La isla, con bastantes zonas verdes, es muy coqueta. Tiene muchos caminos asfaltados y a ambos lados hay zonas elegantemente cercadas. Y con esos arcos tan característicos de la Tequile, que hay a cada tramo de paseo. Subimos por el sendero que lleva hasta la plaza y tras vagar por los alrededores, comemos en una zona apartada, donde un niño y una niña, vienen a ver como damos cuenta de nuestros últimos dos plátanos, así que finalmente los tenemos que dividir en cuatro trozos. Pero para llegar a el otro puerto, no hay indicación alguna y casi nos perdemos y acabamos en las ruinas de lo alto de la isla, sino llega a ser por un amable señor –en este lugar, todo el mundo lo es-, que nos lleva hasta el camino correcto. Nos había advertido Rocío, de que el barco no esperaría a nadie, así que por muy poco, no nos ha tocado pasar toda la noche en la isla. Hacemos el camino de vuelta y a la llegada nos despedimos de Pau, con el que hemos compartido un día estupendo. Lo mejor ha sido la compañía, aunque tanto los Uros como Tequile, son lugares bien interesantes. Lo peor, todos las horas que hay que pasar en el barco. Compramos los boletos de autobús para Cuzco (Cusco), para mañana por la mañana. Son unas siete horas de camino, así que nos va a tocar estar metidos en el colectivo, hasta las cuatro de la tarde, si no hay retrasos, claro. Llevamos solo dos días en este país, pero ya tenemos conciencia de lo bueno y poco conocido que es el ron peruano. Hay incluso una marca bastante económica, llamada Cartavio, que está bien buena. Isla de Tequile (Perú) CUZCO
Partimos hacia Cuzco, en un bus espartano, cuyos asientos parecen de piedra. El pasaje está formado por lugareños, a excepción de un par de rubias sajonas y nosotros. Primero, me duermo un rato y luego preparo las visitas a Cuzco, Machu Pichu y el Valle Sagrado. Hasta llegar a Juliaca, la carretera es mala, pero luego mejora ostensiblemente, al igual que el paisaje, que en un plis plas, pasa de anodino a espectacular, sobre todo desde que llegamos a La Raya. Durante un buen rato, vamos bordeando un estrecho y serpenteante río, que trascurre despreocupado entre las inmensas montañas. La niña pequeña de atrás, no deja de dar patadas y escalar por mi asiento, ante la pasividad de su madre. Así que tengo que ponerle las cosas claras a las dos. Aprovechando el aburrimiento y que es 2 de abril, hacemos las cuentas de gastos de febrero y marzo. Hasta el día 31 de ese último mes, llevamos una media de gasto de 41 euros –excluyendo los tres boletos aéreos, que hemos comprado- y, tras el gran mordisco que va a dar Machu Pichu a nuestro presupuesto, esperamos que esta cifra vaya disminuyendo paulatinamente, dado que ya hemos dejado atrás, los países más caros de nuestro viaje (Brasil, Argentina y Chile).Llegamos a Cuzco, con media hora de retraso sobre el horario previsto. En la terminal, dos chicas nos ofrecen alojamientos distintos. Una de ellas, que está bastante ronca y tose enérgicamente, nos manda a El Balcón Cusqueño, con un precio de 25 soles. Nos vamos andando al centro y nos equivocamos. Deberíamos haber tomado un taxi, porque hay casi una hora. Cusco (Perú) Llegamos al alojamiento citado, pero ahora el dueño nos pide 30 y no se baja del burro. Nos sentimos engañados, así que le hacemos saber de forma educada nuestro descontento y nos vamos. Nos cuesta encontrar otro alojamiento económico decente, así que al final, buscamos el que nos había ofrecido la otra chica de la estación, el hospedaje Conquista, en la calle Saphy, 726. Aquí, si nos respetan los 25 soles que nos habían dicho y nos entregan una poco luminosa habitación con baño. Necesitaría una pequeña mano de pintura, pero para un par de noches, nos basta y nos sobra. A estas horas, no sabemos muy bien en que orden vamos a hacer Machu Pichu, el Valle Sagrado y la propia Cuzco y si alguna de las dos primeras excursiones, la haremos de forma organizada. Otra manera distinta de haber llegado a Cuzco, la ofrecen varias agencias de Puno y consiste en transportarse en un autobús de categoría superior, que va haciendo paradas en algunos lugares de interés. No hemos optado por ella, porque resulta cara para un presupuesto como el nuestro (25 dólares). Salimos a ver Cuzco ya de noche. Todas las palabras que se digan sobre este lugar son pocas y no llegan a definir ni al juntarlas, su impresionante belleza. Cuzco está lleno de restaurantes y agencias, que ofrecen excursiones. Todo es aquí en torno a un 20% más caro, que en el resto de Perú, pero si te mueves y te alejas del centro, no es difícil encontrar un sitio donde comer bien, por poco más de un euro. Las tasas de conversión de divisa en las casas de cambio, también son bastante desfavorables aquí. Vamos a la oficina turística, donde no nos dan especiales recomendaciones en materia de seguridad. Y es que en Cuzco, casi hay un policía por cada turista, que son muchos, por cierto. Ya en estos momentos, nos encontramos con la primera trampa, de todas las que se producen en esta zona: Para ver las ruinas del Valle Sagrado, hay que sacar un boleto conjunto para todas, no pudiéndose comprar las entradas sueltas. Así, te obligan a abonar todas las visitas, las quieras hacer o no. Lo mismo ocurre, si se quieren ver los distintos monumentos de pago de Cuzco. El boleto parcial para estos últimos, cuesta 40 soles y si queremos ver el Valle Sagrado también, hay que desembolsar 70 soles- No estamos dispuestos ni a una cosa, ni a otra, más por principios que por economía. Visitamos algunas agencias y el circuito más barato que encontramos para el Valle Sagrado –entradas al margen-, cuesta 25 soles. Nos ofrecen también, un tour conjunto a Machu Pichu y al Valle Sagrado, por 155 dólares, que incluye todo (hasta las entradas). Tiene guía para todas las visitas, pero nos lo quitan si así lo queremos. Estamos bastante tentados a tomar esta opción, que nos permite visitar esta zona en tan solo 2 días. Hacemos cuentas y constatamos, que los márgenes son muy ajustados. La agencia gana, por supuesto, porque para eso la montan, pero se trata de un margen razonable, de en torno a un 15%, en relación a lo que nos costaría hacer lo mismo, por nuestra cuenta. También ofrecen desde aquí, tours a la selva, de cuatro días y tres noches, por 350 dólares (supongo, que son negociables). Esas cifras, se escapan de nuestro presupuesto. Miraremos a ver que nos cuesta ir al Amazonas, cuando lleguemos a Ecuador. Ahora que el dólar está de capa caída, es posible que podamos encontrar alguna “ganga”. Cusco (Perú)En Cuzco, comienza a hacerse familiar, lo que luego nos perseguiría por otros países del continente: El constante latiguillo: “Llamadas, llamadas, llamadas….”. Se trata de personas –generalmente chicas jóvenes, aunque hay de ambos sexos y todas las edades-, que visten camisetas de cualquiera de los operadores móviles del país y que ofrecen en plena calle, el teléfono móvil para hacer llamadas, por un importe que resulta bastante económico. También son muy habituales en el resto de Perú y en muchas grandes ciudades de Colombia. Pero en las calles de Cuzco, hay mucha más gente que ofrece cosas. Desde los pesados camareros de los restaurantes, a los artistas que venden su obra –generalmente láminas o grabados-, en plena calle, pasando por todo tipo de actividades mercantiles, para ganarse la vida. No son especialmente persistentes, como por ejemplo en muchos países árabes, pero son tantos, que a lo largo de un día, el transitar por la ciudad, se acaba convirtiendo en un calvario. Empiezas por la mañana, diciendo amablemente, “no gracias” y terminas por la tarde, con cara de mala leche y mostrando la más absoluta indiferencia hacia ellos. ¿Es así como las autoridades de Perú, quieren hacer –como dicen- de Cuzco un lugar para el turismo exclusivo?. O simplemente, ¿lo que el gobierno de Perú llama turismo exclusivo, no es otra cosa que desplumar a los turistas por todo, a cambio de nada?. Marco la casilla b. Nos llama la atención, que nos den una publicidad sobre un curso para desbloquear y reprogramar teléfonos móviles. Sin investigar muy a fondo, parece que el objetivo es reutilizar, aquellos que roban a los turistas. ¡Y reparten este panfleto en plena calle y a los extranjeros!. Pues sí, el límite de la desfachatez, se traspasa con demasiada frecuencia en Perú Antes de acostarnos, decidimos que mañana nos quedaremos aquí todo el día y además de ver la ciudad, organizaremos los próximos días. Y así lo hacemos. Por la mañana vamos alternando ambas cosas. Cuando estamos a punto de decidirnos, por le viaje al Valle Sagrado y a Machu Pichu, de forma organizada, damos marcha atrás. Ayer nos habían dicho, que podíamos pagar con tarjeta de crédito y hoy indican que no, que solo hay un cupo determinado mensual y ya se ha cubierto y que si ahora queremos abonar la excursión con Visa, se nos carga un 10% más. Suponiendo que lo del cupo mensual sea verdad, que lo dudo, ¿cómo se va a haber agotado el día 3 –que es hoy- por la mañana?.Después de esto, nos entra la desconfianza y tomamos la decisión de hacer la zona entera por nuestra cuenta. Como es imposible llegar a Machu Pichu en autobús, nos vamos a la estación de trenes, a preguntar los precios del billete a Aguas Calientes. Llega el primer atraco a mano armada: Ida y vuelta son 96 dólares desde aquí y 62, desde Ollantaytambo (o su equivalente en soles peruanos). Eso, en el tren denominado Backpacker, porque el Vistadome es bastante más caro y el Hiram Bingham, supera los 550, en lo que dicen, es la forma más lujosa de llegar a Machu Pichu. Cusco (Perú) Investigamos en diferentes lugares, que básicamente son, la oficina de Turismo y algunas agencias y constatamos, que a Machu Pichu se puede llegar de diferentes formas, además de las ya mencionadas. -Realizando el Camino del Inca, fórmula, que ya habíamos descartado días atrás, porque hay que hacerlo de forma organizada y resulta carísimo. Antes se podía hacer por libre y por muy poco dinero, pero debido a sus incontrolables ansias recaudatorias, más que de la alegada protección del medio ambiente, el gobierno peruano lo prohibió y subió los precios de todo. Creo que está limitado a 500 personas diarias. Es una pena, porque de no haber sido por el precio, esta habría sido la opción elegida.
Se puede recorrer en dos días
desde un punto intermedio, pero lo recomendable es hacerlo en un tour de
cuatro: Se inicia en el kilómetro 88 de la línea férrea hacia el Valle de la
Convención, en el lugar denominado Q'oriwayrachina y se recorre una distancia
total hacia el Santuario, de 39,6 kilómetros. ba. Luego, se atraviesa un bosque de eucaliptos. Poco después, se llega a los grupos arqueológicos de Q'ente, Pulpituyoc, Kusichaca y Patallaca, para arribar, despué s de varias
horas de caminata, a Wayllabamba, donde se recomienda pasar la noche. El segundo día es el más duro y difícil,
puesto que se debe subir a cuatro mil doscientos metros de altitud, para luego bajar
hasta el valle del río Pakamayu, donde se pernocta. El tercer día, es posible observar impresionantes restos
arqueológicos –aunque el atractivo del camino, son más sus paisajes y el reto
que supone, que la arqueología-, como Runkuraqay, la laguna de Yanacocha y
Phuyupatamarca, muy cerca del centro de visitantes de Wiñayhuayna, donde se
puede acampar. El último día, se hace recomendable madrugar, para arribar lo antes posible a Machu Pichu, después de tres horas de caminata y tras atravesar áreas de selva y bordear precipicios. -Como ya hemos visto, de forma organizada. Te recogen en Cuzco y te vuelven a dejar allí, después de visitar Machu Pichu y el valle Sagrado. -En helicóptero. Es una pena, porque de esta opción me he enterado a la vuelta. Me han comentado que no sale mucho más caro que el tren y ya que uno se va a gastar mucho dinero de todas formas, quizás esta sea la mejor forma de invertirlo, para tener una inolvidable experiencia. Porque sobrevolar Huayna Pichu desde el aire, debe ser precioso Cusco (Perú)-Las forma más económicas: a) A través de Santa Teresa: Es una muy buena opción, salvo que el día este muy lluvioso. Se puede llegar en un día a Aguas Calientes y es la fórmula que –mediante transportes públicos-, requiere más tiempo de todas: Hay que tratar de tomar el primer bus de la mañana hacia un pueblecito de "Santa Maria" (unos 15 soles). En jornadas de lluvia, este tramo puede tornarse bastante peligroso, dado que discurre entre las montañas y puede haber derrumbes. Desde ahí, se toma un microbús hacia otro pueblo, llamado "Santa Teresa" (5 soles. Allí hay unas termas, que son gratuitas.. Luego, hay que llegar hasta un paraje llamado "Hidros". Son 2 horas caminando, a través de un bonito paisaje o se toma un camión vecinal. Desde "Hidros", se tienen 2 opciones: Caminar 8 kms. (otras dos horas) por la vía del tren o tomar el tren que cuesta 8 dólares. b) Caminando desde el km. 82, a través de la vía del tren. Lleva entre 7 y 9 horas, hay que estar en buena forma y llevar buen calzado, pues en el camino hay muchas piedras de punta. A ese kilómetro 82, donde hay un pueblecito, se llega por medio de un microbús, que se toma en Ollantaytambo (3 soles) Parece ser que en el kilómetro 88, hay un puesto de vigilancia, por lo que se recomienda pasar por este punto de noche, cuando no hay vigilantes. Al menos a la ida, porque a la vuelta, nada ya te pueden decir, porque te estás yendo -Si se es peruano y previa presentación del DNI, en tren con tarifas locales, que rondan los 30 soles, menos de una décima parte de lo que nos obligan a pagar a los extranjeros. Decidimos, que tomaremos el tren desde Ollantaytambo mañana por la tarde. Así aprovecharemos el día para visitar esta localidad, además de Urubamba y Chinchero. Dormiremos en Aguas Calientes y el sábado madrugaremos, para llegar hasta Machu Pichu. El domingo por la mañana, tomaremos el tren de retorno, para luego acercarnos a Pisac y disfrutar del magnífico mercado Sacamos dinero –hay policías vigilando los cajeros- y compramos los billetes de tren, pagando en efectivo –no dejan hacerlo con tarjeta-. Obtenemos también las entradas para Machu Pichu, dado que en teoría y tal como nos han dicho en la oficina de Turismo, no se pueden conseguir en la puerta de la Ciudadela. Tenemos que comprarlas en la oficina de Recaudación –el nombre le viene al pelo-. Tras pasar por un burocrático y lento sistema de varias ventanillas –a modo de la antigua burocracia comunista de los países del este- y pagar 122 soles, conseguimos por fin los boletos, que son válidos para un único día y van con fecha cerrada, así que no me quiero ni imaginar, con lo sacacuartos que son, que ocurre si tienes algún problema y no puedes ir ese día en concreto. Cusco (Perú)Esto significa, que a 4,25 soles que está hoy el euro, hemos abonado casi 29, por ver esta atracción, casi ocho más de lo que nos costó Petra el año pasado y casi seis más, que lo que hemos pagado apenas un mes atrás, en el Parque Nacional Torres del Paine –aunque esta, es entrada de múltiples visitas-, que son los dos boletos de acceso más caras que habíamos pagado antes. Lo que el gobierno peruano está haciendo con Machu Pichu, es para denunciarlo ante los organismos internacionales. No se puede permitir, que nos obliguen a pagar 96 dólares, por un recorrido de 112,5 kilómetros de ida y otros tantos de vuelta., en unos trenes roñosos y con un trato, como veremos más adelante, maleducado y desagradable. |





