Las tarjetas de crédito no se aceptan generalmente en los hoteles y restaurantes económicos, ni en la mayoría de compañías de transporte terrestre. Laos: La divisa es el kip, que no se puede cambiar en ninguna parte (ni siquiera en los países vecinos) fuera del país. Así que deberéis gastaros hasta el último. No hay monedas y un euro equivale a más de 10.000, por lo que es un engorro y siempre llevas fajos de billetitos por todas partes. El cambio del euro es bastante bueno, por lo que ni siquiera probamos a usar la tarjeta, así que no sabemos si los cajeros funcionan bien, a medias o nada. Si los hay y algunos con sistemas Plus y Cirrus, por lo que se supone que funcionarán, pero no son tan frecuentes como en Tailandia. Las tarjetas de crédito solo se aceptan en los hoteles más caros y no siempre. Camboya: El sistema monetario de Camboya, más que complejo, es engorroso. La moneda es el riel, como el de las cortinas (que tampoco tiene cambio posible en ningún otro país que no sea este), pero el dólar es de facto la moneda en la que se hacen la mayoría de los pagos, salvo en los lugares más pequeños, donde prefieren la moneda local. Para colmo, en las zonas fronterizas con Tailandia –por ejemplo Poipet- también aceptan el baht, que es preferido ante la divisa local y el dólar. Un lío. Hue (Vietnam) Y para el colmo de los colmos, tu puedes pagar o te pueden devolver parte en dólares y parte en rieles (las vueltas inferiores a un dólar serán siempre en billetes locales, dado que no circulan monedas de submúltiplos de dólar). Así que todo ello, obliga a llevar una cartera doble, con dólares en una parte y papelujos locales en otra y a estar al tanto de la tasa de cambio y de que no te engañen con ella en las vueltas (cosa bastante frecuente en algunas partes, incluidos en inofensivos supermercados). Los cajeros automáticos solo dispensan dólares norteamericanos, por lo que si te encuentras en una población pequeña, donde no son afines a los esta divisa, tendrás que sacar primero dólares del cajero y después cambiarlos a moneda local (pagando, por supuesto, las dos comisiones). Tanto en grandes como en pequeñas ciudades funcionan bastante bien, aunque como no todos están adaptados a los sistemas internacionales, a veces se tarda un rato en encontrar alguno que sea compatible. Las tarjetas de crédito se aceptan en los grandes hoteles y en algunos supermercados. Vietnam: El cambio de euros a dongs –que es la divisa local-, que nos ofrecieron en este país fue tan favorable, que ni siquiera contemplamos la posibilidad de acudir a los cajeros, aunque viajeros con los que coincidimos en este país nos indicaron que funcionan bien. Durante nuestra visita, un euro equivalía más o menos a 25.000 dongs, así que 40 eran un millón. Imaginaros lo engorroso que resulta llevar esa cantidad de dinero en billetes de valor no demasiado grandes. Hay alguna moneda, pero apenas se ven y son de muy escaso valor.Salvo en los hoteles de mayor categoría y las tiendas elegantes y caras de la zona comercial de Ho Chi Minh, mejor olvidarse del uso de la tarjeta de crédito, porque ni siquiera para la contratación de tours organizados o la compra de los Open Tour la suelen aceptar. Borobudur (Indonesia)Malasia: Después de casi un mes funcionando con los sistemas monetarios de Camboya y Vietnam, llegar a Malasia, es una auténtica bendición: Un sistema monetario normal, con billetes y monedas de valores razonables y sin muchos ceros. El ringgit es la moneda oficial de Malasia. El euro se cambia perfectamente y a una buena tasa y los cajeros funcionan plenamente y sin problemas a lo largo de todo el país. Las tarjetas sirven para pagar hoteles de categoría, en supermercados y también los billetes de tren de largo recorrido (es más difícil poderlas usar para pagar los autobuses). Singapur: La divisa nacional es el dólar de Singapur, con un sistema normal de billetes y monedas, cajeros que funcionan perfectamente y tarjetas de creadito que se aceptan en casi todas partes, a partir de un determinado nivel. Parece que estuviéramos en Europa y no en el sudeste de Asia.
Indonesia: Volvemos otra vez a encontrarnos con otra divisa cuyos billetes –apenas hay monedas y las que hay son de escaso valor- están llenos de ceros, por lo que nuevamente las carteras se llenan de fajos de ellos. Parece que llevas algo valioso, pero nada más alejado de la realidad: Mucha calderilla. El euro se cambia a una buena tasa y los cajeros automáticos suelen dar bastantes problemas, aunque normalmente, y tras intentarlo en dos o tres diferentes, se acaba obteniendo efectivo. Unos, porque no están adaptados a las redes internacionales Plus y Cirrus y otros porque sufren constantes caídas de línea. Las tarjetas de crédito en este país, no sirven para mucho más que en cualquier otro en vías de desarrollo. Vigan (Filipinas)Filipinas: Afortunadamente, en el archipiélago se vuelve a un sistema normal de no muchos ceros en los billetes y de monedas. El peso filipino se puede cambiar en la mayoría de los países del sudeste asiático sin problemas y el euro tiene aquí también una buena tasa de cambio En cuanto a los cajeros automáticos, suelen ser muy frecuentes –sobre todo en su capital, Manila-, pero como he señalado para el caso de Indonesia, habitualmente dan bastantes quebraderos de cabeza, aunque normalmente, y tras intentarlo en cuatro o cinco bancos, se consigue obtener el efectivo solicitado. En este caso, más que por la no adaptación a los sistemas internacionales –que también-, la principal causa está asociada a las constantes caídas de línea, según nos explicaron los omnipresentes vigilantes de seguridad de los bancos. Recuerdo un lunes en Manila, en que tuvimos que recorrer entera una de las calles principales y solo al intento 17 conseguimos el dinero.
En cuanto a las tarjetas de crédito, aplíquese lo expuesto para Indonesia.
PRESUPUESTO Hemos tenido la fortuna, tanto en el viaje por América como en este (con la excepción de los últimos días, en que la moneda única europea empezaba su caída libre), de vivir la época dorada y gloriosa del euro, que en abril y mayo llevó a la moneda norteamericana a un cambio de 1,61 US$ por cada euro. Dado que tanto las divisas latinoamericanas como las asiáticas giran en gran medida en la órbita del dólar, hemos conseguido que los habituales bajos precios de esas zonas del planeta, aún lo fueran más. Por ejemplo, el bath tailandés, que a principios de julio se cotizaba a 53 por euro, en las fechas en las que escribo solo se paga a 44.Hablar de un presupuesto orientativo para el sudeste asiático –o para cualquier otro lugar- no es nada fácil, dado que cada viajero tenemos unas necesidades diferentes y buscamos niveles de comodidad distintos. Y como hemos dicho también, las tasas de cambio pueden ser muy diferentes en una época o en otra, haciendo el viaje más caro o barato. . No obstante, dejo aquí nuestras cifras, por si pueden ser de utilidad para alguien: -Gastos finales incluyendo boletos aéreos: 4.592,5€ -Gastos totales, excluyendo boletos aéreos: 2.101,25€ -Media diaria de gasto, incluyendo boletos aéreos: 45,57€ -Media diaria de gasto, excluyendo boletos aéreos: 20,80€. Nakhon Pathom (Tailandia)Tanto los gastos como la media de gasto, son para dos personas, llevando una línea moderada de desembolsos, que incluye alojamiento en habitaciones dobles normalmente con baño (económicas), un desayuno generalmente ligero, una comida caliente (en lugares también económicos) y una cena, a veces caliente a veces fría. También se integran los desplazamientos necesarios, los accesos a todas las visitas que son de pago (que en el sudeste asiático no son demasiadas, por cierto) y los escasos caprichos que nos damos, porque no somos muy caprichosos, aunque si muy cerveceros. Siguiendo este estilo de vida, podríamos establecer unos gastos totales diarios para dos personas y por país (dejando al margen el capítulo de vuelos, que puede ser variable, dependiendo del destino), en la horquilla siguiente: Tailandia: 15€-18€ Laos: 18€-22€ Camboya: 17€-20€ Vietnam: 14€-16€ Malasia: 22€-25€ Singapur: 35€-40€ Indonesia: 20€-22€ Filipinas: 19€-21€ Nota: Si se incluyen los gastos en visados, en los países que hay que pagarlos, prorrateados por días. Como se observa fácilmente echando un vistazo a los datos expuestos arriba, los vuelos supusieron más del 50% del total de los gastos en esta ocasión. El transporte por tierra se llevo el segundo capítulo de desembolsos, más que el alojamiento, que se situó en tercera posición, a muy poca distancia de los gastos generales en manutención y varios. Las visitas de pago, como ya se ha indicado, no son demasiadas en la zona, y en muchas de ellas –por supuesto, no en las más caras y solicitadas- es posible colarse, aprovechándose de que en algunos países de la zona –fundamentalmente en Tailandia y Laos-, se fían de que irás por la puerta de pago y a las horas de pago. Templos de Angkor (Camboya)No lo habíamos hecho nunca antes, pero desde el viaje a América, decidimos llevar un control diario del gasto. Intuíamos que de esa forma, íbamos a conseguir reducirlo, sobre todo eliminando gastos superfluos. Tras la experiencia, creemos que ha sido una decisión acertada y que ayuda a llevar una economía más ordenada y a la vez, a saber que cantidad se va a cada uno de los principales campos de gasto (transportes, alojamiento, entradas y gastos generales). Si vais a hacer un viaje largo, es recomendable que os acostumbréis a esta práctica. Requiere un esfuerzo, pero compensa. Es bueno añadir a esa contabilidad, otros capítulos como gastos con tarjeta de crédito, extracciones de cajero y cambio de efectivo, además de los gastos desembolsados en billetes aéreos
EL SUDESTE ASIÁTICO HOY EN DÍA
Nada mejor para saber el grado de desarrollo de la zona, que acudir a las cifras macroeconómicas que se encuentra n en cualquier anuario accesible por internet. Hay se podría valorar con ratios objetivas el nivel de desarrollo o de pobreza de los distintos países. Sin pretensión alguna, yo me voy a permitir hacerlo solamente a través de las condiciones de vida que nosotros vimos en cada sitio. Los países más desarrollados nos parecieron Singapur y Malasia. Desde ahí se abre una gran brecha tras la que aparecerían, en este orden Tailandia, Indonesia, Filipinas, Vietnam, Laos y Camboya Pero quitando en este último país, la miseria severa es visible solo en algunas partes, generalmente alejadas de los centros turísticos. Si se observa que salvo los dos primeros, el resto de los países podrían estar englobados en la categoría de en vías de desarrollo, lo que supone que hay pobreza, que está muy latente en toda la sociedad, aunque a diario no te estés topando con ella. La sociedad más rural es indiscutiblemente la de Laos. No sería capaz de comparar sin embargo la situación de estos países con los de Centroamérica –a excepción de México- o con Sudamérica –con las excepciones de Brasil, Argentina y Chile-, pero como allí, la falta de oportunidades obliga a miles de sus ciudadanos a salir a vender a la calle cualquier cosa o peor, a malvivir. Trabajos que aquí son considerados como de segundo orden (tipo vigilante de seguridad o chofer de autobús), allí son todo un privilegio y de gran reconocimiento social. Y los sueldos son realmente bajos. En países como Camboya, Vietnam o Laos la gente vive al día y con lo puesto e incluso en los dos primeros, muchos ciudadanos duermen y hacen la vida encima de sus motos, su única y valiosa posesión. Y aún así, no tienen casi ni para moverla (es frecuente ver a la gente en las gasolineras echando solo uno o dos litros, porque no tienen para más). Pero a pesar de eso, creo que lo del colorido inherente a esta zona del planeta, que tanto nos engancha a los occidentales, proviene más que de las carencias económicas, de las costumbres, tradiciones, creencias y de la autenticidad de sus gentes. En este sentido y por este orden, Vietnam, Indonesia, Camboya y Filipinas, resultan los países más coloristas y genuinos de la zona. Alguna madre –o padre- desaprensivo hay, que pone a sus niños a pedir a los turistas, pero no se puede hablar de esoe como de un problema ni mucho menos generalizado, sino de casos puntuales, como por ejemplo en el centro de Manila al anochecer. Cuevas Batu (Malasia)El papel de la mujer en la sociedad es muy variable, dependiendo de si vive en zonas urbanas o rurales o del tipo de religión que predomine en el país, siendo mucho mayor en las sociedades budista y cristina, que en la musulmana (con la excepción de Malasia y Singapur) y en las grandes ciudades, que en las pequeñas o en el campo. |
