Damos una vuelta por el centro y nos volvemos a encontrar con Catherine, que hoy ha dormido más de doce horas y casi se ha levantado a la hora de comer. Está contenta, por lo bien que ha almorzado, en un sitio de carnes a la parrilla y bastante disgustada, porque en un mercado cerca del mar, ha vito el auténtico precio de las molas. Nos despedimos de ella, creo que ya de forma definitiva. En previsión de que en Costa Rica haya menos abastecimiento o las cosas sean más caras, nos proveemos en el Machetazo de comida enlatada y del rico ron, porque a pesar de tener que pagar un 10% de impuestos por este, sigue saliendo bastante barato. Nos vamos a la terminal y salimos en hora, en un autobús bastante cómodo, pero apenas ocupado en su mitad. Empezamos a tener claro, debido al tiempo que tenemos, que no nos separaremos demasiado de la carretera Panamericana, hasta llegar a México. Así que prescindiremos del Parque Nacional Tortuguero -dado que tampoco nos atrae mucho ver tortugas poniendo huevos- y del volcán Arenal, en Costa Rica y de Copán Ruinas, en Honduras y –lamentablemente-, Tikal, en Guatemala. Tenemos en duda Ometope, en el lago Nicaragua, que si está junto a la carretera. Pero no queremos quitar ni un solo día a México y este es un asunto, que nos atormenta y nos presiona constantemente. Ciudad de Panamá (Panamá)CAMINO DE SAN JOSÉ Dormimos de un tirón, pero hay que pegarse el madrugón, porque a las cuatro y media de la mañana llegamos a la frontera, en el lado panameño. Tenemos que bajar con todo el equipaje y luego todos juntos, son inspeccionados por perros policía, que hacen amago de pararse ante una de nuestras mochilas. ¡A qué viene tanto despliegue de mediod, si ya nos vamos del país!. Volvemos al autobús y a las cinco estamos en la puerta de la oficina de inmigración de Costa Rica, pero no abren hasta las seis. ¿Cómo en pleno siglo XXI se puede cerrar toda la noche la frontera con el país vecino?. Si ya lo saben, ¿por qué el autobús no sale más tarde y no nos hacen estar aquí esperando una hora, en mitad de la calle y con los bultos en el suelo?. No imaginaba que esta frontera iba a ser tan complicada. Antes de ponernos el sello, primero nos fríen a preguntas y luego nos piden la cartilla de vacunación, para demostrar que estamos vacunados contra la fiebre amarilla, porque han visto el sello de Perú en el pasaporte. No hay problema, porque la tenemos, pero nos parece un exceso de celo, ya que salimos de ese país hace un mes y normalmente no la piden, si han pasado dos o –como mucho- tres semanas. Cuando se lo hacemos saber, la funcionaria sin mirarnos, nos dice: “Son las leyes y las leyes están para cumplirlas”. Finalmente, nos registran el equipaje manualmente. No sé si es que se piensan que hemos ido corriendo a meter algo, desde que nos chequearon los de Panamá. El llevar ropa sucia arriba del todo, siempre funciona, así que con nosotros terminan rápido.Así que hasta las siete y media, no nos ponemos en marcha hacia San José y gracias a que el autobús no va lleno, porque sino con tanto trámite, habríamos estado otra hora más. Me vuelvo a dormir. Al final y tras quince horas y cuarto de autobús, arribamos a San José, después de haber circulado por una carretera aceptable, aunque a ratos con muchas curvas, que impiden adelantar con rapidez a los numerosos camiones que circulan. Y hemos pasado por todos los climas posibles: Lluvia ligera, niebla, nublado, despejado… SAN JOSÉ
Tardamos bastante tiempo en entrar en la ciudad, por calles llenas de puestos y de casas bajas. En San José no hay terminal de autobuses, así que como en Lima, cada empresa tiene su propio garaje. En este caso, nos dejan en mitad de la calle 16, cerca del centro. Enfrente justo, vemos un hotel y tras inspeccionar la habitación, que tiene baño y televisión, decidimos quedarnos. Se trata del hotel Corori, que cuesta 9.500 colones. San José (Costa Rica)Nos vamos hasta un cercano garaje, de donde nos han dicho que salen los autobuses para Managua. Queremos saber si circulan por la noche, pero no es así, porque parece ser, que también cierran a esas horas la frontera con Nicaragua. Nuestros planes son quedarnos aquí hoy y mañana y al día siguiente ir al Parque Nacional del Volcán Poás. Aunque pronto descubrimos que esta ciudad no de mucho de sí, así que tras preguntar en la oficina de Turismo, por un destino cercano para mañana, nos sugieren Heredia. Allí iremos. Como ya hemos comido en el autobús, nos vamos a ver el centro, de la que sin lugar a dudas, es la capital de estado, menos apetecible de Centroamérica. Hasta San Salvador o Managua, que tampoco tienen grandes atractivos turísticos, me parecen, sino más bonitas, mucho más interesantes. La calle principal y parcialmente peatonal, es la avenida Central, que llega hasta la plaza de la Cultura, donde están el Museo del Oro Precolombino y el Teatro Nacional. En la plaza de la Democracia está el Museo Nacional. Otros puntos de interés, son la Asamblea Legislativa, el Templo de la Música, el Mercado Central, el Parque de la Merced –con la iglesia del mismo nombre- y el Parque Central, con la Catedral Metropolitana. Costa Rica no es más caro que Panamá, en cuanto al transporte y al alojamiento, pero sí en la comida –tanto en restaurantes como en el supermercado- y también la cerveza y las bebidas alcohólicas. La capital no parece un lugar inseguro, al menos por el centro y los barrio colindantes –de día-, aunque las guías se apresuran a advertir de lo contrario. Así quu, ¡cuidadín!. San José es una ciudad algo menos animada, que Ciudad de Panamá y los comercios cierran pronto. Pero antes de que lo hagan, aprovechamos en una librería de la avenida Central, para comprar por 13.500 colones -unos 16 euros-, la Lonely Planet en inglés, “Central America on a Shoestring. 2.007”, que incluye toda Centroamérica, además de Chiapas y Yucatán, en México. Hasta hora habíamos estado sin guía, dado que la Footprint que había guiado nuestros destinos, es solo de Sudamérica. Catherine, había encontrado la de Centroamérica en inglés, de esa misma editorial, en una librería de Quito, pero nosotros no habíamos tenido esa suerte. Ambas son buenas, pero después de ojear la de la inglesa durante el crucero, me quedo con la Footprint
En Costa Rica, volvemos a tener cobertura con el móvil, no como en Panamá y Ecuador, donde ni con Movistar, ni con Orange, hay posibilidad de acceder a las redes. San José (Costa Rica) HEREDIA
Tomamos el autobús a Heredia (300 colones), que tarda en torno a cuarenta minutos, bastantes más de de los quince que nos han dicho en Turismo y el doble de lo que pone en la Lonely. Es una agradable ciudad de casas bajas, con el Parque Central como el corazón de la misma y lugar donde se asientan los principales monumentos: La Inmaculada Concepción, el bonito Fortín y la Casa de la Cultura Algo más alejadas, se encuentran algunas bellas iglesias, que no podemos contemplar por dentro, dado que se encuentran cerradas. Pero si es posible acceder al tostadero de café, cuya tienda no es barata, pero se pueden degustar gratis distintas y exquisitas clases de café, además de chocolatitos. Los tours tampoco son baratos. Empiezan todos los días a las 11 e incluyen la visita a la plantación, al tostadero y el almuerzo
En Heredia encontramos un gran supermercado, pero los precios no son mucho más baratos que en los más pequeños , que hemos visto en San José. Al menos nos sirve para comprar unas cervezas frías y pan. Menos mal que traemos bastante comida enlatada (tipo ravioles, alubias y conservas de pescado), que compramos en Ciudad de Panamá.DE VUELTA EN SAN JOSÉ
Tomamos otra compañía distinta, para volver a San José, aunque pagamos el mismo precio. Nos bajamos en el centro y aún nos queda tarde suficiente, para resolver algunos asuntos pendientes: -Por fin cambiamos, los 15.000 pesos chilenos, que aún conservábamos desde la estancia en ese país, a una tasa no demasiado abusiva. -Conseguimos enterarnos de la compañía que va al volcán Poás –se llama Tuasa y está justo enfrente de la bonita iglesia de la Merced- y del precio de la entrada al mismo, que no es nada barato (10 US$/5.000 colones, en ambas divisas se puede pagar). Heredia (Costa Rica)-Compramos el boleto de autobús para pasado mañana a Managua (15 US$, pudiendo también pagar su equivalente en colones o en una mezcla de ambos, como nosotros hacemos), con la empresa Transnica. Hemos pensado que como la Alajuela, queda en el camino de vuelta del volcán Poás y en la trayectoria de Managua, tomaremos el autobús desde allí. Aunque en la ventanilla de billetes, nos dicen que no para en ninguna estación, sino en una rotonda, que se encuentra a las afueras. Matamos la tarde paseando por la avenida Central y comprando en los puestos de fruta de las calles perpendiculares. Tanto aquí como en Panamá, nos han empezado a llamar la atención las tiendas de ropa americana, con la bandera de Estados Unidos en la puerta. También en la radio hay una cuña que dice: “Paga ahora aquí, con los mismos precios que en América”. ¿Y eso es una ganga?, me pregunta yo. El caso es que a diferencia de Sudamérica, por lo que llevamos visto en Centroamérica, la influencia de Estados Unidos y el amor que se profesa a ese país, son desmesurados.
PARQUE NACIONAL DEL VOLCÁN POÁS
Hoy 16 de mayo de 2.008, cumplimos el día 100 de viaje y lo vamos a celebrar acercándonos al volcán Poás. Toamos el autobús, por el que pagamos 3.000 colones –ida y vuelta-. Casi todos los que vamos, somos extranjeros y más que suben, cuando a los 40 minutos pasamos por la Alajuela. Hasta el volcán se tarda ora hora y veinte más, en la que vamos en constante ascensión, por una carretera llena de baches. Vemos muchas ardillas y un oso perezoso, colgado de una rama. En el
Parque Nacional hay mucha gente y bastantes grupos de colegiales, aunque no me
extraña, porque los nacionales, pagan una quinta parte que nosotros por entrar.
El mayor interés –por no decir el único- de este lugar, es contemplar el
hermoso y enorme cráter –que huele bastante a azufre-, pero hoy, como supongo
ocurrirá la mayoría de los días, hay una niebla que todo lo cubre, con lo que
solo conseguimos verlo un poquito, en un momento dado y por espacio de unos
cinco minutos, porque luego se vuelve a cubrir. Nos parece, sencillamente una
sinvergonzonería, que te cobren sabiendo que hay niebla y la misma cantidad que
cuando no la hay. Parque Nacional del Volcán Poás (Costa Rica) Este cráter principal –al que se llega por un camino asfaltado- tiene 300 m de profundidad y un diámetro de aproximadamente 1,5 km. Es uno de los cráteres más grandes del mundo y se conserva activo en la actualidad, con pequeñas emisiones de gases y una laguna ácida. Las últimas erupciones importantes fueron entre 1.952 y 1.954. Pero nos tenemos que conformar con hacer una foto –como el resto de viajeros-, que contiene una especie de croquis y dibujos, de las distintas partes del cráter. Una vez reepuestos de la indignación que nos produce haber tenido que pagar 10 US$ por esto, subimos por el sendero Botos, que nos lleva a la laguna del mismo nombre. En realidad es otro cráter, mucho más modesto en profundidad y diámetro y además no está activo Se tarda una media hora en ir y volver, aunque nosotros nos metemos por otro sendero –están muy bien marcados-, el del Canto de las Aves o Escalonia y haciendo una caminata no demasiado complicada, volvemos a salir a la zona de la puerta de entrada. Nos decepciona no encontrar, ni una sola cascada o un simple riachuelo. Hay un restaurante en el interior del recinto, pero es caro, así que seguimos tirando de nuestras reservas de Panamá. A la hora prefijada –solo hay un servicio diario y es de ida y vuelta, pero da tiempo de sobra entre ambos, a patear tranquilamente el lugar-, retornamos al bus y tenemos una discusión con el conductor, de la que sacamos petróleo. Le decimos que, puesto que vamos a la Alajuela, no nos puede cobrar lo mismo que si fuéramos a San José y que nos tiene que devolver la parte proporcional del dinero. Se niega, alegando que ya ha cerrado las cuentas y mandado el total a las oficinas. Pero nos ponemos tan burros, incluso con amenazas de intervención de la policía, que enrabietado, nos entrega 4.000 colones, bastante más de lo que nosotros le pedíamos. LA ALAJUELA Bajamos en la Alajuela. Llevamos todo el día muy temerosos de que mañana no encontremos correctamente el sitio, de donde se coge el autobús a Managua, así que decidimos que después de ver este lugar, volveremos a San José a dormir. Si lo hubiéramos pensado antes, no habría hecho falta haber traído la mochila. Menos mal que la hemos podido dejar en el autobús en Poás y ahora la colocamos en una tienda, a cambio de unos pocos colones. La Alejuela es una ciudad algo provinciana, con una bonita Catedral, situada en el Parque Central y calles de casas bajas, muy animadas. También está el Museo Juan Santamaría. Aunque hay un montón de obras, que mantiene muchas calzadas y aceras, completamente levantadas. De vuelta a San José, decidimos que iremos a otro hotel, que tiene mejor pinta por fuera. Esta en la misma calle –la 16-, pero en la acera de enfrente y se llama Musoc. Es más barato (8.000 colones) y la habitación está bastante más cuidada y nueva. Tiene baño y televisión y hay agua caliente (que en el otro, solo la encienden por la mañana, nunca por la noche, alegando que esas no son horas de ducharse).Luego, gastamos nuestro últimos colones en frutas, en los puestos de la calle y caprichos y alcohol, en el supermercado. Vamos a la oficina de Transnica, donde nos indican que no hay problema por salir desde aquí y no desde la Alajuela, desde donde teníamos el billete. Volvemos al centro, donde hay bastante más ambiente y puestos callejeros, que en los días anteriores. Será porque es viernes. También se dejan ver algtunos artistas callejeros, que están buscándose las habichuelas. Nos ha costado bastante, cogerle cariño a esta ciudad y a este país, aunque somos conscientes, de que nos vamos de él, sin conocer alguna de sus joyas. Otra vez será. La Alajuela (Costa Rica)
CAMINO DE MANAGUA Nos pegamos el madrugón y a las seis ya estamos arriba. En la terminal de Transnica hay mucha gente y más bultos todavía. Leemos un cartel donde pone, que tendremos derecho a 15 dólares de indemnización, si nos pierden el equipaje. El autobús es bueno, con bastante espacio entre los asientos y muy reclinables, pero no dan los prometidos desayuno y snack, que anuncian en su publicidad y tenemos que aguantar a todo volumen, videos casposos de José Luis Perales, Los Iracundos o Miguel Bosé. Me duermo casi tres horas. El paisaje es anodino. A veces es más seco, a veces lo es menos, pero el agua, en forma de ríos o lagos, no aparece por ninguna parte. La carretera no está mal y ya en el interior de Nicaragua, hay un buen trozo de autovía. El autobús va lleno y salvo cinco extranjeros –incluidos nosotros-, todos son costarricenses o de Nicaragua. |





