Confirmamos también por informaciones en foros, que no hay cajeros en Myanmar. Así que, si finalmente vamos, mañana tendremos que sacar bahts del cajero y cambiarlos por dólares o euros en un banco, porque no disponemos del efectivo necesario para comprar esos Certificados. Seguimos buscando vuelos de vuelta, más o menos, para fechas en torno al 20 de octubre, pero de momento, todo lo que encontramos es demasiado caro. No madrugamos. Hasta las tres de la tarde, que hay que ir a recoger el visado, no tenemos prisa. Recorremos algunas agencias de Kahosan, para intentar confirmar lo de los Certificados de Cambio para Extranjeros y seguimos constatando su falta de profesionalidad. En unos sitios nos dicen que no tienen ni idea y en otros, que algo han oído. También nos habían asegurado el otro día, que el visado de Myanmar, tiene un coste diferente si lo quieres en tres días o en cinco. Y eso no es verdad, porque en la embajada, salvo el express y el de negocios, el resto valen exactamente lo mismo. Bangkok (Tailandia)Tenemos gran confusión. Nuestro orgullo y dignidad, nos dictan que no debemos ir a Myanmar y no ceder ante las voraces pretensiones económicas, de una república bananera. Pero la lógica y la razón dicen, que al final no va a ser tanto dinero, que si nos vamos a otra parte –como Turquía, Egipto, Marruecos o Túnez, que son las opciones que estamos valorando-, nos vamos a gastar todavía más y que si no vamos esta vez a Myanmar y habiendo visto ya el resto del sudeste asiático, no vamos a ir nunca. Como no tenemos otra cosa que hacer, tiramos andando a la embajada. Se tarda más de dos horas y media y por el camino, vamos mirando todas las tasas de cambio, para ver donde nos resulta más barato comprar dólares, que finalmente es la moneda que hemos elegido, dado que la moneda europea va en caída libre desde hace ya un par de semanas.. Reconfirmamos en una agencia cercana a la embajada –esta sí, bien informada y profesional-, que si hay un cambio obligatorio para los extranjeros que visitan Myanmar, y además, que este ha subido de 200 US$ a 300 US$. Explotamos de indignación Ahora si que ya lo tenemos claro: No iremos a la antigua Birmania.Nos planteamos cuatro posibles alternativas: -Volver a casa inmediatamente y cuando lleguemos, ver si emprendemos nuevos viajes para otra parte. Aunque nos tememos, que esta solución va a ser muy complicada, por ser difícil encontrar boletos aéreos para tan pronto. -Quedarnos en Tailandia e ir a una isla a descansar a la playa. Bangkok (Tailandia)-Tratar de volar desde aquí a Egipto, Turquía, Túnez o Marruecos. No nos queda otra alternativa que ir a países que no tengan largos trámites de visados y no lo exijan de hoja completa, porque no tenemos ni una sola página libre en el pasaporte y solo podemos ir rellenando huecos en las que están incompletas. Comemos sopa y hamburguesas del Seven Eleven, al calor del templo hindú y de los numerosos vendedores de ofrendas, que hay enfrente. Empieza a llover a conciencia. Parece que va a llover toda la tarde, pero al arato, para. Vamos a por el pasaporte. No hay novedades y los funcionarios han estampado el visado en la única hoja que nos quedaba libre. Al verlo, nos vuelven a entrar ganas de ir a Myanmar y poco a poco se nos va pasando la indignación anterior. La verdad es que teniéndolo tan cerca, sería casi de estúpidos, dejar pasar esta oportunidad. Volvemos andando hasta el Tesco y nos proponemos tomar una decisión en firme esa misma tarde, con el fin de, o comprar los boletos aéreos para Myanmar o tomar una decisión entre las anteriormente expuestas. Estamos muy indecisos y va a resultar bastante difícil adoptar una resolución, sino se produce algún acontecimiento, que decante la balanza hacia un lado o al otro. Y cuando vamos al cíber, así ocurre. En menos de media hora, constatamos las siguientes cuestiones: -Los boletos a Myanmar, siguen costando lo mismo que días atrás. No son baratos, pero al menos no han subido. Eso sí, hay que contratar al comprarlos, un seguro obligatorio. Y pagar 10 dólares de tasas a la salida. ¡¡Estos de Myanmar, son realmente insaciables!!. -Sigue sin haber boletos de vuelta a Madrid con precio asequible, en la semana del 19 al 26 de octubre.-Volar desde aquí a Túnez, es más barato pasando por Madrid, que yendo por cualquier otro sitio (gracias a los precios de Air Europa, que prácticamente, es la única compañía bajo coste, que opera en este país). -Volar directamente a Estambul, el Cairo o Casablanca, no es nada barato desde Bangkok. -Volar entre las ciudades señaladas anteriormente, tampoco es nada económico. Más bien , todo lo contrario Bangkok (Tailandia)-Y lo más importante e inesperado de todo: Hay una oferta Egypt Air, válida hasta el 10 de octubre –para el día 11 ya no nos la da-, en la que saliendo desde Bangkok y haciendo escala la ciudad de El Cairo, te pones en Madrid por poco más de 400 €. Este descubrimiento, según pasan los minutos, comienza a ser un factor determinante. Salimos del cíber y nos vamos a pasear por el Kahosan. Nos damos una hora -como máximo-, para tomar una decisión definitiva. Valoramos en voz alta, todos los argumentos a favor y en contra de cada una de las posibilidades y con todo el dolor de nuestro corazón, acabamos decidiendo, que volveremos a casa en la madrugada del domingo. Algunos premisas pesaron más que otras, así que pongo de más importante a menos, los motivos que nos llevan a optar por esa vía: -Nos irrita sobremanera, la actitud chulesca y bananera del gobierno de Myanmar, obligándonos a gastar una cantidad de dinero determinada y que supone el doble del gasto medio, que hemos tenido en el resto del sudeste asiático. -El seguro gratuito de viaje que tenemos de la Visa Oro, tiene una duración máxima de 90 días seguidos de viaje. Nosotros estamos ahora en el 98 del actual periplo y nos parece demasiado arriesgado, ir a un país tan precario como Myanmar sin seguro. En América, llegamos a quedarnos sin seguro los últimos 41 días, pero allí todo es muy distinto y el riesgo es menor. Por otra parte, no podemos hacer uno nuevo aquí ahora, porque tenemos entendido, que las aseguradoras no dan como válidos los seguros contratados fuera de tu país de residencia (esa información no la hemos contrastado, pero parece lógico). Bangkok (Tailandia)-A pesar de que llevemos días diciendo, que este viaje merece un viaje digno, desde lo acontecido durante “la semana negra de Filipinas” y sobre todo, desde el borrado de nuestras fotos, estamos bastante tocados. Hemos caído en el fatalismo, vemos fantasmas por todas partes y nos está costando salir de esta situación. En este estado de ánimo, cualquier contratiempo en un país donde los va a haber seguro, como es Myanmar, se nos puede hacer muy cuesta arriba. -Tal vez un cambio de aires y empezar un viaje nuevo, nos pueda venir bien para renovar las ilusiones. Aunque el corazón me dice que vayamos a Myanmar, la cabeza me indica lo contrario y yo soy muy cerebral. A mi chico es al revés. Es la cabeza la que le anima a ir y el corazón, el que quiere volver a casa. -La oferta de Egypt Air para volver retornar al hogar, es realmente tentadora en cuanto a su precio y no va a ser nada fácil encontrarla igual, para más adelante. Planteamos como alternativas, una vez hayamos regresado, viajar a Túnez y volver por tercera vez a Turquía, a hacer la zona este y el norte. Debo decir que, a fecha de hoy cuando escribo, 18 de diciembre de 2.008, creemos que acertamos en la decisión adoptada. No nos arrepentimos de no haber ido a Myanmar, a pesar de que es altamente improbable, que hagamos alguna vez ese destino. Perdimos esa oportunidad y punto, no le damos más vueltas. Cada vez estoy más convencida, de no visitar esos países que nos ponen tantas trabas o en los que te quieren sacar el dinero impunemente por todo. Es lo que desde ya hace unos años me frena, por ejemplo, para visitar Rusia. Además, en los viajes posteriores que hicimos a Túnez, Turquía y Sur de Marruecos y que sustituyeron a este, nuestro estado de ánimo cambio y volvimos a recuperar el optimismo, la alegría y la chipa (además de comprarnos una nueva cámara, para no volver a tener un desastre fotográfico). Volvemos al cíber para reservar el vuelo de Egypt Air y constatamos –con los nervios a flor de piel-, que del buscador Trabber, ha desparecido la oferta de Egypt Air para la madrugada del domingo. ¡Después de tener la decisión tomada, ahora nos pasa esto!. Se apodera de nosotros un enorme desaliento. Entonces, probamos con la del sábado -4 de octubre- y por fin y como casi siempre para los vuelos de larga distancia, reservamos con Terminal A (416,42 € por billete).De paso y viendo que Air Europa tiene buenas ofertas, reservamos para el día 9 de octubre –cinco después de nuestra llegada- un vuelo nocturno para Túnez. Al salir de internet, rompo a llorar. ¡Asia no se merece que la dejemos así, por la puerta de atrás, después de todo lo que nos ha dado! Este viaje nos ha propinado de nuevo unos de sus zarpazos. Nos habíamos levantado por la mañana, pensando en ir a Myanmar y tan solo medio día después, tenemos los vuelos de retorno a casa, para dentro de tan solo cuarenta y ocho horas. Antes de ir a dormir, decidimos también que ya no iremos a Kanchanaburi y que pasaremos los dos días que nos restan en Bangkok. No tenemos ni un gramo de fuerza para nada más y menos para hacer tres horas de ida y otras tres de vuelta, hasta ese lugar.. Bangkok (Tailandia)Me despierto muy pronto y ya no me duermo. En la habitación de al lado tocan la guitarra, pero ese no es el problema. Estoy muy nerviosa. Nos levantamos y nos vamos por un camino nuevo a través de China Town, hasta el templo que hay cerca de la estación de Hualampong. Estoy triste y a ratos me vienen las ganas de llorar. Dos días más aquí, estando el viaje ya muerto, van a ser una tortura. Esperemos al menos, no tener ya más adversidades, hasta la llegada a casa Bebemos más cerveza de lo acostumbrado, a ver si así ahogamos las penas y nos vamos a ver una mezquita, que resulta ser horrible. Pero el barrio que la rodea no está mal. Es cutre, colorido e inspira bastante ternura Está próximo a las vías y nos permite contemplar, las mismas escenas cotidianas de la pobreza, que cuando partimos de aquí por vía férrea hasta Ayuthaya. En esa tradición que hemos tomado, de alternar los almuerzos entre el Seven Eleven y en el Tesco, hoy toca en este último sitio, a base de comida preparada. Luego nos vamos al Po y me vuelve a encantar, como la primera vez. Lo del otro día era un bajón. Y eso que hoy tampoco estoy nada bien, porque todo me sigue recordando a los primeros días del viaje. En el Po, esta tarde están de celebración. Hay montones de cestas, como las de Navidad, que están llenas de ofrendas –con mucha sopa de bote-. Han tirado al suelo esterillas de plástico, como las de la playa y muchos de los participantes visten camisa de color blanco. Hace mucho calor y las piernas y los brazos arden, como si estuvieran azuzados por una hoguera. En el cíber, vemos una irresistible oferta de Alitalia a Turquía, saliendo el día 22 de octubre desde Madrid y volviendo el 10 de noviembre. No hemos conseguido vuelos con precios razonables desde Túnez a Estambul, así que tocará volver a Madrid y comprar hoy esta oferta. Ahora el problema, es que todavía no tenemos sacado el boleto de vuelta de Túnez a Madrid y lo que miramos para el día 20 y 21, es bastante caro y con horarios muy malos. Nos resulta chocante –aunque no extraño-, que sea más barato hacer –Bnagkok-El Cairo-Madrid-Túnez-Madrid-Roma-Estambul-Roma-Madrid, que Bgkok-Estambul-Túnez-Madrid Comienza nuestro último día en Bangkok. Nos hemos levantado tardísimo, pero buena falta nos hacía, porque llevábamos algún tiempo durmiendo mal y además, esta noche en el vuelo, no creo que peguemos mucho ojo. No sé por qué, pero duermo mejor en los autobuses, que en los aviones. Damos una vuelta por Khaosan –probablemente el sitio, donde hay más rubias en todo el sudeste asiático- y confirmamos los horarios del autobús urbano al aeropuerto: El último sale a las 21,30. Nosotros trataremos de tomarlo sobre las ocho de la tarde. Sorprendentemente, me encuentro extraordinariamente animada y Bangkok, ya no me recuerda a los primeros días del viaje, ni a las antiguas fotos. Debe ser, porque ya he asumido que el viaje se acaba y que otros dos nuevos, se atisban en el horizonte. Me prometo a mi misma no volver a llorar más, por el final indigno del viaje y por abandonar el sudeste asiático, que todo nos lo dio, de esta manera..Dejamos los bultos en el hotel y hacemos el mismo recorrido que el sábado anterior, cruzando el puente y yendo por todos los templos que van hasta el del Amanecer, pero hoy lo ampliamos, llegando hasta aquel que vimos en la primera visita, que tenía un buda tan bonito y que estaba en obras. Afortunadamente, estas ya han terminado. Lleva amenazando toda la mañana y al final, rompe a llover. Nos sentamos y disfrutamos de la paz y la espiritualidad del lugar. Tomamos hasta cerveza en las escaleras del templo, pero aquí puedes hacer lo que desees y –probablemente, nadie te llamará la atención, mientras seas discreto y no faltes al respeto a los demás Ayer estaba harta de tanto templo y ahora pienso, que mañana los echaré de menos. Bangkok (Tailandia)Como no podemos volver a colarnos como en la primera visita, en el Templo del Amanecer, cruzamos el Chao Praya por última vez (de momento) y nos vamos a comer. Hoy toca el Seven Eleven y sus ricas sopas y hamburguesas, con kilos de ensalada. Rematamos con unos cacahuetes muy crujientes, que ponen en peligro nuestros empastes. Aquí no tiene término medio: O los venden tan blandos, que pareciera que están revenidos o están como una piedra. Como no quiero llorar y me niego a visitar por última vez el Po, nos vamos despacio camino del Tesc, pera comprar provisiones para mañana y algunas sopas y otros alimentos envasados para llevarnos a casa o para regalar a la familia y amigos. También queremos adquirir un par de cervezas de recuerdo, para nuestra cada vez más nutrida colección (casi 70 distintas y eso que empezamos hace menos de dos años y –por diversos motivos- no tenemos de todos los países que hemos visitado en ese tiempo). Lo había prometido y no lo cumplo. Ponen por la megafonía una canción triste y rompo nuevamente a llorar. ¡Dios mío, en este supermercado nos hemos pasado medio viaje y ahora, estamos aquí por última vez!. Tardo un buen rato en recuperarme. Vamos al cíber, a imprimir el billete de esta noche, por si acaso nos lo piden y seguimos constatando, que volver de Túnez a Madrid en las fechas que queremos, no va a ser, ni fácil, ni barato. Habrá que seguir intentándolo, porque el día 22 de octubre, como muy tarde a las cuatro de la mañana, habrá que esta en la T2 de Barajas, para volar a Turquía, vía Roma. Recogemos el equipaje y decimos adiós, a los dueños del hotel donde hemos dormido las seis últimas noches. Vamos a la parada del 556 y esperamos más de media hora, hasta que llega (35 bahts). En sesenta minutos –más tiempo que al venir, que se reparte entre el propio autobús y un shuttle, dado que el primero no lleva directamente hasta la terminal de salidas- estamos en el aeropuerto. Son las nueve y media de la noche y aún quedan tres horas y media para nuestro vuelo. El aeropuerto es moderno y funcional, aunque es mucho más bonito, cuando se traspasa el control de pasaportes y se entra en la zona de tránsito. |





