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Sudamérica y Centroamérica/24


             Bajo la excusa de la fiebre aftosa y de otras epidemias, te registran el equipaje -en esta frontera de forma manual, en otras con escáner- para evitar que puedas introducir queso, miel, carne, fruta fresca y huevos; además de artesanía de madera. El registro lo hace un viejo gruñón y disperso, que pertenece –según dice la chapa que porta- al Ministerio de Agricultura.

 

            Unos australianos se tienen que desprender de un cuerno gigante (a lo que ellos llaman en casi ininteligible español “cacho de toro”), que habían comprado como recuerdo en alguna otra parte del continente y a una señora, le requisan tres bocadillos de queso y varias piezas de fruta y le meten una buena bronca, por haber ocultado que los llevaba, en la hoja que debes rellenar y en la que declaras el equipaje. La avisan de que podrían haberle puesto una multa, por lo que tened cuidado de no ocultar nada de lo que llevéis y ante la duda, preguntad si puede haber problemas por introducir algo en concreto.

 

 

PUERTO  NATALES

 

            Nada más bajarnos del colectivo, una simpática señora se acerca a ofrecernos alojamiento. Se llama Teresa y nos muestra fotos de su hostal, que es también su casa

El Hostal Patagonia es un edificio alargado y de color amarillo, que ofrece pequeñas, pero impolutas habitaciones a 10.000 pesos chilenos la doble con baño, desayuno e internet gratuito. No regateamos el precio, porque es nuestro primer día en Chile y no tenemos ninguna referencia. Nos lleva en taxi, que paga ella.

 

            Teresa -que de tan amable y atenta que es, a veces resulta algo pesada-, nos da nuestra habitación, nos invita a un café y nos pone al día sobre la actualidad local, la climatología de los próximos días y las cosas a visitar en el lugar. Este alojamiento resulta bastante recomendable. En chile, en está época del año, hay una hora menos que en Argentina, por lo que a estas alturas, ya tenemos cuatro horas menos que en España.

                                      Puerto Natales (Chile) 

             Puerto Natales es un pueblo bastante bonito, con sus casas de colores mirando al Océano Pacífico. Cuenta con dos miradores (uno llamado de las Banderas, en el que por cierto no las hubo nunca jamás, según nos cuenta Teresa), desde donde contemplar casi todo el pueblo y hacer bonitas fotografías. La plaza de Armas, con el ayuntamiento y la bella Iglesia, resulta bastante acogedora.

 

            Cuenta también con varios edificios de postín, que han sido gustosamente remodelados y que hoy en día, pertenecen generalmente a hoteles y entidades bancarias. Este pueblo esta pensado para vivir con calidad de vida y no para el turismo, como  ocurre con El calafate. Y eso que a tan solo dos horas de autobús, se encuentra el mítico y mágico, Parque Nacional de Torres del Paine.

 

            Como la mayoría de los restaurantes no tiene precios fuera, decidimos comer de supermercado, que es algo más barato que los de El Calafate en Argentina, pero está menos surtido. Y tras llenar la tripa, empleamos buena parte de la tarde en organizar los próximos días.

 

            Hemos decidido ya, que nos quedaremos aquí mañana y que el domingo iremos a Torres del Paine. Nuestra idea inicial es hacer la “W”, bien en refugios, bien con tienda de campaña de alquiler. Primero nos informamos en la oficina de turismo, donde son bastante amables, lo que nos sirve para descartar los refugios, dado que cuestan entre 33 y 37 US$ por persona y noche, lo que nos parece un atraco a mano armada, por un camastro en un dormitorio colectivo. Por otra parte –y eso es más definitivo-, no hay plazas en los refugios para esos días.

 

            Tras preguntar también en algunas agencias, llegamos a la conclusión de que hay cuatro formas de disfrutar de Torres del Paine:

 

            1.- Organizado y a la carta. Es caro, dado que puede llegar a costar, unos 1.000 US$)

 

            2.- Durmiendo en refugios, con los precios que se han indicado anteriormente.

 

            3.- Con tienda de campaña (en Sudamérica se llaman carpas) y saco El alquiler diario de una carpa es de entre 4.000-6.000 CH$

y el de un saco varía entre 1.500-2.000 CH$. Se pueden encontrar carpas “malvendas” –como las llaman aquí- por 3000 CH$

 

            4.- Haciendo por libre la subida a las Torres (unas cuatro horas ida y algo menos la vuelta) en un día y volviendo al día siguiente para hacer una excursión organizada y panorámica.

                                                                 Puerto Natales (Chile)

            Dudamos entre las dos últimas y tras mucho pensar y valorar, llefamos a la conclusión, de que con tanto bulto a cuestas –teniendo que cargar dos personas tienda, saco, víveres, ropa de abrigo…-, la “W” se nos puede hacer demasiado larga, así que optamos por la opción número 4. Aunque nos hubiera gustado completar la “W” y es algo que tenemos pendiente para el futuro, creo que en esta ocasión acertamos con esta fórmula mixta, porque contamos con muy poco material -calzado incluido- para embarcarnos en una aventura trekkinera de esas dimensiones.                                                                                                                                                                   

           

            El precio no es ningún inconveniente para la toma de decisiones. Hay muy poca diferencia entre hacerlo de una forma u otra, si se tienen en cuenta solo las opciones 3 y 4, porque lo que te gastas demás en el camping, alquiler de tienda y sacos, te lo ahorras de tener que dormir en Puerto Natales o en ir y volver al parque (que es muy caro).

 

            Empezamos a constatar, que nos encontramos en una de las zonas más caras del continente. La entrada al Parque Nacional Torres del Paine son 15.000 CH$ (hay que añadir otros 11.000 más si se pretende cruzar en el catamarán). Cada trayecto de bus hasta allí cuesta entre 5.000-6.000 CH$, lo que es un robo manifiesto para los pocos kilómetros que hay que recorrer. Y el bus de vuelta al Calafate, vale un 50% más que para el mismo trayecto de ida (10.000-11.000 CH$).

 

            Por último, descartamos la excursión a los glaciares Serrano y Balmaceda debido a su estratosférico precio: 45.000 CH$ (demasiado “pijonivel” para dos sencillos trotamundos, porque te dan un cóctel con hielo del glaciar). No incluye la comida, que son otros 12.000 CH$.


             El tiempo cambia constantemente en estas latitudes. De repente tienes frío y debes ponerte el polar y a los cinco minutos tienes calor y te quedas en manga corta. Damos un último paseo por el centro, antes de volver a nuestro alojamiento, Pasamos por una tienda en donde tienen colgado el diario La Prensa Austral, con un inquietante titular a cuatro columnas: “Tenía en su patio, marihuana para 16.000 pitos”.

 

       

     Nos levantamos tarde y degustamos el rico y completo desayuno que nos ha preparado Teresa. Nos dirigimos a lo que llaman playa. Menuda decepcionan. Allí no hay ni un grano de arena. Ahora vamos a lo que llaman puerto. Es sábado y apenas hay pesca y pescadores. Algunos operarios reparan barcos -buena falta les hace, porque hay unos cuantos que están completamente llenos de agua-. El océano Pacífico no hace honor a su nombre y esta mañana esta bastante bravo y picado.

 

            Tras el paseo, nos vamos a la agencia Puma (habíamos visitado la tarde anterior bastantes agencias y todas tienen  precios similares) a contratar la excursión panorámica a Torres del Paine, para el lunes y los boletos de bus para la aventura por libre de mañana. Nos atiende una guapa y simpática chica, de piel algo oscura y con rasgos mapuches. Pagamos 18.000 CH$/persona por la primera y 10,000 CH$/persona (ida y vuelta) por los segundos. En ambos casos, una auténtica barbaridad. ¡Y encima la excursión, no incluye la comida!.

   Parque Nacional de las Torres del Paine (Chile)

            La chica nos pregunta por los demás destinos que vamos a visitar en Chile y nos recomienda efusivamente la isla de Chiloé. Ya la teníamos in mente, porque también nos la habían sugerido en algún foro, pero ahora la tendremos más en cuenta.

 

            El tiempo sigue igual de cambiante y tanto relax se nos empieza a hacer algo pesado y largo. Comemos a base de fast food. Compramos los billetes para volver a El Calafate -desde donde pretendemos llegar hasta Bariloche-, por los que pagamos 10.000 CH$ (la decisión de hacerlo así fue equivocada. Más adelante explicaré por qué la tomamos y por qué fue errónea).

 

            La tarde pasa sin pena ni gloria. Las chicas y chicos jóvenes de la localidad se han ataviado con sus mejores ropas y charlan y se ríen en grupitos, de momento, sin botellón de por medio. Volvemos al hostal, donde hoy hay mucha menos gente que ayer, lo que me permite estar casi tres horas enganchada a internet. ¡¡Ya tenía un paco de mono de echarle un rato más largo, que la clásica hora de los cíber!!.

 

            Antes de ir a la cama, hacemos el equipaje de las cosas a llevar mañana al Parque Nacional Torres del Paine. Esta vez metemos las gorras, los impermeables y la crema solar para no equivocarnos. ¿Nos acribillarán los mosquitos, dado que el repelente es lo único que no llevamos?.

 

 

PARQUE NACIONAL DE LAS TORRES DEL PAINE

 

            Mal empezamos. Nos quedamos sin desayunar, porque la agencia no cumple. Habían quedado en venir a buscarnos a las siete y

media, pero el conductor ha pasado a las siete. Teresa –creo que también algo molesta, porque no hemos contratado las excursiones con ella-, le ha dicho que no estábamos. Llamamos a la agencia y le metemos cuatro gruñidos a la chica. Nos va a tocar ir andando hasta el centro -un cuarto de hora-.

 

            Al fin y tras algún otro avatar, conseguimos tomar el autobús, que es viejo, viejo, viejo. Cuando se me pasa el cabreo me duermo. El chofer  hace una parada a las nueve. ¡Qué estrés, no vamos a llegar nunca y todavía están Las Torres por subir y por bajar!. La segunda parada la hace en la Laguna Amarga, casi a la entrada del parque. Es muy bonita. La majestuosa montaña que está enfrente se refleja en sus tranquilísimas aguas.

                          Parque Nacional de las Torres del Paine (Chile)

            Compramos la entrada al parque, pero no la sellamos, algo que es imprescindible, si queremos volver al recinto de forma gratuita los tres días posteriores. Así que no debemos olvidarnos de hacerlo por la tarde. A cada visitante le dan un mapa, que es bastante completo y que sirve perfectamente para hacer la “W” (si se quiere uno más detallad,o hay que comprarlo por 3.500 CH$)

 

            La mañana es espléndida. Luce el sol y no hay ni una sola nube sobre un cielo azul intenso. Comenzamos el camino. Andamos hasta la Hosteria las Torres, cruzamos un riachuelo y empezamos a subir a bloque, dejando a todo el mundo atrás, como si nos fueran persiguiendo.

 

            Las Torres del Paine son unos espectaculares bloques de granito, que se alzan 2.600 metros sobre la estepa patagona. Están flanqueadas por la cima del Paine Grande y los picos de roca negra llamados Los Cuernos. El parque tiene 18.100 hectáreas de bosques, ríos, lagos, glaciares y senderos, que serpentean entre todos ellos.

 

            El parque esta abierto a lo largo de todo le año, pero lo más conveniente es visitarlo desde octubre a marzo, dado que en el invierno austral, las temperaturas son muy bajas en esta zona y apenas hay cuatro o cinco horas de luz entre mayo y julio. De todas formas, hay que ser cauteloso y precavido, dado que las condiciones climatológicas son aquí muy cambiantes y un tranquilo y despejado día de sol, se puede convertir en un infierno climatológico, en tan solo unos minutos.

 

            La mítica “W” (conceda como doble b en todo Sudamérica, dado que no hablan de v, sino de “b baja”), tiene en el extremo superior del palo izquierdo el glaciar Grey, cerca del refugio del mismo nombre y en su extremo inferior el refugio Paine Grande. Hasta la mitad de la “W” la completan los tramos que van primero hasta el Campamento Italiano y al Campamento Británico, a través del camino francés. La otra mitad transcurre a través de los campamentos de los Cuernos y Torres, desde donde se puede hacer la dura subida al mirador de las mismas (que es al que subiremos nosotros hoy)..

 

            Aquí dejo las distancias y tiempo estimado para los diferentes tramos, según el propio mapa que entregan a la entrada del Parque:

 

        

    -De Refugio Pahoe a Refugio Grey. 11 kms. 3,5 horas. Dificultad media.

            -De Refugio Pahoe a Campamento Italiano. 7,5 kms. 2,5 horas. Dificultad baja.

            -De Campamento italiano a Campamento Británico. 5,5 Kms. 2,5 horas. Dificultad media.

            -De Campamento Italiano a Campamento Los Cuernos. 5,5 Kms. 2,5 horas. Dificultad media

            -De Campamento Los Cuernos a Hostería las Torres. 11 kms. 4,5 horas. Dificultad media.

            -De Hostería Las Torres a El Mirador Las Torres. 8,5 kms. 3,5 horas. Dificultad media.

 

            En total son 76,1 kilómetros, que se realizan normalmente en un tiempo de cuatro días y tres noches.

 Parque Nacional de las Torres del Paine (Chile)

            Hay otro circuito conocido como “Macizo Paine”, que es más largo (93,2 kilómetros) y se realiza en unos 7 días aproximadamente. Tiene un tramo de dificultad alta, que es el que va desde el Campamento Los perros al Campamento Paso. Para los 12 kilómetros que abarca, son necesarias 4,5 horas. 

 

            A lo largo de la subida, solo hacemos dos paradas. No bebemos demasiada agua y eso es algo que yo voy a pagar posteriormente. En este duro y largo tramo inicial, sube gente de todo tipo y de tos las edades (la prueba es que vemos a un hombre con un bastón, que seguro supera los sesenta). También los hay que portan enormes bultos a cuestas.

 

            Después comienza una bajada y finalmente el sendero se convierte en rompepiernas, alternando los ascensos y descensos. La mayoría del camino transcurre pegado a una bella y profunda garganta. Hay que tener cuidado, porque de caer, no hay apenas posibilidades de sobrevivir. Son varias las personas que todos los años pierden la vida en el Parque Nacional de Torres del Paine.

 

            Tras una hora y cuarenta minutos, llegamos al refugio chileno (para seguir el camino no es necesario llegar hasta el propio refugio), en algo menos de tiempo del que marcan los indicadores, que no siempre son fiables. Continuamos el recorrido hasta el Refugio Las Torres. Hay al principio algunos tramos esforzados y algo peligrosos, pero luego el sendero se hace mucho más suave y “confortable” y la mayor parte transcurre por la sombra.

 

            En una hora estamos en el inicio de la subida al Mirador Las Torres, charlando con algunos vigilantes del parque que vienen de allí. Nos enseñan las fotos. No hay ni una sola nube y las Torres se ven a la perfección. El calor es de justicia, mientras en nuestra mochila se mueren de risa los impermeables y los polares.

 

 

           Comemos un poco –no demasiado, porque no tenemos hambre- y afrontamos la dura subida al mirador. Empiezo a deshidratarme y me entra tal bajón, que cada cinco minutos tengo que pararme a descansar. Estoy casi muerta y apenas tenemos agua. La subida es sencillamente un camino –es un decir- de cabras. Hay que ir escalando sobre enormes bloques de piedra, que se suceden uno a otro en un plano, casi vertical. No se ve el final y me entra la angustia, pero tengo que llegar hasta arriba, ver Las Torres y hacer la foto, como sea.

 

            Al fin llegamos al mirador después de una hora (se puede hacer en menos tiempo, si no se sufre la misma pájara que yo). Las vistas son impresionantes y el objetivo está cumplido, pero apenas mantengo un hilo de respiración. Hay que empezar a bajar inmediatamente, porque mi salud está en serio riesgo.

Parque Nacional de las Torres del Paine (Chile)

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