Al final, nos quedamos en el Hostal Carlos V, en la calle Linares, 42; donde al abrigo de un precioso y bien cuidado patio cubierto, se distribuyen austeras habitaciones tipo monásticas -no funcionan siquiera los enchufes (al menos de las dos que ocupamos), por lo que resulta problemático cargar el móvil o la cámara), con poca luz natural y algo de olor a humedad (70 bolivianos). El baño es compartido y la propiedad, no disimula su ansia por colocarnos excursiones a las minas, a Sucre y adonde haga falta. En uno de los letreros en la recepción pone bien clarito, que allí cobran también por dejar los bultos el día de la salida. De momento por respirar, parece que no hay que pagar nada. No estamos seguros, pero es posible que mañana nos quedemos aquí el día entero y el lunes ya veremos, si vamos a Sucre, si vamos a la cercana mina del cerro Rico o si incluso, buscamos un tercer plan.Damos una vuelta por el centro, sin plano ni nada y volvemos a bajar la cuesta, dado que hemos visto un mercadillo al lado de la terminal y queremos comprar una mochila pequeña, puesto que se nos está rompiendo la que traíamos. Por el camino nos cruzamos con los hinchas del Real Potosí, que vienen contentos, tras haber conseguido la victoria. Tanto el escudo como el traje, son como los del Rea Madrid. ¡¡Dios mío, vaya campo”, exclamo, cuando desde fuera veo el pedregoso estadio Sobre las siete se pone a llover y se levanta un viento gélido, que nos manda primero a un cíber y posteriormente al hotel. Son las nueve de la mañana del domingo, 23 de marzo de 2.008 y el mercado ya ha abierto. Desayunamos contundentemente, por menos de un euro, a base de una milanesa gigante, con arroz, ensalada y patas fritas. Casi no podemos ni levantarnos de la silla, para iniciar la visita a la ciudad, que es preciosa. Hay calles con casas de colores y un montón de iglesias. Potosí tiene un cierto aire provinciano, que le da un gran encanto. Lástima que en la oficina de Turismo todavía no se hayan enterado y la tengan siempre cerrada. Potosí (Bolivia)Potosí fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO hace ya tiempo. Cuenta con un gran patrimonio arquitectónico, representado por numerosas construcciones coloniales: La Catedral de Potosí, de estilo gótico; la Casa de la Moneda (50 bolivianos), que conserva importantes archivos coloniales y constituye uno de los edificios civiles más destacados de América Latina, así como la Universidad Tomás Frías. Uno de los símbolos de la ciudad es la Torre de la Compañía, un convento religioso del siglo XVIII, que refleja el máximo esplendor de Potosí. Su edificación se concibió como un arco del triunfo con cinco aberturas, treinta y dos columnas salomónicas y tres cúpulas de media naranja. En la Iglesia de San Francisco, al igual que en la de Iglesia de San Lorenzo, se pueden observar una gran exposición artística en su interior, con la inclusión de deidades indígenas y símbolos del Cristianismo. Seguidaamente, nos empanzamos de más recintos religiosos, porque entramos en todas las iglesias que salen a nuestro encuentro, habiendo una casi en cada cuadra. Una vez visitadas todas estas atracciones, bajamos a dar una vuelta por el Mercado y al volver a subir y nada más entrar en la calle principal, justo en frente, vemos a Flor y a Flopa. La emoción se desborda, a pesar de que los cuatro estábamos convencidos de que esto iba a ocurrir. Ellas han quedado para comer, con una gente que han conocido en su hostel, así que nos emplazamos justo para después de ese momento. Nosotros almorzamos de forma excelente, en un restaurante de la misma calle Por poco más de un euro y con un servicio excepcional -hasta con mantel y servilletas de hilo-, nos zampamos una riquísima y completa sopa de verduras, quinua y carne de primero y churrasco argentino, con puré de papas, de segundo. Aunque está bueno, seguro que Flor y Flopa se hubieran ofendido, porque cierto es, que el exquisito churrasco argentino poca comparación admite con el resto de las carnes del continente, incluida esta.
Vamos al cíber donde hemos quedado con ellas y mientras las esperamos, observo atónita que el Valladolid ha perdido por siete goles a cero, contra el Real Madrid.
Pasamos la tarde los cuatro juntos, tan divinamente. Primero decidimos que mañana iremos a la mina del cerro Rico. El sitio donde hemos visto que nos venden la excursión más barata, es en nuestro hostal (55 bolivianos, después de regatear), así que la adquirimos. Luego nos vamos
de compras primero y más tarde, como ellas dicen en una bonita expresión, “nos
hacemos unos chocolatitos” en los puestos de chucherías cercanos al mercado,
donde un vendedor parlanchín, se sorprende de la perfecta conexión
hispano-argentina, para acabarnos acusando (a nosotros) de habernos llevado
toda la plata de Bolivia: “Con la plata que os llevasteis, se podría hacer un
puente que uniera Bolivia con España”, espeta. Es un argumento, que aún cala
hondo en algunos sectores –afortunadamente minoritarios- de la sociedad
boliviana. Potosí (Bolivia)
Seguidamente nos acercamos a la terminal. Ellas quieren preguntar horarios para Tupiza, para última hora de la tarde de mañana y nosotros a Sucre, para el martes. Al volver paseamos por el mercado y ocurre la tragedia. A Flopa, que es tan cariñosa como confiada, no se le ha ocurrido mejor cosa que guardar la cartera en un bolsillo de la chaqueta, sin cremallera y en un momento dado, en que estamos arremolinados mirando unas películas en CD, se da cuenta de que le ha desaparecido, con parte de la documentación, la tarjeta del cajero y los sesenta dólares que le quedaban. La rabia y la pena nos invaden por momentos, aunque ella muestra una entereza no habitual, en una chavala de 20 años Lo peor de todo, va a ser cuando se lo cuente a su madre, que le había comprado un bolsillo interior, precisamente para que llevara el dinero y los documentos a buen recaudo. El incidente da lugar, a que nos pasemos un buen rato hablando de robos en los viajes. A Flopa ya le desapareció otra vez una cámara nueva, de 300 euros y a Flor, le robaron no hace mucho, dinero del equipaje en la frontera entre Argentina y Brasil. A nosotros, afortunadamente, no nos han desvalijado nunca, pero conocemos muchas historias muy tristes, en esta materia. Terminamos el día tomando cervezas por el centro y poco a poco, vamos volviendo a recuperar la alegría. Mañana las invitaremos a comer. Parece mentira la tan buenísima conexión que hay, entre personas que nos llevamos veinte años de diferencia, pero que a la vez, somos tan iguales.
DESMITIFICANDO LOS HOSTELS Después de desayunar, vamos a buscar a Flor y a Flopa a su hostel. Ellas han madrugado para sacarse unos bolivianos extras, que falta les hacen, después de lo acaecido ayer. Unos norteamericanos que tuvieron que cambiar de planes, les habían dado cinco boletos de autobús a Uyuni, por si quieren volver a canjearlos por el dinero y ellas han ido temprano y han hecho un estupendo número de teatro para conseguir los 250 bolivianos, que los gringos habían pagado. Flor, una rubia extraordinariamente dotada, se ha metido en el papel de Martha Simons y hasta con acento y todo, ha conseguido darle los suficientes argumentos al taquillero, para que les reintegre el importe de los boletos. Potosí (Bolivia)Este episodio nos sirve para comprobar, que a los norteamericanos les han cobrado el doble que a nosotros por el trayecto entre Potosí y Uyuni. Y es que en muchos países de América, especialmente en Bolivia y Perú, los precios de las cosas varían en función de la nacionalidad. Así, los que menos pagan son los lugareños, luego los que tenemos el español como lengua materna, seguidos del resto y por último, los norteamericanos, que para muchos bienes y servicios, pueden llegar a pagar el doble que los primeros. Creo que fue en el relato del sudeste asiático, donde prometí hablar en algún momento de los hostels y los personajes que por ellos pululan. Hasta ahora, me había dado mucha pereza, porque decir lo que voy a decir, es como profanar el sagrado Vaticano de los mochileros y a algunos no les va a gustar. Pero después de ver que ayer, los empleados del La Casona nos han abroncado de muy malas maneras, cuando estábamos haciéndonos un simple té en ese hostel, a invitación de las chicas y que hoy, después de volver de la Mina, han tratado de cobrarles una noche más, por haber dejado los equipajes en el dormitorio, un par de horas más tarde de las doce del mediodía, voy a hacer un esfuerzo –mezclando opinión e información, es verdad- y a dar mi opinión, sobre este tipo de alojamientos y sus moradores. Y es que también estoy empezando a estar harta, de que la gente hable de mochileros sin más, metiendo a todos los que llevamos algún bulto colgando a la espalda, en el mismo saco, como si portar algo sobre los lomos, conllevara una determinada filosofía de vida. 1.- Desventajas de los Hostels: -En la mayoría de los países del mundo –con la excepción de Europa y Norteamérica y no siempre-, sale más a cuenta económicamente, alojarse en una habitación doble –en muchas ocasiones con baño y televisión-, que optar por dos camas en el dormitorio de un hostel. -A cambio de que -supuestamente-, este tipo de alojamiento pueda contribuir a aumentar las relaciones sociales de quién allí mora, las incomodidades están garantizadas a todas las horas del día, perdiendo la intimidad y haciendo de muchas noches un suplicio, al tener que respirar olores ajenos, escuchar ronquidos, soportar vomitonas de borracheras… -Desconozco los motivos, pero en términos generales, el personal que atiende en los hostels, suele ser poco amable-Los dormitorios de los hostels, son uno de los mayores lugares de riesgo para sufrir robos en un viaje, por parte de otros viajeros. -Casi nunca en un hotel, te pondrán toque de queda o te prohibirán habitarlo durante algunas horas del día, cosa que si ocurre en los hostels. -Hasta conectarse a internet en el ordenador de cualquier hostel, suele ser bastante más caro que en un cíber normal. Potosí (Bolivia)2.- Ventajas de los hostels: -Son un lugar estupendo para relacionarse y conocer otra gente -En muchas ocasiones, suelen tener cocina, donde poder preparar la comida, tentempiés o tomar cafés o infusiones 3.- Perfiles de quienes van a los hostels:
-Gente muy joven, bien por la inexperiencia y desinformación que les hace pensar que son los alojamientos más económicos, bien por el deseo irrefrenable de relacionarse y conocer gente. -Personas que viajan solas y que en los hoteles, están gravemente penalizadas, porque cuesta casi lo mismo una habitación individual, que una doble. -Gente bohemia -El hostelero por antonomasia, perfil mucho más extendido entre el género masculino, que entre el femenino (pasar al punto 4). 4.- El hostelero por antonomasia y sus características fundamentales. a) Como son y que hacen: -Dan lecciones magistrales, sobre lo acertados que están a la hora d e ver el mundo y lo equivocados que estamos los demás.
-Van contracorriente de la sociedad y del resto de viajeros o turistas, a los que miran por encima del hombro, a no ser que sean como ellos. Lo importante no es ver, conocer o sentir, sino despotricar contra las tendencias mayoritarias y establecidas.- Suelen hablar de autores raros y de libros que no lee nadie, sobre los que cimentan la base de su filosofía e ideología. Mina de Santa Rita, en Potosí (Bolivia) -Son poco amables con la gente de su misma nacionalidad. Al fin y al cabo, consideran que ellos son los únicos elegidos de su país, para recorrer el mundo y que relacionarse con compatriotas, es algo de catetos nostálgicos -Como se consideran especiales, no les gusta ir a los sitios donde vamos el resto de los viajeros. -Presumen de conocer toda la cultura e historia de los pueblos a los que viajan, pero raramente se mezclan y se relacionan con sus gentes -En muchas ocasiones, suelen ser vegetarianos. -Extraordinariamente amantes de las infusiones. -Se creen los nuevos hippies del siglo XXI b) Su estética: -Greñudos –mayormente rastas- y en muchos casos, con barba, aditamentos que mejoran sobremanera, su gesto de indiferencia y desprecio hacia el resto de la humanidad -Usan gorras y/o sombreros, en muchos de los casos, tipo Bob Marley. -Suelen llevar un fular o pañuelo en el cuello. -Visten pantalones muy coloridos de rayas, que pueden ser muy estrechos y con pitillo o muy anchos, tipo árabe (en este último caso, sobre todo las chicas, que también llevan gomas elásticas anchas para el pelo) -Suelen viajar con guitarra (aunque no todos los que viajan con guitarra, son hosteleros por antonomasia). Mina de Santa Rita, en Potosí (Bolivia)EL
CERRO RICO Y LA MINA DE SANTA RITA El día ha empezado algo convulso, porque a lo que le ocurrió ayer a Flopa hay que añadir, que a otra argentina de las que viajan en nuestro grupo, a la mina de Cerro Rico, ayer también la robaron, mediante la técnica del escupitajo, que es una variante de la de la mancha. Alguien se acercó y la escupió en la cara y seguidamente, dos buenos y amables samaritanos, fueron a ayudarle y limpiarle la saliva y lo que realmente le limpiaron en ese momento de confusión, fue la cartera. También la dueña de nuestro hostal nos cuenta, que a una de sus huéspedes, la asaltaron ayer a punta de cuchillo. ¡¡Y parecía tan tranquilo, Potosí!! |





