La bajada es peor (tres cuarto de hora). No puedo con mi cuerpo y ya no nos queda ni una gota de agua. Empiezo a sentir calambres en todo el cuerpo. No sabemos si el agua de los arroyos y riachuelos es potable, pero tomamos la decisión de beberla: Mejor una diarrea que perder la vida. Una chica estúpida que por allí pasa, nos dice que no bebamos, porque por allí pisa la gente. ¿Acaso esta no sabe que el agua fluye?. Ni caso. Bebemos más y más. El agua está fresquita y deliciosa, pero es demasiado tarde y no me recupero tan pronto. Me cuesta caminar y empiezo a pensar como voy a poder hacer todo el recorrido de vuelta. Tras varios litros ingeridos y unos veinte minutos parada, comienzo a sentirme mejor. El calor continúa sin dar tregua. Desandamos el camino y paramos a tomar una coca cola en el Refugio Chileno. Necesitamos ingerir algo de azúcar. Mientras la tomamos –esta casi caliente- miramos los desorbitados precios de la cosas aquí: El desayuno 4.500 CH$, la comida 7.000 CH$ y la cena 8.000 CH$. La bebida que nos estamos tomando 1.500 CH$. ¡¡Aquí no se cortan un pelo!!. Parque Nacional de las Torres del Paine (Chile)Volvemos hacia la entrada y debido a un resbalón, mi chico está a punto de caerse por la garganta. Se ha quedado pálido. Esto es volver a nacer. En una hora y veinte estamos esperando el microbús de vuelta. Son las seis y cuarto. Pensamos que el microbús hasta al entrada tendrá cierta frecuencia, pero no. Después de lo que te soplan por todo aquí, no hay uno hasta las ocho menos cuarto. Nos enfadamos. Hacemos amistad con un chico que venía con nosotros en el bus de la mañana y con una británica que habla perfecto español y que nos habíamos cruzado cuando ella subía al mirador y nosotros bajábamos. Esta muy satisfecha de la experiencia. Nosotros no somos muy friquis del trekking, como no lo somos de nada. Nos gusta hacerlo de vez en cuando, pero como otras tantas cosas. Nunca entendí ese afán constante de superación y esa necesidad de estar constantemente planteándose retos de los habituales de la montaña, que caminan y caminan en aras de un objetivo, sin ni siquiera detenerse a contemplar el paisaje o a hacer fotos. Pero me maravilla el espíritu de solidaridad de la montaña y me encanta lo de saludar a cada persona, con la que te cruzas. El minibús llega tarde y encima nos hacen bajarnos para cruzar el puente que está cerca de la entrada andando. Nos rebotamos otra vez. Sellamos las entradas para poder volver al día siguiente y tomamos el autobús de vuelta. Es incomprensible: Hay cuatro compañías que hacen el trayecto entre Puerto Natales y el Paine y todas salen y vuelven a las mismas horas y con horarios poco frecuentes. El sur de Chile es el tercer mundo, a precios casi de Finlandia. El viaje se hace muy largo, mientras el conductor fuma un pitillo tras otro. Llegamos realmente extenuados, con los únicos objetivos de darnos una ducha caliente y dormir. Seguimos sin saber si el agua de Torres del Paine es potable, pero a nuestros cuerpos les ha sentado divinamente. Estoy tan cansada, que esta noche ni siquiera voy a entrar en internet, a pesar de que el ordenador de Teresa está libre Hoy no tenemos problemas y a la hora prefijada, una furgoneta nueva nos viene a buscar, para realizar la excursión panorámica de día completo, a Torres del Paine. Estoy molida. El pasaje que vamos recogiendo es diverso. Primero unos jubilados de Vitoria (ella parece algo engreída). Después un par de chicas: Una simpática sajona que no sabe si hacer o no la “W” y otra chilena, que trabaja en un hotel, que le ha pagado la excursión. Luego, en un alojamiento de ensueño junto al mar, a una pareja nórdica, que parece que tiene bastantes posibles. Y finalmente a cuatro divertidas colombianas, tan jóvenes como voluminosas.El conductor es muy simpático y una enciclopedia sobre Torres del Paine. La guía es culona, muy sosa y tiene ciertos tientes de incompetencia. Hoy no me duermo en el camino. El día está algo nublado, pero el tiempo es bueno. Volvemos a parar en el mismo sitio de ayer y luego para hacer algunas fotos del paisaje y de animales. Parque Nacional de las Torres del Paine (Chile)Volvemos a la Laguna Amarga. La ligera neblina hace que hoy no se divise con tanta nitidez. Las colombinas ríen y se hacen las fotos por decenas. Vamos recorriendo el parque, con paradas a cada rato para contemplar las vistas y hacer fotos. Es una excursión que merece la pena, porque si ayer vivimos el Paine (que significa azul, según nos explican) desde sus entrañas, hoy lo circundamos y contemplamos excelentes panorámicas. Cada vez que subo y bajo de la furgoneta, noto las agujetas en las piernas. Pero esta mañana no andamos demasiado: Tan solo un rato, para ir a ver los saltos Grande y Chico y alguna otra cosilla. Contemplamos espectaculares vistas de Los Cuernos, del Gran Paine, del lugar más fotografiado del Parque, que ahora no recuerdo como se llama –más, incluso, que las Torres-. No me cae demasiado bien la señora de Vitoria, pero hay que reconocer que es una campeona. La operaron de la cadera hace pocos meses y anda como la que más, aunque sea cojeando y muerta de dolores. El marido ha tenido que frenarla, porque quería haber subido a las Torres haciendo trekking. ¡No habría podido ni con el primer kilómetro! Las colombianas, por el contrario, con varias décadas menos, tienen que pedir permiso a un pie para mover el otro y ya a media mañana, casi ni bajan del bus en las paradas. Nos detenemos a comer. Solo la pareja de posibles almuerza en el caro restaurante. Los demás, sacamos nuestras viandas y damos cuenta de ellas, sentados en bancos de madera o en la hierba. Nos vamos en dirección al Glaciar Grey. Hay suerte, porque días atrás estaba todo el camino inundado y no se podía llegar, pero hoy milagrosamente, ha desaparecido el agua. Así que, primero caminamos por la arena y luego por un fácil sendero, hasta llegar a un mirador desde donde se ve de lejos el glaciar y de más cerca, numerosos trozos de hielo flotando a la deriva. Las colombinas se quedan al lado de la furgoneta, mientras la señora de Vitoria –y con ímprobos esfuerzos- completa el recorrido entero. Está tan crecida, que incluso practica su simulacro de inglés con una pareja de sajones, que encontramos por el camino. La caminata se hace en unos 45 minutos. Como regresamos los primeros, charlamos con las colombianas. Son divertidas, fiesteras y muy comunicativas. Nos cuentan cosas sobre su país y a la pregunta de si hay riesgos en cruzar la frontera desde el norte de Ecuador, nos dicen que no. Conversamos también con la sajona, que nos consulta sobre la subida al Mirador Las Torres. Y con la guía, a la que no se le ocurre otra cosa, que intentar justificar los altos precios del Parque y de la excursión. Llega finalmente la pareja de Vitoria y ella nos cuenta que, dos días atrás en Puta Arenas, estaban los restos mortales de una francesa, que había perdido la vida, cayendo por una garganta en el Paine. Llegamos a la Cueva del Milodón. Hay que pagarla aparte, así que todos menos la pareja de ricos, decidimos abstenernos, dado que cuesta 3.000 CH$ a mayores y ya hemos gastado bastante. Una de las colombianas, que no han movido el culo del asiento el todo el día, le espeta a otra: “¡¡Ay, mi hijita, que jornada más agotadora!!. No han parado de comer patatas fritas y bollos, a lo largo de todo el día. Parque Nacional de las Torres del Paine (Chile)A pesar de ser un viaje en el que nos estamos moviendo por países en los que se habla nuestra propia lengua, no es de las veces que más contacto estamos teniendo con los lugareños. No se muy bien por qué, pero es así. Las relaciones más intensas. Suelen producirse cuando conoces a gente en los tours organizados como este. Antes de iniciar el retorno, paramos en un arrollo. El agradable conductor, nos dice que cojamos agua si queremos, que es riquísima. Aprovecho para preguntarle si el agua en el Parque es potable. Contesta, que por supuesto. ¡¡Que alivio!!. El agua esta rica, pero estaba todavía mejor y más fresca, la que cogimos ayer. Pagamos a Teresa la habitación y charlamos un tato con ella. Nos cuenta cosas tales como que en el Paine el sueldo medio es de unos 180.000 CH$ mensuales (unos 250 euros). Nos despedimos de ella, hasta con abrazos y casi lágrimas. VUELTA A EL CALAFATE Es 4 de marzo y toca madrugar, para tomar el autobús de retorno a El Calafate. Vamos a cancelar el vale que nos han dado en la agencia, por los propios billetes. Aquí en Patagonia, se utilizan los vales (que llaman con el anglicismo voucher) para casi todo. El colectivo vuelve tan lleno como a la ida. Me llama la atención una rubia monísima, coqueta y de tipo fino, que viaja justo delante de nosotros. ¿No estaría mejor mirando escaparates, que haciendo la “W”. ¡¡Ay, lo que son los malditos prejuicios, que ni yo consigo quitármelos de encima!!. Tras los trámites fronterizos, que ahora son menos complejos, porque a la salida en Chile no te miran nada, me duermo casi tres horas. Llegamos con una de retraso. El paisaje es monótono, pedregoso y feo, como por la mayor parte de Patagonia.DE NUEVO EN EL CALAFATE Nos vamos a sacar los billetes para Bariloche, para el bus de por la tarde. Hay uno directo que va por la ruta 40, pero tarda más, es más incómodo y más caro -60 pesos-, que si hacemos el camino con trasbordo en Río Gallegos y Comodoro Rivadavia. El inconveniente es, que no sale hasta las cuatro de la mañana Parque Nacional de las Torres del Paine (Chile)El taquillero de la empresa Interlagos es graciosillo, aunque no resulta cargante. Primero nos dice que nos va a cobrar mil dólares y después, que no tiene billetes hasta dentro de un mes. “Da igual –le respondemos-, nosotros hasta mediados de junio no tenemos prisa”. Le pagamos los 240 pesos que nos pide (en efectivo, porque no aceptan tarjetas de crédito) y nos da un vale, por el que debemos canjear los billetes a las cinco de la tarde. En el desglose, el trayecto a Río Gallegos son 48 AR$, a Comodoro Rivadavia 84 AR$ y desde esta ciudad a Bariloche 108 AR$. Nos guarda el equipaje en la oficina de la compañía y nos indica que lo llevará directamente al colectivo de madrugada.. Vamos a sacar dinero, pero todos los cajeros se han caído, así que nos sentamos a tomar una cerveza en una terraza, hasta que decidan levantarse y darnos dinero. Una vez que lo hemos conseguido, casi una hora después, nos damos a las excelentes empanadas de La Anónima, que ya echábamos de menos. El que vende el pan en el supermercado es del Barça y proclama a Mesi como el mejor jugador del mundo, pero el de la frutería no está muy de acuerdo y es más partidario de Cacá. ¡¡¡Habrá que llenar el día hasta las cuatro de la mañana!!!. Nos llama la atención que apenas hay contenedores para reciclar (y luego tocando las narices con el asunto de las bolsas de plástico). Paseamos de nuevo por las riveras del lago Argentino. Estamos un poco cansados de este lugar, a pesar de que es coqueto y de sus tiendas de madera o piedra. Tenemos que ir varias veces a la Terminal, porque se les ha estropeado el ordenador y no acaban de emitir los billetes. Como nos aburrimos, entramos en una agencia a ver que cuestan las excursiones: 240 pesos a Torres del Paine en una excursión de día completo (y tan completo, porque le echan 17 horas) y 300 por un trekking por el glaciar (tú pones el esfuerzo y ellos se llevan los pesitos). El día está despejado y hace bastante calor. ¡Cualquiera diría que estamos en Patagonia y ya entrado el mes de marzo!. Para que engañaros. La espera del colectivo de las cuatro se hace larga, a pesar de que sigue haciendo bueno y de que distraemos la noche tomando unas copillas, que no salen muy baratas. Son muchos los que esperan a este autobús. Antes de embarcar, encontramos un periódico local llamado El Glaciar –más bien un panfleto infecto y discriminatorio-, en cuyo editorial se proclama sin encomendarse a nadie, que aquí hay que ir más a un turismo de calidad, que de cantidad. Supongo que eso, en el terreno práctico, viene a significar que hay que subir los precios a todo, para que no vayamos los mochileros y la gente con menos posibles. La rabia me invade y estoy a punto de prenderle fuego. ¿Se habrán creído estos gilipollas, que el glaciar es suyo?. ¿Dónde tienen la escritura de propiedad?. Pero bueno, después de haber estado en el sur de Chile, la Patagonia argentina, parece incluso barata. El Calafate (Argentina)A RÍO GALLEGOS Subimos al bus, que aunque no es semicama es cómodo, de la empresa El Pingüino. Tenemos por delante cuatro horas hasta llegar a Río Gallegos. Mientras me rasco los gordos granos que han dejado en mi cuerpo los voraces mosquitos de Torres del Paine, me duermo. Llegamos puntuales a nuestro destino (la estación es estresante) y tras una hora –que empleamos para desayunar-, partimos rumbo a Comodoro Rivadavia, en un autobús de la empresa Andesmar Tramat, mucho más cómodo y en un viaje que nos va a ocupar prácticamente todo el día. HACIA COMODORO RIVADAVIA Según subimos, nos damos cuenta de que en el autobús, van los árabes con los que habíamos coincidido en el vuelo al Calafate y en el colectivo a Puerto Natales. Uno de ellos sube con una gigantesca caja llena de chocolatinas, patatas fritas y aperitivos varios. Nos dan una comida ligera nada más subir. Consiste en un par de sándwiches de miga, un dulce y un jugo. Los árabes rebuscan en los emparedados y al descubrir jamón de york, no se los comen. Hay café, agua y zumo (más bien polvos con agua) gratis durante todo el viaje. Me duermo cuatro horas seguidas. Hoy Ha cambiado el tiempo en Patagonia y es mucho más desapacible. Cuando me despierto, el paisaje sigue siendo igual de desértico y árido que antes de dormirme. Hay zonas de carretera y otras de ripio -tierra prensada y sin asfaltado encima-, que constituyen muchos de los tramos de red viaria en el sur de Chile y de Argentina.Abrimos la guía y preparamos los próximos destinos. Malas noticias. Si no entendemos mal, el paso de los lagos entre Bariloche y Chile, se hace solo de manera organizada y está gestionado en forma de monopolio, por una única empresa en cada país. El precio es e 170 dólares, por una excursión de un día, que ni siquiera incluye la comida. Comodoro Rivadavia (Argentina)Naturalmente –más por una cuestión de principios que por economía, que también-, no pensamos pagar ese dineral, Así que caemos en la cuenta, de qie hemos dado una vuelta de tontos, por toda la Patagonia Argentina. Porque de no hacer el cruce de lagos, hubiera sido más fácil, rápido y barato (son menos kilómetros y el autobús en Chile es más económico que aquí), subir en colectivos directamente de Puerto Natales a Puerto Montt, cruzar a Bariloche y volver por el mismo camino. Esto nos pasa por no haber preparado las cosas con mayor anticipación, aunque tampoco vamos a hacer de nuestra desidia un drama. |





