Grandes descubrimientos gastronómicos y bebidas: 1.- El ceviche (exquisito marinado de pescados y/o mariscos en jugo de lima y con especias). Pueden ser pescados de agua dulce o agua salada, indistintamente. Dentro de los deliciosos pescados de agua dulce que se comen en el continente, no puedo olvidarme de la trucha y del pejerrey, cocinados de diferentes formas, siempre exquisitas. 2.- La caipirinha (y sus versiones caipiroska y caipirísima, con vodka y ron, respectivamente) 3.- Las diferentes salsas (decenas de ellas y todas buenas) que se elaboran con ají o chiles a lo largo y ancho de Sudamérica y Centroamérica. 4.- La riquísima carne argentina. 5.- El sabor de la fruta tropical en sus países de origen (piña, mango, papaya…), que nada tiene que ver con la que nos venden aquí. San Carlos de Bariloche (Argentina)6.- Las empanadas argentinas. De queso y cebolla, de bonito y tomate, de queso y tomate, de pollo… Excepcionales y muy recomendables para el desayuno o a cualquier hora como tentempié (especialmente buenas son las del supermercado La Anónima de El Calafate) 7.- La cerveza Toña de Nicaragua, que fue la mejor que consumimos a lo largo del camino (y mira que tomamos buenas cervezas, sobre todo en México). No está tampoco mal la Victoria, de ese mismo país. 8.- La comida mexicana en México (bien distinta de la que aquí en España nos venden como tal). 9.- El rocoto (una hortaliza, especie de mezcla de tomate y pimiento rojo, que resulta exquisito relleno de carnes y otras viandas). 10.- La quinua (rico cereal que da vida a las sopas en Bolivia y que se cultiva entre los 2.000 y 4.000 metros de altitud. Dicen que es mucho más nutritivo que el arroz. Y aunque sería la 11, no me puedo evitar referirme a la cebolla criolla, con exquisito y suave sabor. ESTUVIMOS ENCANTADOS CON… -La decisión de alquilar un apartamento para nuestra estancia en Río de Janeiro. -Las numerosas opciones que existen para comer en Sao Paolo -La eficiencia brasileña en la organización del recinto de las Cataratas de Iguazú o del metro de Sao Paolo. Otros metros muy eficientes son el de Buenos Aires, Santiago de Chile, México DF y Medellín. -Las facilidades para cruzar las fronteras de forma ágil con trato adecuado y educado que ofrecen Argentina, Uruguay (salvo por vía aeroportuaria, donde son paranoicos), Paraguay, Bolivia, Ecuador, Colombia, Guatemala y México. Parque Nacional de las Torres del Paine (Chile)-El sistema de cuadras (manzanas) para dar indicaciones sobre las direcciones o cualquier sitio que estemos buscando. La numeración de las mismas, como si fueran plantas de hotel (es decir: La cuadra uno empieza en el cien, la dos en el doscientos, la tres en el trescientos… independientemente de cuantos sean sus números) también supone una ayuda extraordinaria. -La policía (turística o no) de absolutamente todos los países que visitamos. El trato con ellos fue siempre amable, cordial y muy servicial. -Que en Argentina en casi todos los colectivos te den café, agua y zumo y en muchos hasta comidas completas (incluidos en el precio del billete). -Asistir a un concierto de Los Estelares en Buenos Aires (un auténtico descubrimiento). -Vivir la victoria electoral del P.S.O.E. en tierras chilenas (concretamente en Chiloé). -Los cuatro mejores alojamientos que disfrutamos en el viaje (el apartamento de Río y los hoteles de Cuenca, Arequipa y Playa del Carmen) -Todas las oficinas de turismo del continente, con la excepción de Lima. -El español de Sudamérica y Centroamérica. Bien hablado, excelentemente construido, rico en vocabulario y ausente de palabrotas y tacos. ¡¡Eso es cuidar el idioma y no lo de España!!. -Los lindos acentos de los argentinos, los colombianos y los mexicanos (no nos gustaron mucho, por el contrario los de Chile, Bolivia y Paraguay). -No tener absolutamente ningún problema de seguridad en 131 días y en 16 países. -El transmilenio de Lima, uno de los sistemas más eficientes de transporte que haya visto. Río de Janeiro (Brasil)-La empresa de autobuses Magdalena, de Colombia, sin lugar a dudas la mejor de todo el continente (detrás irían casi todas las argentinas). -La conquista del campeonato liguero por el Real Madrid durante nuestra estancia en Cartagena de Indias. -La permanencia del Real Valladolid en primera división, que se confirmó durante nuestra estancia en León (Nicaragua). -La ropa tan barata que se puede comprar en Ciudad de Panamá.
-Que en Nicaragua ofrezcan fuentes de agua fría gratis en numerosos lugares (y es que el país es bien caluroso). -La más eficiente infraestructura turística de todo el continente, que no es otra que la Ciudad de Antigua, donde incluso te ponen un policía para ti solo con el fin de acompañarte hasta el inseguro cerro. -El muy razonable precio de las ruinas (las más enteras del continente) en México, país que es sin dudarlo, el que mejor trata a los turistas. -La numerosa, variada y barata oferta gastronómica en México DF. -Recorrer la mayoría del continente sin encontrarnos apenas grupos organizados de turistas (tampoco vimos muchos viajeros individuales). ACABAMOS HARTOS DE… -Que en muchos lugares de Brasil al pagar con tarjeta de crédito no te den resguardo. -La relación calidad-precio de los colectivos en Brasil -Los conductores de autobús de todo el continente, con la excepción de los de Argentina y México. Parece ser que los cursillos de atención al cliente no han llegado todavía a la mayor parte de América Latina (más información en el capítulo de transportes). -Los formularios o cartas andinas que hay que rellenar en la mayoría de los países de Sudamérica y México y que tienes que llevar dentro del pasaporte durante toda tu estancia. El objetivo es que los pierdas, para que así puedan cobrarte una multa a la salida. Argentina, Colombia y casi todo Centroamérica, afortunadamente, no los utilizan. Cataratas de Iguazú, en Puerto Iguazú (Argentina)-Los funcionarios del aeropuerto de Montevideo, que llevan hasta el extremo (ni que este país fuera el primer objetivo terrorista mundial) las normas de seguridad y te olvidan a dejar allí hasta un simple e inofensivo paquete de galletas. -La meticulosidad que existe en las aduanas de Chile o de Panamá, donde los registros son bastante molestos e indiscriminados. -Los poquísimos alojamientos nefastos que sufrimos (en Colonia de Sacramento, Villarrica y la primera noche del Tour por el Salar de Uyuni). -Las carreteras de Colombia, Ecuador y Guatemala. -La altitud en Bolivia y en Perú -Ccierto indigenismo de base cultural poco sólida (minoritario, pero algo agresivo) en Bolivia y el sur de Perú. -La forma que tiene de tratar al turismo del gobierno peruano, cuyo único objetivo (y no se molestan ni en esconderlo) es desplumar a los viajeros impunemente. El gobierno chileno tampoco nos dejo muy contentos -Todos los vendedores de Cuzco -La agencia Colque, con la que contratamos el tour por el Salar de Uyuni -El maldito tapón del Darien, que nos tuvo retenidos en Cartagena de Indias más tiempo del deseado. -El maldito “llamadas, llamadas, llamadas…” que vocean constantemente en Perú y Colombia los que ofrecen llamadas de móviles en la calle. -El bullicio y la basura de San Salvador, indudablemente la ciudad más sucia de todo el continente. -Los países dolarizados (si bien es verdad, que gracias a la debilidad del dólar nos salieron bastante baratos). -Que en Costa Rica te cobren bien cara la visita del Volcán Poás, cuando saben que la niebla cubre su cráter casi siempre y lo hace no visible. -La pesadez de los comisionistas que operan en Managua. -Los “chicken bus” de Guatemala -Que en La Libertad (El Salvador) nos vendieran seis latas de cerveza a mitad de precio y una vez que las habíamos bebido, descubrimos que estaban caducadas. Como veis, no nos hemos muerto, ni nos entro cirrosis (por el momento) -Los hoteles que se alquilan por horas en Guate. Montevideo (Uruguay)-La lluvia en general, que nos persiguió a lo largo de todo Ecuador, parte de Colombia y casi México al completo. -Los numerosos pedigüeños de Chichicastenango (Guatemala) -Que en algunos hoteles de México pretendan cobrarte cifras algo elevadas por guardarte el equipaje, después de haber dormido algunas noches en ellos. -Las abultadas diferencias de tarifa entre los autobuses de primera clase y los de segunda en México. -El asfaltado y lo sistema de drenaje de las calles de Mérida (México), que hacen que cuando lleva se conviertan en auténticas pistas de patinaje. -Tener que manejar tantas monedas distintas a lo largo del viaje. -Tanto cambiar el reloj de hora (empezamos con tres horas de desfase en Brasil y llegamos a tener hasta ocho en Costa Rica, Nicaragua, Honduras, El Salvador y Guatemala). -La masificación de hordas de turista que hay en las ruinas de Chichen Itza y Tulum y de que no dejen subir a la pirámide de las primeras, porque al parecer una gorda gringa se cayó. -Tener que recorrer media Europa y tardar tantas horas para volver a casa
DE PASEO POR LAS AMÉRICAS
Sí. Digo de paseo, porque ese es el verbo que utilizan en Sudamérica para referirse a viajar. Así nos lo dicen Flor y Flopa por correo electrónico: “Sigan ustedes paseando”. O así nos lo preguntó un simpático cartagenero de Indias: “¿Ustedes, qué hacen por acá?: ¿Paseando, aventurando, trabajando…?”El objetivo de este apartado es referirme a la penetración del turismo en los diferentes lugares y al tipo de viajes que estaban haciendo. Cierto es que viajamos entre primeros de febrero y mediados de junio, época que no coincide con las vacaciones de los europeos y norteamericanos, pero me esperaba encontrar a muchos más viajeros y turistas de los que vimos y desde luego, a más viajeros independientes en viajes largos, de los que encontramos. Cuenca (Ecuador)Encontramos algunos españoles –muy pocos-, que estaban realizando viajes de vacaciones: Un matrimonio vasco en Torres del Paine, una pareja que estudia en una de las Universidades de Santiago de Chile y usa los periodos de vacaciones para conocer el continente y al ya mencionado Pau, en Puno. No hallamos a ni uno solo que estuviera haciendo un viaje de las mismas características que el nuestro. En España no hay costumbre ni mentalidad para llevar a cabo este tipo de proyectos. En Inglaterra y otros países es tradición que después de terminar los estudios universitarios, los jóvenes se embarquen en viajes largos para conocer mundo, antes de iniciar su carrera profesional. |





