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Sudeste Asiático/4


             En ningún momento, ni siquiera en los más difíciles, sentimos la más mínima gana de volver a casa y tirar la toalla. Siempre pensamos –y lo seguimos creyendo hoy- que hacer estos viajes fue la mejor decisión que hayamos tomado en nuestra vida, independientemente de las consecuencias que puedan tener en el futuro.

 

            Otro de los miedos consistía en pensar que, si bien en América no íbamos a sentir morriña por hablar el mismo idioma y tener una cultura similar a la nuestra, en Asia lo íbamos a pasar algo mal en un viaje tan largo, al añorar esas cosas.

 

            Para nada. Estuvimos tres meses y medio en el sudeste asiático y nos sentimos tan a gusto como en América. No hubiera puesto ninguna pega a continuar por allí otros seis, si hubiera llegado el caso.

 

            Entre las incertidumbres, la mayor era no saber exactamente el ritmo de viaje que íbamos a llevar. En los viajes cortos solemos ir a buena marcha, porque nos aburrimos de estar demasiado tiempo en cualquier parte, pero pensábamos que en uno largo nos ralentizaríamos. Y no fue así.

 Niños en la Ciudad sin Ley de Poipet (Camboya)

            Si es cierto que en América empezamos a un ritmo algo más bajo que el habitual –también porque arrancamos visitando sitios que tienen mucho que ver sin moverse del lugar, pero pronto volvimos a la velocidad habitual. Y es que ha quedado claro que, sean 10 días o 270, no sabemos ni queremos viajar de otra forma que la habitual.                              

 

            Sirva la anécdota de que después de los dos viajes y al no poder terminar el periplo asiático en la India, nos fuimos 12 días a Túnez y 21 a Turquía. En el primero visitamos 12 lugares y en el segundo 19, teniendo en cuenta que dos y medio quedaron para Estambul, ciudad que –por cierto- ya conocíamos y cuyos cambios nos decepcionaron.

 

            Sería muy largo explicarlo aquí, pero quien haya realizado este tipo de viajes lo entenderá perfectamente. Hemos cambiado muchos de nuestros pensamientos a lo largo de él. Cosas que eran entonces importantes, ahora ya no lo son y viceversa. Hoy somos un poco más pobres que hace un año, pero mucho más felicites, sobre todo fuera de nuestro país, al que ahora cuesta adaptarse (al conjunto de tonterías que tenemos que escuchar, ver y vivir aquí cada día).

 

            En cuanto a la logística de la mente, sufrió una transformación a lo largo de los meses. Al principio estaba confundida. Creía que eran las habituales vacaciones, pero también sabía que no. Según avanzó el tiempo, uno ya empieza a pensar que viajar de forma permanente es su forma de vida y que jamás hubiera hecho otra cosa ni la volverá a hacer. Y casi te parece tu trabajo, porque cuando descansamos en Bali fue el único momento en que nos dio la sensación de estar de vacaciones       

 

            No sé si viajar abre la mente. Supongo que en unos casos si y en otros no, pero a lo que si ayuda es a conocer gente magnífica

y a valorar a la que dejas aquí y tanto te quiere. Esas dos cosas constituyen las mejores experiencias de nuestros dilatados periplos. ¿La peor?. Que el viaje llegara a su fin.

 

            Ahora tocaría abrir un epígrafe sobre las consecuencias y los temidos efectos de la vuelta a casa. Pero como hemos retornado hace nada, lo dejo para el final del relato, cuando ya haya pasado un tiempo

 

           

            NUESTRO VIAJE EN NÚMEROS

 

            -101 días –o lo que es lo mismo, 14 semanas y tres días- a lo largo de ocho países: Tailandia, Laos, Camboya, Vietnam, Malasia, Singapur, Indonesia y Filipinas.    Las abuelas posan para los turistas en Banaue (Filipinas).

 

            -71 lugares visitados, que nos sirvieron para realizar más de 4.000 disparos fotográficos, para obtener un total de 1.445 fotos, de las que 1.085 se borraron inesperadamente (como ya se ha detallado más arriba).

 

            -El precio más alto que hemos pagado por una visita (en una zona del planeta donde no hay que desembolsar mucho dinero en este concepto, (porque además y gracias a la ingenuidad de los asiáticos, nos colamos en bastantes lugares) fueron los 20 US$ que nos soplaron en los templos de Angor (Camboya)

 

            Los gastos totales del viaje han sido 4.592,5€, de los que 2.491,25€ correspondieron a boletos aéreos (10 vuelos) y 2.101,25 al resto de gastos. Ello significa que la media diaria total de dinero desembolsado para dos personas supone 45,47€ y si no se tienen en cuenta los vuelos, se reduce hasta los 20,80€. Barato, ¿no?. Recordemos que las medias desembolsadas en Sudamérica y Centroamérica fueron respectivamente 51,89€ -con vuelos- y 35,61€. El día que menos gastamos, la factura ascendió a tan solo 7,50 euros, mientras que el que más, no sobrepasó los cuarenta.

 

 

           Tanto en le viaje por América como en este (y si exceptuamos la última semana) vivimos una situación del euro altamente favorable, tanto con el dólar (que llegó a cotizar a 1,61 por euro), como con las divisas locales, muy referenciadas a la moneda norteamericana. Hemos estimado, que esto nos ha permitido en el capítulo de gastos generales, ahorrar entre un 15% y un 20%, en relación a  si el viaje se hubiera producido hace año y medio o cuando escribo estas líneas (11 de noviembre de 2.008).

 

            -Hicimos 53 check in en alojamientos y hubo en ciudades (como Bangkok y Manila) en que dormimos hasta en tres sitios diferentes. El más caro lo pagamos en Singapur, a unos 25€, siendo en todos los casos restantes por debajo de los 15. Los más baratos rondaron los tres euros, en Huay Xai y Luang Nam Tha (Laos).

 

            -Tomamos un total de 10 vuelos. Tres necesitamos para llegar a Bangkok, por ahorrarnos unos 100€ y dos para volver a casa desde esta ciudad. Los cinco restantes fueron desplazamientos en el propio sudeste asiático, para saltar territorios con visados o en los que ya habíamos estado, hacer largas distancias o llegar a islas.

 

            -Debimos hacer 162,15 horas de autobús, pero en la realidad resultaron ser 190, al acumular 27,45 horas de retrasos, llevándose Laos y Vietnam la palma en las horas acumuladas de demora.

 Pagoda en los alrededores de Dalat (Vietnam)

            -Utilizamos el tren para varios recorridos en Tailandia, Malasia e Indonesia, sumando 54 horas y cinco minutos, más otras 3 de retrasos.

 

            -El ferry nos fue también útil en algunas ocasiones, acumulando 9 horas y media (una de ellas de retrasos).

 

            -20 horas nos llevaron los tres tours que hicimos: Dos de día completo en Vietnam y uno de medio día a los poblados de las mujeres jirafa de la zona noroeste de Tailandia.

 

            Y por supuesto, anduvimos tanto como de costumbre, aunque por senderos menos empinados que en América y bajamos un par de kilos más, quedándonos ya algo más flacos de la cuenta. ¡Pero eso tendrá remedio en Navidades!.

 

 

LA FRASE DEL VIAJE

 

            La escribió mi chicho cuando atravesábamos los momentos más duros del viaje, nuestras tarjetas de crédito estaban inutilizadas para determinadas reservas por intenrnet, debíamos cambiar nuestros itinerarios constantemente por este problema y pasar muchas horas en los cibers y teníamos que entrar en Indonesia casi de ilegales: Y a pesar de todo, nosotros seguimos como

si nada

 

 

PROS Y CONTRAS DE LOS 8 DESTINOS VISITADOS

 

                        A continuación y de forma esquemática, expongo los que desde mi punto de vista son los pros y los contras, a la hora  de decidirse o no a visitar un país de la zona.

                 Esperando al autobús en Kompong Thon (Camboya)

 

            Tailandia:

 

            A favor:

 

            -El trato muy amable de la gente, que se desvive por ayudarte, sin pretender ningún provecho.

            -La relación calidad-precio de las cosas. De los bienes y servicios esenciales que necesita un viajero, nada es caro.

            -Los Seven Eleven, que sacan de muchos apuros a la hora de comer y beber algo en numerosas ocasiones.

            -Es fácil de recorrerla en cómodas etapas, que te permiten viajar unas horas y dedicar el resto del día a las visitas.

 

            En contra:

 

            -El alojamiento económico (sobre todo los baños) es bastante flojo.

 

 

            Laos:

 

            A favor:

 

           

-La increíble belleza de sus paisajes montañosos y el Mekong.

            -Lo tranquilo y plácido –no rápido, que conste- que resulta viajar por el país (especialmente si no es época de lluvias).

            -La cerveza Lao, que es de las más ricas que probé (al nivel, por ejemplo, de la Toña, de Nicaragua)

 

            En contra:

 

            -Las carreteras, que sufren constantes desprendimientos, que te tienen atrapado durante horas en la época de lluvias.

 Paseando por Vang Vieng (Laos)

 

            Camboya:

 

            A favor:

 

            -Capitol, que es una de las mejores empresas de autobuses con las que viajamos por el sudeste asiático.

            -La relación calidad precio de los hoteles

            -Los templos de Angkor. Sin esta razón, muy pocos viajeros legarían al país.

 

            En contra:

 

            -La suciedad que invade el país (con la excepción de Siem Reap).

            -El agobio constante para sacarte dinero y la sensación permanente de que te quieren engañar (especialmente en la anárquica Poipet, fronteriza con Tailandia)

            -La persecución constante en los templos de Angkor para ver si has pagado la entrada (nos la llegaron a pedir cuatro veces)

 

 

            Vietnam:

 

            A favor

 

            -Los extraordinariamente bajos precios de absolutamente todo.

            -La excelente comida vietnamita (y cuando digo excelente, me quedo corta).

            -La relación calidad/precio de los alojamientos (casi todos con televisión por cable, por económicos que sean).

            -La facilidad para moverse por el país, sin siquiera tener que sacar un billete Open Tour de autobús.

            -El colorido de los autobuses locales, los mercados y de sus gentes en general, que muestran gran autenticidad

 

            En contra:

 

            -Buena parte de los vietnamitas (sobre todo los hombres) son generalmente maleducados, brutos, agresivos y tratan a cada minuto de sacar beneficio del turista despistado o confiado.

            -Desde mi punto de vista, Vietnam no tiene visitas demasiado espectaculares y en cualquier caso, siempre están distantes unas de otras (si en Dalat, por ejemplo, hay ocho cosas que ver, casi cada una está en una dirección distinta).

          Mercado de ajos y guindillas de Surabaya (Indonesia)

            -La época de lluvias (como en casi todo el sudeste asiático, salvo Indonesia) Coincide con el verano español y en Vietnam (especialmente en el norte) es especialmente agresiva, con demoledores tifones.

 

 

            Malasia:

 

            A favor:

 

            -Las facilidades que te dan para entrar al país (casi no hay que hacer trámites a la llegada y puedes permanecer durante 90 días).

            -La hermosa convivencia de las distintas religiones que hay en el país (musulmanes, hindúes, cristianos, chinos…)

            -Son gente bastante civilizada. Uno se sentirá muy a gusto aquí, especialmente si se viene de una larga estancia por Vietnam y Camboya.

            -Los autobuses suelen ser muy confortables, especialmente los nocturnos (algunos, en vez de asientos tienen auténticos butacones mullidos y de cuero).

 

            En contra:

 

            -El alojamiento. Mala relación calidad/precio, especialmente en el rango económico. El doble de peor y de caro, que por ejemplo en Vietnam (En Kuala Lumpur, directamente da miedo).

            -Las dificultades para encontrar bebidas alcohólicas que no sean cerveza y su elevado precio.

            -La no mala, pero insulsa comida.

 

 

            Singapur:

 

            A favor:

 

            -El excelente aeropuerto, lleno de comodidades y entretenimientos y servicios “gratuitos” (van incluidos en las tasas, que son caras), que convierten este lugar en el más agradable de este pequeño país.

            -El Carrefour un domingo a mediodía. Hay tantas muertas para probar, que puedes comer sin gastarte un dólar de Singapur

 

            En contra:

 

            -Las formalidades y leyes estúpidas, que te pueden traer algún problemilla inesperado.

            -Los elevados precios, en comparación con los del resto de la zona.

            -La cerveza y las bebidas alcohólicas son caras


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