-Cruzar en 4X4 a través de la selva. Por mucho que hayáis leído en los foros que no hay camino y que habría que ir abriéndose paso a machetazos, no es cierto. Hay una carretera sin asfaltar, del tamaño de un coche, pero nunca lo haríamos de esta forma, porque aquí la guerrilla tiene uno de sus nidos y no recibe precisamente con flores a los viajeros. Además, es una zona de alto riesgo de dengue y malaria.-Los veleros del Club Náutico. Vamos a ver las gestiones que ha podido realizar hoy Palencia. -El Viena hotel. Nos han dicho otros viajeros, que son muy serios, ofreciendo cruceros cada tres o cuatro días. Mañana trataremos de ir a verlos. Cartagena de Indias (Colombia)-Agencia Adventure, única oficialmente reconocida. Como hemos visto, son algo raritos, demasiado para confiarles nuestra seguridad, en un camino en el que casi treinta horas, se va por alta mar. -Posiblemente, habrá algún tipo de viaje organizado a Centroamérica, que dado el precio elevado de los cruceros, pueda incluso salir mas barato, pero de momento, no los hemos encontrado. Duermo mal, pero no me levanto cansado. Nos vamos al puerto andando y hablamos con Palencia. Malas noticias: No habrá velero hasta el jueves que viene, así que o se produce un milagro o nos tendremos que ir a San José por aire, porque hoy estamos a sábado y nos parece mucho esperar. Y hay visos de que el milagro se produzca, pues una vez que volvemos al centro, uno de los buscavidas que ofrece cambio, nos habla de la posibilidad, de podernos enrolar en un carguero, a la localidad panameña de Colón, el próximo lunes, por 75 US$. Aunque tenemos sospechas para pensar, que es una simple treta para que le cambiemos algo de dinero, que es lo que nos pide como contraprestación de gestionar todo con el capitán, porque no nos sabe dar muchos datos del viaje. Quedamos para dos horas más tarde, en el mismo lugar. Nos vamos al hotel y le preguntamos a la dueña si es de fiar, meternos en un carguero y nos dice que si no es una canoa de pesca, con los demás no hay problemas, porque están muy controlados y aondicionados. Nada más volver a bajar, el buscavidas nos encuentra y nos dice que ya ha hablado con el capitán y que nos reuniremos mañana los cuatro, para ver el barco, a las doce de la mañana, en el mismo punto donde nos habíamos visto antes. El lunes a primera hora, le tenemos que dar copia del pasaporte y el dinero –lo ha subido a 100 US$- y por la tarde, nos iremos. Nos vuelve a pedir por favor, que le cambiemos euros por pesos a su fantástica tasa y le repetimos que no, que acabamos de sacar del cajero -cosa que además, es verdad-. Parece ser, que el precio no incluye la comida y la subida del 33% de golpe, no nos agrada, pero sigue saliendo más barato que el velero. Nos inquieta mucho más, el asunto de la seguridad. Y seguimos con la mosca detrás de la oreja, de si se puede tratar de un timo. ¡Ay que vida, el de Adventure no quería ver nuestros euros ni en pintura y los cambias de la calle, se los disputan!. Cartagena de Indias (Colombia)Comemos de supermercado y tomamos el autobús (1.500 pesos) a la playa de Marbella, que está para el otro lado que la de Bocagrande. Podíamos haber ido perfectamente andando Es más solitaria, aunque igual de estrecha y también de arena negra. Nos entretenemos haciendo un castillo al estilo de los de Castilla –no los hacía, desde pequeña- y los niños, nos miran de forma rara. Caemos en la cuenta, de que en este continente no los hay. Entonces, ¿qué harán los críos en la playa?. El agua está más caliente, que la sopa de los almuerzos y hay que meterse muy adentro, para que cubra. Luego y ya al atardecer, damos una vuelta por las animadas calles del centro. Los turistas pasean en coche de caballos, mientras los conductores de los mismos, les cuentan a gritos, la historia de los nombres de las calles que van pasando. En la plaza Bolivar, al lado de la Catedral, hay un evento gordo, porque han acordonado esa zona, para hacer una gran cena de gala y hay hasta fuegos ratifícales. Ya en el hotel, se me van ocurriendo otras opciones para atravesar el Darien: -Hacer una balsa e ir remando, pegados a la orillita de la costa. Cuando la guerrilla dispare, nos alejamos un poco y luego seguimos. -Nadando, en plan David Meca. -En bicicleta, a través de la selva. También nos podemos quedar allí para siempre y hacernos guerrilleros. -En ala delta o en globo. -Buscando a una chica de las de “llamadas, llamadas, llamadas…. Y llamando a Superman. ¡¡¡Ay Dios, como saldremos de aquí!!!!.Es domingo y al final del día, completaremos cuatro jornadas y media aquí. Las calles de Cartagena están vacías. En algunas, hombres de edad juegan al dominó. Vamos al Viena hotel. No tiene crucero hasta el día 7, pero además cuesta 400 dólares, porque incluye también, hasta cinco cervezas al día. El siguiente, que vale 350, sale el día 10. Descartamos ambos. El primero por caro y el segundo, por lejano en el tiempo. Llegan las doce y no hay encuentro, ni capitán, ni buscavidas. Nos han dado un nuevo plantón. Como sospechábamos, este hombre solo pretendía timarnos, con el cambio de divisas. Después de que por segunda vez nos haya pasado esto, decidimos que no volveremos a negociar con nadie de la calle y sacar esa misma tarde, los billetes para San José, para el martes por la mañana, con Avianca. Cartagena de Indias (Colombia) No hay apenas vendedores por la calle, ni siquiera los ambulantes. En Cartagena, hasta estos tienen libre los domingos y festivos. ¡Buen convenio colectivo, si señor!. Tras comer, damos un paseo por la playa de Bocagrande. No hay toallas. La gente se sienta en sillas, dentro de una especie de casetas abiertas. Deshacemos el camino por dentro, donde los hoteles y edificios feos, presiden una estampa urbana, en la que ni siquiera el asfaltado de la calle es uniforme y continuo. Hacemos el último intento a la desesperada, yendo al puerto grande, que está a cincuenta minutos andando, por el mismo camino que el Club Náutico. Queremos ver si encontramos algún capitán de carguero, que pueda llevarnos. Un amable empleado de las instalaciones portuarias, nos dice que no podemos entrar al puerto, porque se requiere un carné, que debe ser verificado por una máquina lectora. Pero que en cualquier caso, ni allí ni en la terminal Del Bosque, se aceptan pasajeros en los barcos de carga. Nos vamos al cíber. Todo se ha confabulado en nuestra contra. Ni a través de la web de Avianca, ni a través de tres buscadores distintos, podemos hacer la reserva de vuelos a San José, porque nos sale un mensaje que dice, que en los últimos días, se ha deshabilitado esa opción. Tratamos de reservar con Copa y nos sale otro, en el que indican que la web, está de reformas y que probemos en los próximos días. ¡¡Estamos completamente desesperados!!. Lo intentamos a la desesperada con TACSA, la compañía costarricense y sale carísimo. ¡¡No vamos a salir de aquí en la vida!!. ¿Solucionaremos algo mañana?. A pesar de todo, no perdemos el optimismo. Es lunes y la primera sorpresa es que al bajar a la calle, está todo cerrado, hasta los edificios oficiales. ¿Será otra vez fiesta?. Le preguntamos a la del hotel y nos dice que sí, que el día del Trabajo, lo han pasado al lunes. Pero , ¡¡si ya se celebró el jueves, que estaba todo cerrado!!, le respondemos con sorpresa. Se le iluminan los ojos, sonríe y espeta: Cartagena de Indias (Colombia)-Sí. El jueves fue la fiesta del Trabajo y hoy lunes, también es la fiesta del Trabajo. ¿Sabéis?. Es que aquí en Colombia y especialmente en Cartagena, se trabaja poco. Bajamos hasta el Club Náutico, pero Palencia no está. Nos dividimos. Yo me voy al cíber y mi chico al Viena hotel. Queremos agotar todas las posibilidades, aunque no tenemos esperanza en ninguna. Y mira por donde, yo encuentro un vuelo de Avianca, que si me da la opción de reservar, aunque la salida es desde Barranquilla, así que tendríamos que ir hasta allí en autobús. Y mi chico, viene también con buenas noticias. El capitán de un velero, va a celebrar una reunión a las doce de la mañana, en la puerta del supermercado Carulla, cerca del Club Naútico. El objetivo es ver, si se puede llenar un barco, para salir mañana mismo. Así que aplazamos la compra de los boletos de avión. Allí coincidimos con un argentino y un brasileño, ambos muy simpáticos. El primero viaja desde Perú a Costa Rica y el carioca, viene en moto desde Sao Paolo y va hasta México. Pero son las doce y media y Lucho, que así se llama el Capitán, no llega, así que mi chico se queda esperando y yo vuelvo al puerto, a ver si anda por allí Palencia. Efectivamente está y me informa, que hay un capitán sueco, con un barco de bandera de esa nacionalidad, que tiene previsto, si hay pasajeros, zarpar el miércoles por la mañana. El pasaje cuesta 320 dólares, algo más de lo calculado, pero creo que no estamos en condiciones de negociar una bajada. Hay ya apuntados, una pareja de japoneses y una británica y si nos incorporamos nosotros, saldríamos ya seguro, aunque no se copara la sexta plaza del barco, por la que negocia el argentino, después de que le informamos de esta opción. No sé que sería del brasileño, pero entiendo, que no es posible meter una moto de gran cilindrada junto a seis personas y el capitán, en un velero de 11 metros de largo Vemos el barco por fuera y por dentro, hablamos con el Capitán y su mujer –que es colombiana-, vamos al cajero y pagamos el 50% de la travesía. Quedamos para mañana por la tarde, para traer el equipaje, abonar el otro 50% y dejar los pasaportes y una copia de los mismos, para que gestionen el sello de salida.
Tras comer de supermercado, pasamos la tarde entera en la playa. ¡Nos lo hemos ganado!. Pensamos en la extraña pareja, que forman un sueco y una colombiana: La eficiencia, la seriedad nórdica, unidas a la alegría de vivir y la salsa. Un diabólico cóctel, ¿no?. En este punto del relato, dejo por aquí el teléfono móvil de Palencia, el empleado del puerto que tanto nos ha ayudado: 3177736320. Así, si queréis organizar vuestro crucero con tiempo, basta con que a la llegada a Colombia habléis con él, a través del móvil de una de las chicas que ofrecen “llamadas, llamadas, llamadas…”. Y así, es posible que no os toque pasar en Cartagena, tanto tiempo como a nosotros. Cartagena de Indias (Colombia)
Es martes y parece que por fin, ya pasaron todas las fiestas del Trabajo. El panorama ha cambiado. Por primera vez en una semana, vemos abiertos negocios, que no habíamos visto funcionar nunca. ¡Parece que se acabó, el largo acueducto!. Hay hombres que están sentados todo el día, en el mismo sitio, viendo la vida pasar o charlando. ¿De qué viven?. Matamos la mañana paseando por los sitios mil veces recorridos, ya que hemos descartado ir hasta isla Rosario, dado que es caro y teniendo por delante un crucero de cinco días, en el que vamos a ver decenas de islas, no tiene mucho sentido. Después de comer, nos vamos a dar un paseo por Bocagrande, donde hoy no hay ni gente, ni siquiera vendedores. A la vuelta, se nos encoge el corazón. Vemos un remolino de gente, al lado de un edificio alto, que está de obras. En el centro, un chaval de poco más de 20 años, ya sin siquiera un hilo de vida, que le de esperanza. Acaba de caer desde varios pisos de altura. Las escenas de dolor y de llanto, se suceden irremediablemente. Nos pasamos un rato pensando, sobre lo en serio que nos tomamos la vida y lo poco que apreciamos, seguir vivos en este mundo cada día. Tenemos que emplearnos a fondo con la de la recepción del hotel, para que nos hagan la habitación. Casi nos obliga a decírselo directamente, porque no sirve con las insinuaciones que hacemos y es que, de tanto tiempo que llevamos aquí, parece que nos han cogido confianza y ya se sabe lo que pasa en estos casos. Hacemos las mochilas y las llevamos hasta el Club Náutico. Nos toca estar una hora esperando al Capitán. Cuando llega, le abonamos el otro 50% del crucero y nos da algunas recomendaciones para el viaje. -Nada de alcohol durante los dos primeros días. La travesía por alta mar es dura y hay que estar a cada momento, con los cinco sentidos puestos. Conoce –más bien conocía- a algunas personas, que estando borrachos en cubierta, se pusieron de pie a orinar, cayeron al mar y nunca más se supo de ellos. -Trabajar en equipo en las tareas comunes, fundamentalmente en hacer la comida o algunas labores fáciles de la navegación, como manejar poleas o velas, a indicación suya. -Tomar pastillas contra el mareo antes de partir, si es que tenemos tendencia a marearnos. -Por supuesto, no llevar nada ilegal. Se hacen controles al azar, a la salida de los puertos, con perros y policía. Cartagena de Indias (Colombia) -Una vez estemos por las islas, ya podremos relajarnos. Comeremos comida colombina, podremos bucear y beber cuanto queramos. También divertirnos con un kayak de mar, pero haciéndonos responsables, económicamente hebalndo, de cualquier desperfecto que podamos causar en la canoa. Se queda con nuestros pasaportes. Si todo va bien, mañana estarán sellados y nosotros, ni siquiera tendremos que pasar por inmigración. Entramos en el cíber, para despedirnos de la familia y de los amigos por unos días. A nuestro lado, una pareja de alemanes, con bastante mala cara, chequean vuelos a Costa Rica. ¡Qué Dios les bendiga y que tengan suerte!. CRUZANDO EL TAPÓN DEL DARIEN Nos levantamos pronto, pues la hora fijada para el embarque, son las siete y media de la mañana. Estamos contentos de poder dejar por fin, Cartagena De Indias, después de una semana, en la que vivimos emociones de todo tipo y en la que en muchos momentos, llegamos a ver como imposible, este momento que ahora se produce. Pero los pasaportes, que están en inmigración, no retornan hasta las 10,30. El capitán nos explica, que parte de ese retraso es por culpa del argentino –el que habíamos visto el lunes-, que les tuvo cinco horas esperando para entregarles el pasaporte, para al final, ni siquiera aparecer. La otra parte de la culpa, es de las propias autoridades, que llevan la lentitud por bandera.Así que finalmente, seremos cinco pasajeros y Mats, el Capitán. El idioma fundamental en la travesía, será el español, dado que Mats y nosotros, lo hablamos perfectamente y Catherine, la inglesa, lo parlotea a medias, pero está muy interesada en practicar. Con los japoneses, nos entenderemos en inglés. El Capitán y su colombina (Dina), se despiden efusivamente. Parece que ella le ha pegado algo más de lo latino a él, que de lo nórdico él a ella. Atravesando el Tapón del Darien en un veleroLa travesía empieza, realizando conjuntamente diversas labores, como subir a cubierta la embarcación –que se llama precisamente como la mujer de Mats-, que nos ha transportado desde el puerto hasta el velero y desplegar las velas. ¡¡Allá vamos, los piratas del Caribe!!. |






