oMalta y Sicilia occidental Todos los textos y fotos de este relato son originales. Queda permitida su reproducción parcial en otros sitios webs, siempre que no se usen con fines comerciales, se cite la fuente de procedencia y se me informe de ello a la dirección de correo electrónico que aparece en la página principal de esta Web Ir a la Página Principal o al resto de las páginas del relato 2 3 4 5 6 7 El viaje del que se ocupa este relato, comprendió un periplo nacional de cuatro días, a través de Ávila, Madrid, Cuenca, Requena, Valencia, Sagunto y Xativa y otros dos internacionales: 8 días en la isla de Malta y cinco, en Sicilia occidental. Por razones de operatividad, este apartado y el siguiente, de preparativos del viaje, se incluyen como introductorios, de la parte española de la ruta y del de las dos islas. Sin embargo, el relato de nuestra aventura, se subdivide en dos. Aquí encontraréis, información general sobre Malta y Sicilia y la narración, de esta parte del periplo (días 4 al 17). Las cuatro primeras jornadas, por Ávila, Madrid, Cuenca y Valencia, se escriben en crónica aparte y se publicarán en la sección, Escapadas por España, que encontráis, en la parte de debajo de la web.
PREPARATIVOS DEL VIAJE
Hace tiempo, que queríamos viajar hasta Malta, un país pequeño, sí, pero al que es posible, sacarle mucho jugo, dando incluso, para una semana o más. Es además, muy barato, en el capítulo de transporte y de alojamiento. También, nos apetecía retornar a Sicilia, donde ya estuvimos en 2.003. Por otra parte, en España teníamos, ciudades interesantes de visitar, aún pendientes. Era el caso, de Cuenca y Valencia.
Metimos todo esto en una coctelera y tras muchos cambios resultó, el itinerario que se detalla, en el apartado siguiente. Al principio, pensamos, volar desde Valladolid, a Alicante y continuar por tren, hacia Valencia, Cuenca y Madrid, desde donde tomaríamos un avión de Ryanair, con destino a Malta. Pero después, encontramos otra fórmula más práctica: Retornar a Ávila –donde hacía 10 años, que no íbamos- y desde ahí, trasladarnos primero a Madrid y después, a Cuenca, para terminar en Valencia -y su provincia-, desde donde con la misma compañía aérea, también es posible volar a Malta, varios días a la semana.
En los planes iniciales valorábamos, pasar una semana en Sicilia y tan solo, unos cinco días en Malta. Pero, por diversos aspectos, incluida la operatividad y el precio de los vuelos, al final, fue al contrario. Preparar el itinerario por Malta, no nos dio, demasiados quebraderos de cabeza. Aunque, como veremos, al final ha salido, algo distinto a lo planificado.
El de Sicilia, sin embargo, si que llevó más trabajo. Inicialmente, nuestra intención era, la de completar el viaje del 2.003 –cuando visitamos Palermo, Agrigento, Catania, Siracusa, Taormina y Messina-, con los otros destinos fundamentales de la isla –Trapani, Erice, Marsala, Segesta, Cefalú, Noto, Modica y Ragusa-, excluyendo las islas Eolias y la ascensión al Etna, por ser en esta época, los días muy cortos y por la escasa frecuencia de ferries a las islas 8además, de su elevado precio).
Pero, enseguida nos dimos cuenta, de que esto era inviable: cinco días, no es tiempo suficiente, para abarcar, el este y el oeste de la isla y menos, en transporte público y con tan pocas horas diarias, de luz solar. Así, que recondujimos nuestros planes y decidimos centrarnos, en la parte occidental de Sicilia, cercana a Trepani, donde aterrizaba nuestro vuelo, procedente de Malta.
Los billetes de avión, los adquirimos con Ryanair: Los tramos, Valencia-Luqa (aeropuerto de Malta) y Luqa-Trapani, nos costaron cinco euros cada uno. El Trapani-Madrid, nos salió por 12 euros. Todos ellos adquiridos, un par de semanas antes, de iniciar esta aventura hipano-italo-maltesa.
En cuanto a los alojamientos, tuvimos distintas formas de proceder. En Malta, nos decantamos por la localidad de Bugibba, en el norte del país, donde reservamos 7 noches, en un recomendable hotel, al precio de 12,5 euros. También, contratamos previamente, nuestro hotel en Valencia –concretamente, en la cercana localidad de El Puig-, por 29,80 euros y el de Palermo, a un precio, de 40 euros. Dado, que no encontramos buenos precios por internet, en el resto de Sicilia, nos decidimos, por buscar in situ, el resto de establecimientos, donde pernoctar. Y, no nos fue nada mal, la verdad.
Ya contábamos inicialmente, con que una noche, la pasaríamos en el aeropuerto de Valencia, otra en el de Trapani y la primera del viaje, de copas por Madrid, recordando viejos tiempos.
Como, casi siempre, elegimos el transporte público, para los desplazamientos interiores. Iríamos en trenes hasta Valencia y nos moveríamos en autobús, por Malta, donde no compensa alquilar un coche -50 euros, tres días y cien, una semana-, dadas las reducidas dimensiones de la isla y la diversidad, frecuencia y bajo precio de los autobuses. En Sicilia combinaríamos, ambos medios de transporte.
Un elemento a nuestro favor era, la muy buena climatología, de los destinos a visitar. En contra teníamos, lo pronto que anochece en esta época del año –noviembre-, tanto en Malta, como en Sicilia (poco más allá, de las cinco de la tarde). En un principio, pensamos en madrugar mucho e irnos a la cama pronto, para aprovechar a tope, las escasas horas de sol Finalmente, mantuvimos los horarios de siempre y aún así, los días nos dieron, bastante de sí. Aunque no es agradable, que anochezca tan temprano.
ITINERARIO DEL VIAJE
Se ha tratado de uno de los viajes, donde más cosas hemos cambiado, con relación a lo inicialmente previsto. No en la parte española, ni en los cuatro primeros días por Malta. Aunque sí, en el resto de jornadas en esta isla y en el periplo por Sicilia.
En el primer caso y una vez vistas, las decepcionante ruinas, de Haga Qim –un timo absoluto, donde afortunadamente, evitamos a tiempo, pagar el abusivo precio de nueve euros, que cobran por ellas-, las más famosas de Malta, decidimos eliminar, el resto de vestigios arqueológicos (también, de muy elevado precio). Acertamos, porque incluimos otros lugares, al principio no previstos y muy interesantes, como Tres Ciudades (Vittoriosa, Cospicua y Senglea). Por razones, que se explicaran más adelante, a lo largo del relato y tras mucho meditarlo, también suprimimos, la visita a la isla de Comino (no así, a la de Gozo).
El caso de Sicilia, fue bien distinto. Habíamos confeccionado un itinerario, demasiado agresivo, para las horas de luz, que hay en la isla, en está época del año y para el tercermundista funcionamiento, del transporte público, sobre todo –aunque no, excluyentemente-, en la parte más occidental de la isla (hacia la izquierda de Palermo). Suprimimos finalmente, las ruinas de Segesta y Selinunte y también creo –una vez que hemos visto pormenorizadamente, fotos de ambas-, que acertamos. Ya nos decepcionaron algo en su día, las más afamadas de Agrigento y estás, están aún, peor conservadas.
El itinerario realizado finalmente y repartido, a lo largo de 17 días, ha sido el siguiente:
Día 1.- Valladolid, Ávila y Madrid
Día 2.- Cuenca y Requena
Día 3.- Valencia (centro histórico y zona comercial), Sagunto y El Puig
Día 4.- Xativa y Valencia (ciudad de las Artes y de las Ciencias)
Día 5.- Valencia-Luqa (aeropuerto de Malta), La Valeta y Bugibba
Día 6.- Mdina, Rabat, Dingli, cart ruts (rodadas de carro, de Clapham Junction), Buskett Garden y bahía de san Paul.
Día 7.- Qrendi, Hagar Qim, Mnajdra, Siggiewi, Rabat, Ta’qali Klafts Village, Mosta y Qawra
Día 8.- Victoria, Marsalform y Xaghra (en la isla de Gozo)
Día 9.- Descanso, en Bugibba
Día 10.- Marsaxlokk, Zejtum, Tarxien, Paola, Floriana y La Valeta.
Día 11.- Kalkara, Birgu (también llamada,Victoriosa), Senglea (Isla) y Cospicua (estas tres últimas, se denominan en su conjunto, Three Cities o Tres Ciudades)
Día 12.- San Julián, Sliema, La Valeta, Luqa-Trapani, Ragattisi Virgi y Trapani
Día 13.- Castellamare, Scopello y Palermo
Día 14.- Palermo, Cefalu y Termini Imerese
Día 15.- Palermo, Mazara del Vallo, Marsala y Trapani
Día 16.- Trapani y Erice
Día 17.- Trapani-Madrid-Valladolid
TRANSPORTE INTERIOR
MALTA: Malta es una isla, tan pequeña, como interesante, en la que desplazarse, por medio de transporte público, no constituye ningún problema. No dispone de ferrocarril, pero los autobuses son muy frecuentes, baratos y van en todas las direcciones, sobre todo, desde La Valeta, Sliema y Bugibba.
Los vehículos, por lo general, son viejos y no muy confortables –algunos se parecen a los chicken bus, de las escuelas americanas, que hoy circulan por países, como Nicaragua, Panamá o Guatemala-, pero como los trayectos, nos suelen superar la hora de duración, se sobrellevan bien. La casi totalidad de los chóferes son, algo violentos conduciendo.
En La mayoría de los lugares –especialmente, en La Valeta y Bugibba, donde operan muchos servicios distintos-, existe una parada establecida, donde se cogen todos ellos.
El precio resulta bastante razonable, oscilando en la actualidad, entre los 47 céntimos y 1,16 euros. Los billetes se compran en el propio autobús, al conductor de turno. A veces, se hacen los remolones, para darte la vuelta. Especialmente, si se trata de cantidades pequeñas. Hay que procurar, llevar el importe más exacto posible, dado que si entregas billetes grandes, te cargan la vuelta de monedas.
En la oficina de turismo, entregan un excelente folleto, con información sobre las líneas más útiles, para los viajeros, los horarios en invierno y verano y las tarifas vigentes (todo, muy bien actualizado). Hay que tener cuidado, porque en la época invernal, algunas líneas dejan de funcionar, bastante temprano.
El autobús desde el aeropuerto (bus número 8) es, sorprendentemente barato, teniendo un precio, de 0,47 euros. El que va desde La Valeta, a Bugibba (bus número 49), sale por 54 céntimos y la mayoría de servicios restantes –incluido, llegar a Cirkewwa, para conectar con el ferry, que llega hasta a la isla de Gozo (bus 86), 1,16. En cualquier caso, a lo largo del relato, iré poniendo, los diferentes vehículos que tomamos, con su número correspondiente.
Los ferries tienen un precio elevado. De nuevo y como en otros tantos sitios, hay tarifas para residentes y otras muchos más altas, para turistas (4,65, por ejemplo, el que une Cirkewwa, con la isla de Gozo, ida y vuelta). Este servicio es regular, durante todo el año, varias veces al día. Si lo que se pretende es, ir a la pequeña y abrupta isla de comino, en verano, si debe haber transporte público, pero en otoño-invierno, no. Solo se puede hacer la visita de forma organizada, a través de algunas agencias. Por eso, descartamos esta opción. Porque además, te tienen demasiado tiempo parado, en el Lago Azul y nuestra intención inicial era, caminar por el islote. Pero de eso, ya hablaremos más pormenorizadamente en el relato cronológico, cuando llegue su momento
Los taxis son bastante caros, en relación, con los precios del transporte público. Muchos tramos, si apetece, se pueden hacer andando, dado que salvo la carretera principal, entre Malta y Bugibba, las demás, no son muy transitadas. Además, el país tiene escasas cuestas y en otoño –supongo, que también en primavera-, la temperatura es muy agradable..
No recomiendo, alquilar vehículo, dado que la isla es minúscula y se puede recorrer sin problemas, de las formas anteriormente expuestas. Rentar un coche, sale por 50 euros, durante tres días y por 100, una semana, aunque no comparamos muchas ofertas y es posible, que se encuentre más barato.. Hay que saber, que como ex colonia británica, en Malta se conduce por la izquierda.
SICILIA: Al contrario que en Malta, la mejor forma de recorrer la isla es, en coche de alquiler, porque las distancias son largas y el transporte público no es barato y, en determinadas zonas –sobre todo, en la más occidental-, muy infrecuente. En coche, se puede hacer el mismo recorrido, que utilizando trenes y autobuses, en la mitad de tiempo
Si se opta por el ferrocarril, en las zonas donde opera, hay que armarse de paciencia. El tren en Sicilia funciona mucho peor, que en el resto de Italia. Casi siempre, llega con retraso y a veces, son bastante importantes (incluso, para tramos cortos). Ofrece recorridos frecuentes, entre Palermo y Messina o en la línea que circula, por el este del país (Taormina, Siracusa, Ragusa, Noto…), siendo más escasos, los del corredor occidental (Castelvetrano, Mazara del Vallo, Marsala…) y preocupantemente pocos, los convoyes que conectan, Trapani con Palermo.
Las compañías de autobuses, que ofrecen sus itinerarios en la isla, son innumerables y el confort y los precios de casi todas, resultan parecidos. Este medio de transporte tiene un precio, algo más elevado que el de Treitalia, pero para determinados recorridos (Palermo-Castelvetrano o Palermo-Catania, por ejemplo), es mucho más recomendable, al no haber, servicios ferroviarios directos. Nosotros utilizamos, ambos medios de transporte, aunque más el ferrocarril.
El bus, que opera el trayecto entre el aeropuerto de Trapani y esta ciudad, es sencillamente, un atraco a mano armada: 8 euros, por un recorrido de 16 kilómetros (a Marsala, en la otra dirección, hay 20,4). Afortunadamente, hay una muy buena forma –la investigamos nosotros, porque no la hemos visto escrita en ninguna parte-, de esquivar este robo. Se trata, de comenzar a andar y salir del aeropuerto. Se llega a una rotonda, debiendo tomar, dirección a Marsala. Se camina unos dos kilómetros y se llega a Ragattisi o Mozia Virgi –de las dos formas llamado-, donde hay una apeadero, al que arriban frecuentes trenes, que conectan con Trapani, por 2,20 euros y también, con Marsala. Y con un poco de suerte, ni se pagan, porque no suele haber taquillero, ni máquina automática y los revisores, apenas pasan, en Sicilia. En nuestro caso, fuimos y volvimos al aeropuerto, sin gastar un solo euro.
Y es que, capitulo aparte merece, la compañía Trenitalia, cuyos servicios y prestaciones están cada vez –sobre todo en Sicilia y no sé el por qué-, más deteriorados. Una gran parte de las estaciones intermedias o pequeñas, han suprimido a los taquilleros o han reducido drásticamente, los horarios de atención al cliente. En algunas han colocado máquinas automáticas, que a veces –y no pocas-, no funcionan. Los trenes son viejos y tanto estos como las estaciones, están mal mantenidas. Apenas pasan revisores y cuando lo hacen, la mayoría de las veces, ni te piden el billete. De todos los recorridos, que hicimos por la isla –fueron 8-, tan solo nos lo solicitaron, en una sola ocasión. |