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Sudamérica y Centroamérica/56



             En el centro, no nos cuesta nada encontrar un hotel económico (110 pesos). Se trata del hotel Nacional –calle 4ª Poniente, nº 905-. Detrás de una bonita y cuidada fachada, se esconden unas habitaciones con baño recién renovadas, aunque pequeñas y algo espartanas, porque todo el mobiliario –incluido el somier de la cama-, es de piedra. El dueño es algo estúpido y no nos quiere aceptar un billete, porque tiene una pequeña rajadura.

 

            En el Zócalo, la oficina de Turismo si está abierta. Preguntamos sobre como ir a Cholula. Está a siete kilómetros ay que tomar un autobús (6 pesos), desde la estación del mismo nombre. La entrada a la pirámide es barata (solo cuesta 39 pesos) 

           

 

           Luego nos tomamos unas cervezas y comemos a base de guacamole y tacos, en uno de los restaurantes recomendados por la Lonely. ¡Tanta fama y resulta, que los tacos cuestan casi el doble, que los de las calles adyacentes de la plaza de la Constitución, en la capital, que son cantinas con menos pretensiones. De postre, compramos en una tienda, una enorme bolsa de patatas fritas caseras, y nos la rocían de una rica salsa roja, que sabe a chiles y a limón. ¡Qué vicio!. En México, se come divinamente y eso que a mi no me gusta, la comida de los restaurantes mexicanos de España.

 

            Nos vamos a ver la ciudad, que nos gusta, bastante más de lo que habíamos imaginado, con decenas de iglesias y calles coloniales, de bonitas casas, además de la plaza del Zócalo, un puente algo alejado y la animada calle peatonal, llena de vendedores de globos y otros objetos varios, que aumentan, a medida que avanza la tarde.

 

 Puebla de Zaragoza –que así se llama de forma completa este lugar-, es conocida también como el Relicario de América. Su centro histórico, es Patrimonio de la Humanidad desde 1987. En este conjunto de monumentos, se encuentran numerosas construcciones religiosas y civiles de estilo barroco y neoclásico. Entre las más notables está la Catedral, la Capilla del Rosario -que se encuentra en el Templo de Santo Domingo-; el antiguo Palacio del Ayuntamiento, la Casa de los Muñecos, el Templo de la Compañía, el Edificio Carolino, la Casa del Alfeñique y numerosos templos católicos.

 Puebla (México)

            Más tarde en el ciber, se nos abre una posibilidad, para poder volar el día 15 a Madrid, vía Dusseldorf, con la aerolínea LTU, desde Cancún. Cuesta un poco menos de 500 euros. Esperaremos uno o dos días y si no encontramos nada mejor –fundamentalmente Air Europa, de forma directa, reservaremos los vuelos.  Cenamos a base de las especialidades locales, cemitas y molotes. Muy ricas

 

            Ayer en la terminal, nos dijeron que no hay bus a Oaxaca, hasta las 12 de la mañana, pero a nosotros no nos causa ningún inconveniente, porque así, podemos ir a ver la pirámide de Cholula. Se trata de uno de los asentamientos más antiguos de México. La construcción más importante de la zona arqueológica es el Templo de Tláloc, basamento piramidal construido en distintas fases, dedicado a esa divinidad prehispánica y cuyo culto, fue uno de los más importantes en toda el área mesoamericana. Es la pirámide más voluminosa del mundo.

 

 

OAXACA

 

            Tomamos el autobús para Oaxaca, que tarda cuatro horas y media, aunque llega cuarto de hora antes. Es caro (224 pesos) y no tiene baño. La terminal de Autobuses Unidos –que así se llama la compañía que nos ha traído-, esta lejos, así que precisamos tomar un colectivo hasta el centro (4,50 pesos).

 

            Tenemos grandes dificultades para encontrar alojamiento, dado que no bajan de 350 pesos y la mayoría no son gran cosa. ¡No

sé que se habrán creído en esta ciudad, que tiene los alojamientos más caros del país, incluida la turística Playa del Carmen!. En una hora y pico, miramos unos 15 sitios. Al final, recalamos en el hotel San Fidel –avenida Independencia, nº 404-. Su propietario es muy amable. Por 200 pesos, nos dan una habitación bastante luminosa, con el baño compartido, pero muy nuevo. Es algo básica, pero bien cuidada.

                                                                         Oaxaca (México)

            Lo primero que hacemos, es ir a la oficina de Turismo, a conocer como podemos llegar a las ruinas de Monte Albán y las de Mitla, que pretendemos visitar desde aquí, en excursión de medio día, mañana y pasado. También queremos saber, si hay buses desde este lugar, hasta Villahermosa. Parece que si y que tardan unas 12 horas. Veremos a ver si podemos viajar por la noche, a este destino o solo hay servicios por el día.

 

            Comenzamos a patear la ciudad. Los maestros tienen el centro tomado con tiendas de campaña, con motivo de reivindicaciones laborales, que seguro que son muy razonables, porque nadie sale a la calle de esa forma, sin un motivo justificado. Pero afean bastante, el bonito marco donde se ubican las casas e iglesias históricas (supongo que también es su intención).

 

            Esto es un hecho puntual, pero lo que no tiene justificación –al igual que en San Cristóbal de las Casas–, es que haya montados mercadillos delante de los monumentos, que afean la vista e impiden obtener buenas fotos. ¿No hay en ninguna de las dos ciudades sitios céntricos, donde el patrimonio no se vea tan afectado?.

 

Así se lo hacemos saber al Regidor de Turismo de la ciudad, que va acompañado del Jefe de Seguridad, con los que nos encontramos por casualidad, delante del imponente  templo de Santo Domingo. Son gente muy amable y muy receptiva a nuestras opiniones. Nos dan unos cuantos consejos para disfrutar de Oaxaca y sus alrededores, como por ejemplo, que probemos los chapulines (grillos), dentro un taco o las nieves -fundamentalmente la de leche quemada con tuna. Y finalmente el mezcal, para hacer la digestión. Seguimos solamente las dos últimas recomendaciones y evitamos los grillos. Se despiden, después de contar varios chistes de argentinos, que no pongo aquí por respeto, con un “Dios os bendiga”.

 

            Esta ciudad es preciosísima. Tiene iglesias memorables y calles –como la peatonal Macedonio Alcalá- y casas  preciosas. Llevamos casi una semana en el país y no dejamos de sorprendernos  cada día, con la maravillosa visita de turno. ¡Y las que nos quedan!.

 

Recorremos los principales lugares de interés: El Zócalo, la basílica de la Soledad, el Carmen Alto y el Carmen Bajo, la Catedral, las iglesias del Patrocinio, de la Sangre de Cristo, Guadalupe, la Compañía de Jesús, la Defensa, la Merced, san Agustín, san Felipe Neri, san Francisco, San José, el Templo de Santo Domingo –dicen los mexicanos, que el más bonito de todo América-, la plazuela la Bastida, el Jardín Sócrates… No nos extraña que haya tantas iglesias aquí porque a todas las horas hay misa y casi siempre. están llenas.

 

Hacemos las últimas fotos, en un bello atardecer. Luego terminamos como cada tarde, en el ciber de turno. Aún apuramos, a ver si mañana encontramos una buena oferta con Air Europa, sino y ya definitivamente, volaremos con LTU. Luego nos vamos al hotel y nada más entrar, cae una tormenta de mil demonios. Nos ha tocado una habitación bastante ruidosa.

 Oaxaca (México)

            Madrugamos un poco y dedicamos las primeras horas de la mañana, a ver los sitios que nos quedan –que ya no son muchos-. Luego vamos a la terminal, para saber del autobús a Villahermosa y resulta que no lo hay directo, teniendo que cambiar en Tuxla Gutiérrez.

 

 

RUINAS DE MONTE ALBÁN

 

            Nos vamos hasta la agencia que oferta el autobús para las ruinas de Monte Albán –no hay transporte público-, que es caro (38 pesos ida y vuelta), para los veinte minutos que tarda (si se conoce el camino, se puede ir andando). Llegamos y pagamos la entrada (48 pesos). Nuestra costumbre de tomar cerveza por la mañana, nos va a jugar hoy una mala pasada.

 

            Hemos comprado cuatro botellines fresquitos de cerveza Sol en el supermercado, para beberlos mientras soportamos el sol, en el recinto de las ruinas. Estamos degustando los dos primeros, cuando se acerca un trabajador –llamado Julio Lezama-, diciendo que tenemos que abandonar las ruinas, porque está prohibido beber cerveza. Alegamos que tampoco se puede comer y hay gente haciéndolo y que está prohibida la venta ambulante y ha habido vendedores molestándonos, pero no entra en razón.

 

            Entonces le decimos, que al menos nos devolverán el importe de la entrada –hemos entrado hace cuarto de hora- y nos contesta que tampoco, que volvamos mañana y paguemos de nuevo. Nos acusa casi de alcohólicos, por estar tomando una simple cerveza. Tras una conversación, que cada vez se va distendiendo más, porque nosotros hemos conservado la calma –y es que queremos ver las ruinas hoy-, accede a que nos vayamos y volvamos por la tarde, con la misma entrada.

 

  

          Lo que hacemos es salir, comer y volver a entrar y aunque nos pregunta, “¿ya estáis mejor?” –como si antes hubiéramos entrado borrachos-, no pone problemas. Eso sí, nos quiere registrar la bolsa, a ver si llevamos más cerveza y nos negamos. Como mucho, accedemos a dejarla en una especie de consigna, junto a otro funcionario. Nosotros somos todo sonrisas, vemos las ruinas durante un par de horas y a la salida, le comentamos de forma muy desafiante, que nos indique donde podemos poner una reclamación, llevándonos hasta administración, donde el Director de las ruinas, trata de disuadirnos de que lo hagamos por escrito, pero lo hacemos, en más de dos folios.

 

            Conseguimos tomar el microbús de vuelta a la carrera y al llegar a Oaxaca, nos vamos a la Gerencia de Turismo –máximo organismo de la zona, en materia turística-, donde volvemos a poner la reclamación, dado que nos tememos que el Director de Monte Albán, la haya tirado a la papelera. Nos tratan bastante bien y aseguran, que nos contestarán por escrito. No pedimos ningún tipo de indemnización, solamente, que el tal Julio Lezama, nos pida disculpas por escrito.

                                                                                                                                                               Ruinas de Monte Albán (México)

            Nunca nos respondieron. El pasado mes de diciembre, seis meses después del incidente, escribimos un mensaje en la web de Oaxaca, en la que nos quejábamos de ello. A los pocos días, nos contestó el Gerente de Turismo, pidiéndonos detalles de lo ocurrido y tras mandárselos, una semana más tarde, nos pidió disculpas a su manera y nos comunicó, que el trabajador Julio Lezama, finalizaba su contrato en agosto y no había sido renovado. ¿Gracias a nuestra reclamación?. Eso nunca lo sabremos, pero el tremendo abuso de autoridad de este funcionario, se merecía eso y más.

 

            ¿Y que decir de las ruinas de Monte Albán?. Bueno, pues que no están mal del todo, pero son de las más flojas de México. Aún así, mejores que todas las de Perú, si exceptuamos Machu Pichu.

 

            Una fuerte tormenta, nos fastidia el resto de la tarde, aunque aún nos da tiempo, a ver algunas iglesias menos importantes que nos faltaban. En internet, vemos que el vuelo de LTU ha subido unos 50 euros, así que decidimos esperar un día más, a ver que pasa.



RUINAS DE MITLA

 

            Nos vamos a la terminal y compramos los billetes a Tuxla, para el autobús de las ocho e la tarde (200 pesos). En México, hay terminales de primera clase y de segunda y estas últimas hacen honor a su nombre. La de aquí, en concreto, es un lodazal en su exterior y siniestra por dentro Afortunadamente, en el hotel que estamos, no nos han puesto ninguna pega para dejar el equipaje, sin cobrarnos nada.

           

             A Mitla (14 pesos) solo hay 44 kilómetros, pero se tarda hora y media, porque el autobús emplea muchísimo tiempo en salir de Oaxaca. Cuando llegamos, caminamos casi media hora, desde la parada a las ruinas. Por el camino, hay una iglesia muy bonita y un supuesto mercado de artesanía, que es bastante cutre. Las ruinas cuestan 35 pesos, pero conseguimos colarnos, por un lugar diferente a la entrada principal. No hay mucha gente, solo un grupo de sajones.

 

            La zona arqueológica comprende cinco conjuntos de arquitectura monumental: grupo del Norte; grupo de las Columnas; grupo del Adobe o del Calvario; grupo del Arroyo y

grupo del Sur. En los conjuntos del Norte, de las Columnas y del Arroyo, se ubican los edificios administrativos y palacios de personajes de alto rango. Realmente, lo famoso de estas ruinas –que nos decepcionan algo-, es el sistema de ornamentación constituido por las “grecas”. La vuelta a Oaxaca, se hace larga.

 

            Hay tours guiados, que desde Oaxaca visitan las ruinas de Mitla y otras menores, por 200 pesos. Pero para circuito organizado caro, el que habíamos visto días atrás, que incluye Teotihuacan y la Basílica de Guadalupe, por 450 pesos. ¡Cuesta cuatro veces más, que haciéndolo por libre!.

 

            Tras comer, por fin conseguimos ver por dentro el Templo de santo Domingo, porque los días de atrás, estaba cerrado. Es muy bonito. Nos vamos a internet, pero todavía no compramos el vuelo, dado que sigue al mismo precio que ayer. Si vemos, que también existe la posibilidad de volar a Bangkok con LTU desde Madrid, haciendo escala en Alemania. Es muy posible que salgamos para allá, el día 25 de junio.     Ruinas de Mitla (México)

 

Vamos al supermercado a comprar provisiones y la simpática embolsadora, ya entrada en años, al conocer que somos españoles, nos pregunta: “¿Y los andaluces son tan negros como yo?”. Recogemos las mochilas del hotel y tomamos el autobús a Tuxla Gutiérrez, como siempre, con un niño bastante alborotador y llorón dentro, aunque afortunadamente, lo bajan a las dos horas.

 

 

TUXLA GUTIÉRREZ

 

El autobús es realmente lamentable. No es de segunda, como nos lo han vendido, sino de séptima u octava clase. Está sucio y atrás huele a orines, porque la puerta del servicio va cerrada con candado y los pasajeros se han dedicado a mear en las últimas filas, sin que nadie se haya ocupado de limpiarlo hace semanas. Como cabe corresponder a un vehículo así, el conductor es maleducado y temerario en la conducción.

 

Tras diez horas de viaje, llegamos a Tuxla –capital del estado de Chiapas-, sin retraso. La terminal para ir a Villahermosa, está en la otra punta de la ciudad. Todavía es de noche, pero ya funcionan los autobuses urbanos, así que tomamos el número 123 hasta la terminal. De camino, vemos gran parte de la ciudad, que no parece muy interesante.

 

Los dos siguientes buses que van a Villahermosa están completos, así que cam

b

iamos los planes y sacamos billetes para Palenque (158 pesos), aunque tendremos que esperar tres horas, a que salga el autobús.

 

Menos mal, que hay un gran supermercado al lado. Nos avituallamos y compramos cerveza, pero como son las ocho menos

diez de la mañana, no nos la venden hasta las ocho, por motivos legales. Paradójicamente, hay un niño embolsando en nuestra caja, que según nos dice –porque le preguntamos-, tiene 11 años. Es muy despierto y trabaja a una velocidad increíble.

 

Nos surge el dilema moral: ¿Hay derecho a que un niño de 11 años esté explotado en un supermercado o, gracias a su trabajo está pudiendo sacar adelante a una familia que puede ser pobre y el día de mañana, quizás tenga oportunidades de ascender y labrarse un buen futuro en esta empresa?. Es difícil decantarse. La demagogia del primer mundo y la pseudo defensa de los derechos del menor, nos hace decantarnos  al principio por lo primero, pero la realidad de un país en vías de desarrollo –y México lo es-, nos termina de convencer, de que el pensamiento más correcto es el segundo. Además, muchos de nuestros padres trabajaron con esa edad y hoy no tienen ningún trauma.

                                                                                                       Oaxaca (México)


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