Si es posible pagar algún tour de esta forma, pero no todas las agencias las aceptan. En general, en Bolivia, Perú, Ecuador, Colombia y todo Centroamérica, las tarjetas sirven para muy pocas cosas. A pesar de la duración del viaje, decidimos no comprar cheques de viaje. Llevamos 1.100€ en efectivo, dos tarjetas de débito y tres de crédito, que siempre han ido separadas tres a dos, por motivos de seguridad. En aquellos países donde el euro tiene un cambio muy favorable (básicamente Brasil, Argentina, Uruguay, Chile, Bolivia, Perú y fundamentalmente México) hemos ido tirando del dinero en efectivo, mientras que en el resto hemos usado la tarjeta, para obtener dinero del cajero automático. Como ya anticipé en las recomendaciones generales, no es necesario viajar a Sudamérica y a Centroamérica con dólares, pues es posible cambiar euros en todas partes y sacar dólares –si es que se fueran a necesitar- en los cajeros automáticos de la mayoría de los países. Para ver la cotización actual de las distintas divisas, consultad la web: www.xe.com/ucc/es/ Quito (Ecuador)
PRESUPUESTO Hablar de un presupuesto orientativo no es fácil, dado que cada viajero tenemos unas necesidades diferentes y buscamos niveles de comodidad distintos. No obstante, dejo aquí nuestras cifras, por si pueden ser de utilidad para alguien: -Gastos finales incluyendo boletos aéreos: 6.797€ -Gastos totales, excluyendo boletos aéreos: 4.665€ -Media diaria de gasto, incluyendo boletos aéreos: 51,89€ -Media diaria de gasto excluyendo boletos aéreos: 35,61€. Tanto los gastos como la media de gasto, son para dos personas llevando una línea moderada de ritmo de vida, que incluye alojamiento en habitaciones dobles con baño (económicas), un desayuno ligero, una comida caliente (en lugares también económicos) y una cena, a veces caliente, a veces fría. También quedan comprendidos todos los desplazamientos necesarios, los accesos a casi todas las visitas que son de pago (muchas en este viaje) y los escasos caprichos que nos damos (porque no somos muy caprichosos). Siguiendo este estilo de vida, podríamos establecer unos gastos totales diarios para dos personas, por país, en la horquilla siguiente: Brasil: 50-60€ Argentina: 40-50€ Uruguay: 40-45€ Paraguay: 35€ Chile: 40€ Bolivia: 10-20€ Perú: 15-25€ (esto se refiere a lo que serían los gastos de un viaje normal por su territorio, porque naturalmente, con los atracos a mano armada en el Valle Sagrado y Machu Pichu, la cosa se encarece).Ecuador: 20-25€ Colombia: 30-35€ Panamá: 20-25€ Costa Rica: 25€ Nicaragua: 20€ El Salvador: 20-25€ Honduras: 20-25€ Guatemala: 25€ México: 25-35€ (se propone una horquilla amplia, dado que los gastos aumentan con cierta consideración a medida que se pasan más días en Yucatán). Estación de Metro, en México D.F. (México)El gasto mayor que acometimos fueron los vuelos, seguidos del alojamiento, el transporte y las visitas de pago. Estas últimas mordieron el 10% del total presupuestario, siendo más de la cuarta parte, gastos asociados a la visita a Machu Pichu. ¿Alguien va a negar ahora que el estado peruano está regido por SINVERGÜENZAS?. LOS DOBLES (O TRIPLES) PRECIOS EN LAS VISITAS TURÍSTICAS Prácticamente en todos los países, existen diferentes tarifas para las visitas turísticas de pago. Normalmente los locales pagan muchísimo menos que los extranjeros, aunque a veces hay una diversidad de tarifas dependiendo de si eres de la provincia, de la región o hasta del Mercosur En México, lo plantean de una forma diferente y permiten la entrada gratuita a los nacionales los domingos, por lo que los lugares de visitas se llenan de familias enteras, que van a pasar allí el día. En Machu Pichu, como siempre, van a su aire y a los peruanos les cobran casi 15€ por acceder a las ruinas. ¿Qué peruano va a desembolsar casi el 10% de sus ingresos mensuales en la visita?. Al gobierno peruano no solo le importan un pimiento los extranjeros, sino también sus propios conciudadanos. Sería fácil decir –e incluso podría ser considerado como demagogia-, que lo justo sería que todos, independientemente de nuestra nacionalidad, pagásemos lo mismo por visitar un lugar. Podríamos también decir, que cuando ellos vengan a nuestro país, deberíamos hacerles lo mismo. Pero ante estas afirmaciones, cabría otra muy razonable, basada en que si a los lugareños se les hace abonar el mismo precio que a los extranjeros, les sería demasiado costoso el poder disfrutar de esos lugares. Valle de la Luna, en el desierto de Atacama (Chile)El debate es complejo y admite todos los puntos de vista, incluido el mío, que no es otro que un desacuerdo total con los altos precios que se cobran por el acceso al patrimonio de la humanidad y a la cultura. No estoy diciendo que haya que entrar a esos lugares gratis, dado que mantenerlos tiene su coste; sino que lo estados no traten de corregir su incompetencia para generar recursos, con la facilidad que supone desplumar a los indefensos turistas o viajeros. No es necesario inventar nada nuevo. Basta con que sigan los ejemplares planteamientos de México (aunque también es verdad que estos no te despluman en ruinas, pero lo hacen con tasas de entrada/salida). Por lo demás, los estudiantes no siempre tienen descuentos en América y la introducción de cámaras fotográficas o de video no suponen coste adicional, siempre que no sean profesionales. SUDEMÉRICA Y CENTROAMÉRICA HOY EN DÍA Aún hoy en día hay mucha gente –tal como estoy pudiendo comprobar-, que se imagina Sudamérica como algún día debió ser: Colorista, folclórica, indigenista, muy pobre, con los niños pidiendo por las calles, con la gente viajando tirada hasta en el suelo de autobuses abarrotados y conducidos por chóferes enloquecidos o colgada o en el techo de los trenes (supongo que haciendo referencia a lo que un día debió de ser el tren que va a Aguas Calientes, en Perú)… Pues no. Sudamérica no es nada de eso. Probablemente, el tren de Aguas Calientes siga siendo igual de roñoso que en épocas pretéritas, pero ya nadie viaja en esas condiciones (y mucho menos los extranjeros, que se quedan bloqueados después de asumir el atraco a mano armada que supone el pago del precio del billete).Los conductores de colectivos –por lo general- son prudentes, los vehículos son bastante nuevos y la gente viaja como en cualquier otra parte, tranquilamente sentada, a pesar de que cuando se llenan, puedan viajar algunas personas de pie. Y el aire acondicionado se impone a los calores, a los malos olores o a los insectos. Antigua (Guatemala) Alguna
madre –o padre- desaprensivo hay, que pone a sus niños a pedir a los turistas o
los disfraza con trajes típicos para que saquen plata con las fotos. O los pone
a vender. Pero es una proporción casi insignificante. Casi todos los niños
están escolarizados y las niñas lucen alegremente sus uniformes escolares por
todo el continente (tal vez, porque son de mejor calidad que la ropa que se
pueden permitir comprarles sus padres o porque las ahce más respetables). Y el colorismo, folclorismo e indigenismo ha quedado relegado a determinados mercados indígenas, a núcleos rurales de Perú y de Bolivia y a algunas capitales pequeñas y de tamaño medio de este último país. Viajar por la mayoría del continente, desde un punto de vista cultural y de costumbres, es casi como hacerlo por Europa. ¿Y la pobreza?. Pues sí, desgraciadamente la pobreza –que no la miseria generalizada- está muy latente en toda la sociedad, aunque a diario no te estés topando con ella. Argentina, Brasil y Chile están en una posición mucho más ventajosa que el resto. La falta de oportunidades obliga a miles de sus ciudadanos a salir a vender a la calle cualquier cosa. Trabajos que aquí son considerados como de segundo orden (tipo vigilante de seguridad o chofer de autobús) allí son todo un privilegio y de gran reconocimiento social). Y los sueldos son realmente bajos (incluidos en los países más avanzados, como pueden ser Argentina, Brasil o México) para los precios que hay que pagar. Hay países donde el salario medio no llega a los 200€ y los precios son solo un 20-25% más baratos que en España. ¿Cómo llegan, ya no a final, sino a mediados de mes?. No conseguimos la suficiente información para descubrirlo y tampoco me atreví a preguntarlo. Antes me preguntaba por qué tanta gente de allí se alejaba de sus raíces y abandonaba a sus familias para armar una nueva vida acá. Lo que hoy me pregunto es exactamente lo contrario: ¿Cómo puede haber alguien que no piense en emigrar a un país donde se habla su misma lengua, existen decenas de trabajos dignos, ganas cuatro, cinco, seis veces más y los precios de algunos bienes son casi idénticos?. Salvo en Argentina, Chile y Brasil (y en este apartado si incluiría a México), en Sudamérica la mujer tiene un papel muy similar al de los países del tercer mundo: Salir del colegio para ponerse a parir un crío tras otro, con el fin de completar una prolífica familia que está todo el día a su cargo y de la que tiene que ir inhumanamente cargando por todo su cuerpo (sobre todo cuando se juntan varios críos pequeños). Y cuando los niños ya pueden defenderse por si mismos (que no es a los 35 años, como aquí en Europa), se monta un tenderete en la calle para completar los ingresos familiares o poder mantener a toda la prole. Aún quedan décadas para que el proliferante machismo pueda abandonar Sudamérica. Popayán (Colombia)En cuanto a Centroamérica, es como si bajáramos un escalón más abajo. Aquí si que hay colorismo, folclorismo, indigenismo, autobuses abarrotados y conductores suicidas que a cada momento ponen en peligro las vidas de sus pasajeros. Y en algunos países un exacerbado e irreflexivo pro americanismo, que les impide darse cuenta de que ellos, no es que sean el patio de atrás de Estados Unidos, sino su escupidera. Aquí la pobreza es más generalizada –aunque tampoco se ve miseria- y la venta de todo tipo de cosas, más masiva y agresiva. Aunque tampoco se puede meter a todo Centroamérica en el mismo saco. Panamá y Costa Rica están en un nivel más cercano a Sudamérica. Honduras y El Salvador un poco más abajo y Guatemala y Nicaragua en el fondo del precipicio. EDUCADOS, SIMPÁTICOS, ATENTOS, CORTESES… Pues sí, así son la mayoría de los habitantes de Sudamérica, Centroamérica y México. Escribir sobre el carácter de los pueblos siempre genera polémica, porque no todo el mundo esta de acuerdo con unas opiniones que son completamente subjetivas y que pueden herir a los implicados si es que son negativas. Si lo hago es por dos razones: -Creo que tengo derecho –y que puede ser de utilidad para muchos viajeros- explicar como me sentí en cada país. -Siempre al encontrarnos con otros viajeros, fue un tema muy recurrente el comentar donde nos habían tratado mejor y peor (y generalmente hubo muchas coincidencias). Fue en Argentina, Colombia y México donde nos sentimos mejor tratados. Los argentinos son extraordinariamente educados y corteses, mientras que los colombianos tienen una chispa y una vitalidad increíbles (el máximo exponente lo vivimos en Cartagena de Indias), que hacen que te sientas muy a gusto con ellos. Los mexicanos son sencillamente encantadores. Es uno de los pocos lugares del mundo en donde cuando en ocasiones preguntas como llegar a algún sitio, no solo te indican, sino que te llevan. Donde peor nos sentimos tratados fue en Chile y Perú, especialmente, en este último país. Y no solo por su gobierno sacacuartos, sino por la población en general. Sí, lo afirmo sin tapujos: Una mayoría de peruanos son maleducados y desagradables y solo te tratan con cariño si ven la posibilidad de obtener de ti un beneficio económico. Su mala educación se manifiesta en la conducción de vehículos más agresiva del continente (y casi del planeta). Ciudades como Arequipa, Puno o Lima se hacen intransitables, dado que la mala leche perenne de sus conductores hace que tengas que estar más pendiente de no morir por un atropello, que de disfrutar de sus encantos. En Perú si pudieran –y en Chile en menor medida-, te colgarían boca abajo nada más cruzar la frontera para sacarte hasta el último euro. Sé que estas afirmaciones pueden resultar polémicas, pero no muestran nada más que como me sentí en esos dos lugares, que no los recuerdo por la hospitalidad.Por lo demás, nos sentimos muy bien tratados en Brasil, Paraguay y Uruguay y con un cariño especial en Ecuador, donde cada persona tiene al menos algún familiar viviendo en España. En Bolivia tuvimos algunos problemas con ciertos colectivos indigenistas, aunque fueron acontecimientos aislados. El trato en general fue bueno, aunque no tan esmerado como en los países del párrafo anterior. La Paz (Bolivia)En cuanto a Centroamérica, en Panamá nos acogieron muy calurosamente, mientras que el trato fue algo más frío –aunque correcto- en Nicaragua, El Salvador, Costa Rica y Honduras. En cuanto a la palabra que definiría el trato en Guatemala, sería indiferencia. Lo bueno de hacer un viaje tan largo y por tantos lugares, es que puedes ir comparando en la misma secuencia como te tratan en unos sitios y en otros. Cuando haces un viaje de quince o veinte días a un solo país, es más difícil emitir un juicio, al no poder compararlo con otra cosa. |





