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Sudamérica y Centroamérica/57


            El viaje transcurre sin incidencias y dormimos bastante, porque hemos entretenido el tiempo tomando algunas cervezas Sol e Indio. También están ricas la Corona –que en España se llama Coronita, para no ofender al Rey- y la Tecate. Pasamos por San Cristóbal de las Casas, donde suben bastantes guiris. La carretera tiene muchas curvas y el bonito paisaje, nos va recordando cada vez más, a la llegada a Cartagena de Indias, ya hace más de un mes atrás.

 

 

PALENQUE

           

            Rápidamente encontramos alojamiento, en el hostal Los Ángeles, en la calle Juárez. Se trata de una habitación con baño y sin

televisión –con ella, se sube a casi el doble-, bastante nueva y bien acondicionada, que nos sale por 100 pesos.

 

            Palenque es pequeño y muy feo, pero al menos la plaza principal, está hoy muy animada y poblada de la juventud local, atenta a los conciertos de bandas que no suenan mal, que allí se desarrollan.

 

            A las seis y media empieza el diluvio universal, lo que nos da los suficientes argumentos para ir al cíber. Los precios con Air Europa no bajan y cuando vamos a reservar con LTU, nos encontramos con una sorpresita, tipo Avianca: No deja reservar por internet a través de buscadores, desde hace tan solo unos pocos días. Vamos a la página web de la compañía, pero está no vende el itinerario completo Cancún-Duseldorf-Madrid, sino que lo hace por tramos y es mucho más caro, que lo que promete Terminal A

                                                                                                                                                                      Ruinas de Palenque (México)

            Decidimos que no saldremos de este ciber sin los boletos de vuelta y tras más de dos horas haciendo posibles combinaciones, permutaciones y variaciones, decidimos que daremos media vuelta al mundo para volver a España, pero al menos no nos gastaremos una fortuna. Volaremos el sábado 14 desde Cancún a Frankfurt con Cóndor y el 15 desde ahí a Milán con Lufthansa (en la misma reserva), para el 16 de madrugada, enlazar con Madrid, a través de la compañía Easyjet. Así conseguimos, que la cosa nos salga por poco más de 500 euros cada uno. Ya tenemos por fin billetes de vuelta, pero ahora me entra un bajón, porque me da penita marcharme de este continente, que para nosotros es ya, como nuestra segunda casa.

 

           

RUINAS DE PALENQUE Y PARQUE NACIONAL

             

            Aunque hay autobús hasta las ruinas (10 pesos), para gastar el día entero decidimos ir andnado  hasta las mismas y al Parque nacional. Son ocho kilómetros y tardamos un poco menos de hora y media, primero por un andador muy bien acondicionado y después por la carretera. Es un poco rompepiernas, con constantes subidas y bajadas. A los 5 kilómetros se llega a la entrada del Parque Nacional y se paga 20 pesos de entrada.

 

Luego llegas al Museo y puedes pagar aquí el boleto de ingreso de las ruinas (48 pesos) o subir los tres kilómetros que faltan hasta la entrada y abonar la entrada allí. Lo mejor –indistintamente- es entrar por un sitio y salir por el otro (en forma de círculo). La cuesta hasta las ruinas es bastante empinada. A la puerta, hay más vendedores que turistas.

 

Las ruinas mayas de Palenque son tan increíb

les –para nosotros, las más bonitas de todo México, por los restos en sí y por el entorno-, como el calor y la humedad que hace, que nos tienen completamente asfixiados y deshidratados. Menos mal –nos lo ha dicho uno de los vigilantes, al que hemos preguntado-, que el agua de los riachuelos es potable (por eso no dejamos bañarse a la gente, -señala-), así que llenamos en uno de ellos, nuestras vacías botellas.

 

            Están constituidas por una serie de templos, bastante bien conservados y a los que se puede subir (y lo hace, hasta un viejecillo con cachaba): Entre ellos, el Templo de las Inscripciones, el Templo del Bello Relieve, el Templo de la Cruz Foliada, el del Sol y el de la Cruz y el Palacio.

 Ruinas de Palenque (México)

No solo son las ruinas, sino que el entorno es precioso, sobre todo según vas volviendo por el interior hasta el Museo, donde hay ruinas menores y una hermosa cascada, que es un Iguazú en miniatura. Hay decenas de iguanas y nos encontramos con una señora, que asegura que le encanta platicar con ellas. La vuelta se hace algo calurosa, pero no hay nada que no pueda arreglar una botella de coca cola de litro y medio, que compramos a medio camino en una tienda y engullimos en menos de cinco minutos

 

             Palenque está hoy también muy animado y hay varias actividades para los niños, en la plaza principal, que junto a la estatua de una cabeza maya y la iglesia de santo Domingo, constituyen las únicas atracciones turísticas de este lugar.

 

            Compramos los billetes a Villahermosa para mañana (50 pesos) y nos vamos al cíber de ayer, porque ya casi dejamos cerrado, el itinerario para volar a Bangkok, por menos de 500 euros. Hay una buena oferta haciendo escala en Qatar, pero como tenemos visado de Israel en el pasaporte, es posible que nos puedan plantear problemas, aunque sea en tránsito, así que optamos por volar desde Milán a El Cairo y de El Cairo a Bangkok con Egypt Air, el día 27 de junio. El 26 por la tarde, iremos desde Madrid a Milán, de nuevo  con Easyjet.

 

            Esto supone, que en unas dos semanas, vamos a hacer más de 25.000 kilómetros y que pasaremos 10 días en España, que al

menos nos darán, para saludar a la familia, a los amigos y corrernos alguna que otra juerga.

                                                       Ruinas de Palenque (México)

           

VILLAHERMOSA

 

            La verdad es, que no sabemos muy bien porque vamos a viajar a este lugar, porque ni viene en nuestra guía, ni habíamos tenido antes referencia de él, salvo a través de un circuito organizado, que habíamos visto en internet y que nos había servido para hacernos una composición de lugar, de lo que hay que ver en el país.

 

            Empezamos la mañana con problemas. El de la recepción del hotel, nos había asegurado ayer, que nos guardarían hoy los bultos sin cargo, pero hoy hay otro que nos quiere cobrar 100 pesos, amparándose en el gerente. Así que nos vamos con los bultos a Villahermosa. Tardamos dos horas y media y yo las paso durmiendo.

 

            Al llegar, compramos los boletos de vuelta al mismo precio, a la compañía Auto Cardesa, que se queda con nuestras mochilas, hasta la salida del bus. Hace mucho bochorno –para variar- y el camino al centro es largo. Villahermosa nos resulta algo decepcionante y encima, la oficina de Turismo está en el extrarradio, así que tenemos que verla preguntando y encontrando los atractivos turísticos por casualidad, después de dar mil vueltas.

 

            La plaza de Armas, tiene un diseño caótico. A un lado está el bello ayuntamiento y al otro una iglesia. Luego esparcidos sin criterio, un puente y arcos en todo el medio. Desde aquí y hasta la Catedral hay un buen trecho, en el que encontramos algunas casas bonitas. Pero desde luego Villahermosa, no hace honor a su nombre.

 

            Eso sí, el centro peatonal está animadísimo, pero como es domingo, después de comer todo decae. Caigo en la cuenta, de que dentro de tres domingos se jugará la final de la Euro y nosotros ya estaremos en Bangkok: “La putada es –le digo a mi chico-, que nos va a tocar ver a España en la final, a las dos menos cuarto de la mañana”. ¡Toda una premonición!.

 

 

           Compramos comida en el supermercado, además de diferentes salsas enlatadas. Todas están deliciosas y tienen un toque picante, que puede ser más suave o más intenso. Damos la última vuelta por la zona peatonal y retornamos a la terminal, donde nos espera Fitipaldi, que aunque para cuarto de hora a cambiar una rueda y echar gasolina con una goma y un cubo, consigue hacer el trayecto en diez minutos menos que a la ida, trayecto en el que no habíamos parado nada. La verdad es que hemos hecho este viaje, muertitos de miedo

 

            Compramos los billetes a Mérida (342 pesos) en la empresa ADO, para esa misma noche y matamos el resto de la tarde en la plaza, donde de nuevo celebran fiesta. Hay muchas parejitas jóvenes y algunos turistas. Se ve el tiempo que cada uno llevamos viajando, en las tallas del pantalón que nos sobran. Es el primer día en varias semanas, que no entramos en internet. Menos mal, porque el tema de los boletos de vuelta, nos estaba desquiciando.

 

              Bajamos hasta la terminal y tomamos el bus a Mérida. ¿Por qué nos gustará ir siempre en la parte izquierda del vehículo y cada vez que podemos, elegimos los asientos 17 y 18?. Pura manía, no hay otra razón.

 

            Hay algunos extranjeros en el bus y la noche resulta movidita, porque el aire acondicionado debe estar mal y nos caen gotas de agua fría sobre la cabeza. Empiezo a entender, lo que tenían que sufrir los de la tortura del goteo. Tras siete horas y media, llegamos a Mérida a las cinco y veinticinco y a las seis, desde al lado de la misma terminal, tomamos un bus para las ruinas de Uxmal (41 pesos), que nos deja en ellas en hora y cuarto. Me duermo, a pesar del jaleo que hay.             Villahermosa (México)

 

 

RUINAS DE UXMAL Y CAMPECHE

 

            Visitar las ruinas, es más caro en Yucatán que en el resto de México, aunque los precios siguen siendo, medianamente razonables. Éstas en concreto, cuestan 98 pesos. Hemos llegado antes de que abran, así que tenemos que esperar. Mientras vemos como llegan los trabajadores, charlamos con Francisco, un simpático corista mexicano, que gracias al coro ha tenido la oportunidad, de conocer Guatemala y Honduras. Nos comenta la belleza de Tikal, las ruinas que están en medio de la selva y que nosotros no hemos podido ver, por hallarse demasiado lejos de la Panamericana.

 

            Las ruinas de Uxmal están bastante bien, sobre todo la Pirámide del Adivino y el Palacio del Gobernador, de una enorme extensión. Dan para una visita de unas dos horas y al haber llegado tan temprano, conseguimos verlas en soledad, mucho antes de que vengan los grupos. Aunque ni siquiera entonces, están masificadas, como si ocurre con Chichen Itza y Tulum. Otras muestras importantes de este yacimiento arqueológico, son el Juego de Pelota, el Cuadrángulo de las Monjas, la Casa de las Tortugas y la Plataforma de los Jaguares.

 

            Recogemos el equipaje de la consigna y salimos a mitad de la carretera, para continuar  en bus hasta Campeche (55 pesos). Nada más llegar, compramos los boletos de vuelta para Mérida y así dejamos el equipaje en la oficina de la compañía. La idea de venir hasta aquí, ha sido improvisada, después de que nos lo recomendara esta mañana el corista. Así que hemos hecho un poco el cateto, porque ya habíamos pasado por este lugar en el bus de anoche, con lo que hubiera sido más corto, parar aquí primero y luego continuar a Uxmal.

 

Campeche es una ciudad histórica fortificada, famosa por ser una de las pocas ciudades amuralladas de América y la única

en México. Conserva en buen estado parte de sus fortificaciones, por lo que fue declarada Patrimonio Cultural de la Humanidad en 1999

 

            En torno a la plaza, están alineados los edificios que daban legitimidad a los poderes del conquistador: una parroquia con la advocación de Nuestra Señora de la Purísima Concepción (actual Catedral), el Astillero, la Aduana, la Audiencia y las casa de los conquistadores más importantes. Además, hay también bastante arquitectura militar, con varios baluartes, un fuerte, la Puerta del Mar y la de Tierra. Y como no, muchas muestras de arquitectura religiosa, encabezadas por la ya mencionada Catedral de Nuestra Señora de la Purísima Concepción y numerosos templos. Tampoco es nada desdeñable la numerosa arquitectura civil, con la plaza de Armas, la Alameda, el antiguo Hospital de Lazareto, el polvorín, la plazuela de san Francisco… ¡Una maravilla de ciudad!.                                                                                                  Ruinas de Uxmal (México)

 

 

MÉRIDA

 

            Volvemos a Mérida, a la que ya llegamos bastante tarde, así que tomamos una habitación doble con baño, aunque algo desgastada, en un alojamiento de enfrente, llamado hotel Familiar –calle 69-, por 120 pesos. No tiene televisión, por lo que se dificulta poder ver mañana, el primer partido de España en la Euro, frente al combinado de Rusia.

 

Es Mérida ha caído una espectacular tormenta y las alcantarillas no tragan. El asfaltado es muy malo, lo que hace que patinemos constantemente. Nosotros no caemos, pero sí dos personas, al resbalar en un paso de cebra. Visto el panorama, nos recogemos en la habitación. Mañana nos quedaremos aquí el día entero y así podremos descansar.

 

            Nos levantamos tarde. Vamos a preguntar a la oficina de Turismo, que está en la misma terminal, si en el mismo día es factible hacer Chichen Itza, pasar por Valladolid –nos hace ilusión ver esta ciudad, a pesar de que sabemos que no tiene nada- y terminar en playa del Carmen. El amable empleado, nos dice que si y tras charlar con él un rato largo, nos acaba preguntando si somos vegetarianos, porque nos ve muy delgados.

 

            Buscamos, pero no conseguimos encontrar ningún lugar, donde estén poniendo el partido de España, que aquí ha comenzado a las 11 de la mañana. Así que mientras los de Luis golean a los rusos, nosotros nos entretenemos visitando iglesias de segundo orden. Vagamos por la Plaza Grande o Zócalo y vemos la Catedral de San Ildefonso, el Palacio de Gobierno, el Museo de Arte Contemporáneo Ateneo de Yucatán –por fuera-, la Casa de Montejo, la iglesia de Santa Lucía y el animado Mercado Municipal. La verdad es que esperábamos algo más de esta ciudad, que en su almendra central es de casas bajas. Es bulliciosa, pero no llega a la categoría de caótica.

 

            Comemos divinamente, dado que en un supermercado cercano al Mercado, tienen comida preparada, que consumimos en el momento en la terraza. Luego se pone a llover. El proceso es el mismo todos los días: Las primeras horas de la mañana está despejado, luego se nubla, se vuelve a despejar brevemente y

finalmente, se encapota con nubes negrísimas. Es solo entonces, cuando comienza a diluviar.

 

            Así que nos vamos al cíber, donde primero nos alegramos al conocer la victoria de España por 4-1 y después nos sentimos molestos, al leer un correo electrónico de Terminal A, buscador con el que hemos comprado los billetes de retorno a Europa y de ida hacia Asia. Se ve que como son  casi 2.000 euros de gasto, desconfían y nos exigen, para poder confirmar y emitir los boletos en las mismas condiciones y precio, que en menos de 24 horas les mandemos un fax –que tenemos que pagar nosotros, claro, aunque solo son 20 pesos-, con fotocopia del DNI o pasaporte y de la tarjeta de crédito.

 Mérida (México)

Lo mandamos, pero también a la vez, un correo electrónico en el que mostramos nuestro malestar. Deben ser ellos y no nosotros, los que garanticen que los pagos sean seguros. ¿Qué hubiera ocurrido si en vez de estar aquí, nos hubiéramos ido cinco días a la selva y no hubiéramos podido entrar en internet?. ¿Habríamos perdido los vuelos?. ¿Y si somos ladrones, que además de la tarjeta de céedito, hemos robado el pasaporte? Y luego está la incertidumbre, porque estamos a martes y aún no sabemos con plena certeza, si vamos a poder volar el sábado, porque el fax de este cíber no da reporter, a pesar de que el empleado que lo ha mandado y dice que esta OK.

 

También tenemos noticias de familiares y amigos. Desde Palenque, mandamos el mismo mensaje a todos, anunciando el día que retornamos. Pedíamos que alguien nos fuera a buscar a la llegada y sugeríamos que también nos invitara a comer. Ahora tenemos un problema, porque todos quieren recogernos y darnos de almorzar. ¡Lo que hace estar, cuatro meses y medio fuera!.


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