losviajesdeeva

Sudamérica y Centroamérica/14


            Ese mismo día, también habían ocurrido otros dos incidentes. A nuestra querida amiga Flopa, le habían robado la cartera en el mercadillo que hay cerca de la estación y a otra turista (según nos contó la propietaria de nuestro hotel) la habían asaltado con un cuchillo en el cuello.

 

            Seguro que se trató de simples coincidencias y en realidad Potosí, es tan tranquila como parece. Pero por si acaso, mucho ojo.

 

 

            Perú:

 

            Perú tiene bastante mala fama en materia de seguridad. Puede que sea merecida, pero tampoco creo que sea para tanto.

  Ruinas de Uxmal (México)

            Para empezar, la seguridad en Lima ha mejorado bastante y el centro por el día es seguro. Según informan en los hoteles, en la actualidad los tres tipos de delito a los que está expuesto el turista y son:

 

            -Tirones (como en todas partes).               

 

            -Las bandas pirañas: Se trata de grupos numerosos de adolescentes, que te tiran al suelo, te patean, te roban y se van tan tranquilos, sabiendo que no serás capaz de enfrentarte a tanta gente.

 

            -Robos por descuido, con una modalidad peculiar: Alguien te roba la maleta. Cuando te das cuenta, ves a una persona corriendo. Piensas que es él quien la lleva y corres detrás. Pero la maleta queda casi en el mismo sitio, generalmente tapada por un abrigo o cazadora o se la han llevado por otro lado. Entonces el que corre se para y te dice que él no tiene nada (y efectivamente, nada tiene). Al final de todo este proceso de confusión, la maleta puede estar muy lejos.

 

            En Cuzco hay casi un policía para cada turista, así que el centro es bastante seguro. Por la noche –igual que n Lima-, mejor ir en taxi.

 

            En el resto del país, tampoco vimos demasiadas situaciones de peligro, aunque en Trujillo si nos advirtieron de que no es seguro pasear de noche.

 

            La siempre alarmante web del ministerio de Exteriores, recomienda no viajar en los autobuses peruanos de noche. Nosotros lo hicimos en tres ocasiones y no tuvimos problemas. Eso sí, nunca dejamos nada de valor en el portaequipajes de arriba. Todo lo de valor lo llevamos encima y a buen recaudo. En cualquier caso, solo recomiendo buses directos, en los que no está todo el rato subiendo y bajando gente.

 

            También debe ser cierto, según nos dijeron, que los asaltos de autobuses existen, pero no de forma frecuente.

 

            En los foros de viaje se da excesivo bombo a una empresa de colectivos llamada Cruz del Sur, como si fuera la única segura y confortable. Esto muchas veces redunda en que sea la más cara. Hay otras cuantas empresas en Perú, que ofrecen las mismas prestaciones que esta y suelen ser más baratas. Cruz del Sur tiene también servicios económicos que ni siquiera  llevan baño. Así que lo mejor, es no ir con ideas preconcebidas e informase en las terminales de que es lo que ofrece cada una de las compañías.

                         Parque Nacional de las Torres del Paine (Chile)

 

            Ecuador:

 

            También advierten algunas guías del peligro de asaltos en los buses nocturnos. El peligro en este transporte existe, pero más que por asaltos, por los numerosos desprendimientos (especialmente en época de lluvias), el estado de la carretera y el montón de horas sin descanso que suman al volante los conductores.

 

            Quito también tiene fama de muy insegura, aunque se puede pasear por el elegante centro histórico sin exponerse a demasiados problemas (siempre mejor en día no festivo). Normalmente hay bastante policía por sus calles. Para los más cautelosos, la policía turística organiza circuitos guiados por los principales monumentos.

 

            Eso sí. Todos coincidieron en señalarnos como bastante peligrosos los aledaños de la terminal de autobuses cuando oscurece y la subida al cerro Panecillo, al que es mejor ir en taxi o de la forma que más adelante explicaré. Una vez en la cima, no hay ningún problema.

 

 

            Colombia:

 

            El coco de Sudamérica según las guías y el Ministerio de Exteriores y la verdad es que no es para tanto. Los principales problemas a los que se refieren son:

 

            -La guerrilla. Sin embargo, en la actualidad la guerrilla está bastante arrinconada hacia la selva, bastante lejos de las zonas turísticas habituales. Solo en caso de querer cruzar el tapón del Darien en 4x4, podríais tener problemas con ellos.

 

            A pesar de todas las noticias que últimamente hemos visto en la televisión de conflictos entre Ecuador y Colombia, la frontera entre ambos países está la mar de tranquila.

 

            -El narcotráfico. En Sicilia también hay narcotráfico y está lleno de turistas. Entonces, ¿por qué no ir a Colombia?. Salvo que uno mismo se los busque, creo que es bastante difícil que un turista vaya a tener problemas con los narcotraficantes y los carteles de la droga. Por supuesto, huelga la recomendación de que no hay que aceptar paquetes de extraños para transportarlos a otra parte y menos a otro país.

  Parque Nacional del Volcán Poas (Costa Rica)

            -La delincuencia común. Pues como en todas partes. Cartagena de Indias es la joya de la corona y por tanto, bastante segura y a simple vista, Bogotá parece menos problemática que Quito o Lima.

 

            -La burundanga: Una especie de droga que ni huele ni tiene sabor y que hace perder la voluntad cuando se ingiere por la nariz o por la boca, por lo que se utiliza para desplumar a los viajeros. Se puede depositar en la comida o bebidas o en un simple papel, que te arrimen a la cara para preguntarte por una supuesta dirección.

 

            La recomendación –que nos dieron incluso en un bus nocturno- es no aceptar alimentos o bebidas de extraños. Parece ser que suelen actuar más contra las personas que viajan sola y también nos comentaron, que este tipo de práctica cada vez está más en desuso.

 

           

            Panamá:

 

             No detectamos ni nos advirtieron de ningún tipo de problemas en Ciudad de Panamá, aunque conviene ir en taxi de noche.

 

            Varias personas coincidieron en la peligrosidad de Colón.

 

 

            Costa Rica:

 

            El centro de San José es seguro por el día. Por la noche conviene tomar precauciones e ir en taxi.

 

 

            Nicaragua:

 

            Nos dio la sensación de que Managua es una ciudad bastante insegura. Incluso constatamos, a través de los testimonios de dos personas, que en el Barrio de Marta Quezada (donde se encuentran la mayoría de los alojamientos baratos) se producen frecuentes asaltos sobre todo en los alrededores de la plaza Inter. (donde hay un centro comercial) y la calle 27 de mayo. Eso, de día, porque de noche absolutamente todo el barrio se convierte en peligroso. Muchísima precaución.

                                          San Carlos de Bariloche (Argentina)

            La empresa de buses que nos condujo a Managua fue Transnicas. Al llegar a su terminal, varias personas nos advirtieron de lo peligrosos que son sus alrededores. Así que desde ahí, siempre hay que viajar en taxi, pero no en los que están al lado de la estación (que cuestan cuatro veces más), sino saliendo a la cercana carretera.

 

            Aunque por desconocimiento nosotros tuvimos la osadía de ir al centro andando dos veces (una incluso al atardecer), esta zona de Managua es también bastante peligrosa a cualquier hora del día, porque está completamente desierta. Managua es la ciudad más rara que he visto en mi vida, pero de eso ya hablaremos más adelante. Así que al centro, siempre en taxi.

 

            León, Granada y Masaya nos parecieron bastante seguros de día.

 

 

            El Salvador:

 

            San Salvador es seguro de día en el centro, pero de noche conviene tomar precauciones. No hay demasiados problemas en el resto del país. Incluso nos fuimos a playas semidesiertas como El Tunco y Sonzal y no percibimos situaciones de riesgo.

 

 

            Guatemala:

 

            Afrontamos la visita a este país con bastante respeto –por no decir miedo-, después de todo lo que habíamos leído, sobre todo en la web de Exteriores. Llegamos un domingo a la capital y procuramos no salir demasiado de la zona delimitada por las calles cuatro y ocho y fundamentalmente no salimos mucho de la calle 7, que es donde estaban casi todos los establecimientos comerciales abiertos (en el resto estaban cerrados).

 

            A mi, en un principio, me parece más inseguro Managua, que Ciudad de Guatemala, porque la primera es una ciudad desierta; pero si hacemos caso a las guías parece que no es así. Así que mucho cuidado y sobre todo, tratad de evitar andar por la calle durante la noche.

 Santa Ana (Guatemala)

             Antigua es una ciudad bastante segura en su casco histórico. El único problema sería la subida al cercano cerro, pero no es tal, dado que expertos policías acompañan a quien se lo solicite al lugar en dos horarios diarios (a las 10 de la mañana y a las tres de la tarde).

 

            En el resto del país, tampoco observamos situaciones preocupantes, aunque nosotros no visitamos el Lago Atitlán, que es donde si se deben presentar sucesos de riesgo (aunque parece ser que últimamente las cosas han mejorado bastante). También ha habido incidentes en Tikal y en el volcán Pacaya.

 

            Tanto las guías y el Ministerio advierten de los posibles asaltos armados que pueden sufrir los autobuses en Guatemala. Así será, aunque nosotros, una vez más, tuvimos la suerte de no sufrir ninguno. Hicimos todos nuestros recorridos en el chicken bus, que a mi modo de ver es más seguro que los autobuses turísticos, por dos razones:

 

            -Es el transporte utilizado por el pueblo llano, al que no creo que puedan sacar mucho si lo asaltan. Nadie espera que en esos buses vaya a haber turistas y si los hay, son casos aislados (coincidimos con solo dos en todo nuestro periplo guatemalteco).

 

            -Van tan extremadamente abarrotados, que la movilidad de un asaltante sería bastante reducida y lenta.

 

            Pero esto son simplemente opiniones personales. No tengo ninguna prueba de que esto realmente sea así.

 

            La muy agresiva forma de conducir y el estado de las carreteras, constituyen esta vez sí, un peligro bastante palpable. 

 

            Ocasionalmente –y tomo de nuevo como fuente las guías-, se han producido asesinatos o violaciones a turistas, pero los incidentes en que estos se ven más frecuentemente involucrados son, como ya hemos dicho, los robos en carreteras y en los senderos poco frecuentados.

 

 

            Néxico

 

            Desde que era niña escuche que México DF es una ciudad insegura. A nosotros no nos lo pareció y eso que paseamos bastante por ella un domingo por la tarde, estando prácticamente desierta.

 

            En las carreteras de Chiapas hay frecuentes controles del ejército. Pero al viajero en lo único que le deberían afectar, es en que

su marcha se pueda ver algo ralentizada por los mismos.

 

            Tampoco nos parecieron inseguros ninguno de los lugares que visitamos en Yucatán.

                                                                                Paraty (Brasil)

 

DINERO


            Realmente, es un engorro estar cambiando de moneda y de tipo de cambio cada pocos días (sobre todo en Centroamérica, donde avanzábamos deprisa). Solo tres países comparten la misma moneda y es porque han adoptado el dólar como su propia divisa: Ecuador, Panamá y El Salvador.

 

            Nunca entenderé como un país puede renunciar a algo tan propio como su divisa para adoptar el dólar, pero en fin, eso entra más en el terreno de la opinión que de la información. Mas lo que si es objetivo, es que varias personas en Ecuador y El Salvador, nos aseguraron que desde la dolarización, las cosas habían ido a peor.

 

            Hay unos cuantos países (Argentina, Uruguay, Chile, Colombia y México) que comparten la denominación de la moneda, el peso, pero la cotización y los motivos de monedas y billetes son bien diferentes. En Paraguay cotiza el guaraní, en Bolivia el boliviano (que en su día también fue peso), en Perú el nuevo sol, en Brasil el real, en Costa Rica el colón, en Nicaragua el córdoba, en Honduras, la lempira y en Guatemala el Quetzal.

 

            Los cajeros son frecuentes en todo el continente y hasta en las ciudades más pequeñas están adaptados con los sistemas Cirrus y plus, que dan soporte a las tarjetas Mastercard y visa. En Brasil siempre añaden una comisión, al margen de lo que te cobra tu banco, fenómeno que también se produce en la mayoría de los cajeros de la costa de Yucatán, en México y en alguna  entidad bancaria de Guatemala.

 

            En bastantes países, los cajeros extreman sus medidas de seguridad al máximo y por ejemplo, la tarjeta no permanece dentro del cajero durante toda la operación, sino que hay que introducirla y extraerla inmediatamente.

 

            Las tarjetas de crédito no sirven para muchas cosas en los países que hemos recorrido, porque salvo en los supermercados o comercios grandes y/o caros, no se pueden utilizar de forma generalizada en ninguna parte. Por supuesto, en ningún alojamiento económico son aceptadas y tan solo las compañías de autobuses de Brasil, Argentina y Chile permiten pagar con ellas (aunque tampoco todas). Ni siquiera en México y para las largas distancias, permiten pagar con dinero de plástico



<   14    >