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Sudeste Asiático/11


            Laos:

 

            Para entrar en este país se precisa visado, que se puede obtener a la llegada en el aeropuerto o en determinadas fronteras

terrestres (se necesita una fotografía). Permite una sola entrada, su coste es de 35 dólares americanos (se carga una sobretasa si la visa se gestiona durante el fin de semana)  y su validez por 30 días. Hay que rellenar un formulario para el visado y otro (que hay que guardar hasta la salida) para obtener el sello de entrada.

 

            Lo normal es que en el aeropuerto no haya problemas, pero en las fronteras terrestres te tratarán de extorsionar. La única forma de evitarlo es llevar dólares americanos y negarse a pagar ni uno solo más del precio que pone en la ventanilla (desglosado por nacionalidades).

 

            Si únicamente se tienen euros y dado que la visa solo se puede pagar en euros y kips, te  aplican un tipo de cambio que sobrepasa la usura, en el que fácilmente puedes perder un 30% de tu dinero o más. Por supuesto, nada de recibos, facturas o similares.

                                                                       Georgetown  (Malasia)

            A la salida es necesario pagar también una pequeña tasa

 

            Es conveniente informarse con tiempo sobre los pasos fronterizos que están abiertos en este país, dado que cuando nosotros fuimos no todos lo estaban. En la actualidad, es perfectamente posible entrar y salir por las fronteras de Huay Xai (norte de Tailandia) y la que está próxima a Vientiane y que comunica con la ciudad tailandesa de Knong Khai.

 

 

            Camboya:

 

            El visado permite una sola entrada, se obtiene a la llegada en unos pocos minutos, cuesta 20 US$ (más una fotografía reciente) y su validez es de un mes, pero si se entra por tierra y especialmente por la frontera de Poipet, la extorsión es segura e irremediable, aun llevando dólares americanos. Te dirán (a pesar de que en un folio en la pared pone el precio en dólares y de que la divisa de este país es de facto el dólar estadounidense), que debes abonarla en baths tailandeses a una tasa fija de 500 por persona, lo que a los tipos de cambio de la época en que viajamos, suponía pagar casi un 50% más de lo estipulado. Con la tasa de cambio actual euro-bath, la cosa sería aún mucho peor

 

 

           No te dan factura ninguna y la chapuza es tal, que  como a nosotros ya solo nos quedaban 920 baths, nos los aceptaron como buenos, “perdonándonos” los otros 80. Y hay que tragar con estas prácticas –a pesar de la rabia que da-, si es que se quiere entrar al país.

 

            Como en el caso de Laos, dos son los formularios que se rellenan; uno para la visa y otro para obtener el sello de entrada.

 

 

            Vietnam:

 

            El visado se debe gestionar por anticipado. Si se hace en España el coste es de 65 euros, así que lo ideal es conseguirlo en las embajadas de este país en Bangkok o –mejor todavía- en Phnom Penh, donde basta abonar 35 US$ y llevar una fotografía. Este tipo de visa solo permite una entrada.                                                Yogakarta  (Indonesia)

 

            Se rellena un sencillo formulario, cuya única pega es que hay que especificar con precisión el periodo en que se pretende viajar al país (no se puede dejar abierto). Para evitarse problemas y en la casilla donde se solicita poner las fronteras por las que se piensa entrar y salir, se debe escribir “any internacional border” (cualquier frontera internacional).

 

            Se puede elegir entre un visado para 15 o para 30 días. La única diferencia entre ambos, es que si optas por el primero te lo tramitan en una hora, mientras que con el segundo debes ir a recoger tu pasaporte al día siguiente.

 

            A la entra y como casi en la mayoría de los casos, hay que rellenar un formulario, que se deberá guardar hasta la salida (donde lo sellan e, incomprensiblemente, te lo devuelven, supongo que para que te lo lleves de recuerdo a tu casa).

 

           

            Malasia:

 

            No hace falta visado. Únicamente es necesario rellenar un formulario de ingreso, que te sellan en inmigración y que debes

devolver a la salida. Los españoles tenemos derecho a una estancia en el país de 90 días y podemos entrar y salir cuantas veces nos entre en gana. Una maravilla.

 

 

            Singapur:

 

            No se precisa visado para estancias inferiores a 30 días, aunque como algo no les cuadre o el pasaporte no sea leído por el escáner, sobre todo en las fronteras terrestres, te pueden molestar bastante acribillándote a preguntas y hacerte perder el tiempo y la paciencia.

 

            Y es que, ciertamente, el trato al entrar en Singapur es muy distinto si se hace por tierra o a través del espléndido aeropuerto internacional, donde todo son sonrisas y buen rollo (hay hasta caramelitos en los mostradores de inmigración).                                                                                                             Dalat  (Vietnam)

 

            Como en otros tantos casos, se rellena un formulario que hay que devolver a la salida. Os llamará la atención en ese momento, ver una foto con la que comparan la vuestra. Y es que debe haber alguien especialmente buscado en el país y supongo que no para felicitarle las fiestas.

 

 

            Indonesia:

 

            Se precisa visado, pero se puede obtener a la llegada en cualquier aeropuerto internacional y en casi todos los puertos. Permite una sola entrada, con un plazo improrrogable de 30 días. Su precio es de 25 US$.

 

            En el aeropuerto de Jakarta encontraréis el mostrador donde se compra la visa si vais mirando a la derecha (está algo escondido). Basta con pagar -no hace falta rellenar nada ni entregar fotografías-, pero os pedirán un boleto aéreo de salida del país.

 

            En esta oficina no son muy estrictos y se suelen creer que lo tienes, pero que no lo has impreso. Pero los funcionarios que más adelante ponen el sello no suelen ser tan crédulos. Nosotros nos vimos obligados a entrar sin billete de vuelta, dado que por el problema de nuestro banco con las tarjetas de crédito, no pudimos gestionarlo y las pasamos canutas para conseguir entrar (casi nos deportan como a ilegales). Menos mal que las caritas de pena siempre hacen milagros y reblandecen incluso los corazones más rocosos.

 

         

   También es necesario rellenar un formulario para que te estampen el sello de entrada, que se debe conservar y devolver a la salida. Y atención: En Indonesia se cobran tasas de aeropuerto a la salida del país (sí, además de las que ya habéis pagado al comprar el boleto aéreo), así que guardar 150.000 rupias por barba para satisfacer semejante atraco y la avaricia sin límite de las autoridades del país, que no encuentran otra forma de obtener recursos, que extorsionando a los viajeros.

 

 

            Filipinas

 

            No es necesario visado para entrar en Filipinas, donde basta con rellenar el habitual formulario, que hay que conservar hasta la salida. Los españoles podemos permanecer en el territorio del archipiélago durante 21 días y solo a partir de esa fecha hay que obtener una visa y pagar una cantidad (que ahora no recuerdo). Se gestiona fácilmente en cualquier oficina de inmigración del país.

 

            Además de las que ya incluye el billete de avión, se pagan tasas de aeropuerto a la salida, por un importe de 600 pesos filipinos.

 

 

            Myanmar: 

  Chiang Mai (Tailandia).

            Myanmar concede visados de una sola entrada y por un periodo de 28 días. Hay que gestionarlos por adelantado (en nuestro caso tardaron 48 horas) y si se solicitan en la embajada de Bangkok –cosa que es muy conveniente- cuestan 810 baths.

 

            Hay que rellenar un formulario en el que al margen de las preguntas habituales, hay que contestar a cosas tan estúpidas como el color de ojos, de pelo o la complexión. También hay que cumplimentar una especie de tarjeta, con datos más resumidos, que es obligatorio entregar a la llegada al aeropuerto. En ambos casos debe pegarse una fotografía.

 

            En la actualidad solo está permitido entrar al país por vía aérea y algunas zonas de su territorio están restringidas para el turismo. Es posible -aunque eso cambia de forma habitual- hacer visitas de un día sin visado desde localidades fronterizas de Tailandia –por ejemplo Mae Sot-, por una cantidad que ronda los 10 dólares estadounidenses.

 

            Myanmar obliga a cambiar a la llegada al país el equivalente a 300 US$ por persona, por unos papelitos llamados Certificados de Cambio para Extranjeros, que en teoría, se pueden canjear por efectivo y pagar bines y servicios con ellos. No se rembolsa cantidad alguna a la salida, así que procurad gastarlo todo.

 

            También hay tasas de aeropuerto al salir del país (10 US$), por si acaso no te habían ya desplumado suficientemente.

 

           

            Moverse por el sudeste asiático es bastante sencillo. En ninguna frontera –salvo en Singapur y en Indonesia por los motivos expuestos- nos hicieron una sola pregunta y los trámites son, generalmente rápidos.

 

            Nota Importante: Hay países que tienen una tendencia natural a complicar la vida a los viajeros y cambian constantemente sus

normas de inmigración, por lo que se recomienda consultar la página del Ministerio de Asuntos  Exteriores y Cooperación ( www.mae.es ), antes de emprender cualquier tipo de viaje por esta zona del planeta.

 

            La información expuesta es de alta fiabilidad, pero dado que salvo los precios –que si los apunté- el resto de datos los recuerdo de memoria, pudiera existir alguna pequeña inexactitud. Por ello, os remito nuevamente a lo expuesto en el párrafo anterior.  

                                                                  Luang Nam Tha (Laos)

 

LOS MEDIOS DE TRASNPORTE UTILIZADOS

 

            Avión:

 

            Los vuelos para llegar hasta Bangkok los contratamos desde Palenque (México), en aquella dura tarde de la segunda semana de junio en la que nos pasamos más de cuatro horas en internet para reservar ya de forma definitiva -después de semanas, buscando infructuosamente-, vuelos de vuelta desde América y de ida, desde Madrid a Bangkok.

 

            Supongo que por la proximidad de las vacaciones, nos costó mucho tiempo encontrar una tarifa razonable y para conseguirla tuvimos que hacer un incómodo viaje de ida en tres tramos: Madrid-Milán con Easyjet (55,74€ por persona), espera de 16 horas en Malpensa, para tomar un vuelo a El Cairo y otro a renglón seguido a Bangkok, con Egypt Air (467€).

 

            La valoración que hago de Easyjet –la he usado bastante- es realmente buena. Desde mi punto de vista y junto a Air Asia, son las dos mejores bajo coste  que conozco. Egypt Air y a pesar del brusco pilotaje que sufrimos en el vuelo El Cairo-Bangkok y de que nos tocara en la última fila del aparato, también me parece una compañía recomendable. El trato es muy cordial y atento y la comida excelente y abundante (eso sí, sin cerveza o vino, ni siquiera de pago).

 

            Casualmente, la vuelta desde Bangkok también la hicimos con esta compañía, igualmente vía El Cairo, pero esta vez con esa única escala y con solo cinco horas de espera en la capital de Egipto. El precio, 416,42€ y eso que compramos el boleto con tan solo 48 horas de antelación a la salida (lo habíamos visto incluso por 360€ dos semanas antes para fechas similares.

 

 

           Ya en el sudeste asiático, tomamos un total de 5 vuelos con tres compañías de bajo coste diferentes: Air Asia (muy buena), Valuair (muy buena y donde incluso te dan un riquísimo bollo gratis) y Jet Star (regular). Es curioso que haya tanta diferencia entre las dos últimas, dado que pertenecen a la misma matriz, Quantas (tienen base en Singapur).

 Manila (Filipinas)

            En líneas generales, se puede decir que sería perfectamente posible moverse por todo el sudeste asiático utilizando solo Air Asia, aunque en ese caso, quizás haya que pasar más veces de la cuenta por Kuala Lumpur, donde esta compañía tiene su hub (núcleo). Salvo en el caso de Manila –que vuela al alejado aeropuerto de Clark- y algún otro, una más de las ventajas de Air Asia es que vuela a y desde los aeropuertos principales, lo que resulta muy favorable para otras conexione aéreas o para encontrar transportes más baratos y frecuentes al centro de la ciudad

 

            El precio de la comida no está incluido en el billete, pero está es barata y tienen una carta excelente.

 

            Por cierto. En Asia y en casi todos los casos –incluido el caro Singapur-, los precios de los traslados del aeropuerto al centro de la ciudad son bastante razonables. Y en algunos sitios, como en Hanoi o Bangkok si se opta por el transporte público, irrisorios.

 

            Los vuelos, comprados con antelación variable, aunque nunca mayor a un par de semanas (lógicamente, cuanto mayor antelación en la adquisición, los precios son todavía mejores), fueron los siguientes.

 

            -Hanoi (Vietnam)-Kuala Lumpur (Malasia), con Air Asia: 71€/persona.

            -Kuala Lumpur-Jakarta (Indonesia), con Air Asia: 50,88€/persona.

            -Surabaya (Indonesia)-Singapur, con Valuair: 63,35€/persona

            -Singapur-Manila (Filipinas): 70,83€/persona (hay que tener en cuenta que las tasas que se pagan en los boletos aéreos que tienen como origen Singapur son elevadas y que el seguro es obligatorio y no se puede eliminar esta la casilla al cumplimentar la reserva).

            Manila-Kuala Lumpur: 48,80€

 

            Solo pagamos tasas aéreas de salida (de las duplicadas, es decir, de las que se pagan en el aeropuerto) en Indonesia (150.000

rupias indonesias) y en Filipinas (600      pesos filipinos).

  

           

            Autobús:

              

            Su confortabilidad es muy variable, incluso dentro del mismo país, aunque en ningún caso son tan buenos y ofrecen un servicio tan completo como en el continente americano. Raras son las ocasiones en los que disponen de baño o este está abierto y nunca ofrecen gratuitamente complementos tales como agua, zumos, café, bollería o snacks

                                                                  Georgetown (Malasia)

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