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China y Qatar/8


LOS PALILLOS

 

            Hoy en día, además de la cuchara –normalmente de cerámica- para ingerir la sopa y los líquidos, los palillos siguen siendo los utensilios principales en cualquier comida china. Es prácticamente imposible encontrar un tenedor –salvo que lo pidas y no siempre lo tienen- a lo largo del país, si no es el que viene en los botes de sopas de tallarines de bote, que se mezclan con agua caliente.

 

           

También se usan en Japón, Corea y Vietnam –en cada país su forma y el protocolo de usarlos es distinto-, aunque en este último país es mucho más fácil encontrar tenedores y cuchillos, según nos demostró nuestra experiencia del año pasado. Los palillos se fabrican normalmente de madera –pero cada vez menos, por aquello de la tala de árboles-, bambú, metal, hueso, marfil y actualmente, también de plástico. Se cree, que en el palacio imperial chino se usaban palillos de plata para detectar veneno en las comidas reales.

 El lago de Hangzhou

            Aunque lo parezca, el no haber renunciado a los incómodos palillos, en favor de los instrumentos occidentales, no es solo y una vez más, la cabezotonería que China mantiene –dicho con todo cariño- en muchos aspectos, sino que hay fuertes componentes tradicionales, que relacionan a nuestros inocentes cubiertos con aspectos bélicos.

 

            Cuando un viajero se enfrenta por primera vez a comer con palillos, la cosa normalmente resulta divertida. Pero según va pasando el tiempo –al menos en nuestro caso- y por bien que se manejen esos utensilios, la práctica acaba siendo una lata. Como nosotros ya habíamos estado en otros países que los usan, habíamos pasado el divertido momento palillo y decidimos llevarnos dos tenedores y dos cuchillos, con los que hemos comido divinamente a lo largo y ancho de China.

 

            La tradición china viene a decir, que la comida siempre se lleva a los platos partida en porciones pequeñas, que pueden ser cómodamente pinzadas y que el arroz se sirve en cuencos individuales, siendo posible llevársela a la boca empujando con los palillos. Pero la realidad no siempre es así. No es infrecuente, que te pongan tallarines gordísimos y larguísimos, difíciles de enrollar o partir con los palillos. O platos de arroz común, donde servirse con los palillos –más si es cada uno con los suyos, con el componente antihigiénico que conlleva-, resulta una auténtica tortura.

 

            Si uno observa detenidamente, los propios chinos, a los que se le supone gran habilidad y destreza, tienen relativas dificultades para comer con los palillos, esparciendo muchas veces la comida por la mesa –así lo comprobamos por ejemplo, en el almuerzo común que hicimos a lo largo del crucero por el río Li- o teniendo que agachar –como si fueran a abrevar-, la cabeza sobre los platos o cuencos.    

 

            Nadie os mirará mal en ninguna parte, porque uséis vuestro cuchillo y vuestro tenedor, aunque libre es cada uno de hacer lo que quiera, dado que lo que aquí he expuesto, es una simple opinión personal. Y es que no acabo de entender muy bien, como un pueblo tan práctico y pragmático como el chino, todavía no ha dado boleto a los palillos

 

            De todas formas y para quien desee utilizarlos, aquí expongo la técnica del uso, aunque luego, llevarla a la práctica

requiere su tiempo:

 

Paso1: Apoya el extremo más grueso de los palillos en el hueco del pulgar -la zona que se encuentra en la base de este dedo y el índice- y aferra su parte inferior entre el índice  y el medio.

 

Paso 2: Sujeta el otro palillo entre el pulgar y el índice de la misma mano, por la mitad un o un poco más arriba  -la posición adecuada, como no podía ser de otra manera, es la que te resulte mas cómoda-. Articula la punta de ese palillo contra el que está más abajo. Si te resulta difícil, ayúdate con la otra mano y mueve el palillo superior hasta que lo manejes bien.

 

            Paso 3: Cuando logres que los palillos superior e inferior hagan un movimiento de pinza, ya estás listo para coger los alimentos. El secreto reside en que mantengas el palillo inferior bien firme en su sitio y que lo utilices de apoyo para mover el otro. Sencillo, ¿no?.

En Kowloon (Hong Kong), son muy frecuentes los establecimientos de masajes para los pies

Nota: la explicación de cómo comer con palillos, ha sido tomada de: www.galeon.com/chambonazo/como_usar_los_palillos_chinos.htm

 

 

LA COMIDA

 

Escorpiones –preparados al instante-, saltamontes, escarabajos, cucarachas, estrellas y caballitos de mar, ciempiés, carne de serpiente, ciervo o avestruz… Esas son algunas de las delicias que cada tarde, se pueden encontrar en el animado mercado nocturno de la ciudad de Beijing.

 

Por no hablar de las ricas e irresistibles especialidades típicas de Guilin, como la sopa de serpiente, el gato salvaje, la rata del bambú –dicen que es un auténtico manjar-, acompañada de vino de hiel de serpiente, el pangolín (una especie de armadillo), el mutiaco, la tragopán, la minitortuga, el mono de cola corta, el gato de algalia, anguilas, siluros, palomas y perros.

 

Menos mal que, afortunadamente en China, también se pueden degustar otras cosas. Y además, salvo los cuatro últimos y algún otro más, el resto de los animales expuestos en el párrafo anterior, están en peligro de extinción, así que haríamos una faena medioambiental, si nos decantamos por ellos. 


Más que una lección magistral sobre gastronomía y cocina china, para lo que podéis acudir a cualquier guía o web de internet especializada –aunque en ambos casos, no conseguí encontrar ninguna buena, sobre este asunto-, lo que se pretende en este relato es dar unas pinceladas generales sobre la materia y sobre todo, como uno se las puede apañar y como nos las apañamos nosotros para comer en china.

 

¿Nos gustó la comida china?. Es difícil contestar a secas con un sí o con un no. Primero, porque  hay multitud de variedades -los entendidos hablan de una comida del norte, otra del sur y de la del este y el oeste-, lo cual hace imposible que podamos generalizar. Segundo, porque también depende mucho del establecimiento en el que comas y tercero, porque está en función de con que otra cocina la compares. Si tengo que hacerlo con la filipina, vietnamita, libanesa, turca, marroquí o española, diría que prefiero todas estas, antes que la china. Ahora bien, si la cotejo con la determinados países de Sudamérica, Centroamérica o Centroeuropa, apuesto por la china. Así de relativa, resulta la cuestión

 

En cualquier caso, no tuvimos ningún problema ni agotamiento en mantenernos a base de comida china durante tres semanas. Y podríamos haber seguido sin tenerlos, durante bastante tiempo más. Eso sí: A la hora de comer, siempre observamos cinco reglas fundamentales:

 

1.- Huir de los platos con demasiado caldo y de determinadas sopas: El pasado nos demuestra, que es en este campo donde hemos tenido nuestras peores experiencias y donde más se camuflan determinados ingredientes de baja o dudosa calidad.

 

2.- Dar prioridad a los vegetales sobre las carnes y solo tomar estas, cuando se tiene relativa seguridad –certeza, no se tiene nunca-, de lo que se come o de donde se come.

                                                               Guerreros de Terracota

3.- No tratar de investigar demasiado sobre lo que se está comiendo, cuando no se sabe muy bien lo que  es. No preguntar, no suponer, no elucubrar, no deducir… Simplemente, engullir y luego olvidar

 

4.- La vista, el olfato e incluso muchas veces el gusto, engañan mucho en China. Así que, ¡precaución, con emocionarse demasiado!.

 

5.- Cuando algo huele mal y no entra por la vista –cosa que ocurre con relativa frecuencia en China, sobre todo en algunos establecimientos o puestos de comida tradicional,de más baja calidad-, no tiene sentido tratar de convencer al paladar, de que aquello va a estar bueno.

 

Como hemos dicho, la cocina china es variadísima y pocas veces se parece a lo que sirven los restaurantes chinos en España -normalmente, está bastante mejor la de allí, incluso a pesar de ser normalmente más austera-. Además, la gama de calidad es muy diferente: Desde los riquísimos platos de marisco o carne, preparados con los mejores ingredientes y delicadeza, al caldoso pho, de insípido sabor, tallarines hechos de arroz y escasos ingredientes, que se sirve en los lugares más modestos -y no siempre es barato-.

 

El componente principal es el arroz, que se suele servir en tazones individuales –aunque no siempre- y luego por encima, se le puede ir colocando alimentos, tomados de platos comunes, que se van ingiriendo y que van impregnando al cereal con sus salsas.

 

Se suelen priorizar los vegetales sobre las carnes –cocinado normalmente, bastante al dente- y muchas veces, también los pescados y mariscos sobre estas. La cocina china es casi más picante, que dulce, aunque tiene también bastantes componentes de este último sabor básico. Pero las cosas casi nunca saben a puro azúcar, como ocurre en España..

 

Por nuestras experiencias, hay varias especias que marcan los sabores de muchos de los platos chinos, a lo largo de

todo el país. Las dos más habituales, que nosotros identificamos, son el anís estrellado y el polvo cinco especias, formado por semillas de hinojo, clavo de olor, canela, pimienta szechuan y anís estrellado.

 

¿Dónde comer en China?. A diferencia de otros países como Vietnam, donde hay decenas de restaurantes que han sido montados pensando en el turista, en China hay que almorzar y cenar donde lo hacen los lugareños, aunque hay sitios realmente excelentes. Comprando los alimentos en supermercados o comiendo modestamente en restaurantes, se puede comer por el equivalente a un solo euro. Por 3, ya te alimentas de forma muy variada y completa y por unos seis euros, a todo lujo -sin incluir la bebida, dado que en ningún restaurante de China es obligatorio pedirla, ni os mirarán mal si no lo hacéis-.

                                    Gran Muralla China, en Badaling

El sitio más recomendable donde comimos en toda China, fue el Templo de las Tapas -Snack Temple-, que se localiza en la zona del Yuan Yu -muy fácil de encontrar-, de Shanghai. Expone decenas de especialidades, que están colocadas sobre platitos en mostradores, por lo que además de poder ver lo que vas a engullir in situ, es posible elegir el plato que quieras por ti mismo. Aunque a decir verdad, esto no siempre es un seguro, puesto que en China muchas veces no se sabe lo que se come, ni viéndolo en la foto que tienen muchos restaurantes a la puerta, ni observando el plato. Ni siquiera cuando te lo has zampado.

 

Otros lugares bastante adecuados para comer, son determinadas cadenas locales de comida rápida, cuyos nombres siento no recordar, en la mayoría de los casos –si me viene a la memoria, Old Uncle, en Suzhou-. Con el fin de atraer a todo tipo de públicos, su cocina china está algo más suavizada, por lo que entra realmente bien para los paladares occidentales.

 

Hay también establecimientos más pequeños, donde se ofrecen platos de tallarines o arroces fritos bastante baratos. Si lo que veis en las fotos de la puerta o lo que es tan comiendo los comensales o convence, ¡adelante!.

 

            No es China uno de los países donde se encuentren más puestos callejeros de comida, aunque si proliferan en algunas localidades, como Xi'an, Zhuhai o el mismo Beijing. Comer en ellos, suele resultar bastante seguro y se encuentran ricas especialidades.

 

 

           También hay pastelerías –recuerdo especialmente con agrado una, en la calle principal de Suzhou, que no tiene pérdida y en la que varias chicas dan constantemente comida a probar a la puerta, mientras saludan efusivamente-, que dispensan pasteles, empanadas o una especie de pizzas, con mezcla de salado y dulce, que están realmente deliciosas.

 Balsero, navegando por el río Li

            Aunque no hay tantos como aquí, los supermercados son siempre muy socorridos. En algunos, como el más grande que hay en la calle principal de Guilin, se comercializan decenas de platos preparados. Unos son más convencionales y otros algo arriesgados, con los que te puedes zambullir a tumba abierta en especialidades exóticas de la cocina china. Son tan baratos, que la pérdida no es grande, si hay que tirarlos a la papelera. Igualmente, se pueden comer cosas más normales o pedir al empleado de turno, que te haga un buen tazón de tallarines con verduras y carne al instante, delante de tus propios ojos.

 

            Si no y sin salir de ellos, se pueden comprar salchichas, otros embutidos –con cierto toque dulce,- o conservas, además de snacks, que son muy baratos. No es tarea siempre fácil encontrar un bote de ketchup en un supermercado y uno de mayonesa, resulta casi imposible.. Eso sí, soja, toda la que queráis.

 

            Y como no, las enormes sopas chinas –sabor a gambas, guindilla, carne… de tallarines en bote, siempre sacan de un apuro. Los días que estéis cansados de la comida china y os apetezca variar, resulta fácil comprar una en los lugares donde dispensan también agua caliente para prepararla o llevárosla a la habitación del hotel, donde siempre se puede calentar agua. Y luego se comen al estilo chino, absorbiendo ruidosamente, porque suelen quemar y picar como un demonio. 

 

            Como ya se indicó en el apartado correspondiente, en todos los trenes se venden tentempiés básicos, bebidas, café y

sopas de bote. La comida de los tours organizados cuando la incluyen, por ejemplo en el crucero por el río Li, suele ser correcta y adecuada en cantidad, aunque algo discreta en calidad. ¡Con lo que te cobran por el circuito, ya podían estirarse un poquito más!.

 

            No voy a hablar aquí de lo que comen los chinos, porque apenas podría contar más de cuatro cosas, pero si de lo que nos alimentamos nosotros, a lo largo de nuestra estancia.

 Las calles comerciales de Beijing, gozan de gran colorido

            Mayormente, nos decantamos por los arroces fritos –si es con curry, muchísimo mejor- con vegetales y/o carnes y mariscos. Con este plato, el 99% de las ocasiones se va sobre seguro y además, llena bastante. Aunque no sé si es porque tuvimos mala suerte o porque en China es así, suele estar más pasado en la fritura –y por tanto algo crujiente-, que en el sudeste asiático.

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