Salvo excepciones, se puede mirar y toquetear el género sin ser avasallado por el vendedor 11.- El sudeste asiático es el paraíso de la fotografía. Todo (incluidas las personas) se puede fotografiar y volver a fotografiar (si ha quedado mal) desde cualquier distancia. Resulta educado –aunque no necesario- pedir permiso a las personas, aunque los niños en muchas ocasiones toman ellos mismos la iniciativa de solicitarlo. No es habitual pagar por las fotos, ni siquiera por las más elaboradas (mejor, porque quien paga hace bastante daño al resto de viajeros y crea unas expectativas económicas en los fotografiados –especialmente si son niños- que no siempre se van a cumplir en el futuro). Es posible vestirse de mujer jirafa (con aros en el cuello y todo) o de mujer vendiendo fruta (con el gorro cónico y con las balanzas sobre el hombro) en Vietnam. Basta solo con comprar una pequeña artesanía en el primer caso o algo de fruta en el segundo y ni siquiera serás muy presionado si no lo haces. 12.- En cuanto al carácter de la gente –teniendo en cuenta que las generalizaciones son injustas y que este aspecto es muy subjetivo-, el pueblo tai y el filipino nos parecieron los más simpáticos y hospitalarios. Muy correctos, aunque algo más serios son en Laos y Malasia. Algo estirados son en Singapur. En Vietnam, Camboya y las zonas turísticas de Indonesia, el viajero puede sentirse muy agobiado por quienes le ofrecen constantemente transporte, le venden algo o le quieren llevar al huerto. No resulta difícil desembarazarse de ellos, pero dado que ocurre a todas horas, termina siendo realmente molesto. En general y en todas partes donde no están acostumbrados a recibir turismo y no tienen expectativas de vivir de él, el trato es muy cordial y la hospitalidad muy sincera y sin esperar nada a cambio. Hoi An (Vietnam)
MIS DIEZ… En este epígrafe voy a tratar de ordenar del 1 al diez (por orden de preferencia) cosas tan dispares como los sitios que más me gustaron, los mejores y peores momentos o mis mejores descubrimientos culinarios. Como es lógico, todo desde un punto de vista muy personal y teniendo en cuenta que nunca podré incluir, aquellos lugares que por circunstancias diversas no visité. Los diez mejores momentos del viaje: 1.- El día en que ardió Manila: Encuentro con Susana, Raúl (Madrid) y Javi (Barcelona) a la hora de tomar el bus entre Banaue y la capital de Filipinas y posterior bacanal en esta ciudad desde las 9 de la mañana hastaa las 3 de la madrugada del día siguiente. Fue una jornada inolvidable con unas personas fantásticas, con las que mantenemos contacto muy habitual todavía hoy y esperamos seguir haciéndolo en el futuro.. 2.- La madrugada del 30 de junio, cuando disfrutamos viendo a España ganar la Euro en el Kaosan de Bangkok (para la mayoría, los que estaban en España, esa victoria no fue el 30, sino el 29). 3.- El día en que en Yogakarta nuestras tarjetas de crédito –cuando más desesperados estábamos y pensábamos que tendríamos que cruzar Sumatra entera por tierra-, volvieron a funcionar y nos permitieron poder nuevamente reservar vuelos. En esta ciudad nos emocionó también bastante el paseo por el mercado de los Pájaros. 4.- Llegada a Bali por ferry desde Java y ver desde este el primer amanecer, entre amenazantes nubes negrísimas Posteriormente, comprobar que los alojamientos de esta isla nada tienen que ver con las pocilgas de Java5.- Ascensión desde Banaue hasta las terrazas del arroz: Niños jugando, perros ladrando, arroz secándose al sol, hombres y mujeres moliendo el omnipresente cereal, otros sentados a la puesta de su casa en animada conversación… Es la cotidianidad es estado puro, que no se altera ni un ápice por la llegada de un par de turistas. 6.- Descubrimiento del tranquilo y amigable mercado de los ajos y las guindillas de Surabaya, que inspira sentimientos de ternura y sensación de autenticidad Templo, en Luang Prabang (Laos)7.- Salida de Vietnam con destino a Kuala Lumpur. Después de casi un mes en las duras tierra de Camboya y Vietnam, se agradece –al menos al principio- llegar a la tranquila y tolerante Malasia. 8.- Cotidianidad en Noi Soi. Pensábamos que en los poblados jirafas iba a estar todo montado para el turismo y al menos en Noi Soi no es así. Todavía se respira bastante autenticidad 9.- Las maravillosas puestas de sol en Bali 10.- La playa de Shianoukville. No es tampoco una maravilla, pero llevábamos 45 días sin ver el mar cuando arribamos a ella. Los diez peores momentos del viaje: 1.- El borrado accidental que se produjo el día 86 de viaje y que se llevo consigo en tan solo un instante casi 1.100 fotos de los ocho países que llevábamos visitados hasta ese momento. Nos dejó muy tocados, porque eran nuestros recuerdos y las fotos más bellas que hayamos hecho jamás. A partir de ese hecho y en conjunción con otros, el trepidante y maravilloso viaje comenzó una lenta agonía que le llevaría a morir de una forma muy triste el día 101. ¡¡Pero el 90% de las fotos pudo ser recuperado dos meses después, el día 20 de noviembre!!. 2.- Las peores almorranas que haya tenido jamás y que desde Chiang Rai y a lo largo de los primeros seis días en Laos, me tuvieron bastante mermada y me hicieron sufrir de lo lindo. Porque además coincidieron con los viajes más lentos y por las peores carreteras del sudeste asiático y en época de lluvias. Aquello supuso una auténtica tortura y fue el único momento del viaje en el que incluso me planteé volver si el dolor no remitía 3.- El que durante casi medio mes (más o menos, la segunda quincena de agosto), nuestras tarjetas de crédito quedaran inútiles para reservas con compañías aéreas que piden verificación de la compra enviándote a la web de tu banco para que metas la clave de acceso (es el caso de Air Asia o Lion Air). Templo, en Sukothai (Tailandia)Un fallo de Caja Madrid (que nuca han reconocido ni reconocerán) hizo que durante ese tiempo, cuando tratábamos de hacer una reserva, la compañía nos denegara el boleto aéreo, aduciendo que había sido imposible conectar con la página del banco. La impotencia que sentimos fue tremenda y nos causó graves problemas a la hora de confeccionar los itinerarios, que en esos momentos estaban bastante sujetos a vuelos con estas compañías. Casualmente y como de milagro, el asunto se solucionó en 1 de septiembre. ¿Habría vuelto ya de vacaciones el que tenía que tocar la tecla?. 4.- La entrada a Indonesia. Sabíamos que para ingresar en ese país es necesario mostrar un boleto aéreo de vuelta, pero como coincidió la época en que nuestras tarjetas no funcionaban, nos arriesgamos a llegar allí sin ninguno. Y tuvimos la mala suerte de que nos tocara el funcionario más hijo de puta y quisquilloso de inmigración del país. Los que nos vendieron la visa se habían creído que lo teníamos sacado, pero no impreso, pero este no y casi nos deporta como a cayuqueros ilegales. Afortunadamente, nuestra carita de pena le reblandeció su áspero corazón en el último instante. A cambio, el gran cabrón nos puso el sello a posta –después de pedirle que no lo hiciera- en una hoja en blanco del pasaporte, por lo que solo nos dejó una libre, que nos impedía desde ese momento visitar Myanmar y luego India, ya que ambas naciones utilizan visa de hoja completa. 5.- Entrada por tierra en Singapur desde Malasia. Dado que tenemos el pasaporte bastante usado, no era leído por los escáneres y nos llevaron a un lugar aparte, donde nos hicieron todo tipo de preguntas como si fuéramos terroristas y nos registraron los equipajes a fondo. Paralelamente nuestro autobús se marchó y nos dejó tirados en la frontera sin dólares de Singapur y Ringgits malayos (y sin cajero automático) 6.- El conductor de bemo de Kuta (Bali), que nos amenazó con una piedra de unos veinte kilos, con una llave inglesa, con una silla y con otros objetos, porque nos negábamos a pagar la cantidad solicitada, después de que nos hubiera engañado con la táctica del fifteen/fifty 7.- El día que en Dempasar (Bali) y estando sentada, esperando a que mi chico saliera de la oficina de turismo, me cayó del cielo un pesado animal sobre los brazos, que quedaron algo maltrechos y arañados. Pudo ser un gato grande, pero cuando me repuse del leve shock ya había doblado una esquina y no pude verlo. Menos mal que no me transmitió ninguna enfermedad.8.- La maldita época de lluvias (joder, vaya risa que llamen época a un periodo que es casi de siete meses) nos amargó muchos momentos y nos mantuvo con los pies mojados más tiempo de lo que hubiéramos deseado. Especialmente molesta resultó en Mae Shariang, después de un día duro o en Kuala Lumpur (donde se juntó con los momentos en que peor funcionaban las tarjetas de crédito). Vigan (Filipinas) 9.- Las 16 horas que tuvimos que pasar a la ida en el aeropuerto de Malpensa (Milán), hasta la hora de volar hacia El Cairo, que nos enlazaría con Bangkok. 10.- El derrumbe camino de Vang Vieng, que nos retuvo retenidos (a nosotros y a centenares de vehículos más) durante casi seis horas en mitad de la jungla. El poco interés de las autoridades y la escasa y obsoleta maquinaria, en un país donde estos sucesos ocurren a diario en la época de lluvias, hicieron que lo que debiera ser un pequeño incidente, se convirtiera en una aventura (menos mal, que en estos casos siempre se conoce gente y lo acabas pasando bien). El atranque de vehículos llegó a ser de kilómetros en ambas direcciones. Tanto en el lado de los mejores y peores momentos, se podrían destacar muchos más, en un viaje que tuvo un ritmo de vértigo, con subidas y bajadas de montaña rusa. Pero si así lo hiciera, quitaría mucha miga al interesante relato del día a día , que comenzará cuando concluyan todos estos aspectos generales e introductorios. Países:
Probablemente, es una de las clasificaciones más difíciles de elaborar y los puestos podrían variar de un día para otro. La he hecho, no solo considerando las visitas, sino por las experiencias vividas con sus gentes, con su cultura o con su forma de vida. Lógicamente, no se pueden clasificar del uno al diez, dado que solo visitamos ocho. 1.- Indonesia. 2.- Vietnam. 3.- Filipinas 4.- Tailandia 5.- Laos 6.- Camboya. 7.- Malasia. 8.- Singapur Templo de Borobudur, en Yogakarta (Indonesia)Ciudades Favoritas: 1.- Bangkok (Tailandia) 2.- Luang Prabang (Laos) 3.- Kuala Lumpur (Malasia) 4.- Chiang Mai (Tailandia) 5.- Dempasar (Indonesia) 6.- Yogakarta (Indonesia) 7.- Georgetown (Malasia) 8.- Vigan (Filipinas 9.- Vientiane (Laos) 10.- Phnom Penh (Camboya)
Parajes naturales (incluye también ruinas): 1.- Templos de Angkor (Camboya) 2.- Prambanan (Indonesia) 3.- Paisajes en torno al río Mekong entre Luang Nam Tha y Luang Prabang (Laos) 4.- Banaue (Filipinas) 5.- Borobudur (Indonesia) 6.- Ayuthaya (Tailandia) 7.- Pagoda del Perfume y alrededores (Vietnam) 8.- Cuevas Batu (Malasia) 9.- Sukhotai (Tailandia) 10.- Paisajes de arrozales en Tailandia Sitios con un encanto muy especial 1.- Banaue y alrededores (Filipinas) 2.- Mercado de Hue (Vietnam) 3.- Mercado flotante de Damnoen Saduak (Tailandia) 4.- Noi Soi y tribus de mujeres jirafas (Tailandia) 5.- Mercado de Baguio (Filipinas) 6.- Alrededores de Dalat y su mercado (Vietnam) 7.- Mercado de los ajos y las guindillas en Surabaya (indonesia) 8.- Mercado de Mae Sot (Tailandia) 9.- Little India de Georgetown (Malasia) 10.- Poipet, el encanto de la miseria y la ciudad sin ley (Camboya) Casa Loca, en Dalat (Vietnam)Grandes sorpresas: Se trata de lugares de los que no esperábamos nada o muy poco y nos sorprendieron muy gratamente. 1.- Manila (Filipinas) 2.- Mae Hong son (Tailandia) 3.- Sabang (Filipinas) 4.- Mae Sot (Tailandia) 5.- Siem Reap (Camboya) 6.- Surabaya (Indonesia) 7.- Ho Chi Minh (Vietnam) 8.- Mui Ne (Vietnam) 9.- Nakhon Pathom (Tailandia) 10.- Singapur (Singapur) |