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Sudamérica y Centroamérica/55


Pero los problemas siguen con el del bulto gigantesco, que también ha tomado este minibús. Nuevo control militar y tres

cuartos de hora más perdidos. Luego el motor tiene problemas eléctricos y a una velocidad bastante reducida y cruzando los dedos, conseguimos llegar a San Cristóbal de las Casas. Son las ocho de la noche -una hora más que en Guatemala- y para el no muy largo recorrido que hemos hecho, han sido necesarias emplear once horas.

                                                      San Cristóbal de las Casas (México)

 

SAN CRISTOBAL DE LAS CASAS

 

            Nos quedamos en el primer hotel que encontramos, al salir de la terminal, que es el Cristóbal Colón, en la calle Insurgentes. Por 150 pesos, nos dan una aceptable habitación doble, con baño. Bajamos al cíber y constatamos con pavor, para rematar el día, que están caídos absolutamente todos los buscadores aéreos en internet y eso que probamos con más de diez. ¿Os ocurrió alguna vez?. ¿Aún nos quedará algo por pasar hoy?. Afortunadamente, no. Hacía tanto tiempo que no estaba tan contenta, de poder decir, buenas noches. Prometo al menos en este viaje, no volverme a interponer en el destino de ningún predicador


            Nos levantamos temprano y vamos a ver esta maravillosa ciudad. Ya tenemos claro sin embargo, que esta tarde nos marcharemos para Ciudad de México. Ya no podemos dilatar más el asunto, así que nos jugaremos todas nuestras cartas a hacer la vuelta desde Cancún. San Cristóbal de las Casas está lleno de preciosas iglesias, que son tan bonitas por fuera, como por dentro (unas más alegres, otras más recogidas). En una de ellas, una chica friega los suelos, con un niño colgando de la espalda.

 

            Vemos la Catedral, las iglesias de Santa Lucía, la Merced y San Cerrillo, los templos de San Francisco, El Carmen, La Caridad y Santo Domingo, el Zócalo, el Palacio Municipal, Na Bolom (Casa del Jaguar), el Mercado Municipal…

 

            La plaza principal disfruta de una armonía perfecta, solo levemente distorsionada por las algo pesadas vendedoras ambulantes de collares, telas o cinturones. En realidad –como ocurre en otros sitios de México-, la ciudad entera parece un mercadillo. Asientan puestos delante de las iglesias y de los monumentos -claro ejemplo son, los que ponen tapando parte de las bellísimas iglesias de la Caridad y Santo Domingo-, dificultando su visión, hacer fotografías  y el disfrute en general. ¡Deberían pasarse una temporada por Antigua, para aprender como se gestiona el patrimonio histórico, en aras del disfrute de los turistas y por qué no, de la rentabilidad económica razonable!.

 

  

          Compramos los billetes a Ciudad de México en una oficina en el centro, llamada Ticket Bus. En teoría es este, el único sitio donde se  sacan para todos los destinos y compañías, pero creo que hemos estado torpes, nos lo hemos creído y no hemos investigado un poco más. Nuestra penitencia, es que nos toca pagar un auténtico dineral, que asciende a 788 pesos por boleto –casi 50 euros-. Más adelante constataríamos, que los hay más baratos y se pueden sacar en las terminales, de algunas de las compañías.

 

            Luego y tras probar sin éxito, a ver si tienen tarifas baratas de Cancún a Madrid, en una agencia que nos han recomendado, vamos a recoger los bultos de la habitación, dado que son las doce. Pretendemos dejarlos en el hotel, hasta las siete y media que sale nuestro autobús, pero la egoísta y maleducada dueña, pretende cobrarnos 50 pesos, así que cargamos con ellos. Vamos a la terminal de enfrente, desde donde sale nuestro autobús, pero nos quieren cobrar 30 pesos a la hora, por custodiar nuestras dos mochilas.

  San Cristóbal de las Casas (México)

Según salimos, un taxista agresivo, intenta ofrecernos sus servicios vacilándonos, pensando que somos no hispanohablantes y no le vamos a entender y se lleva una contestación, que le baja los humos y que no se le olvidará en su vida. Finalmente, conseguimos dejar las mochilas por una propinilla, en una librería, como de costumbre.

 

            Vemos el resto de la ciudad y terminamos en el bonito mercado. Es muy coqueto y llama la atención sobre todo, la bella manera en la que tienen colocadas las frutas y verduras, bien en montañitas dentro de macetas –las redondeas- o formando auténticas obras de arte –por ejemplo, las zanahorias-. Pero hay vendedores muy susceptibles –a veces agresivos-, con el asunto de la toma de fotos y tenemos un par de agrias discusiones. Entendemos que alguien no quiera ser fotografiado, pero no que nos impida hacer fotos del puesto de al lado, cuando su dueño no está y solo estamos fotografiando la mercancía a la venta.

 

La verdad es que en los días siguientes descubriríamos, que la gente en México, es infinitamente más amable, que la que nos hemos encontrado hoy aquí, en San Cristobal. Una gorda imbécil nos pide 30 pesos por haberla fotografiado, cuando ni siquiera hemos enfocado hacia ella. ¿Se creerá Miss Universo?.  

 

Los supermercados están aquí, muchísimo más abastecidos que en Centroamérica y Colombia y son bastante más baratos. Hay mil clases de frijoles y todos están riquísimos (menos los volteados). Así que nos pegamos un festín, a comer cosas que llevábamos mucho tiempo sin comer. Incluso el riquísimo pan de bolillo. ¡Cuánto tiempo hacía que no comíamos un pan decente!

 

            Luego subimos al cerro de Guadalupe, con la iglesia del mismo nombre. Reposamos un rato, bajamos y ascendemos al otro, e

l de San Cristóbal, también con una iglesia en lo alto, llamada como el propio cerro. La subida va haciendo bastantes curvas, de forma escalonada. Hay unos niños que nos pretenden encuestar, para un trabajo de la escuela, pero solo se trata de un gancho, para al final sacarnos dinero, con la excusa de que es para material escolar. Las vistas desde este cerro, son más bonitas que desde el anterior, porque hay menos árboles y matorrales por el medio. Ninguno de los dos cerros es peligroso, porque hay mucha gente y están bastante a tiro de la ciudad.

                                     San Cristóbal de las Casas (México)

            Nos vamos al cíber y hoy si funcionan los buscadores. Encontramos una buena oferta con Lufthansa, de vuelta a Madrid, desde México D.F., así que yo me quedo delante de la pantalla esperando y mi chico se va a la oficina donde habíamos comprado los billetes de autobús, a intentar cambiarlos para mañana para Cancún. No hay problema, aunque perdemos la diferencia (a Cancún cuesta solo 638 pesos). Nos da igual tener que renunciar a esos 300 pesos, si el precio del vuelo –como es el caso- compensa. Pero cuando el buscador nos redirecciona a la web de la compañía, vemos que hay truco. Aunque nosotros habíamos metido dos personas en la herramienta de búsqueda, la compañía lo ha tomado como si solo fuera una y en realidad el vuelo, cuesta el doble de lo esperado. ¡A la mierda!.

 

            Damos la última vuelta y nos vamos a la terminal de ómnibus Cristóbal Colón y tomamos el vehículo para la capital. En esta ocasión, tres niños llorones se encuentran en el pasaje. Vamos en la última fila del vehículo, aunque es cómoda.

 

           

CIUDAD DE MÉXICO

 

            Llegamos a la terminal de Tapo, tras 14 horas y con media de retraso. Hay una oficina de Turismo aquí, así que gran parte de nuestras dudas, quedan solucionadas. Mayormente, como llegar hasta Teotihuacan mañana y hasta Puebla el lunes. Hay metro -bueno, bonito y muy barato- a la céntrica plaza de la Constitución (Zócalo). Hacia allí nos dirigimos, pero luego nos toca dar bastantes vueltas andando, porque no hay muchos alojamientos y los que encontramos, son caros.

 

            Al final nos quedamos en el hotel Niza, situado en la calle Mesones 61. La doble con baño cuesta 80 pesos. Lo más nuevo que tiene es la televisión y es en blanco y negro. La verdad es que a este lugar, le hace falta una buena reforma, sobre todo en el baño (solo hay media tapadera de la cisterna y la ducha es tercermundista), pero al menos está limpio y la propietaria, es simpática. Además, lo siguiente que hemos encontrado en la escala de precios, sobrepasa los 300 pesos y sería en un hotel con desayuno, que curiosamente cuesta menos, que dos plazas en un dormitorio de un hostel, que no incluyen la alimentación matutina.

 

Nuestra ignorancia sobre el lugar (venimos sin guía de esta parte del país), nos hacía no esperar nada de esta ciudad y tal vez por esto y porque es maravillosa, con sus espléndidos monumentos y su fantástica gente, al final nos hemos quedado prendados de ella para siempre. Hoy, sábado por la mañana, hay además un ambiente increíble, por las calles aledañas a la plaza Constitución. Abundan los músicos callejeros por todas partes, incluidos los desafinados organilleros, que con una mano tocan y con la otra piden. Hay más turistas que en San Cristóbal de las Casas, sobre todo en la Catedral y sus alrededores.

  México D.F. (México)

A pesar de contar con 38 millones de habitantes –entre la metrópoli y su entorno-, no resulta una ciudad agobiante. El Cairo tiene algo más de la mitad y es sin duda, mucho más estresante. Y gran parte del mérito, lo tienen los conductores, que son por lo general, bastante tranquilos y educados. Hay muchas tiendas y pocos puestos. Entramos en una exposición de esqueletos. Es gratis y nos divertimos un buen rato

 

Y sobre todo, nos pegamos un festín de comida mexicana, por poco más de un euro cada uno, a base de enormes tacos –te regalan, cuantos chiles jalapeños quieras o seas capaz de comer con ellos-, enchiladas y gorditas de requesón. Como no podemos más, dejamos para otro día las flautas, quesadillas, tortas, chalupas de pollo, chilapas… Y el estómago sufre luego por la tarde, a causa de tanto jalapeño  

 

            Cambiamos 200 euros y nos dan más de la tasa del día, de lo que pone en los conversores en internet. ¿Serán billetes falsos?. No, porque más adelante nos daríamos cuenta, de que esto ocurre a lo largo de todo el país. No sale a cuenta aquí, sacar dinero del cajero. Conseguimos un mapa de México entero –lo llevábamos buscando desde hace días-, en la oficina de Turismo de la plaza Constitución y nos enteramos para nuestra sorpresa, que a pesar del tamaño de esta ciudad, el agua no es potable.

 

            Recalamos en la plaza de Santo Domingo, que está animadísima y llena de gente. Hay un escenario, donde tocan bandas de rock bastante buenas. Aunque no todas, porque ahora están actuando Los Explosivos, que tratan de hacer música con buen ritmo, aunque con poco acierto (hacen honor a su nombre). Todos los colgadillos de la ciudad, andan por aquí. Luego nos vamos al barrio chino –de chinos, no de señoritas-, que nos decepciona, por su escaso tamaño y por no tener nada.

           

            Antes y a lo largo del día, hemos ido viendo el enorme patrimonio arquitectónico y artístico de esta ciudad: La Catedral y el Sagrario, el Palacio Nacional, los templos de santa Inés, Mayor, de Jesús María, de la Santísima Trinidad, de Santo Domingo, el Portal de los Evangelistas, la capilla de la Expiración, la antigua Aduana, el antiguo Palacio de la Inquisición, el antiguo Convento de san Ildefonso, la Casa de los Azulejos, el Palacio de Bellas Artes, la iglesia de la Santa Veracruz, el Palacito de Correos y la Torre Latinoamericana, entre otros.

 

            En cinco minutos se nubla y cae un aguacero tremendo, que convierte en ríos de fuerte corriente, las arterias principales de la

ciudad. Nos vamos al ciber, pero el tema de los vuelos, continúa sin novedad. Estamos empezando a estar un poco desesperados, porque no sabemos ni como ni cuando, vamos a poder volver. Ya estamos dispuestos a pagar, 500 euros por boleto –al principio pensábamos en 350-, pero es que no vemos nada, por debajo de 750. Al volver pasamos por la Casa Vasca. A la puerta, tiene las banderas de Euskadi, España y de México. ¡Ya podían aprender otros! Al menos de día, México D.F. parece una ciudad bastante segura.

                                                               México D.F. (México)

 

TEOTIHUACAN

 

            Tras levantarnos y desayunar ligeramente, tomamos el metro a la estación del Norte y de allí, un bus algo caro, porque debe ser en régimen de monopolio (31 pesos), nos lleva a las ruinas Teotihuacan y nos presentamos ante ellas, en tan solo tres cuartos de hora. La entrada tiene un precio muy moderado (48 pesos) y para los nacionales, hoy domingo es gratis, así que el recinto está lleno de familias enteras, que han venido con las neveras llenas de viandas y bebidas, a pesar de que en teoría, no se pueden introducir en el recinto.

 

            Las espléndidas ruinas, se visitan con calma en unas tres horas. Los principales atractivos de esta “Ciudad de los Dioses”, son  la Ciudadela y el Templo de Quetzalcoatl, la Calle de los Muertos, la Pirámide del Sol y la de la Luna (menuda diferencia con las de Perú), además del Conjunto Arqueológico Quetzalpapalotl.

 

            Subimos hasta lo alto de la Pirámide del Sol, que son cinco tramos y hasta el primero de la de la Luna -dado que el resto están cerrados-. La primera es extraordinaria y parece increíble que en su día fuera echa, sin herramientas de hierro. Hay una señora que está subiendo a gatas –y consigue llegar- y una chica que asciende con un niño a la espalda. Pareciera que fuera el templo de la superación.

 

La de la Luna está rodeada de unas pirámides menores, de forma escalonada y sin acabar en punta, que son también muy bonitas. Nos tomamos una cerveza en lo alto de una de ellas, a pesar de estar prohibido. Aquí hay más turismo español, que casi en todo Sudamérica y Centroamérica juntos.

 Teotihuacán. (México)

 

DE VUELTA EN EL D.F.

 

            Tomamos el bus de vuelta. La estación del Norte es enorme, limpia y muy bien organizada, así que aprovechamos para comer allí, comida que habíamos comprado en el supermercado, a primera hora de la mañana, con el rico pan de bolillo. Luego tomamos el metro a Guadalupe, o como yo lo llamo, Parque Temático Catolilandia. Es bueno hacer esta visita en domingo, para ver el fervor en su máxima expresión, aunque es más agobiante.

 

             La Basílica de Guadalupe es un enorme complejo, formado por seis iglesias y un grandísimo parque. Todo de lujo, con un asfaltado que se ve que es caro. Eso sí, la vieja Basílica está que se cae. Y la nueva –redonda- es rarísima, parecida a algunas Catedrales Metropolitanas modernas, que han sido construidas en los últimos tiempos en el continente.

 

            No dejan vender a nadie objetos religiosos, dentro del recinto y lo ponen bien grande y claro, en carteles. Así ellos se hacen un poco más ricos y los vendedores, un poco más pobres. En torno al complejo, hay un enorme mercado, fundamentalmente de comida, bebida y motivos religiosos (desconocemos si aquí la venta es legal y si la Iglesia saca o no tajada). Nos llama la atención, que la sandía la vendan con chile y los pistachos, además de con este, con ajo

 

            Volvemos al centro. Hoy todo está cerrado y más tranquilo, pero encontramos una librería abierta, donde por 289 pesos –unos

18 euros- compramos la Lonely Planet en inglés, del sudeste asiático, hacia donde partiremos en menos de un mes, si podemos salir de aquí algún día, claro. Vemos unas cuantas iglesias y otros monumentos, que nos quedaban pendientes de ayer. Hoy hace más calor que en la jornada precedente, aunque no llega a ser agobiante. No encontramos ningún ciber abierto, así que otro día más, que seguimos sin billetes de vuelta a España. Empezamos a tener la incipiente sensación, de que va a ser México, el país que más nos guste de este viaje.

                                                              México D.F. (México)

           

PUEBLA

 

            Nos levantamos pronto y dejamos esta bella ciudad con cierta pena. Vamos a la terminal de Tapo y tomamos el bus para Puebla, por 104 pesos. En México comer  y el alojamiento salen muy barato, pero los autobuses tienen un precio desproporcionado, para lo que cuestan el resto de las cosas. Los accesos a Mexico D.F. son buenos, aunque de entrada, hay algo de atasco. En una hora y tres cuartos, nos ponemos en nuestro destino. Aprovecho el viaje, para echar un vistazo a la guía del sudeste asiático.

 

            La estación de Puebla es nueva, pero la persona que atiende en la oficina de Turismo no está en s u puesto, ninguna de las veces que vamos (mañana tampoco). Tratamos de dormir en los hoteles de los alrededores de la terminal –muy lejos del centro- y así mañana, estamos más cerca para partir hacia Oaxaca, pero son carísimos.


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