Nos vamos al centro e iniciamos la visita turística del lugar, capital de esta región. Habíamos estado dudando, si venir aquí o ir a Puerto Varas y al final nos decantamos por esto. Comenzamos por la plaza de Armas, donde se encuentra la Catedral. Damos un paseo por las animadas calles de alrededor y, en un supermercado, compramos comida preparada (pichanga y curanto) que nos zampamos en la misma puerta. Con las fuerzas todavía intactas, nos dirigimos por la avenida de Angelmo -que sale muy cerquita de la estación de autobuses-, hasta la zona del mismo nombre, que está a un par de kilómetros. Este lugar junto al mar, está realmente bien. Hay bonitas marisquerías (algunas de madera), donde degustar ricas pailas, tiendas de artesanía y un mercado, donde también predomina el marisco. Hay otros establecimientos, que se dedican a la venta de moluscos deshidratados -fundamentalmente almejas y mejillones-, que parecen colgados en enormes ristras en el exterior. Más adelante nos enteramos de que para consumirlos, hay que hidratarlos y cocerlos, pero creo que en mi casa los prefiero frescos o de lata. Disfrutamos de un agradable rato por esta zona y sobre las cinco retornamos por donde habíamos venido, para comprar los boletos de autobús para los dos siguientes días. Mañana iremos a la isla de Chiloé, esa que de forma tan efusiva nos había recomendado la chica de la agencia de Puerto Natales. No teníamos muy claro si viajar a Castro –que es la capital- o a Ancud. Al final y tras pedir consejo en la oficina de turismo, nos hemos decantado por la primera, a pesar de que está más lejos y tendremos por tanto, que madrugar un poco más. El lunes dejaremos Puerto Montt, para dirigirnos a Villarrica. A Chiloé iremos con la empresa Queilan Bus por 4.300 CH$ por trayecto (en teoría, 3 horas y cuarenta minutos) y a Villarrica con Jac, por 5.600 CH$ (una cinco horas y media). Puerto Montt (Chile)El cielo se torna negrísimo. Parece que va a llover e incluso empieza a hacerlo, pero lo deja a los cinco minutos. Paseamos junto al mar, que está bastante picado y tiene un intenso color oscuro, similar al que ya habíamos visto en el sur del país (en ese caso en días despejados). Nos topamos con una feria bastante cutre. Creo que no había visto otra igual, desde la que había en Fez cuando estuvimos hace tres años). Volvemos a La Costanera y llegamos a la conclusión, de que podían cuidar un poco más esta zona y fundamentalmente sus parques y el asfaltado. Vamos al supermercado y tenemos nuestro enésimo problema con el envase de la cerveza. No nos quieren devolver el dinero. Le explicamos, que si el envase se llama retornable, es porque cuando vaciamos su contenido lo podemos devolver, pero no entran en razones. Llamamos a la encargada y tras amenazarla con presentar una reclamación por escrito, cede a regañadientes y nos devuelve el dinero. Estamos hablando de una cantidad ridícula, pero lo que nos molesta es el hecho. Aún tenemos las fuerzas suficientes, para estar todo el día pateando y, además discutir con quien haga falta. Aquí no pasaremos calor para dormir. Y aún menos, después de comprobar que el agua de la ducha, sale casi fría. CAMINO DE CHILOÉ
Es domingo 9 de marzo. A pesar del madrugón que nos metemos y debido a las cuatro horas menos de diferencia, en España ya han abierto los colegios electorales. Cuando sean aquí las cinco y media de la tarde, sabremos casi al 100% los resultados definitivosHemos desayunado los bollos que nos dieron ayer en Vía Bariloche. Salimos a la calle. Hace fresco y no hay nadie. Tomamos el autobús. Es bueno, pero para en todas partes y va bastante gente de pie. Chiloe (Chile) A la hora
de trayecto y junto a otros coches que estaban esperando, montan el autobús en
un barco. Hace mucho viento, pero el océano está tranquilo. Menos mal, porque
si no esto podría ser, como ir en una cáscara de nuez. En el barco vamos unos cuantos turistas. Y eso es novedad, porque en el de ayer de Bariloche éramos los únicos. Algunos de ellos bajan en Ancud, que está a solo un cuarto de hora del embarcadero donde el autobús ha descendido del barco. A nosotros nos queda todavía más de hora y media, para llegar a Castro. CHILOÉ (CASTRO) Llegamos sobre las doce y media, diez minutos antes de lo previsto. Castro está muy animado. Compramos algo fresco en un supermercado próximo y tenemos la primera del día. A la cajera, como le deben sobrar en la caja, para darnos 200 pesos de vuelta no se le ocurre otra cosa, que darnos dos paquetitos de 10 monedas de 1o pesos, de los que hacen en los bancos y que van pegados con celo. ¡¡Y se queda tan ancha!!. La atención al cliente en Sudamérica, no es que sea una asignatura pendiente, es que no es ni asignatura Desde Argentina y hasta Guatemala –solo excluiría a México- la atención al cliente brilla por su ausencia en la mayoría de establecimientos de atención al público y en los supermercados no es una excepción. Las cajeras actúan siempre a su antojo. Si te piden suelto, tienes que tratar de dárselo. Si les sobra, no te aceptan el pico para devolverte una cifra redonda. Si les sobran monedas, te pueden encasquetar una vuelta con veinte o treinta, aunque sean de las más pequeñas. Por no hablar de los tiempos que te tienen de espera en las colas, que raramente son inferiores al cuarto de hora (aunque en este último aspecto, Chile está excluido). El lema de las empresas de América parece ser: “El cliente nunca tiene la razón”. Aviso al que quiera poner una academia de cursos de atención al cliente en este continente, porque se puede morir de hambre. Comenzamos a descubrir este bello lugar. No me extraña que los chilenos lo tengan como su pequeño tesoro. Resalta la plaza de Armas, donde está su bonita catedral (aunque algo deteriorada y a falta de una mano depintura). Nos llevamos una sorpresa, al comprobar que es de chapa (y de madera por dentro). Después nos dirigimos hacia el mar, para descubrir las Casas Palacitos, que como si fueran hórreos de madera y chapa, están enclavados en el mar con esbeltas patas de madera. Son de diversos colores, formas y altura, por lo que constituyen un marco realmente bonito y con mucho encanto. Es verdadm que en unas zonas están en mejor estado de conservación y cuidado que en otras. Chiloe (Chile)Tratamos de ir hasta un mirador que aparece en el plano, que nos han dado en la oficina de turismo, pero nos damos cuenta de que está demasiado lejos y volvemos al centro. Compramos papas con carne en el supermercado y sabrosa pichanga y nos sentamos a comer a la sombra, mientras escuchamos los catastróficos augurios de un predicador callejero, que vocea a través de un altavoz, media cuadra más allá. Damos un paseo por la avenida del Puerto, que va serpenteando junto al mar, hasta llegar al embarcadero. Resulta realmente delicioso, porque la zona está muy bien cuidada, limpia y ha sido diseñada con bastante gusto y estilo. Acabamos en el próximo mercado de artesanía, donde no hay casi turistas y donde venden unos jerséis gordísimos (supongo que de lana) para el frío patagónico. Son las cuatro de la tarde. En España, la suerte está echada. Compramos un par de polos y le encasquetamos a la heladera los dos paquetitos de monedas de 10 pesos. Paseamos otro rato por el centro, en espera de que se hagan las cinco, hora en que nos vamos al cíber, para conocer los resultados electorales. Todas las encuestas dan ganador al Partido Socialista y el recuento, que va por el 15%, señala que le ha metido al PP, un auténtico baño. Y para mayor deleite, el Barça va perdiendo en casa. Pero debe de imponerse la cautela, porque todos los escrutinios siempre comienzan muy favorables a los socialistas y luego el P.P. va poco a poco, recortando. Así ocurre igualmente esta vez y el P.S.O.E. no tiene problema para imponerse –además, mejorando los datos de 2.004-, pero de una forma más estrecha que al principio. Abandonamos el cíber cuando el recuento va por el 72%. Sabemos por experiencia, que los resultados no cambiarán mucho, porque el PSOE le saca al P.P. ya a estas alturas, casi un millón de votos. Nos alegramos enormemente. Otros cuatro años para España de tranquilidad y progreso. Y paradójicamente, Zapatero se ha quedado sin nuestros dos votos, dado que debido a la constante movilidad, no hemos podido ejercer nuestro derecho por correo. Tomamos el bus de vuelta, tan lleno de lugareños como el de por la mañana. También viaja gente de pie. Cuando cruzamos el mar está anocheciendo y ahora si que está embravecido. Nos quedamos dentro del autobús, que se mueve de izquierda a derecha, como si fuera una pluma. El agua salta e impregna de espuma los cristales del vehículo. Ten go la sensación de que de un momento a otro, vamos a volcar y paso cierto miedo, pero afortunadamente en paco más demedia hora, estamos de vuelta en tierra firme. Nos acordamos de las advertencias de ayer sobre la seguridad nocturna en la Costanera y extremamos las precauciones y la vigilancia, al cruzarla. Caminamos como si nos persiguiera alguien. El lugar parece de lo más tranquilo, pero basta que te pongan en alerta, para que empieces a ver fantasmas por todas partes. Afortunadamente, llegamos a nuestro alojamiento sin percance alguno. No tenemos acceso a ningún canal de televisión español, pero en un noticiero chileno, confirman la victoria electoral del Partido Socialista, así que nos vamos tan radiantes y felices a la cama. Chiloe (Chile)VILLARRICA Otra vez toca colocarse la mochila a la espalda, a la búsqueda de un nuevo destino. Nos hemos levantado a la misma hora que ayer, pero al ser lunes, hay mucho más tráfico y gente por la calle.El autobús es bastante peor que el del día precedente, pero a mi me da lo mismo, porque me duermo. A pesar de esto, la última hora y media se me hace interminable. Al conductor de hoy, lo que le gusta es el hip hop, así que nos castiga con esa música todo el viaje. Llegamos media hora tarde, sobre el horario previsto. En la terminal, nos aborda una señora de mediana edad, a la que nos cuesta entender. Nunca debimos irnos con ella, porque desde el principio no nos gustó ni un pelo, pero uno no siempre hace lo que tiene que hacer. Nos ofrece habitación en su casa por 9.000 pesos y decidimos seguirla. Se pasa todo el camino hablándonos de unos alemanes que se quedaron aquí siete días, porque la zona tiene mucho que ver e intenta que nosotros hagamos lo mismo Cuando ve que no hay forma, pretende lograr ya de forma descubierta, que nos quedemos al menos dos noches. La casa resulta ser modesta por fuera, pero no es descuidada. Es de madera, al igual que la habitación donde nos aloja, que no tiene el baño dentro. La puerta carece de llave y cerradura, que han sido sustituidos por dos cáncamos, donde hay que colocar un pequeño candado, cada vez que salgamos. Nos autoconvencemos, de que para una noche puede servir, pero lo que deberíamos haber hecho, es habernos largado de aquí. Cuando uno tiene un presentimiento, hay que seguirlo. Le pagamos con 10.000 pesos y nos devuelve 500, diciendo entre dientes algo que no llegamos a entender. No sabemos si ha dicho, que nos va a dar la vuelta luego o “la señorita me los regala”, refiriéndose a mi. Por su actuación posterior, debió ser lo segundo. No volvimos a ver a esta mujer en el tiempo que estuvimos en Villarrica. Solo hablamos con su hijo, que dormía en la planta de abajo y que era un poco más atento. Villarrica no tiene demasiados atractivos turísticos, pero es un sitio encantador. Las vistas del Volcán de Pucón desde el lago, si el día está despejado y el cráter del volcán también, es realmente impresionante. Se pueden hacer excursiones organizadas desde el embarcadero por el lago, que en sus orillas está algo más descuidado que el pueblo.. Sus calles –fundamentalmente la principal y otra- son acogedoras y animadas y, cuenta con un mercado de artesanía y con zonas residenciales de coquetas casas de colores. Hemos dejado las suaves temperaturas de Puerto Montt y hemos vuelto al calor intenso. No sé yo que tal vamos a dormir esta noche en esa habitación sin ventilador y a la que le da el sol durante roda la tarde. Villarica (Chile)Después de comer en un restaurante local –bastante mal, por cierto-, miramos las diferentes ofertas para viajar a Santiago al día siguiente. Las diferencias entre las dos compañías que ofertan el servicio son sensibles, así que nos quedamos con la más barata (que parece ofrecer las mismas prestaciones y nos deja pagar con tarjeta de crédito). El precio, 12.000 CH$, con Pulman Bus (con Jac nos pedían 16.000 CH$). Mientras emiten los billetes, mi chico y yo cambiamos impresiones sobre las diferencias entre las empanadas argentinas y las chilenas. Ambos coincidimos que las de aquí, son bastante malas, caras y tienen poco relleno. El empleado nos interrumpe, para darnos la razón. ¡¡Y es que como las empanadas argentinas no hay ningunas en el mundo!!. El pueblo se nos queda ya pequeño de todas las vueltas que le hemos dado, así que decidimos comprar algo para beber -al menos en el alojamiento tenemos derecho a nevera- y marcharnos pronto a la habitación. El calor es intenso, pero afortunadamente, en cuanto se mete el sol, baja bastante la temperatura. Por lo menos no pasaremos calor para dormir. Villarica (Chile)El agua de la ducha sale fría. Hablamos con el hijo de la bruja -así quedaría rebautizada esa señora para los restos- y nos indica que se ha acabado el gas de la bombona. Afortunadamente tiene otra de repuesto. La cambia y podemos ducharnos con agua caliente. De repente, comienzan a sonar potentes sirenas como las de los refugios antiaéreos de las guerras. ¿Se habrá activado el volcán?. No lo creo, porque esta tarde ni siquiera echaba fumarola. Terminamos la tarde probando unos brebajes nuevos de melocotón y piña, que no nos gustan nada. Afortunadamente, el pan de Villarrica es bastante bueno, lo que nos llena de gozo, porque hacía bastante tiempo que no probábamos un pan decente. Nos ha sobrado un bollo y el que traiga a colación este dato, no es casual. Cuando ya llevamos un par de horas dormidos, nos despertamos estrepitosamente. Algo de ciertas proporciones, a juzgar por el sonido que emite, corretea por la habitación. Parece que ahora se ha metido en la bolsa del pan, puesto que suena como si la estuvieran agitando. |




