Nueva York y el Oeste de EE.UU
Descubriendo la tierra de las oportunidades, a golpe de ibuprofeno Este relato pretende, homenajear a Don Felipe, fisioterapeuta sin título, sin el que este viaje, no hubiera sido nunca posible. También va dedicado, a todos aquellos, que aún sintiendo dolores, deciden no quedarse en casa y seguir viajando Todos los textos y fotos de este relato son originales. Queda permitida su reproducción parcial en otros sitios webs, siempre que no se usen con fines comerciales, se cite la fuente de procedencia y se me informe de ello, a la dirección de correo electrónico, que aparece en la página principal de esta Web Ir a: La Página de Inicio o al resto de las páginas del relato 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 Preparativos del viaje
El viaje que en este relato se narra, ha sido uno de los más difíciles de nuestra vida, debido a diversos y dolorosos problemas de salud, de los que fui víctima, durante las dos semanas previas al mismo y a lo largo, de los primeros cuatro días y medio de su desarrollo.. Solo la tenacidad, la lucha, la asunción de riesgos importantes y las ganas insaciables de viajar, hicieron posible, que con una pizca de suerte, todo haya salido casi perfecto, a pesar del sufrimiento.
Antes de que –como en cada relato-, se expongan los aspectos generales y se publique el diario de viaje, quería referirme cronológicamente, al asunto, expuesto en el párrafo anterior. Nueva York
Lunes, 26 de octubre, de 2.009:
Ayer por la mañana, a falta de poco más de cien horas, para nuestro teórico viaje por los Estados Unidos, solo había un 10% de posibilidades, de que se llevara a cabo. ¡Un desastre!, después de tantos preparativos y del dinero gastado, en los vuelos trasatlánticos e interiores. Pareciera, que el país norteamericano, se hubiera tomado venganza, después de lo mal que hemos hablado de él -más bien, de sus gobernantes- y de las veces que habíamos jurado, que nunca viajaríamos allí, al menos, hasta que conociéramos, todo el resto del mundo.
Lo expuesto anteriormente, no sería mala idea, para un guión de película. Pero no. La realidad, resultaba menos compleja que todo eso: Un aparatoso agarrotamiento muscular, en el gemelo izquierdo, que en los últimos nueve días, apenas me dejaba andar y me mantenía, con unos dolores tremendos. Reconstruyamos los hechos, aunque suelen ser los de siempre, en este tipo de casos.
Se empieza por una mala pisada o movimiento brusco. Después, se nota algo de dolor, pero si no te ha pasado nunca antes, no le das importancia y sigues forzando, con tu rutina diaria. Al tercer día, los dolores ya resultan insoportables. Curiosamente, más sentada y de pie, que caminando.
Como había un fin de semana por medio, decido esperar, al inicio de la semana, par ir a mi médica de cabecera. Quizás para entonces, ya se haya pasado el dolor. Comienza la investigación por internet y como le echo tantas horas, casi acabo siendo catedrática de traumatología: Roturas fibrilares, tendinitis, contractura y agarrotamiento muscular, esguinces… Antiinflamatorios (Enantyum), benzodiazepinas (Myolastan), ibuprofeno, Voltaren, medias que pensionan la pierna, fisioterapeutas…. Si se presenta hematoma, es una cosa. Si no lo tiene, es otra y el tratamiento, distinto. Varía, según sea la zona de de la hinchazón y el grado de contracción. ¡Oh Dios!
Me obsesiono. Me mido ambos gemelos con el metro, a ver si dan resultados diferentes, para hacerme una idea de la inflamación, porque ha simple vista, no se ve nada. Efectivamente, el gemelo izquierdo, sobrepasa en dos centímetros de diámetro, al derecho Gran Cañón del Colorado Me hago más de diez fotos, de la zona afectada, con la cámara compacta, para ver, si hay realmente hematoma. Parece que no
Ahora, me alarmo, me pongo nerviosa y aumenta el dolor. Muchos de los participantes en foros, hablan de recuperaciones, de hasta cuatro o cinco semanas ¡Yo no tengo tanto tiempo!.
Mi médica, poco dada al uso de medicamentos fuertes, me da una media de tensión, que solo uso dos días, porque me estrangula la pierna. Los nervios se incrementan, dado que, cada mañana, me levanto y no progreso nada. Empiezan las dudas. ¿Hacer el viaje, con un arsenal de antiinflamatorios o suspenderlo, por miedo a romperme, definitivamente allí?.
Al principio, optamos por lo primero, pero ayer, nos damos cuenta, de que bajo ningún concepto, estoy en condiciones de viajar, porque me cuesta horrores, hacer incluso, tareas cotidianas, como poner la lavadora o guisar. ¡Y no digamos, estar sentada en un autobús! Empiezo a asumir la derrota y me angustio, aunque sueño con un milagro.
Hoy, he vuelto a la médica por la mañana, para gastar el último cartucho. Me ha dado antiinflamatorio, para disolver en agua (Enantyum). Y a la vuelta de la consulta, ¡ha ocurrido algo inesperado, casi celestial!. Me he encontrado a una tía mía, con la que tengo mucha relación. Iba con su hijo, que portaba muletas. Se ha fastidiado el pie, en un salto y lo lleva, a una especie de sanador (funciones de fisioterapeuta, pero sin título, aunque no curandero, dado que, solo usa sus manos), que tiene fama de hacer milagros, a 10 euros la sesión. Ahí quedó la cosa. Las Vegas Luego, me ha llamado por teléfono a mediodía y me ha dicho, que el chico, ha salido de la consulta sin muletas, así que me he animado y le he propuesto, que me venga a buscar y me lleve a la casa de este hombre, llamado don Felipe. Ha empezado a enredar en mis músculos y tendones, a veces, haciéndome bastante daño. Pero el hecho es, que cuando he entrado en la consulta, apenas me podía sentar o permanecer de pie, de forma estática. Cuando he salido, sin embargo, podía hacer ambas cosas.
Lógicamente, sigo notando algo de dolor, porque ha hurgado, a lo largo y ancho de mi gemelo, pero no es un malestar como el de antes, porque ha desaparecido la tirantez. Me ha mandado volver mañana y que el resto del día de hoy, no caminara mucho.
Ahora, las posibilidades de realizar el viaje, vuelven a subir como la espuma.
No soy religiosa y ni siquiera creo en Dios, pero prometo que a la vuelta, si todo sale bien, iré a poner un par de cirios, a San Cristóbal mártir, patrón de los viajeros.
Jueves, 29 de octubre, de 2.009:
¡Ha sido maravilloso!. En dos días, casi se me han recuperado por completo, los gemelos de la pierna izquierda. Pero, como si un maldito enano burlón, me estuviera persiguiendo en estos últimos tiempos, he vuelto a caer en desgracia. Ayer por la tarde y sin causa aparente, me ha empezado a doler fuertemente el tobillo y cuando lo he ido a mirar, estaba hinchado como una calabaza, planteándome serios problemas al caminar y sobre todo, al estar de pie, de forma estática. Cuando se intuía, que el viaje seguía adelante, una nueva amenaza, se cierne sobre su realización.
He vuelto nuevamente a don Felipe, que ha conseguido reducirme en buena medida, la hinchazón y el dolor, aunque parece que la recuperación, puede ser algo más lenta, que la de los gemelos. El sanador, me da ciertas esperanzas, de poder realizr en condiciones, nuestro periplo por Estados Unidos, aunque yo, no soy tan optimista. Mañana, volveré a una nueva sesión de rehabilitación y trataré de estar, el mayor tiempo posible de reposo, hasta el próximo sábado. Será, en el mismo momento de la partida, cuando tomemos la decisión definitiva. Montañas Rocoss desde el aire, camino de San Francisco
Martes, 3 de noviembre, de 2.009:
Al final, decidimos iniciar el viaje, aún no estando en plenitud de condiciones y manteniendo fuerte dolor, que me incomodó bastante en el vuelo, hasta que recurrí al ibuprofeno.
El domingo en Nueva York, fue de auténtico sufrimiento, porque quería caminar al ritmo de siempre y me resultaba imposible, pero poco a poco, el dolor fue desapareciendo y hoy, es apenas residual.
Es madrugada y me hallo tumbada, en un confortable sofá de la terminal 4, del aeropuerto, John Fitzgeral Kennedy, de Nueva York. Me estoy retorciendo de dolor, dado que tengo medio cuerpo paralizado –la parte derecha- y no me alivia este calvario, ningún medicamento.
El problema viene, del mismo día de nuestra partida. Sentí unas molestias en el costado, a las que no di más importancia. Pero se han nido incrementando, con el paso de los días y ahora mismo el suplicio, me sube hasta el cuello, por toda la espalda y me baja por el brazo, hasta la mano. Más que dolores al uso, son sacudidas espantosas, que me dan de vez en cuando y que casi, me impiden caminar. Nunca me había pasado esto antes, como tampoco, una contractura de gemelos o un esguince de tobillo. ¡Esto es obra, del mismísimo demonio!
A las seis de la mañana, sale nuestro vuelo para San Francisco y hay que tomar una decisión: Seguir adelante -pase lo que pase-, quedarnos en Nueva York y reposar o empezar a gestionar, nuestra prematura vuelta a España. Son muchas las dudas y los aspectos a sopesar, aunque optar por lo primero, puede resultar, altamente arriesgado. Santa Mónica
Miércoles, 4 de noviembre, de 2.009:
Es mediodía y estamos degustando, una riquísima sopa china de bote, en nuestro hotel de San Francisco. Al final, optamos por la decisión más suicida. Pero creedme: Había muchos argumentos, que nos conducían hacia ella (se expondrán en el diario de viaje).
El día de ayer, lo pase mal, pero a base de ibuproceno, conseguí superarlo y con gran dificultad, incluso, pudimos hacer las visitas programadas, tras un vuelo, que resultó mejor de lo esperado. Aún tomo medicación, pero desde hace unas horas, han comenzado a mitigarse los dolores…
Domingo, 15 de noviembre, de 2.009:
Esa misma noche –la del día 4-, dejé de tomar medicamentos, porque la extraña enfermedad, fue remitiendo a pasos agigantados, tal como había venido. Desde entonces, disfruté de un viaje saludable. El tobillo estuvo algo hinchado hasta el final del mismo, pero me permitió caminar, a nuestro ritmo normal y sin apenas molestias. Fue entonces, cuando realmente, comencé a disfrutar al cien por cien, de este viaje. Nunca se me olvidarán esos cuatro días y medio, en los que sin embargo, la pasión por viajar, siempre se impuso, a tanto sufrimiento.
Cuando escribo esto, hace solo un par de horas, que acabamos de llegar. Creo, que aun asumiendo muchos riesgos, acertamos en las decisiones que tomamos, al acompañarnos finalmente, algo de esa suerte, que hasta entonces, nos había sido esquiva. Pese a lo que pueda parecer, nunca fueron tomadas a lo loco y si de forma, muy meditada.
MI VISIÓN, A GRANDES TRAZOS, DE ESTAOS UNIDOS Y SUS HABITANTES
Lo que no pretendo:
-Hacer demagogia, cuestión a la que no hace ascos, casi ninguna guía, dado que parece, que ser algo antiyanqui, no está en general, del todo mal visto. Y siempre, se utilizan los mismos argumentos: Que si los campesinos de la América profunda son extremadamente conservadores y odian la decadencia de ciudades como Nueva York o San Francisco, a la vez, que se niegan a que sus impuestos se utilicen para fines sociales o rehabilitación de las minorías. Concluyendo, que su pasión por las armas, es inversamente proporcional, a su gusto por el conocimiento y la cultura. San Francisco No discuto, que estas afirmaciones, puedan contener parte de verdad, entre otras cosas, porque no he visitado la América profunda. Pero un análisis –aunque sea somero- del país, requiere tener en cuenta, otras muchas variables, que se suelen obviar. Y además: ¿Por qué siempre es tan recurrente, el tema de la América rural y nunca en las guías se habla, de la Italia, Alemania o la España profunda. A buen seguro que las hay, sino con las mismas características, si con otras similares. Cierto será, que un campesino de Nuevo México, difícilmente, identifique Madrid en un mapa. Pero no creo que uno de Albacete, sea capaz de ubicar Santa Fe.
-Mezclar colonialismo o política exterior estadounidense, con lo que es la vida cotidiana en las ciudades, la cultura y las costumbres. En este apartado, me voy a referir, solo a las tres últimas.
-Dogmatizar: Las opiniones aquí vertidas, son personales y fruto de la propia experiencia, que puede ser distinta, de la de otros viajeros. Por otra parte, una estancia de tan solo 16 días en un país –en los que es cierto, que las personas observadoras, podemos establecer conclusiones, que a otros les costarían meses-, no de para plantear muchos dogmas.
-Generalizar: Solo nos hemos movido por cuatro estados de la Unión, que entre sí, ya son bastante diferentes.
Lo que si pretendo:
-Dar la visión, de alguien que llega por primera vez al país, tratando de evitar, los múltiples prejuicios –positivos o negativos-, que todos nos hemos creado, de este polémico país.
-Tratar de buscar un por qué a las cosas, aunque pueda estar equivocada
-Dar recomendaciones prácticas, sobre aquellas cosas, que más puede necesitar un viajero. Hollywood, en Los Ángeles -Amplificar lo positivo, sobre lo negativo.
-Utilizar, en la medida de lo posible, la ironía (sabiendo, que la línea que la divide de la ofensa, es a menudo, muy fina).
-El objetivo, en definitiva, es ver Estados Unidos, desde la curiosa, reflexiva e inocente mirada del viajero, más que desde la interesada visión del analista internacional, del que maneja exclusivamente, criterios políticos o del columnista –de poca o mucha monta-. 1.- Desde mi personal punto de vista, Estados Unidos, no es como nos lo quieren hacer ver, la propaganda o antipropaganda internacional; los defensores a ultranza del país y de sus estilo de vida o los detractores compulsivos, que no atienden a otro tipo de argumentos. Tampoco es, como lo muestran en los telediarios o en los programas de sucesos. A lo que más se parece la realidad de Estados Unidos, es a lo que hemos visto en las películas o leído, en su florida literatura. De hecho, casi todo lo que contemplamos o nos sucede en el país, podríamos asociarlo sin problemas, a una escena, trama o paisaje costumbrista, de un determinado largometraje.
Aunque sea la primera vez, que visitas el país, te da la sensación, de que casi todo, te resulta conocido y cercano. Naturalmente, eso mitiga muchas veces, el efecto sorpresa, pero también ayuda –debido a la familiaridad de situaciones-, a sentirse identificado, con el entorno que nos rodea, generando, un sentimiento inconsciente, de simpatía por el país.
2.- Mucho se ha hablado y escrito, sobre el incremento de la seguridad y los recortes de las libertades, a partir de los atentados, del 11 de septiembre, de 2.001. Probablemente, todo ello sea verdad, pero en la práctica cotidiana, el viajero apenas se ve afectado, por esta cuestión. Se puede andar por todas partes, sin la sensación de sentirse vigilado, apenas hay controles de seguridad en ningún sitio y cuando así ocurre, suelen ser rápidos, muy profesionales y discretos. Las medidas en los aeropuertos –con la salvedad, de que siempre es obligatorio, quitarse los zapatos-, son las mismas que en Europa, aunque normalmente, con una ejecución mucho más ágil. |