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Sudeste Asiático/17


RELIGIONES


            A pesar de que es un asunto que se puede mirar fácilmente en cualquier enciclopedia, haremos una pequeña referencia al tema religioso, porque no se pude entender el sudeste asiático sin conocer la religión predominante en cada país.

 

 

           Aunque en todas las naciones hay minoráis, que vamos a omitir para facilitar las cosas, la religión predominante en Tailandia, Camboya y Laos es el budismo theravada. Indonesia, Singapur y Malasia son países musulmanes, aunque los dos últimos, aparentemente más moderados que el primero. Y dentro de Indonesia, en Bali predomina el hinduismo.

 

            Filipinas es un país católico, como corresponde a una ex colonia española y Vietnam es el caso más complicado para el viajero extranjero, dado que comparten creencias provenientes del confucionismo, taoísmo, budismo y creencias de las religiones populares chinas.

 

            Ante esta diferenciación religiosa, que conlleva también la cultural, es imposible, como ya analizamos en un apartado anterior, hablar del sudeste asiático como un todo, ni siquiera geográfico.

  Templos de Prambanan, en Yogakarta (Indonesia)      

 

IDIOMA

 

               Por supuesto con el español, es imposible entenderse en ningún país del sudeste asiático. Ni siquiera en Filipinas, que fuera nuestra colonia hasta hace poco más de un siglo, así que hay que recurrir con bastante frecuencia al inglés. Tengo la sensación de que muchos habitantes de esa zona del planeta, creen que los que venimos de cualquier otra parte del mundo, tenemos todos como lengua materna el inglés, porque nunca se nos pregunta si hablamos otra lengua, sino que se dirigen constantemente a nosotros en la lengua de Shakespeare.

           

            Bueno, los que lo saben. Porque el inglés no está tan extendido como se pudiera pensar antes de visitar la zona. Si es cierto, que al menos en los lugares más turísticos, la gente domina unas pocas frases y palabras, que resultan siempre muy útiles a la hora de recibir indicaciones sobre direcciones de lugares. Pero mantener una conversación es harina de otro costal.

 

            Por otra parte, está la pronunciación, que con las excepciones de Singapur y Filipinas, no siempre es fácil de entender. La gramática tampoco suele ser su fuerte. Pero la simpatía y las ganas de ayudar al turista, suplen cualquier otra de las carencias expuestas.

 

            Casi en todos los establecimientos hoteleros en Tailandia, Malasia, Singapur, Bali y Filipinas se habla inglés a un buen nivel.

Algún problema de comprensión se puede tener en Laos, y Vietnam, pero normalmente también se habla con cierta fluidez la lengua esta lengua. Más problemas hay en Camboya, fuera de Siem Reap y en Indonesia de Yakarta, Yogakarta y la zona más turística de Bali. Pero por lo general, en casi todas partes al menos saben los números para decirte el precio o si el bañe está o no “incide” y el “breakfast” incluido.

 

            Por lo demás, cualquiera de los idiomas de la zona son bastante incomprensibles para nosotros, pero no está demás aprender al menos a decir si y no y hola y gracias. Abre bastantes puertas a un recibimiento caluroso, sobre todo fuera de las zonas turísticas.

                                                                      Vigan (Filipinas)      

            En Laos y Tailandia hay alfabetos distintos al nuestro, pero los números utilizados en todas partes son los occidentales.

 

           

HORARIOS

 

            No voy a exponer aquí los horarios comerciales o institucionales de los distintos países, dado que aparte de no recordarlos y aparecer en cualquier guía, no los considero como relevantes. Son variados, eso sí y en la mayoría de países (con excepción de los que tienen mercados nocturnos, que se reducen de facto prácticamente a Tailandia), nada permanece abierto hasta muy tarde.

 

            Y no es extraño, porque normalmente se hace bastante pronto de noche. Aunque es cuando haga la mejor temperatura para salir. Filipinas, Malasia,  Singapur e Indonesia (desde Bali hacia el este) tienen en verano seis horas más que España y en invierno siete. En Indonesia (Java y Sumatra), Tailandia, Laos, Vietnam y Camboya son cinco horas más en verano y seis en invierno. Y en Myanmar cuatro y media en verano y una más en invierno.

 

 

           En general y para tener unos horarios más adecuados a la vida de hoy en día, todos deberían correr el reloj una o dos horas hacia delante, para tener una conjunción más razonable entre las salidas y la puesta del sol, con la forma de vida de sus ciudadanos. Ellos verán, pero resulta algo triste que en zonas de Java se haga de noche sobre las cinco y media prácticamente durante todo el año (su proximidad al ecuador hace que no varíen mucho las horas de salida y puesta de sol a lo largo de los doce meses).

 

            No tiene sentido que Java, que está más al éste, tenga una hora menos que Malasia o Singapur, que están más al oeste.

 

           

CLIMA

 

            Dado que la temperatura no tiene grandes oscilaciones a lo largo del año, al estar el sudeste asiático en la zona tropical, lo que más debe preocupar a los viajeros es si su viaje coincide o no con la época de lluvias, que salvo en Indonesia, suele ir –aunque hay variaciones, pero por no liar- entre mayo y octubre. Posteriormente viene la llamada época calurosa hasta febrero y la fresca hasta mayo –aunque no como entendemos la frescura aquí, claro.

  Ho Chi Minh (Vietnam)      

            En Indonesia, al estar en el hemisferio sur, las estaciones se cambian y la época de lluvias va desde octubre a abril.

 

            Para una información más detallada, consultad en internet o cualquier guía, país por país.

 

 

HACER FOTOS

 

            No conozco todo el planeta, pero de la extensa parte que si he visitado, no he visto un lugar tan fotogénico como el sudeste asiático. Cualquiera, con casi cualquier cámara y sin experiencia, pero con un poquito de esmero, puede conseguir en el sudeste asiático unas fotos increíbles.

 

            Porque al colorido de los paisajes, de las ciudades y de los mercados y la autenticidad de las personas, se une que estas no se oponen a ser fotografiadas a cualquier distancia, haciendo sus quehaceres cotidianos, e incluso posando como se les pida. Por supuesto, lo correcto es pedir permiso, pero aún sin este requisito, casi nadie se ofenderá o negará. Y si sale mal la foto se vuelve a repetir, así de fácil.

 

            Los niños pedirán ser fotografiados en muchas ocasiones. Creo que es bueno hacer la foto y enseñársela, porque a muchos les

hace bastante ilusión verse en la pantalla. Luego, se puede guardar si gusta o borrar si no.

           

            En Asia no será necesario pagar por las fotos, aunque yo recomiendo que no se haga en ninguna parte del mundo, porque crea falsas expectativas a las personas de que pueden vivir de eso (y en el caso de los niños es claramente perjudicial, puesto que pueden abandonar el colegio). Y además se perjudica al los que no pagamos por ellas, que recibimos negativas si no pagamos.

 

 

¿POR DÓNDE CONDUCEN?

 

            Cuatro son los países en los que se conduce por la izquierda en el  sudeste asiático. Se trata de Tailandia, Singapur, Malasia e Indonesia (lógicamente, también Timor Este, que pertenecía hasta hace poco al anterior). En todos los demás, se circula por la derecha.

                                                                                              Georgetown (Malasia)      

 

¿VENTILADORES O AIRE ACONDICIONADO?

 

            Después de más de cincuenta alojamientos por todo el sudeste asiático y muchos en América, en los que se necesitan medios de refrigeración, comprenderéis que los hemos tenido de casi todos los tipos y que nos hemos formado un criterio y decididamente, nos quedamos con el ventilador, más que con el aire acondicionado, con el que enganchas terribles catarros y se reseca la garganta.

 

            El problema es, que la mayoría de ventiladores son inadecuados para ser usados cuando se está durmiendo. O son muy ruidosos, o no se pueden dejar fijos y dan la sensación de ventolera, cada vez que vienen y van, o solo tienen una velocidad y es muy potente… Los mejores son, sin lugar a dudas, los de aspas (scuanto más largas mejor), que están colocadas en el techo. Suelen ser muy silenciosos y contar con al menos, tres velocidades.

 

 

CAMINO DE BANGKOK (la larga marcha)

 

 

           La noche de hoy he dormido fatal, porque la opípara cena  en casa de familiares estuvo dándome vueltas varias horas. Desde que volvimos de América hace una semana, no hemos hecho otra cosa que salir de fiesta y acostarnos tarde. El reencuentro con nuestro entorno ha sido maravilloso y nos da fuerzas para seguir.

 

            Como habíamos hecho en el primer viaje el 7 de febrero, tomamos el bus para Madrid y luego el metro hasta Barajas. En unas tres horas juega España contra Rusia y en la terminal 1 se respira ambiente de semifinal.

 Bangkok (Tailandia)

            Facturamos sin problemas en el vuelo de Easyjet que nos debe conducir a Milán. Debido a las fechas que en que estamos y la poca antelación con la que hemos comprado los pasajes, no hemos podido conseguir un boleto a precio razonable a Bangkok con una sola escala. Lo más barato (467€ cada uno) era volar desde Milán, vía El Cairo con Egypt Air. Así que para llegar hasta esta ciudad italiana, nos hemos tenido que gastar otros 55,74€ y encima no tuvimos mejor tino, que comprarlo para el mismo día y hora de la semifinal de la Euro. ¡¡Quién iba a pensar que España iba a estar ahí!!!. Nadie

 

            Damos una vuelta a la espera de embarcar. Las terminales 1 y 2 están casi vacías. Cada vez que vengo a Barajas tengo la sensación de que desde que se inauguró la T4, sobra aeropuerto por todas partes.

 

            Como nos aburrimos, hacemos conjeturas sobre las mejor y la peor forma que nos podría ir en los primeros compases del viaje. Pierde España, se nos escapa el vuelo de conexión de El Cairo para el que solo tenemos una hora, no aparecen nuestras maletas en Bangkok… ¡¡Buf, casi mejor entretenemos el tiempo haciendo sudokus, ¿no?!!!.

 

            Nos vamos a la zona de embarque. Todos los monitores de televisión que allí hay están conectados a Cuatro, donde alguien está haciendo budú con un muñeco que representa a Hiddink, el entrenador de los rusos.

 

            Justo con el pitido inicial, abandonamos la pista de Barajas. La tarde es calurosa y está despejada. Nunca había imaginado que se pudiera seguir la radio a 10.000 metros de altura. Me centro tanto en el juego, que ni me acuerdo de que estoy en un avión, hasta que una turbulencia gigante hace dar un enorme salto al aparato. Los pequeños murmullos y un hombre haciendo aspavientos, rezando y vaticinando la inminente caída desde el otro lado del pasillo, apenas logran atraer un momento mi atención.

 

            La sintonía de la SER me acompaña hasta el descanso, momento en que las radios francesas, que no dan el encuentro, se adueñan del dial. Comienza la segunda parte y una azafata anuncia el primero de la roja. Celebración por todo lo alto. Poco después consigo sintonizar una radio italiana, donde si ofrecen el partido y yo misma voy comunicando al pasaje el segundo y el tercero. La auxiliar de vuelo me manda apagar el MP4 en el aterrizaje, pero yo no hago ni caso. La alegría ya es incontenible. ¡¡Estamos en la final y si nada ocurre, la veremos en Bangkok!!.

 

            La salida de los equipajes es rápida, aunque previamente la jardinera que nos ha traído a la terminal se ha tomado su tiempo. Nos mentalizamos para las 16 horas que tendremos que pasar en el aeropuerto y matamos el tiempo charlando con una simpática valenciana. Al menos no habrá que cambiar de terminal.

 

            Hacemos una inspección ocular para encontrar un buen sitio para dormir. Perfecto, hay una especie de pasillo oscuro y ciego

donde estaremos estupendamente. En los monitores de Malpensa no ponen el resumen del partido. ¡¡Que rencorosos son estos italianos, que no nos perdonan lo del domingo!!!.

 

            Nos acoplamos en el suelo y nos envolvemos en las mantas. El suelo se clava en las caderas y más después de topo el peso que hemos perdido en el viaje de América; pero consigo dormir casi seis horas de un tirón, hasta las ocho de la mañana. Nadie nos ha molestado.

 

            Desayunamos. La mañana se hace larga, a pesar de que de vez en cuando nos acercamos a tomar un café a 30 céntimos, a la máquina que tienen en una oficina los empleados del aeropuerto. Sobre las 12 abrimos una botella de Ribera del Duero que hemos traído de casa, que nos hace más llevadera la espera.

                                                                            Bangkok (Tailandia)

            Anuncian los mostradores de facturación. Debemos ir a la zona 1 y según nos vamos acercando y al ver la vestimenta, intuimos que es desde ahí de donde salen todos los vuelos para arabilandia. Hay sillas con reposapiés, mejores para pasar la noche que las de la zona de la que venimos, pero seguimos prefiriendo el suelo. Hay también una capilla para los caguetas aéreos, donde ahora entra una joven rubia bastante guapa. La sensación heladora del aire acondicionado se nota menos aquí.

 

            Facturamos. Nuestro equipaje irá directo a Bangkok, pero nosotros tendremos que obtener la tarjeta de embarque del segundo vuelo en El Cairo. No sé la razón de por qué no nos la dan ahora y más siendo el enlace tan ajustado. Al poner nuestros equipajes en la cinta, nos damos cuenta de que en total pesan menos de cuatro kilos que a la vuelta de América. ¿Tanto pesan las putas latas de cerveza para la colección o es que nos hemos dejado la mitad de las cosas en casa?.

 

.           ¡¡Que barbaridad, hay puestos donde te envuelven el equipaje y cuesta ni más ni menos que 8€!!. Eso es más que le bus desde Malpensa al centro, que oscila entre los 7-7,50€

 

            Vueltas y más vueltas. Se hace interminable y más cuando la salida se demora 45 minutos. ¡¡No vamos a llegar al otro vuelo!!. Pero al menos, las mantas de Egypt Air no hueles a camello, como alguna vez leí a un personaje estúpido que vegeta por el foro de Lonely Planet.

 

            El avión es nuevo, la tripulación amable y la comida la más copiosa que engullí jamás (el plato principal tiene 10 enormes y gruesos trozos de ternera guisada). El de atrás es un pesado y no deja de moverme el asiento. Ahora empiezo a entender lo del dicho de que te muevan la silla. Ligeras turbulencias. No me duermo.


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