            Transporte Público Urbano.

 

            Afortunadamente la capital, tiene un fenomenal sistema de transporte público, que hace muy accesible conectar con Cartago, Sidi Bou Sid y Dougga. Para los dos primeros casos, basta con tomar el tren de cercanías (TGM), que sale desde bastante cerca de la estación de trenes. Para el tercer destino, el cómodo y rápido tranvía –que sale d la plaza de Barcelona y llaman metro-, conecta el centro, con la alejada terminal de autobuses que lleva a este destino.

  Mezquita, en la medina de Túnez

           

ALOJAMIENTO

 

            A pesar de haber visitado una docena de lugares diferentes, nos ha bastando con seis alojamientos, teniendo en cuenta además, que en Túnez dormimos en dos etapas distintas y en dos hoteles diferentes, al no gustarnos el primero. Y es que lo bueno que tiene este país, es que se pueden hacer muchas visitas en el día, sin tener que moverse en exceso los bultos.

 

Durmiendo en la capital, se puede recorrer toda la zona norte y haciéndolo en Susa, llegas sin problemas a toda la zona costera des este más nórdico, Cairouan y el Jem. En el sur, donde los atractivos turísticos están más dispersos, si que se hace necesario ir cambiando más frecuentemente de alojamiento

 

Si comparamos con el resto del norte de África –al menos del que nosotros conocemos-, los alojamientos económicos son muy similares o los de su misma categoría en Marruecos y Egipto. También tienen un precio similar. Y en cualquier caso, son mejores que los de Turquía, destino que ocupó nuestro viaje inmediatamente posterior. Son más limpios y casi siempre, suelen tener taza, a diferencia de ese país, donde en muchas ocasiones hay un simple agujero.

 

El desayuno no suele estar nunca incluido, no ponen productos de tocador y raramente tienen televisión. De hecho, ninguno de todos los que estuvimos, contaba con ella.

 

En ningún caso, reservamos habitación por anticipado y solo tomamos las guías como referencia, para elegir las zonas donde

nos convenía alojarnos, pero no para buscar los alojamientos que recomiendan, en concreto. Simplemente escogíamos esa zona e iniciábamos la búsqueda al azar. En la mayor parte de lugares no hay dificultad en encontrar algo adecuado en menos de una hora, si la terminal está lejos y en menos de media, si está más cercana.

 

            En ninguno de los lugares que hemos visitado a lo largo de nuestro periplo tunecino, nos ha salido nadie a ofrecer alojamiento en la calle, en las terminales de autobuses o en cualquier otra parte.

                                                                      Sidi Bou Said

            El regateo apenas se puede usar en los alojamientos y cuando se utiliza, tampoco se logran grandes descuentos. Los hosteleros normalmente –no sé con otro tipo de turismo, pero si con el mochilero-, ya suelen ajustar los precios al mercado y te cobrarán según sea temporada, alta o baja. Como mucho, se puede conseguir una pequeña rebaja si se van a pasar dos o más noches.

 

           Por otra parte, como ya he escrito en alguna otra ocasión, nosotros no solemos regatear en los hoteles casi nunca. Si el precio es muy elevado, nos vamos sin ni siquiera ver la habitación y si se ajusta a nuestras pretensiones o a lo que hemos pagado en otras partes de ese mismo país, aceptamos sin más (salvo, como he dicho, si vamos a estar más de una noche).

 

            Normalmente –y en esta ocasión así ocurrió-, el alojamiento más caro que se suele pagar es el primero, cada vez que se entra a un país, ya que no se cuenta con referencias. Y eso que o nos sale de principio uno muy bueno, o nosotros al menos en la mayoría de destinos, miramos como poco cuatro o cinco.

 

            Solamente tuvimos que dejar el equipaje en dos de los seis alojamientos, el día de nuestra partida y en ambos casos, fue por gentileza del establecimiento y no trataron de cobrársenos nada.

 

 

LA COMIDA

 

Como en todos los países bañados por el mar mMediterráneo, la comida tunecina es excelente, destacando por encima de todos los demás como plato nacional, el famoso cuscús. En este caso, la tradicional sémola, incorpora una gran variedad de verduras –normalmente en trozos grandes y algunas veces, al dente-, tales como patatas, cebolla, tomate, zanahorias, calabaza y repollo, mezcladas con la carne, (sobre todo la de la oveja) los merguez (que son unas deliciosas salchichas, habitualmente de cordero) y en menor medida, también con el pescado.  

            Otro plato nacional, aunque en este caso de comida rápida, que es muy barato y se puede comprar en cualquier tenderete de la calle, es el bocadillo o sanwich tunecino, que resulta rico como tentempié entre horas, y que lleva migas de atún, rodajas o trozos de huevo duro, aceitunas –normalmente- verdes y un poco de harissa, entre dos rebanadas de pan normal o de pita. El pan en Túnez, aunque no llega a la calidad del turco, es bastante rico, sobre todo si se tiene contacto con él –tal como fue nuestro caso-, después de tres meses y medio por el sudeste asiático.

 

            Otro tentempié muy habitual, son las aceitunas, que pueden tener mil sabores distintos –casi siempre son fuertes- y están rellenas de cosas variadas, como pimiento o harissa. El único problema, es que suelen estar algo saladas.

 

            Otro de los platos principales, viene constituido por el tajine, que a pesar de ser igual en nombre, nada tiene que ver con el marroquí (que es un guiso de pollo o cordero, cocido lentamente en el cuenco del mismo nombre y aderezado con verduras, frutos secos o aceitunas): En el caso de Túnez, hablamos de una especie de tarta salada (quiché), gratinada a base de carne y de verduras.

  Kairouan

Dentro de los entrantes, el que más loca me vuelve es la ojja, una especie de pistos, compuesto de varias verduras, tomate y a veces salsa de curry y/o huevo. Se puede comer solo, delicioso, o mezclar con carne o pescado (como más me gustó es con merguez).

 

            También es muy frecuente en las cartas de los restaurantes, el brik. Se trata de una especie de empanadilla o crepe, que normalmente envuelve huevo y trozos de bonito. También puede ser de carne y es posible que vaya acompañado o no, de patatas fritas. 

 

            Hay varios tipos de ensaladas.Lal méchouia, está cocinada y luego, se la deja enfriar. Se compone, generalmente, de pimientos picantes, tomates asados, ajo y de aceite de oliva. Realmente deliciosa. Pero es mucho más frecuente en los restaurantes, la tradicional ensalada tunecina, elaborada a base tomates, cebollas y pimientos, que suelen estar picados bastante finos.

 

            Hay otros muchos platos tradicionales de la cocina tunecina, además de las especialidades locales, pero no es tan frecuente verlos en los restaurantes, sino  solo en los menús de las casas. Uno de ellos y a modo de curiosidad, se llama, “ojo de la española”, aunque desconozco las razones, porque los ingredientes que lo componen, no dan muchas pistas.



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