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Sudamerica y Centroamérica/8


           Esa tradición sajona y también nórdica se nota, dado que los pocos viajeros que vimos embarcados en viajes largos eran mayoritariamente del Reino Unido, Norte de Europa y, fundamentalmente, de Australia e Israel (estos, cuando van en grupos, son insoportables, maleducados y todos los adjetivos negativos que se puedan imaginar y somos bastantes los que opinamos igual).

 

            Masificación turística solo vimos en la Rivera Maya mexicana, con las hordas invadiendo las ruinas y las ciudades y pueblos de la costa del Caribe. En todo Centroamérica, apenas hemos encontrado turistas. Solo unos cuantos viajeros. Y menos aún en el Salvador y Nicaragua.

 

 

           Cartagena de Indias fue el segundo lugar donde nos topamos con más turistas (algunos grupos de españoles), pero en el resto de Colombia –sobre todo en el sur-, el número se reduce drásticamente. Y aún hay menos en Ecuador, percibiéndose un mayor número en el mercadillo de los sábados de Otavalo.

 

             Perú si que es un país turístico. En Cuzco y el Valle Sagrado hay turistas todo el año. Quizás, junto a la Rivera Maya, Cartagena, Parque Nacional Torres del Paine e Iguazú, sean las mejores infraestructuras turísticas del continente. Pero desde el cañón del Colca hacia arriba, la reducción es significativa.

 

            También hay viajeros en Bolivia (sobre todo Argentinos). O más bien, da la sensación que los hay, porque aquí se encuentran dos de los embudos del continente: Uyuni, en el sur (donde se juntan todos los viajeros que llegan haciendo el Salar desde San Pedro de Atacama) y Copacabana (parada obligatoria para ver la isla del Sol, antes de partir para Perú).

 

            San Pedro de Atacama debe de ser muy turístico en el verano europeo, momento en el que al parecer, se llena de franceses. Pero realmente el único lugar que vimos en Chile abarrotado de turistas fue el Parque Nacional de las Torres del Paine, con miles de trekkineros haciendo la “W” o parte de ella.

   Santiago (Chile)

            Iguazú –en Argentina y Brasil- recibe miles de turistas, pero en febrero al menos, no hay sensación de agobio. Lo mismo ocurre con el Perito Moreno. Río de Janeiro es tan grande, que resulta imposible discernir si hay muchos o pocos viajeros. Donde son escasos es en paraguay y Uruguay, país en los que solo merodean algunos por Colonia de Sacramento y sus alrededores.

 

            Solo los argentinos y los mexicanos se dedican a viajar por su propio continente (los primeros por Bolivia y Chile mayormente y los segundos por Centroamérica). Ni siquiera los chilenos –con un poder adquisitivo razonable- se entretienen en pasear por el continente. Por supuesto, mucho menos el resto.

           

           

ITINERARIO DEL VIAJE

 

            A pesar de que desde muy pequeña siempre tuve el sueño de viajar desde Tierra de Fuego a México, este viaje no nació con tales pretensiones, sino con otras mucho más modestas. En realidad, nunca habíamos hecho un viaje de duración superior a los 40 días y desconocíamos por completo el ritmo que podíamos llevar en un viaje de cuatro meses y medio, por lo que planeamos un ritmo infinitamente más lento al que posteriormente hemos logrado.

 

            El objetivo inicial pasaba por visitar Argentina, Chile, Bolivia y Perú. El hecho de que no hubiera vuelos baratos a Buenos Aires acabó desembocando en que el viaje se iniciara en Río de Janeiro, a donde Air Europa tiene buenas ofertas, que por entonces rondaban los 300€ (solo ida).

 

            Posteriormente y ya iniciados los preparativos, constatamos que no sería demasiado difícil ampliar el recorrido a Ecuador, Colombia y Venezuela y con esas intenciones partimos.

 

            Ya al mes de viaje constatamos que estos planteamientos se nos iban a quedar cortos y comenzamos a barajar (y a soñar) la idea de llegar hasta México y prescindir de Venezuela. Todo, sin hacernos todavía demasiadas ilusiones.

 

            El viaje iba bastante bien preparado hasta Perú, así que desde Ecuador hasta México lo hemos tenido que planificar sobre la marcha, cuestión que no ha supuesto ningún problema, gracias a disponer de una muy buena guía (Footprint South America Handbook 2.008, edición en inglés) y a lo fácil que es moverse por países de lengua hispana.

 

            Antes de pasar a desarrollar nuestro itinerario, quisiera referirme a los diferentes sitos que fuimos descartando y las razones por las que lo hicimos. Esos lugares nos quedan pendientes para una próxima vez.

 

 

            Brasil:

 

            -Cualquier territorio geográficamente situado por encima de Río de Janeiro, dado que no nos pareció que los atractivos existentes en esa zona no compensara el hecho de alargar nuestra ruta en esa dirección.

 

 

            Argentina:

 

            -Ushuaia. Tras escuchar diversas opiniones de gente que ha estado en este lugar, intuimos que en la época que íbamos (ya

bien avanzado el verano austral y diluidas las nieves) no era la más adecuada para visitar una ciudad cuyo mayor atractivo es simbólico: Se trata de la ciudad más austral del mundo. O al menos eso nos quieren hacer creer, dado que hay un pueblo todavía más al sur en la Patagonia chilena.

 

            -Península Valdés: El mayor atractivo de esta zona lo constituyen las ballenas que se acercan a la costa y esto solo ocurre entre mayo y octubre.

 

            -El Chalten: Por no encontrarle los suficientes atractivos.

                                                                   Popayán (Colombia)

 

            Chile:

 

            -Isla de Pascua: Los motivos para descartar este destino fueron exclusivamente económicos.

 

            -Glaciar Balmaceda: La excursión organizada, de una jornada de duración, es carísima y para pijos. Sí, he dicho bien, para pijos.

 

 

            Bolivia:

 

            -Todo lo que queda al norte de Copacabana o al oeste de Sucre, dado que no nos pareció lo suficientemente interesante para hacer el esfuerzo de llegar hasta allí.

 

 

            Perú:

 

            -El cañón del Colca y del Cotahuasi. No hacía mucho que habíamos realizado un tour de tres días por el Parque Nacional Eduardo Avaroa y el Salar de Uyuni y, dado que no somos mucho de circuitos organizados, nos dio auténtica pereza emprender otro. Además, nos pareció que el ritmo de estos circuitos es demasiado lento (en el caso de los de varios días) o demasiado paliza (en el caso de los de un día solo, dado que se parte a primeras horas de la madrugada).

 

            -Zona de Chachapollas: Inicialmente prevista, fue descartada sobre la marcha por la dificultad de llegar hasta allí desde Trujillo (mucho tiempo de viaje y pocos autobuses). Además, tampoco es demasiado fácil alcanzar desde allí Ecuador, que era nuestro próximo objetivo.

 

 

            Ecuador:

 

    

        -Vilcabamba. Fue consecuencia de no ir por Chachapollas y por coincidir nuestro ingreso en el país con la época de lluvias, en la que las ya pésimas carreteras del sur del país, pasan a ser totalmente intransitables.

 

            -La selva amazónica: Inicialmente era en este país donde íbamos a hacer nuestra única incursión en el Amazonas, bien a través de Macas o de Coca, pero después de transitar tantas horas por las lamentables carreteras ecuatorianas, nos dio muchísima pereza viajar a destinos tan alejados de la carretera panamericana, que suponían tener que emplear muchas horas en ir y volver.

 

            Finalmente, no visitamos la selva amazónica desde ningún país, así que ese es uno de los grandes atractivos que nos quedan pendientes para nuestro próximo viaje a Sudamérica.

Cusco (Perú)

            -Islas Galápagos. Descartadas exclusivamente por motivos económicos (aunque luego vimos ofertas en torno a los 700€ una semana, que podrían haber hecho viable el esfuerzo).

 

 

            Colombia:

 

            -San Agustín y Terradento: Por las dificultades de comunicación (viajes muy largos y tortuosos).

 

            -Santa Marta y la Ciudad Perdida: Porque acabamos bastante hartos de las carreteras y los transportes del país.

 

 

            Panamá:

 

            -Bocas del Toro. Al llegar a Centroamérica y constatar el tiempo de viaje que nos quedaba, nos entró una especie de histeria consistente en creer que no íbamos a ser capaces de llegar a México en el tiempo previsto, así que nos invadió el ansia por acelerar el ritmo y prescindir de algunas visitas. Este fue el caso de Bocas del Toro, que también nos queda pendiente para una próxima vez. Hoy, es de los pocos lugares que nos arrepentimos de no haber ido.

 

 

            Costa Rica:

 

            -Tortuguero: Por quedarnos fuera de ruta y porque la puesta de huevos de las tortugas, francamente, nos trae sin cuidado.

 

            -Volcán Arenal: Exclusivamente por quedarnos fuera de la ruta.

 

 

            Nicaragua:

 

            -Lago Nicaragua y la isla Ometope: Por quedarnos también fuera de ruta (luego nos arrepentimos un montón, dado que

perdimos días en lugares mucho menos interesantes).

 

 

            Honduras:

 

            -Ruinas de Copán: Por quedarnos fuera de ruta.

                            Playas en los alrededores de Paraty (Brasil)

 

            Guatemala:

 

            -Lago Atitlán: Por no poder dedicarle el tiempo suficiente a un lugar donde las comunicaciones no son fáciles.

 

            -Tikal: Nos dio auténtica pena tener que prescindir de la visita de estas magníficas ruinas enclavadas en territorio semiselvático, pero quedaba lejos de nuestro recorrido y como ya he dicho, las comunicaciones en Guatemala (por su complicada orografía, las carreteras y por los propios medios de transportes) no son fáciles.

 

 

            México:

 

            -Cualquier territorio por encima de su capital: Por motivos de itinerario (y es una pena, porque hay lindas ciudades coloniales en esas latitudes).

 

            -Cancún: Si estuvimos en su aeropuerto, desde donde tomamos el vuelo de vuelta, pero prescindimos de la visita de la ciudad, debido a las recomendaciones de quienes la han transitado y de las guías.

 

            En realidad, nuestro itinerario sin habérnoslo propuesto de principio, estuvo bastante ligado a la carretera panamericana (llamada interamericana en muchos lugares de Centroamérica), que permitiría ir desde Chile hasta Alaska sin bajarse de un coche, sino fuera por los 400 kilómetros que suponen el maldito Tapón del Darien, en Panamá, del que hablaré largo y tendido en este relato.

 

            Día 1.- Valladolid-Madrid-Río de Janeiro.

            Días 2 al 5.- Río de Janeiro.

            Días 6 y 7.- Paraty

            Día 8.- Playas e Islas próximas a Paraty.

            Día 9.- Sao Paolo

            Día 10.- Foz de Iguazú (Cataratas desde el lado brasileño) y Puerto Iguazú.

            Día 11.- Ciudad del Este

          

  Día 12.- Cataratas desde el lado argentino.

            Día 13.- Camino de Buenos Aires.

            Días 14 a 17.- Buenos Aires.

            Día 18 y 19.- Colonia de Sacramento.

            Día 20.- Montevideo.

            Día 21.- Montevideo-Buenos Aires- El Clalafate (vía aérea).

            Día 22.- Perito Moreno

            Día 23 y 24.- Puerto Natales.

            Día 25 y 26.- Parque Nacional de Torres del Paine

            Día 27.- El Calafate

            Día 28.- El Calafate-Río Gallegos-Comodoro Rivadavia (por carretera).

            Días 29 y 30.- Bariloche.

            Día 31.- Puerto Montt                            Potosí (Bolivia)

            Día 32.- Chiloé (Castro).

            Día 33.- Villarrica

            Día 34.- Pucón

            Día 35.- Santiago

            Día 36.- Cajón del Maipú

            Día 37.- Valparaíso

            Día 38.- Santiago

            Día 39.- San Pedro de Atacama

            Día 40.- El Valle de la Luna (desierto)

          

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