Lo importante es acudir al médico lo más pronto posible, en cuanto se pueda tener la mínima sospecha de que se padece algo grave. A un amigo mío en Borneo le pico un mosquito en la playa y por esperar cinco días, en los que su pie se fue poniendo paulatinamente peor, estuvo a punto de perderlo, sino llega a ser por la excelente actuación de un médico en Singapur (que encima no le cobró nada, porque no llevaba ni seguro). Había sido víctima de una leishmaniosis, provocada por la asquerosa mosca de la arena.
Seguro de viaje: Resulta muy recomendable contratar un seguro Médico, de Asistencia y/o de Accidentes: Conviene estudiar pormenorizadamente las diferentes opciones, porque hay variaciones importantes en cuanto a la cobertura y el precio de unas a otras. También es recomendable saber si alguno de los seguros que ya tenemos o la tarjeta de crédito, nos puede cubrir alguno de los riesgos. Nosotros decidimos acogernos al que nos ofrece nuestra tarjeta VISA Oro, que es gratuito y cubre las mismas contingencias que los seguros habituales. Montada en un cacharro, cerca de Sabang (Filipinas)Afortunadamente, no os puedo ofrecer información sobre si tomamos una buena decisión acogiéndoos a esta póliza sin ningún tipo de gastos, porque no tuvimos necesidad de usar el seguro ni una sola vez. Nuestra suerte fue enorme y salvo alguna diarrea no demasiado importante, no padecimos ningún tipo de enfermedad o contratiempo de salud, salvó el lógico malestar tras un día de fiesta nocturna –sobre todo en Manila- o dolores musculares debidos al esfuerzo, Mayormente durante las primeras semanas en América. Dinero y bancos:
La primera incógnita que se plantea es como llevar el dinero y la lógica nos dice que no debemos poner todos los huevos en la misma cesta. Por lo que cuantos más medios de pago llevemos, mejor que mejor. En nuestro caso y descartados –ya desde hace bastantes años- los engorrosos cheques de viajes, decidimos llevar unos 1.200 euros en efectivo para cada viaje (y nos arrepentimos de no haber llevado más, sobre todo en el sudeste asiático, donde la seguridad es mayor, porque el cambio es muy bueno en casi todas partes). El efectivo se debe llevar siempre en un cinturón interior escondido entre la ropa y repartido por varias partes del cuerpo. Llevamos también dos tarjetas de débito y tres de crédito (correspondientes a dos bancos distintos). Y la experiencia nos demostró, que incluso mejor, llevar de tres bancos diferentes. Mi chico llevaba tres y yo dos, con lo que garantizábamos tener el sistema redoblado ante fallos de la banda magnética, pérdida o robo.Antes de partir, hablamos con el Director de nuestra sucursal bancaria para informarle de nuestro proyecto y acordamos la forma de contacto durante nuestra ausencia (correo electrónico, fundamentalmente) y las comisiones por el uso de tarjeta en el extranjero (que conseguimos reducir hasta el 1%). Uno de los tantos budas espectaculares que hay en Tailandia, en este caso en Chiang Mai Es
conveniente y sobre todo si no se tienen ingresos durante el viaje –como era
nuestro caso, dejar los ahorros en productos financieros de escaso riesgo e
interés fijo y una cantidad de dinero significativa en depósitos de un plazo no
muy largo –que se pueden ir renovando-, porque cualquier complicación a miles
de kilómetros de casa puede resultar muy cara. Visados: Hay que gestionarlos especialmente si los primeros destinos lo requieren y aquellos que no se pueden conseguir en las fronteras, aeropuertos o países limítrofes. En los viajes largos, donde el tiempo no es una constante amenaza, la mayor parte de los visados se pueden obtener a través de las tres fórmulas expuestas anteriormente y muchas veces más baratos que en España. Material fotográfico Si se va a realizar un viaje largo, me parece imprescindible hacer algo que nosotros no hicimos: Comprar un equipo fotográfico inmediatamente antes de partir. No es necesario siquiera adquierir una cámara reflex –aunque ahora las hay bastante buenas a un precio razonable y pagándolas a plazos-. Basta con una buena compacta. En el entorno de los 300€ hay muy buenas propuestas. No merece la pena ahorrar en este capítulo. La tecnología avanza y los precios bajan, de forma que muchas veces podemos tener acceso a algo que es el doble de bueno y de barato que lo que compramos hace un año. Las fotos son las imágenes y los recuerdos de un viaje y no merece la pena andar con estrecheces en este capítulo. Que comprar y que llevar en el equipaje: Comprar las cosas que se vayan a usar más habitualmente o aquellas que sean difíciles de encontrar en los lugares de destino. No hay que volverse loco. La experiencia nos demuestra que se puede viajar con los mismos kilos de equipaje (no más de diez o doce) para veinte días o para un año. .Además, hay que tener en cuenta que muchas cosas se pueden comprar en los lugares de destino, donde generalmente, son más baratas que en Europa. A continuación, copio un pos publicado a finales de noviembre en unos de mis blogs, donde proponía una lista de equipaje. En cursiva se señalará de esa relación, lo que no hace falta llevar Mercado en Phnom Penh, Camboya“Hemos comenzado el estudio de los elementos que van a componer nuestro equipaje y para ello hemos leído experiencias de lo que han llevado otros viajeros, expertos en viajes de larga duración. Nuestro objetivo es transportar el menor peso posible y comprar la mayoría de las cosas que podamos necesitar en destino, dado que además casi todas, serán más baratas allí. A pesar de que algunos viajeros recomiendan mochilas híbridas para este tipo de periplos largos, nosotros vamos a llevar la tradicional de toda la vida (la otra nos parece demasiado armatoste para las ventajas que ofrece) y en su interior introduciremos más o menos lo siguiente. 1.- Botiquín. Muy básico. Creo que no es necesario ir cargado con toda una farmacia a cuestas. Algún analgésico, antibióticos y antidiarreicos, al margen de alguna medicación específica 2.- Pastillas potabilizadoras de agua. 3.- Repelente de mosquitos. 4.- Protector solar de factor de protección alto, dado que ciertos lugares donde iremos tienen bastante debilitada la capa de ozono 5.- Papel higiénico 6.- Gafas de sol 7.- Lentillas y gafas de repuesto 8.- Dos forros polares ligeros para cada uno (al menos uno de ellos claro, por el tema de la malaria).. 9.- Malla térmica y pantalón malla térmica 10.- Chubasquero (de los que tapan además del cuerpo, también la mochila). 11.- Gorra 12.- Linterna frontal (tenemos que valorar si nos va a compensar su elevado coste, en relación a las normales de pilas) 13.- Sábana cosida a modo de saco (creemos que para este viaje no nos viene a cuento llevar saco). 14.- Sandalias de gomas para las duchas compartidas y las playas pedregosas. 15.- Adaptador de enchufes. 16.- Equipo básico de Trekking Elementos en estudio Mercado Flotante de Damnoen Saduak (Tailandia)17.- Pareo. Nos ha parecido una muy buena sugerencia, dado que ocupa poco espacio y sirve para muchas cosas: Útil como toalla, como manta si refresca, para taparse en algún bus sin ventanas o para apoyar la cabeza en ellos, para cubrir alguna que otra almohada cutre de algún alojamiento e incluso para su propia función: La de pareo, si se está en una playa. 18.- Mosquitera (probablemente no) 19.- Fundas para los pies, de las cuales no tenía noticia. Parece ser que las venden en tiendas como Dacathlon y sirven para ponérselas cubriendo el calzado cuando llueve, por lo que no te manchas los bajos de los pantalones y estos te aguantan más tiempo limpios. Y digo yo: ¿No sirve con atarse dos bolsas del súper? Por supuesto, a todo esto hay que añadir las cosas más habituales (documentación, con copias tanto físicas como en el correo electrónico, ropa interior, botas, artículos de aseo, cámara de fotos, mp4, guías…)” Indicar que para un viaje normal, no son necesarias ni la linterna frontal ni la mochila híbrida. Tampoco, en el caso de Sudamérica, Centroamérica y sudeste asiático, se hace imprescindible la sábana cosida –si en la India-, porque los alojamientos económicos son bastante aceptables, sino buenos Confección del itinerario del viaje:
Si este es uno de los elementos fundamentales a la hora de preparar un viaje convencional, apenas tiene importancia para los viajes largos, donde el tiempo no es el factor más importante y por tanto, no hay que cuadrar los itinerarios. Basta con organizar las líneas generales por países, sobre todo para tratar de adaptar los destinos a las condiciones climatológicas más favorables. Niño bañándose en un caldero en Surabaya (Indonesia).Conviene tener una idea sobre los primeros lugares a visitar y luego ir organizando los siguientes ya en ruta. Nosotros nos fuimos al sudeste asiático con un boleto aéreo a Bangkok y sin ni siquiera saber nuestro siguiente destino. Fuimos preparando el viaje sobre la marcha y los problemas que tuvimos, casi nunca dependieron de esta improvisación controlada, sino de causas externas a nosotros. Si en los viajes cortos el factor más importante es el tiempo, en los largos suele ser el dinero. Un poco de gasto extra cada día, a lo largo de nueve meses, supone una cifra importante, así que cuanto antes se cambie el chip sobre este factor, mejor. No se trata de viajar ahorrando, sino de optimizar los recursos adecuadamente. Si resulta recomendable comprar guías antes de la partida. Como si se pretenden visitar 30 países sería un engorro llevar idéntico número de guías, es bueno adquirirlas por zonas, para ahorrar peso y dinero. Lamentablemente, habrá que recurrir a las editadas en inglés, puesto que ese tipo de guías no suelen comercializarse –o no las vimos- en español. Aunque no se sepa demasiado inglés, no conviene cerrarse a la idea de adquirir una guía en este idioma. Primero, porque nos ayudará a practicarlo y segundo, porque hay cosas que no necesitan traducción, como los planos o las direcciones y otras que se sacan por el contexto. Te darás cuenta de que sabes más inglés de lo que parecía, porque además la estructura de una guía se repite capítulo a capítulo. Un buen diccionario como el Collins te ayudará. La mejor guía que hemos visto y utilizado es la Footprint. No es muy visual y no cuenta muchas curiosidades o anécdotas como otras, pero para información práctica, precios actualizados y direcciones es inmejorable. Las Lonely Planet son de calidad muy variable y dentro de una misma guía, si se refiere a varios países, hay capítulos muy completos y otros que parecen escritos de oídas. Sería la segunda opción, si la anterior no está disponible o bien como complemento. Tampoco conviene reservar alojamientos (siempre más caros por internet, que in situ, cuando hablamos de los económicos), salvo el de la primera noche si se va llegar tarde. Valoramos la posibilidad de obtener el Carné Internacional de Alberguista, que cuesta unos 12 euros –si no recuerdo mal-. Finalmente descartamos esta opción y acertamos, puesto que nunca precisamos utilizarlo.En prácticamente todos los países de los 27 que visitamos, sale más a cuenta económicamente una habitación doble, que dos camas en un dormitorio común de albergue. Hay mucho mito con estos alojamientos y esto confunde a mucha gente, que se obceca con ellos y no mira otras opciones más favorables, tanto en el plano de la economía como en el del confort. El dormitorio común de un albergue solo es recomendable si se quiere conocer gente. Y con cuidado, porque en ellos se tienen posibilidades significativos de que el dinero o la cámara desaparezcan (hay demasiados viajeros por el mundo rulando sin un euro). COMO CAMBIAN LOS PENSAMIENTOS A LO LARGO DE UN VIAJE LARGO (apartado común para los relatos de Sudamérica, Centroamérica y sudeste asiático) Antes de partir, eran más las incertidumbres que los miedos, pero algunos de estos también y, en cierta medida, me atormentaban. Primate en las Cuevas Batu, cerca de Kuala Lumpur (Malasia)El principal –después de haber leído y escuchado historias de otros viajeros- era el de que sufriéramos un bajón prolongado, una época de derrumbe y sin rumbo, en la que nos planteáramos si realmente nos había merecido la pena haber iniciado la aventura o quisiéramos volver para casa. Nada más alejado de la realidad. Tuvimos días malos, como ocurre también en casa y en el trabajo, pero nunca más de dos seguidos y –lo más importante-, nunca los dos a la vez. Las cuestiones que más estrés nos causaron -en el primer viaje ninguna-, fueron siempre ajenas al propio viaje y estuvieron motivadas por el problema que nuestro banco nos originó con las tarjetas de crédito, que a la vez derivaron en que tuviéramos dificultades para entrar a Indonesia, por no tener boleto aéreo de vuelta. También es verdad que en países como Vietnam o Camboya –y sobre todo si estás todo el día en la calle exponiéndote como nosotros- se acaba un poco harto, pero las sensaciones son más de agresividad que de desaliento. Creo que dividir el viaje en dos –cuatro meses y medio en América y tres y medio en el sudeste asiático- y pasar unos pocos días por casa entre ambos, también nos vino muy bien para recuperar fuerzas y recibir in situ el calor y cariño de la familia y amigos. Estos se convierten en uno de los factores más importantes, que te ayudan a sentirte mejor cuando las cosas no van exactamente como quieres. Conviene tenerlos cerca y saber que siempre están ahí, pero como ya explique en el capítulo de cómo comunicarse, tampoco demasiado, para no caer constantemente en la nostalgia y en la comparación de “donde estaría yo mejor”. |