Comenzamos recorriendo el sik -del estilo al de Petra, aunque mucho más modesto-, hasta llegar a la cueva. Menos mal que traemos la linterna, porque si no es imposible visitar el interior. Hay que agacharse bastante y tener cuidado, porque las rocas son bastante cortantes y a veces hay que moverse casi a gatas. En cualquier caso, este minitrekking no entraña demasiada dificultad.Pasamos de largo los miradores –a los que subiremos a la vuelta, para ver la puesta de sol- y nos desplazamos por delante del bello Anfiteatro, hasta llegar al final. De camino y al margen de las señaladas, hay centenares de bellas formaciones rocosas recubiertas de sal, que convierten a este lugar, en un verdadero santuario de la naturaleza. Valle de la Luna, en San Pedro de Atacama (Chile)Estamos solos durante toda la tarde, pero a las siete menos cuarto, se empieza a llenar de autobuses y de grupos de guiris en tropel. Menos mal que no hemos venido por agencia, porque a parte de tirar 10.000 CH$ (los dos), nos habríamos enfadado bastante y encima, no hubiéramos disfrutado de esta maravilla, como lo estamos haciendo. Todos nos aprestamos a escalar por el lateral de la duna, para contemplar la puesta de sol, que en este punto, tampoco tiene nada de espectacular, pero al bajar e ir retrocediendo, es cuando vemos el más bello atardecer que hayamos observado en nuestras vidas (curiosamente, sería superado tan solo tres días después, en el Salar de Uyuni). Y es que el cielo se va convirtiendo poco a poco, en una amalgama de colores y tonalidades, que van variando, cada escasos minutos, haciendo una tras otra, decenas de impresionantes acuarelas. A la vez y siguiendo el ritmo acompasadamente, van cambiando las tonalidades de las rocas y de la sal, dando lugar a estampas, sencillamente espectaculares. Emprendemos la vuelta, mientras va anocheciendo. Muchos vehículos afrontan también el retorno y varios de ellos nos invitan a subir, para acercarnos hasta el pueblo. Declinamos amablemente la invitación, porque hay luna llena y queremos volver viendo el valle, guiados por su luz. Pasan dos chicas en bicicleta, que nos saludan efusivamente. A estas horas, ni ellas ni nosotros sabíamos, que íbamos a compartir, tanto tiempo juntos desde el día siguiente. Finalmente, el cielo se llena de nubes y la vuelta se nos hace algo larga. Por la carretera pasan decenas de camiones, de los de transporte de coches, pero vacíos y nos da la sensación, de encontrarnos en una “road movie” en medio del desierto y, que de un momento a otro, nos van a meter en el interior de uno de eso trastos y nos van a secuestrar. DE NUEVO EN SAN PEDRO Llegamos al pueblo, muertos de sed. ¡¡Nada que no pueda remediar una rica cerveza Escudo!!. Se va la luz en toda la localidad y tenemos que tirar de linterna. Pero el cielo se despeja y vemos la redonda luna y las estrellas, con la mayor nitidez que las hayamos visto jamás. Nos emocionamos y como nos había pasado tiempo atrás, nos damos envidia a nosotros mismos.La mañana del martes nos la regalamos de relax, tomando cervezas, que es de lo poco que no es mucho más caro en San Pedro, que en el resto de Chile, dado que la mayoría de las cosas aquí, cuestan entre un 20% y un100% más. Bueno, el relax es relativo, porque tenemos una pequeña discusión con una empleada dela empresa Colque, la que nos va a llevar al Salar. Valle de la Muerte, en San Pedro de Atacama (Chile)Nos habían dicho que fuéramos a cambiar pesos por bolivianos, para poder pagar las entradas al Parque, a la isla del Pescado y la tasa de ingreso a Bolivia. Ese cambió resulta ser peor, al que nos hubiera dado cualquier judío usurero en la edad media. Y es que sin enrojecer, ¡¡se quedan con el 30% de nuestro dinero!!. Como hemos cambiado poco, solo son tres euros, pero nos indigna. Y nos enfadamos todavía más, cuando después de poner una reclamación por escrito en la oficina de Turismo, el empleado la lee y nos espeta: “Esto no es otra cosa, que el libre mercado”. Eso es efectivamente lo que piensan en todo Chile, incluido su gobierno: El desplume impío de los turistas, es solo libre mercado. Cuando volvemos por la calle, la chica de la agencia nos llama y nos devuelve nuestro dinero. Ha hablado con el conductor y él nos lo arreglará, para que podamos cambiar en la frontera. Esperemos que no haya problemas y no nos quedemos tirados en el puesto de inmigración de Bolivia Si ayer nos parecía que hacía un tremendo calor, hoy nos sentimos en el mismísimo infierno. Menos mal que fuimos ayer al Valle de la Luna, porque de lo contrario, hoy hubiera sido un suicidio. Comemos empanadas y nos echamos la siesta. No partiremos al Valle de la Muerte hasta las cinco y media, cuando haya bajado el calor. EL VALLE DE LA MUERTE Cuando iniciamos el camino para EL Valle de la muerte, varias chicas recorren el pueblo voceando “pan amasado”. Si la visita de ayer nos había impresionado, ahora nos quedamos con la boca abierta y es tal el impacto, que no sabemos si podremos cerrarla algún día. Sus formaciones son espectaculares y caprichosas, aunque a diferencia del de ayer, son de arena y de adobe -o algo similar- y no tanto de piedra. También hay algunas estructuras salinas. No hay turistas, apenas cuatro o cinco ciclistas. Valle de la Muerte, en San Pedro de Atacama (Chile)Sorprendentemente, el Valle de la muerte, que es el desierto más inhóspito del mundo, en el que no se alberga absolutamente ningún tipo de vida, es gratis. ¡¡Si, Chile y gratis, aunque sea por una vez, unidos indisolublemente!!. El atardecer, resulta tan impresionante como el e ayer, más que por el cielo, por las tonalidades de las formaciones arenosas. Nos arrepentimos de no haber venido un poco antes, para haber pasado un poco más de tiempo y haber practicado más sandboard, actividad que nos ha llenado de placer. Para llegar al valle, hemos transitado por la impresionante Cordillera de la Sal. Esta hondonada fue un lago emergido, donde las antiguas capas horizontales de sedimento y roca, datan de hace 23 millones de años. Estas capas fueron empujadas y plegadas por los movimientos de la corteza terrestre, dejando algunas en posición vertical. Volvemos al pueblo. Estamos preocupados por como nos puede afectar la altitud a partir de mañana, puesto que va a haber momentos, en los que vamos a llegar a los 5.000 metros. Hemos preguntado en la agencia esta mañana, si los vehículos llevan bombonas de oxígeno y nos han dicho que no. Afirman que el peor el remedio que la enfermedad, dado que podrían explotar durante el viaje. ¿Será verdad o es una simple estrategia, muy habitual por cierto en Chile, de cambiar seguridad por beneficio económico?. Nos recomiendan, sencillamente, beber poco alcohol el día antes –ya empezamos mal-, comer poco también –esta sí la hemos cumplido, porque llevamos todo el día con dos empanadas- y llevar aspirinas, que diluyan la sangre en caso de necesidad.
PARQUE NACIONAL EDUARDO AVAROA Y SALR DE UYUNI
A las ocho de la mañana, ya estamos en la puerta de la agencia, como otros tantos viajeros, que han contratado la excursión, con nuestra agencia o con las otras. Nos van dividiendo en vehículos y nos toca en un viejo minibús, que no tiene ni cortinas en las ventanas, con lo que el sol nos da de plano en la cara. Pero el conductor es bien simpático y en la hora que tardamos hasta la frontera con Bolivia, nos va poniendo al día, muy animadamente, sobre lo que vamos a contemplar en la jornada de hoy. Ya estamos a 4.000 metros de altitud. Me da un pequeño mareo según bajo del bus, que apenas me dura cinco segundos. Parque Nacional Eduardo Avaroa (Bolivia) Llegamos al puesto de inmigración, donde hay que pagar una tasa de 15 bolivianos. Antes, el conductor nos ha querido cambiar pesos por moneda de Bolivia, pero ofreciéndonos la misma tasa que ayer, por lo que nos hemos negado. El funcionario de inmigración es bien simpático, aunque se pasa de gracioso y según nos va poniendo los sellos, hace chistes o comentarios sobre aspectos relacionados con nuestra nacionalidad. A nosotros nos habla de la ETA y de la independencia de los vascos, a una holandesa, le hace la comparación de los países bajos con la altitud de Bolivia, a dos daneses les pregunta por la Sirenita… Le interrogamos si para poder pagar, nos cambia pesos chilenos y nos dice que sí. Nuestro gozo metido en un pozo, ¡¡porque nos ha dado todavía peor cambio que en las agencias y se ha quedado casi con un 40% de nuestro dinero, si se tiene en cuenta el cambio del día!!. Nos resignamos. No tenemos fuerzas para enfadarnos y menos, con un funcionario de inmigración tan cabrón. Pagamos también la entrada al Parque Nacional Eduardo Avaroa (30 bolivianos) y nos distribuimos en los vetustos y algo roñosos 4X4. Hemos elegido a “supercachorro”, como nuestro conductor y guía y a dos chicas argentinas –las únicas junto a nosotros, que son de habla hispana-, como compañeras de viaje. Las dos plazas vacantes del vehículo, las han ocupado dos daneses. El programa previsto para hoy, incluye la Laguna Blanca, la Laguna Verde, las Termas, Los Géisers Sol de la Mañana y la Laguna Colorada, donde se encuentra nuestro refugio básico y al que llegaremos a la hora de comer. Los daneses son larguísimos y no van muy contentos, porque les hemos mandado a la última fila del vehículo y se nuestran encogidos. Las dos argentinas –de 20 y 19 años, que no son otras que las que ayer tarde nos saludaron desde la bicicleta-, responden al nombre de Florencia, aunque coloquialmente, se llaman Flopa y Flor. Son increíblemente maduras para su edad, saben lo que quieren en la vida y resultan abiertas, cariñosas y divertidas. Desde luego, ni en nuestros mejores pensamientos, habíamos soñado con tener una compañía tan agradable. ¿Y el conductor/guía?. Pues es parco en palabras, pero cada vez que abre la boca es para decir algo interesante. Conoce la zona al dedillo y ningún secreto se le escapa.La conversación con las chicas es muy animada y pasamos el tiempo contemplando el paisaje y poniéndonos al día, sobre nuestras respectivas vidas y viajes. Paramos en la Laguna Blanca y luego en la verde, de una bonita tonalidad y de aspecto y superficie inhóspita. No me extraña, porque ha tomado ese colar, por su alto contenido en arsénico y es tóxica Parque Nacional Eduardo Avaroa (Bolivia)Pasamos luego por el Desierto de Salvador Dalí, que en nada nos recuerda al pintor y llegamos hasta las Termas. Allí nos pegamos un chapuzón, en una pequeña pileta, cuyo agua tiene una temperatura por encima de los 30 grados. Da sensación de quemazón al entrar, pero luego uno se siente muy a gusto y si no, que se lo pregunten a nuestras amigas argentinas, que no quieren salir del agua, ni cuando llega la hora de irnos. Unos jóvenes allí al lado, juegan un partidillo de fútbol. ¡¡Dios mío, como podrán, si estamos a 4.500 metros de latitud y a mi me cuesta esfuerzo, hasta agacharme para atarme los playeros!!. Llegamos a los géisers y nos deleitamos con el increíble espectáculo de la naturaleza. Hoy deben andar algo enojados, porque escupen fumarola y agua hirviendo con estrépito. Estamos a 5.000 metros de altitud y ahora sí, empiezo a sentir algo de malestar –ligero mareo y dolor de cabeza-, por lo que decido separarme de los cráteres, no vaya a marearme y a caer dentro. La verdad, no me apetecería tener un final tan triste. Flor y Flopa, cuando regresaban del baño, se habían encontrado una botella de cerveza de medio litro y la compartimos los cuatro, sorbo a sorbo, deleitándonos con tan asombroso momento y con tan gratísima compañía. ¡¡Nunca tomamos cerveza tan cerca del cielo!! Montamos de nuevo en el 4X4 y ponemos punto final al itinerario de hoy, en la Laguna Colorada, que junto a los centenares de flamencos y llamas, compone una de las estampas más bonitas del mundo. Bajamos hasta el borde del agua y luego la subida, a esta altitud, se convierte en una auténtica penitencia, de la que cuesta recuperarse un buen rato. Son las tres y media y aún demorarán otros veinte minutos la comida. Al final y dentro de una nave herméticamente cerrada, con el techo de chapa y cayendo el sol de plano, nos juntan a 18 personas y nos dan macarrones y patatas con pollo, que no creo que componga entre los pequeños cachos de cada plato, más de un par de muslos para todos. Y además, poca cantidad incluso de las baratas papas, después de lo que han cobrado por el maldito Tour. Pobres daneses, con lo altos que son y el estómago tan grande que deben tener. Una chica sufre un violento ataque y todos nos asustamos al ver las convulsiones. Al final, se le acaba pasando. No sabemos si ha sido de altura, de pánico o una insolación, dadas las lamentables condiciones en que estamos almorzando Antes, nos hemos repartido las camas de un alojamiento, más cercano al chabolismo que a un lugar habitable. Es sucio y frío, porque entra gélido aire por toas partes. En nuestra habitación –por llamarla de alguna forma-, hay cuatro camastros y una litera doble. Las chicas y nosotros, hemos actuado con rapidez, para dejar esta última a los sufridos daneses. Nos vamos a dar un paseo, bordeando la laguna. Al ir, el camino se hace fácil, pero al volver hay casi un huracán que nos viene de frente, lo que sumado a los 4.200 metros de altitud a los que estamos, nos agota casi hasta la extenuación. Mi chico, que por la mañana no había tenido problemas, se tiene que tomar una aspirina, en cuanto llegamos al alojamiento. Y yo, que antes lo había pasado peor, ahora estoy perfectamente, así que no acabamos de entender muy bien, la forma de comportarse de nuestros cuerpos. Vemos a otros grupos de otras agencias, que están en un alojamiento de al lado, que tiene mejor pinta y además, les han puesto gratis café caliente, aperitivos y galletas. A Flopa sin embargo, la han despachado de malas formas en nuestro “comedor”, por haber ido a pedir un simple café, para recuperarse del frío que hemos pasado durante el paseo. ¡Realmente indigno, el trato que nos están dando en esta agencia!. Desde luego, no volveríamos a contratar el tour con ellos y en el futuro, no se la recomendaremos a nadie (todo lo contrario) Parque Nacional Eduardo Avaroa (Bolivia)A las siete –tan solo dos horas y media después de haber acabado de comer-, nos convocan a la cena, aún más insustancial que la comida, a base de sopa aguada de quinua y espaguetis con salsa de tomate. Es la primera vez en mi vida, que como dos primeros platos para comer y otros dos para cenar. Otra vez nos hemos quedado con hambre y los daneses están ya empezando a parecer de Somalia. Matamos la tarde con Flor y Flopa, primero en animada conversación y luego jugando a nombre, ciudad, animal… Terminamos viendo el espectáculo que dan gratis la luna llena y las estrellas y nos vamos a dormir. Me despierto pronto y me voy sola a ver el gélido amanecer, que nada tiene de extraordinario o emocionante. La noche se ha hecho larga y he pasado algo de frío, a pesar de dormir con tres mantas. Los baños a esas horas tienen tanta mierda, que ya son hasta peligrosos para la salud. Desde fuera, veo a uno de los conductores al lado de un urinario, orinando directamente en el suelo. ¡¡Será cerdeo el tío!!. Al entrar al de las mujeres, observo con pavor, como una escobilla llena de restos de heces, está metida en el lavabo |





