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Sudeste Asiático/7

 

Grandes decepciones:


            Es el caso contrario. Se trata de lugares de los que esperábamos algo más de lo que dieron de sí

 

            1.- Hanoi (Vietnam)

            2.- Vang Vieng (Laos)

            3.- Pai (Tailandia)

            4.- Shianoukville (Camboya)

            5.- Nha Trang (Vietnam)

            6.- Hoi An (Vietnam)

            7.- Ninh Binh (Vietnam)

            8.- Pulau Lanckawi (Malasia)

            9.- Melaka (Malasia)

            10.- Lovina (Indonesia)

 

 

Grandes descubrimientos gastronómicos y bebidas:

 

           

En este caso, ampliamos el ranking a en cuatro más, aunque podría hacer más de 25 ricas propuestas.

 

            1.- La comida vietnamita, muy del estilo de la china. En España no acudo bajo ningún concepto (ni siquiera mediante amenazas) a un restaurante chino, pero allí está exquisita. Visitar países ha hecho que muchas de las cosas que en España no me gustaban, me encanten en sus lugares de origen (comida mexicana, el té de los países árabes o Turquía, el mango en Sudamérica, el caviar iraní, el curry en el sudeste asiático…)

 

            2.- El lechón filipino, plato heredado de la gastronomía española (aunque no es lo que nosotros entendemos por lechón), especialmente en su modalidad Kawali.

 Templos de Angkor, en Siem Reap (Camboya)

            3.- Los pescados en el archipiélago filipino y los calmares o pulpitos rebozados o a la plancha, con sus excelentes salsas de ajo picantes.

 

            4.- El white rose vietnamita, especialidad de Hoi An, basado también en calamares con crujientes

 

            5.- El curry en todo tipo de guisos. Especial mención merecen las empanadillas de pollo al curry y vegetales de un puesto de la calle en el Little India de la ciudad de  Georgetown (Malasia)

 

            6.- Las sopas preparadas en vaso, que se hacen con agua caliente. En España sería incapaz de probarlas, ya que solo saben a pastilla de Avecrem, pero en Filipinas y Tailandia (especialmente las picantes que se venden en el Seven Eleven) son fantásticas.

 

            7.- La cerveza Lao de Laos y la Light San Miguel de Filipinas (a pesar de su nombre tiene cinco grados de alcohol y efectivamente, no engorda)

 

            8.- La mortadela con chiles (deliciosa la que venden en el supermercado del centro comercial de Phnom Penh, donde también ofertan unas barras de pan normal y rústico exquisitas) 

 

            9.- El ron filipino. Relación calidad/precio imposible de superar.

 

            10.- Los puros hechos a mano de Vigan.

 

            11.- La rica salsa filipina llamada “adobo”, también con antecedentes españoles.

 

            12.- Los sabrosos espaguetis con crujientes del pollo, que sirven en casi todos los Kentucky Fried Chicken de Indonesia

 

            13.- Las sabrosas y jugosas piñas de Tailandia y Laos.

           

            14.- Los dátiles rellenos y bañados en chocolate, que venden en algunos puestos de los barrios Hindúes de Malasia

                                                                                                       Camino de Dalat (Vietnam)

 

ESTUVIMOS ENCANTADOS CON…

           

            -Poder escuchar el Rusia-España desde el aire.

 

            -Que sea tan fácil entenderse con la gente en el sudeste asiático. Aunque nadie habla español y solo una pequeña parte de la población se maneja en inglés y no de forma muy correcta, lo suplen con unas tremendas ganas de ayudarte ante cualquier situación cotidiana o difícil en que te encuentres. Y aunque no hablen la lengua de Shakespeare, al menos siempre conocen algunos vocablos y frases básicas para darte las instrucciones que precisas.

 

            -Lo que yo llamaría la eficiencia asiática -diría más bien tailandesa- en muchos de los aspectos de la vida cotidiana, que los hace más fáciles.

 

            -El ventajoso cambio de dinero en Tailandia, en relación a otros países.

 

            -La amabilidad de los tailandeses

 

            -Los planos-horarios que te dan en algunos hoteles y oficinas turísticas de Tailandia. Por delante viene el plano de la ciudad y/o de la zona donde está el hotel y por detrás los horarios (y a veces los precios) del transporte público a los lugares próximos más frecuentados.

 

            -Los confortables asientos de los cibers en el reino de Sian, que en muchas ocasiones son cómodos butacones, que parecieran más pensados para echarse la siesta que para navegar por internet.

 

            -Los Seven Eleven en Tailandia.

 

            -La forma que tienen en Asia de enmascarar las cosas para hacerlas bonitas y llamativas, sin invertir demasiado dinero (con la excepción de la comida).

 

            -Los mercados nocturnos (y también los diurnos)

 

       

     -Podernos colar sin pagar en algunas atracciones turísticas, sobre todo de Tailandia y Laos.

 

            -Que en Laos te encuentras con una sorpresa, que te da vidilla, cada diez minutos

           

            -Lo poco que se estresan en este país. Una gente bien tranquila, hasta en las adversidades (que allí hay bastantes).

 

            -La cerveza de este territorio (especialmente la Lao)

 

            -La empresa de autobuses Capitol, que funciona de maravilla en todo el reino de Camboya.

 Sabang (Filipinas)

            -La rapidez con la que gestionan el visado de Vietnam en la embajada de este país en Phnom Penh.

 

            -El pan rústico y normal en Phnom Penh.

 

            -Camboya, como lugar donde proveerse con bajas comisiones de dólares americanos en los cajeros automáticos

 

            -Los precios de todo en Vietnam

 

            -La comida vietnamita.

 

            -El enorme tamaño de las camas en Asia.

 

            -Los auténticos y coloridos mercados en Vietnam

 

            -Los pocos ríos que no son de color marrón oscuro en Asia.

 

            -Que el dólar americano estuviera tan por los suelos hasta pocos días antes de finalizar el viaje.

 

            -Lo barato que es el transporte entre la ciudad y el aeropuerto de Hanoi.

 

            -Las habitaciones de hotel en Camboya y Vietnam.

 

            -No haber sido atropellados por algún vehículo –fundamentalmente motocicletas- en Vietnam y Camboya.

 

            -Las degustaciones gratuitas en los supermercados (especialmente en Singapur y Tailandia

 

            -La convivencia cultural y religiosa en Malasia.

 

            -Los buses y trenes expreso nocturnos de este mismo país. Algunos de los primeros tienen amplios y mullidos butacones de cuero y cada litera de los segundos parece un dormitorio entero.

 

            -Las Littles Indias de varias ciudades del sudeste asiático.

 

            -Todos los platos cocinados con curry y las empanadillas de pollo al curry de un puesto de Little India en Georgetown. En esa misma zona también se pueden comer exquisitos dátiles rellenos y bañados en chocolate.

 

            -Encontrar un güisqui que sabe a güisqui (el de las tiendas libres de impuestos de Pulau Langkawi, en Malasia.

                                              Mercado, en Phnom Penh (Camboya)

            -El inglés de Singapur y Filipinas, después de soportar el de los países del resto del sudeste asiático.

 

            -Que en inmigración de los países del sudeste asiático, siempre te pongan el sello en el pasaporte exactamente en el lugar que les pides (salvo un hijo de puta en Indonesia, pero la excepción confirma la regla).

 

            -Las compañías aéreas Air Asia y Valuair.

 

            -Que la gente sea tan honrada en todas partes (algo menos en Vietnam y Camboya).

 

            -Poder levantarnos a las 9 y media de la mañana, aunque haya sido solamente dos días en la totalidad del viaje.

 

            -Los alojamientos en Bali. Es bonito ser un backpacker con enorme piscina

 

            -Que en Bali sean hindúes y la visita a la isla nos supusiera dejar atrás el pesado Ramadán de Java. ¡¡¡¡Adiós a Ramadania!!!!!.

 

            -Haber podido evitar volar con Garuda Indonesia.

 

            -Que en Bali existan tantas posibilidades y para todos los gustos en un trozo de tierra tan pequeño.

 

            -Los espaguetis con pollo de los Kentucky Fried Chicken de Indonesia.

 

            -La calidad y el precio de la comida, la cerveza y el ron en Filipinas    

 

            -Los puritos hechos a mano en la ciudad colonial (española) de Vigan.

 

            -La amabilidad sincera de las gentes de este archipiélago.

 

            -La policía turística de Filipinas.

 

          

  -Los karaokes en este país y en general, en el resto del sudeste asiático, dado que no hay otras muchas formas de divertirse por la zona.

 

            -Que los asiáticos tengan totalmente superado lo del miedo al ridículo y al que dirán, tan latente en nuestra cultura.

 

            -La variedad de medios de transporte (algunos bastante exóticos) que hay en esta zona del planeta.

 

            -Todos los viajeros que nos hemos encontrado, que nos han hablado maravillas sobre la India y que nos animan a no dejar este destino sin visitar durante el próximo año.

                             
  Ho Chi Minh (Vietnam)

 

ACABAMOS HARTOS DE…

 

            -Los negros nubarrones en tantas y tantas fotos, fruto de la constante amenaza de lluvia que trae la maldita estación del mismo nombre.

 

            -Pasar 16 horas en el aeropuerto de Malpensa (Milán) esperando tomar el vuelo que nos llevaría a Bangkok, vía El Cairo.

 

            -Que en el vuelo El-Cairo-Bangkok nos asignaran asientos de la fila 53, la última del avión, justo al lado de los servicios y donde más se notan las turbulencias laterales de la cola. ¡¡Un asco!!.

 

            -De que mucha gente en Tailandia, como no saben decir que no a nada, den indicaciones equivocadas cuando se les pregunta sobre como llegar a un sitio y no saben donde es.     

 

            -El penoso inglés (en cuanto a pronunciación y gramática) que se habla en la mayoría de los países de la zona, excepción hecha de Singapur y Filipinas. Por supuesto, hay excepciones

 

            -La puta estación de lluvias. A diferencia de Sevilla, la lluvia en el sudeste de Asia no es una maravilla, sino una lata constante, sobre todo para los pies.

 

            -Los pesados y meticulosos vigilantes del Palacio Real de Bangkok.

 

            -Lo tan alejadas del centro que están la mayoría de las estaciones de autobuses en Tailandia y, sobre todo, en Laos.

 

            -La incomodidad de los trenes en Tailandia y sus constantes retrasos.

 

            -Idénticos argumentos, pero en esta ocasión para los autobuses que circulan por Laos.

 

            -Las lamentables carreteras de ese país tan montañoso, intransitables en la época de lluvias. Y por supuesto, muy hartos también acabamos de los constantes desprendimientos que las atrancan.


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