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Sudeste Asiático/9


            Camboya:

 

            No es un destino recomendable para quienes sean demasiados sensibles a la suciedad o a la pobreza. Tampoco –especialmente en las grandes ciudades- la educación y el buen trato son las señas de identidad de sus habitantes.

 

            Tan solo Siem Reap –con un bonito mercado nocturno, por cierto-, es una isla dentro de este panorama general, que en las grandes urbes se parece a la selva, más que a las ordenadas “polis” griegas. No hay absolutamente ningún respeto por el peatón y las gentes solo suelen mostrar simpatía cuando intuyen que pueden sacarte algo.

 

            Los arrendadores de transporte privado son bastante pesados (especialmente en Shianoukville, donde incluso se producen amenazas físicas) y algunos comerciantes también. Los lugares no turísticos y pequeños resultan algo deprimentes, pero es donde más se puede conocer la dureza de la vida en el país y la falta de autoestima y oportunidades.  

           

            Desde mi punto de vista, es el país menos adecuado si no se tiene mucha experiencia viajera o no se ha estado en el sudeste

asiático.

 

            Aunque Camboya tiene otros atractivos menores, la mayoría de los visitas se ceñirán a Siem Reap, los cercanos templos de Angkor y Phnom Penh. O como mucho, a la prescindible playa de Shianoukville.

                                Templo Hindú, en Kuala Lumpur (Malasia)

           

            Vietnam:

 

            Por lo general, las gentes de Vietnam –refiriéndonos a los principales núcleos turísticos, porque ya sabemos que en el resto y como en casi todas partes, las personas suelen ser encantadoras-, no son demasiado amistosas, sino es para sacarte algo. Lo que en Camboya era mala educación, aquí se transforma ya en actitudes agresivas, sobre todo por partes de quienes ofrecen transporte privado o las cartas de algunos restaurantes. Aunque el riesgo mayor que se asume es ser atropellado por una de las decenas de miles de motos que circular por todos los núcleos urbanos, sin criterio y sin atenerse a ninguna regla conocida

 

            Hay que ser desconfiado de todo aquel que se nos acerque y preguntar los precios de todo por anticipado, contar las vueltas y no permitir los muy habituales redondeos excesivos (de dos, por ejemplo, pueden redondear directamente a 10, sin pasar por 5). Hay mucha gente ociosa, cuya única forma de vida son los turistas confiados o despistados.

 

            Paradójicamente, también estas cosas son las que le dan el encanto a un país que –a diferencia de Camboya- está excelentemente preparado para el turismo (ofrece las mejores prestaciones de todo el sudeste asiático) y que a pesar de la gran cantidad de visitantes que recibe –al menos en agosto, que es cuando estuvimos- conserva casi intacta su autenticidad.

 

            Vietnam no es tampoco el mejor país para comenzar el sudeste asiático, si no se tiene demasiada experiencia viajera, aunque es más adecuado que Camboya.

 

            Vietnam –es una opinión personal- no tiene grandes atractivos turísticos y los pocos que hay están enormemente dispersos, pero es un país que engancha –quizás el que más de la zona-. Les encantará a los amantes de los mercados cotidianos y coloristas, de la autenticidad, de la naturaleza, de las gangas y del buen yantar.

 

            Se trata del país del sudeste de Asia, que ofrece la mejor relación calidad/precio en casi todo

 

 

            Malasia:   

           

            Solo hablaré de la Malasia continental, que es la única que conozco. Por lo general, sus gentes son educadas, muy tolerantes (la convivencia religiosa normalizada es el máximo exponente de esto) y correctas, aunque algo sosas.

 

            No hay problema alguno de agobios o de que traten de engañarte con los precios. Las ciudades no son demasiado caóticas y resulta agradable pasear por ellas, especialmente por algunas zonas de la capital

 

            Malasia es un país bien fácil de hacer y –en mi opinión- si uno solo se queda en la parte continental y no se llega hasta Borneo, se puede combinar perfectamente con otro país como Tailandia o Vietnam, en el periodo de 25 días o un mes para ambos destinos.

 

            Ideal para quienes quieran ver una ciudad sugerente y sus alrededores (Kuala Lumpur), descansar en islas o pasear por sus littles Indias.

 Singapur

 

            Singapur:

 

            Singapur es caro, en comparación con los restantes países de la zona. Si se entra por tierra se puede tener alguna molestia o contratiempo, cosa que no ocurrirá si se llega al fantástico aeropuerto internacional

 

            Es un país con una legislación algo exagerada –por no decir, estúpida- en muchos aspectos, que puede afectar al turista en algunos asuntos –generalmente de índole menor-, pudiéndole ocasionar algún mal rato.

 

            Por lo demás, pocas más son las precauciones a tener en cuenta, porque el viajero se sentirá casi como en Europa. Sus gentes –al menos a mi me lo parecieron- resultan algo estiradas, aunque correctas.

 

            Ideal para quienes quieran sin mucho esfuerzo añadir un país más a la lista de los que han visitado y para los que tras mucho tiempo por el sudeste asiático, quieran sentirse por unos días en una capital casi europea.

 

 

            Indonesia:

 

            Es un país de gran autenticidad fuera de sus zonas turísticas y que salvo en Bali, no presenta demasiados inconvenientes para el viajero: Pocos agobios y molestias, salvo algún pequeño engaño con los precios o algún ofertante de transporte privado pesado.

 

            El caso de Bali es bien diferente. Si uno decide –más bien por dignidad, que por dinero- que debe pagar el mismo precio por los transportes que los lugareños, estará abocado a constantes discusiones, no exentas de amenazas del uso de la violencia. Al turista se le trata de estafar sin escrúpulos, también en otro tipo de negocios. Todo esto es posible que a medio plazo se pueda volver en contra, de una de las islas más bellas y polifacéticas del planeta.

 

            El caso de los precios del transporte tendría fácil solución, como han hecho en otros lugares del continente donde antes había

problemas, caso de Chiang Mai, en Tailandia. Basta con poner de forma bien visible los precios entre los distintos lugares de la isla y se acabarían las tonterías.

 

            Indonesia interesa a quienes quieran perderse en una isla, a los amantes de los templos budistas e hindúes (antiguos y modernos), de la autenticidad, del buceo y del surf. ¡¡Casi nada!!.      

                                                                             Hue (Vietnam)

           

            Filipinas:

 

            Al contrario de lo que por desconocimiento se pudiera pensar, Filipinas es un país accesible incluso para personas que no tengan demasiada experiencia viajera, dado que con una buena planificación del itinerario y los vuelos entre islas a medio cerrar, el único inconveniente es mantener la paciencia ante el trazado ilógico de las carreteras y las deficiencias del transporte público.

 

            Sus pobladores son tan abiertos, que llevan siglos absorbiendo las culturas de quienes por allí pasaron, así que el viajero se encontrará con bastantes cosas que le recordarán a España y al mundo sajón. Y esa necesidad de seguir absorbiendo, les hace mostrarse con bastante curiosidad hacia los extranjeros, a los que tratan con atenciones y cariño

 

            No hay problema alguno de agobios (salvo en la noche de Manila, por los inofensivos niños pedigüeños), ni engaños con los precios del transporte o en mercados y tiendas.

 

            Filipinas entusiasmará a los amantes de lo auténtico, de los lugares poco turísticos, de la naturaleza y de las islas, del buceo, de la buena comida y de las borracheras a buen precio. ¡¡Ay, que cariño le cogimos a este destino, que reulta absolutamente recomendable!!  

 

 

ITINERARIO DEL VIAJE

 

   

         Este viaje se convirtió en el primero  de los que hemos realizado, que nació sin planificación alguna (ahora ya no es el único), dado que comenzó solo nueve días después de nuestra llegada de América. Cuando inicialmente pensamos en él, habíamos incluido como zonas a visitar Tailandia, Camboya, Laos, Myanmar, Vietnam, India y Nepal.

 

            Pero cuando en México DF nos compramos la Lonely del sudeste asiático (en inglés), decidimos dejar estos dos últimos países para otra ocasión y sustituirlos por Malasia, Indonesia y Singapur.

 

            De ahí en adelante, cambiamos mil veces de planes. En unas ocasiones por decisiones personales o conveniencia de itinerarios y otras veces por razones de fuerza mayor (especialmente el que padecimos durante medio mes de agosto con nuestras tarjetas de crédito por culpa de Caja Madrid). Como sería demasiado complejo y pesado hablar de todos esos esos cambios, los dejamos al margen y sin relatar.  

                                         Surabaya  (Indonesia)

            Este apartado lo voy a subdividir en tres partes: El itinerario que yo haría si volviera a repetir el viaje, los sitios que dejamos de visitar y el por qué y el itinerario real que hicimos.

 

 

1.- El itinerario que yo haría si volviera a repetir el viaje:

             

            Volaría a Bangkok, tal como hicimos y al día siguiente temprano me iría a la embajada de Myanmar a obtener el visado de este país. Como tardan un par de días en darlo, aprovecharía para ver Bangkok y sus alrededores (mercado flotante  y Nakhon Pathom, fundamentalmente).

 

            Una vez obtenido, volaría con Air Asia a Yangon y haría el itinerario típico por el país: Bagan, Kalaw, lago Inle y Mandalay,

básicamente. Nuevo retorno a Bangkok, para continuar por tierra visitando Tailandia a través de Ayuthaya, Sukhotai, Mae Sot, Mae Shariang, Mae Hong Son, Pai, Chiang Mai, Lampang, Chiang Rai y Chiang Khon. Desde aquí y cruzando el río Mekong, se entra en Laos por la localidad de Huay Xai.

 

            Los siguientes destinos serían Luang Nam Tha, Luang Prabang, Vang Vieng y Vientiane, para volver a salir a Tailandia por Knong khai. Desde ahí se toma un bus directo a Siem Reap y se visitan los templos de Angkor y posteriormente se viaja a Phnom Penh, donde en un día –como máximo- se logra la visa de Vietnam. Se puede bajar hasta Shianoukville, aunque el lugar no tiene nada en especial, al margen de algunos resorts donde descansar y una playa que tampoco es para tirar cohetes.

                                                                 Manila (Filipinas)

            Con la empresa Capitol, se toma un autobús directo a Ho Chi Minh (antigua Saigon), para tener el primer contacto con Vietnam. Desde allí se pueden visitar los túneles usados en la guerra contra Estados Unidos y la desembocadura del Mekong en excursiones organizadas.

 

            Posteriormente, se puede ir subiendo por Mui Ne, Dalat, Nha Trang, Hoi An y Hue. Si se dispone de tiempo, uno se puede desviar de la línea recta hacia la bahía de Halong. Si no, la opción de ir hasta Ninh Binh y sus alrededores y de ahí a Hanoi es otra interesante posibilidad. Queda como plan a tener en cuenta si la climatología es buena, subir hasta la zona de Sapa, aunque en época de lluvias y ciclones puede entrañar ciertos riesgos.

 

            De Hanoi se vuela a Kuala Lumpur con Air Asia. Se visitan la ciudad y las cuevas Batu  Luego se puede subir hasta la zona de Kota Bharu y Pulau Perhentian y bajar a renglón seguido hasta Melada, para poner rumbo al minúsculo estado de Singapur.

 

            De Singapur se vuela a Dempasar, en la linda isla de Bali, con Lion Air y tras recorrer este enclave (y si uno no se quiere acercar a Lombok o alguna otra isla del este o del norte), se cruza a Java, para ver Surabaya, Yogakarta (y los cercanos templos de Prambanan y Borobudur) y terminar en Jakarta, desde donde se vuela a Kuala Lumpur con Air Asia y a Manila con la misma compañía.

 

            Otra opción es volar directamente entre Jakarta y Manila. El recorrido lo hacen tanto Jetstar, como la compañía filipina Cebu Pacific. Pero a veces sale más caro que hacerlo de la forma anteriormente expuesta 

 

 

           Ya en el archipiélago, se recorre el norte de la isla de Luzon, sin dejar de ver Vigan, Baguio y Banaue. Se vuelve a Manila para bajar hasta el volcán Taal y Batangas, donde se toma el ferry para Puerto Galera, white beach y Sabang, en la isla de Mindoro. Se llega por tierra y barco a Boracay y de ahí se puede volar a Palawan primero y a Cebu después, con la ya mencionada Cebu Pacific.

 

            Queda la opción de volver a Bangkok directamente con esta misma compañía o la de volar primero a Manila y luego a Kuala Lumpur con Air Asia, para subir en tren hasta Butterworth y contemplar la bella Georgetown. Cerca está Pulau Langkavi, a la que se puede llegar en ferry.

 

            De Butterworth se puede enlazar de forma directa con Bangkok en tren o visitar el sur de Tailandia (Ko Tao, Ko Samui, etc).

  Bangkok (Tailandia)

            Si desde Bangkok se quiere proseguir a la India, como en un momento dado quisimos hacer nosotros, basta con tomar la bajo coste Air India Express ( www.airindiaexpress.in/airindiaexpress/home.asp ), que por poco más de cien euros te dejará en Kolcata (Calcuta).

 

 

2.- Los sitios que no visitamos y los motivos:

 

            Se relacionan por países:



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