LOS MEDIOS DE TRASNPORTE UTILIZADOS
Avión: El vuelo de ida desde Madrid a Río de Janeiro lo contratamos con la aerolínea Air Europa, tan solo un mes antes de nuestra partida. Nos salio al extraordinario precio de 303€ por boleto Quedamos moderadamente satisfechos de esta compañía. Aunque salimos con retraso de unos tres cuartos de hora, en todo momento nos tuvieron informados de las causas y al final el avión llego puntual. La comida a lo largo del vuelo fue algo escasa, pero por un precio tan bajo no se puede pedir mucho más. Ya en Sudamérica, nos planteamos que bajar por Argentina en colectivo y volver a subir con el mismo medio, podía ser una paliza excesiva, así que nos dispusimos a hacer uno de los dos tramos volando, por lo que contratamos –tan solo cinco días antes- un Montevideo-Buenos Aires-El Calafate con Aerolíneas Argentinas, a 156 euros cada boleto.. Playa de Tulum (México)En general, se suelen manifestar bastantes quejas de esta compañía, pero debo decir que nosotros no tuvimos problema alguno. Eso sí, la comida fue bastante mala, aunque el trato a bordo muy bueno. Los aviones, sin embargo, resultaron estar algo viejos. Y ya no volvimos a volar más hasta la vuelta, pero eso fue otro cantar. Nuestra intención inicial era retornar con Air Europa desde Cancún de forma directa, pero los días iban pasando y esta compañía no ofrecía tarifas ventajosas y si lo hacía a través de su penosa web, era solo para un pasajero. Encontramos una buena oferta, que no llegaba a los 400€, pero con la pega de que hacía escala en La Habana y no teníamos visado de ese país. Al final fueron más de diez en total, las horas que nos pasamos en cibers tratando de conseguir boletos aéreos y a Madrid no conseguíamos encontrar nada por debajo de los 1.000€ (en las agencias que preguntamos tampoco nos daban más alternativas). Había un vuelo con LTU (Air Berlín), vía Dusseldorf, que salía por poco más de 500€, pero el día que quisimos reservar a través de Terminal A, habían bloqueado esa opción y solo dejaban reservar en su web, donde se hacía necesario comprar cada vuelo de forma suelta y la tarifa se disparaba. A falta de unos diez días para la fecha estimada de vuelta, decidimos mirar vuelos con destinos a otras ciudades europeas, aunque ello nos supusiera hacer incluso dos escalas y finalmente encontramos un itinerario por 595€, que daba media vuelta a Europa: Cancún-Frankfurt, Frankfurt Milán Linate y Milán Malpensa-Madrid. El retorno fue realmente agotador. El primer tramo de este periplo lo cubrimos con Condor, que nos gustó bastante. Puntualidad germánica, comida muy aceptable y un avión bastante nuevo con espacio razonable entre las filas de asientos.El segundo –tras siete horas de escala- con Luthansa en un avión bastante viejo. Y el tercero con Easyjet, con un pilotaje excelente y en una aeronave nueva. Lástima que sean tan pesados para vender cosas con la elevada megafonía. Managua (Nicaragua)Colectivos (autobuses): Sin duda, es la mejor forma de viajar por Sudamérica, Centroamérica y México (además, este continente tiene una muy escasa presencia del ferrocarril, ceñida en la mayoría de los casos a recorridos turísticos). Los colectivos son, en la mayoría de las ocasiones, muy confortables y suelen disponer de baño en la parte de atrás. En Argentina y Chile abundan los de dos pisos, mucho más escasos en el resto del continente. En Argentina y a veces en Chile, pagando algo más, se tiene acceso a una clase superior (que se denomina de distintas formas, según la compañía), con mayores comodidades Los asientos son confortables, anchos y se reclinan hasta formar una semicama. A veces hay cómodos reposapiernas y en Argentina es frecuente que sirvan café, agua o zumos y, en ocasiones, incluso comidas completas hasta en la clase económica (bien frías o bien calientes). En México también hay dos clases y a veces hasta los autobuses de una y otra tienen terminales distintos. Pero el problema viene dado porque las diferencias de precio a veces casi se doblan de una clase a otra y porque la segunda ofrece unas prestaciones, por las que en realidad, se debería denominar tercera o cuarto. Como ya habréis adivinado por las explicaciones anteriores, los mejores colectivos están en Argentina (de los que tomamos, la empresa líder resultó ser Crucero del Norte), aunque los precios son elevados. En Brasil las tarifas son todavía mayores y –según nuestra experiencia- vimos convivir autobuses muy confortable,s con otros mucho más básicos, que hacen una tortura de las largas distancias. Los autobuses chilenos también son confortables y las tarifas son algo más bajas que en Argentina, ofreciendo igualmente un servicio aceptable en la mayoría de las ocasiones. En un nivel más abajo, aunque todavía bastante por encima del aprobado, está Perú, donde las tarifas son realmente bajas (más al sur de Lima, que hacia el norte). A este mismo nivel, aunque con tarifas más altas, se hayan la mayoría de los colectivos que cubren las rutas internacionales en Centroamérica (siendo peores los que hacen trayectos internos), con la excepción de Guatemala En Bolivia, los autobuses son muy baratos y algo menos confortables que los anteriores, pero hemos de decir que los esperábamos mucho peores. Y finalmente, los peores colectivos los encontramos en Ecuador, Colombia (aunque con honrosas excepciones, como Magdalena, que nos pareció la mejor compañía de América) y Guatemala, donde además, las carreteras son por lo general bastante malas. En Ecuador no son muy confortables y acumulan retrasos. En Colombia son algo más cómodos, pero muy lentos y llegan casi siempre tarde y en Guatemala, las distancias entre ciudades se cubren con el Chicken bus, un artilugio muy divertido en los primeros viajes, pero tortuoso en lossiguientes. Chichicastenango (Guatemala)Se trata de los viejos autobuses amarillos de las escuelas norteamericanas (en algunos no han quitado ni el nombre, ni les han cambiado el color), que aquí han sido reconvertidos para el transporte público. Van sobresaturados y no es infrecuente incluso llevar a personas casi sentadas encima, dado que siempre cogen pasajeros, aunque vayan llenos. La brusca forma de conducir en ese país y las numerosas curvas –algunas muy cerradas- de este país tan montañoso, completan esta exótica, pero penosa situación, que se torna más grave si alguno de los pasajeros más próximo no se ha duchado esa mañana (algo bastante frecuente). En la mayoría del continente, al guardar el equipaje en el maletero, te dan una pegatina o papeleta, que te sirve para recogerlo y con el que la compañía se hace responsable de su pérdida y posible indemnización. De esta forma de actuar deberían aprender en España. Pero a pesar de la comodidad y confortabilidad de los colectivos, estos han sido los que nos han generado más discusiones y conflictos, debido a las frecuentes actitudes de sus conductores, chóferes o colectiveros, que se creen los dueños del autobús y del pasaje, en vez de unos simples empleados de una compañía, cuyo trabajo es servir al público y transportarlo. Los motivos más frecuentes de conflicto son los siguientes: -No abren el baño, bajo el pretexto de que está estropeado. -En los que no tienen baño, que son la mayoría en Bolivia, nos han llegado a negar una parada para orinar, después de llevar seis horas de viaje (trayecto Potosí-La Paz). Conseguimos que el vehículo se detuviera, después de montar casi un motín a bordo.-Ponen música a todas horas, a todo volumen y, por supuesto, la que les gusta a ellos, que para nuestra desgracia nunca resultó ser la que nos gusta a nosotros, porque parecen cortados por el mismo patrón: La música ligera, melódica o folclórica. Recuerdo un viaje entre Ipiales a Popayán, ocho horas y media escuchando a todo trapo la misma cinta (sí, cinta, no CD) de cumbias, música que me resulta especialmente odiosa. O el concierto de los Iracundos en no sé que año setenta, que al menos me tragué tres veces en diversos colectivos. Cayos Limones, en pleno Mar Caribe (Panamá)-Ponen el video a todo volumen a cualquier hora del día o de la noche, sin pararse a pensar que puede haber gente que desea dormir. -Hacen paradas más largas de lo que en un principio dicen. -En muchos casos, conducen de forma muy temeraria. -Salen deliberadamente tarde para apurar el tiempo y poder vender algún pasaje más. -Ponen el aire acondicionado a temperaturas polares y no hacen ni caso cuando les pides que lo bajen. En este sentido, es totalmente recomendable llevar siempre una manta (vale con una de las de los aviones) y el polar en los trayectos nocturnos. -Quieren cobrar más de lo que vale el billete (exclusivamente nos ocurrió en Guatemala y Bolivia, aunque en este último país, así como en Perú, los precios son frecuentemente negociables). -No dan explicación alguna de cualquier incidencia que haya en el viaje. -En ocasiones (y no pocas), mal trato y mala educación. Así las cosas, creo recordar que tuvimos buenas broncas en todos los países menos en Argentina, donde los conductores si están a la altura. Porque nosotros somos de los que no nos callamos, no como la población local, que en la mayoría de los países parece resignada a su suerte. La natalidad en Hispanoamérica es muy elevada (sólo en México nacen dos millones de niños al año), así que en todos los nocturnos encontraréis uno, dos o tres bebes. Por lo que los llantos nocturnos están garantizados. Unos buenos tapones acaban con ese problema. Microbuses y Minibuses Son relativamente habituales para las distancias interurbanas cortas y para el transporte urbano, aunque para prácticamente cualquier destino es posible tomar un colectivo, que es más confortable y no mucho más caro, así que no tienen la importancia en número que en otras partes del mundo (Egipto, Oriente Medio…). Los primeros, como en todas partes, salen cuando se llenan. Los segundos, suelen ir siempre sobresaturados y tiene carteles con su destino, el cual también se vocea. Heredia (Costa Rica)Tren:
Lo utilizamos solo en cuatro ocasiones, dos de ellas para cubrir en ambas direcciones el recorrido entre Ollantaytambo y Aguas Calientes. Incómodo, sin calefacción (o al menos sin ponerla), con retrasos, con trato penoso (también nos peleamos con ellos) y a precios estratosféricos. Lo he dicho y lo volveré a repetir mil veces: ¡¡Pasad de ir a Machu Pichu!!. Es la única forma de que el gobierno peruano, viendo el descenso de turistas, se replantee dejar de estafarnos con toda impunidad. ¿Qué ocurriría si a todos los países les diera por hacer lo que a Perú?. Que sencillamente no podríamos salir de casa. Las otras dos, en un viaje más agradable y barato, nuestro recorrido fue desde Alausí, a través de la Nariz del Diablo. Magnificas vistas, que se pueden contemplar tanto desde el interior como desde el techo. Ferries y otras embarcaciones:
A lo largo del viaje solo utilizamos un ferry, entre Buenos Aires y Colonia de Sacramento. Su precio es moderado tirando a alto y tanto el servicio como el barco son bastante buenos. Es la opción más recomendable, dado que el viaje se hace en tres horas, lo que constituye solo la cuarta parte del tiempo que se emplea en autobús. Lamentablemente, el Río de la Plata (el más ancho del mundo) es tan absolutamente marrón, que el viaje no ofrece demasiadas buenas vistas. Tomamos también diversas embarcaciones para varias navegaciones por el Lago Titicaca, tanto en Bolivia como en Perú, que permiten hacer lindísimas excursiones. Coche de alquiler: Dado el bajo precio de los colectivos en la mayoría del continente y del estado de las carreteras en algunos países, no me parece una opción recomendable para periodos medios o largos, aunque si puede ser muy útil para realizar visitas concretas de uno o varios días.No tuvimos suerte. La única vez que intentamos alquilar uno con Flor y Flopa para recorrer más rápidamente el sur de Bolivia (dado que ellas tenían más prisa) fue en Uyuni, lugar donde es imposible alquilar vehículos. San Salvador (El Salvador)Taxi: Baratos en la mayoría del continente
(especialmente en Bolivia y Perú), son muy útiles para desplazarse por la noche
en las grandes ciudades o para acceder al corazón de la ciudad con el equipaje,
desde algunas terminales (la mayoría) que están alejadas del centro. Hay quien recomienda no tomar taxis en la calle y llamar a los radio taxis. En nuestro caso, todos los abordamos en la vía pública y jamás tuvimos el más mínimo problema, pactando siempre el precio de antemano cuando no hay taxímetros, que suele ser en muchas ocasiones. Donde más fácil nos resultó regatear los taxis fue en Bolivia y Perú. No os extrañéis, si en Managua se sube alguien a vuestro taxi. Allí, los taxis se pagan por persona y se comparten con otros viajeros, tal como ocurre con los taxis colectivos en países como Marruecos, Turquía o Jordania, por ejemplo.
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