Respecto al crucero por el río Li, se darán datos prácticos en su momento, pero anticipar, que parte desde dos muelles distintos y desde uno de ellos, cuesta casi la mitad -aún así, sigue siendo bastante caro-. La razón es que desde el más barato, antes solo podían salir los chinos y desde el otro, embarcaban los turistas. Ahora hay libertad para elegir el que se quiera Mi recomendación es que visitéis varias agencias en Guilin, porque los precios son muy variables y podéis acabar ahorrando bastante dinero.Taxi: Por lo que hemos leído en las guías, son bastante asequibles, pero como siempre encontramos una fórmula de transporte alternativo –muchas veces los pies-, no los usamos en ni una sola ocasión. Curioso, porque no recuerdo ningún viaje en el que ocurriera esto. Vista del casco histórico de MacaoRickshaw y autorickshaw: Estas fórmulas de transporte, no son tan frecuentes como en el sudeste asiático o en la India. Los hay en algunas ciudades como Xi’an o Beijing, pero generalmente, ceñidos a zonas muy concretas de la ciudad, fundamentalmente turísticas. Los conductores de estos trastos, son algo pesados, especialmente los que están en la puerta norte de la Ciudad Prohibida y los que ofrecen circuitos por los hutongs, desde las torres de la Campana y el Tambor. Transporte público urbano: Los sistemas de autobuses urbanos son bastante completos y los billetes son extraordinariamente baratos, incluso en Macao. Salvo en Hong Kong, en el resto de las ciudades de China que disponen de metro, el ingreso resulta igualmente muy económico y se hace a través de la compra del billete en máquinas automáticas, con versión también en inglés. Hay a lugares como el sitio donde están los Guerreros de Terracota o Badaling -en la Gran Muralla China-, a los que se puede llegar en bus urbano, de forma muy económica. Los autobuses a los aeropuertos son algo más caros, pero casi siempre, su precio es bastante razonable -no así el que te lleva desde el aeropuerto de Shenzhen al centro de la isla de Hong Kong, donde por una hora de viaje, te soplan 10 euros-. La bicicleta: Es el transporte por excelencia en el país -salvo en Hong Kong y Macao-, contándose por millones en las grandes ciudades. La usan gente de todas las edades y de ambos sexos. Si los conductores de automóviles respetan poco las normas de circulación, las bicis lo hacen aún menos.Circulan por las carreteras, los carriles bicis y las aceras, en la dirección que les venga bien en cada momento y se saltan todos los semáforos. Son un incordio mayor que los vehículos, porque nos se las oye llegar. Desde mi punto de vista, son una de las mayores molestias del viaje. ¿Para que ponen en China carriles bicis o pasos de cebra?. ¡Esa si que es una buena pregunta!. Atardecer junto al lago de GuilinTambién circulan bastantemente motos, aunque muchísimas menos que en el sudeste asiático. Para disuadir de la venta de coches, el gobierno cobra altísimos impuestos por su matriculación El tráfico es realmente caótico e infernal en Shanghai –tal vez a ello contribuya también, que está actualmente casi levantada, con motivo de las obras iniciadas para la celebración de la Expo de 2.010-. En Suzhou, Guilin y Hangzhou es algo más llevadero, aunque no demasiado, mientras que en Xi’an y Beijing mejora bastante. Es ejemplar en Hong Kong y Macao. EL ALOJAMIENTO Una de las mejores noticias, cuando hablamos de China, es la de los alojamientos. En nuestro caso, pernoctamos en seis hoteles y, aunque unos fueron mejores que otros, no tenemos queja de ninguno. Cierto es que los precios no tienen comparación con los del sudeste asiático, ni siquiera con los de Sudamérica o Centroamérica, pero son realmente razonables. En china, el alojamiento más barato nos costó 13 euros en Xi’an y el más caro unos 25 en Beijing. Seguro que en esta última ciudad, podríamos haber pagado bastante menos, pero estaba cayendo el diluvio universal y no nos apeteció buscar más. En Hong Kong conseguimos un cuatro estrellas, por un precio que rondo los 33 euros, lo que en esta ciudad, puede ser considerado una ganga. En ninguno de los casos estuvo incluido el desayuno. Supongo que se puede dormir por mucho menos de esas cantidades en China, recurriendo a establecimientos de un perfil más bajo. A diferencia del año pasado, en eñ que debido a que estuvimos viajando diez meses seguidos y sin ingresos, nos alojamos en establecimientos de tipo económico, como esta vez eran unas vacaciones cortas, decidimos valernos de hoteles de tipo medio. No es infrecuente, que te salgan para ofrecer alojamiento en las estaciones de trenes o de autobuses, aunque no ocurre siempre y no se produce de forma masiva. Si es posible encontrarlos en la estación central de trenes de Shanghai, en la de autobuses de Guilin, en la parada del bus del aeropuerto de Xi’an e incluso en los laterales de la plaza de Tian'anmen, si es que te pillan con bultos. Ciudad Prohibida, en BeijingLas zonas donde nos alojamos, las decidimos tras consultar las guías, bien por su animación, situación o el precio de referencia de los establecimientos. Afortunadamente, acertamos. En un par de caos nos fue posible regatear, consiguiendo en uno de ellos, el hotel de Guilin, un 25% de descuento y en el que ocupamos junto al aeropuerto de Hongqiao (Shanghai), del 20%. La relación calidad/precio, por tanto, es excelente y por lo general, el tamaño de las camas matrimoniales –muchas veces de dos metros de ancho- y de las habitaciones también. En todos los casos dispusimos de baño privado de dimensiones suficientes, en unos hoteles con bañera y en los demás con ducha, bien con plato y mampara o no. También siempre, nos pusieron objetos de tocador, como jabón, champú, cepillo y pasta de dientes, peine, gel… y zapatillas para la ducha o para andar por la habitación, en la mayoría de los casos de papel. Nunca las habíamos visto, pero son realmente confortables –y finas-, claro-. En todos los establecimientos contamos con aire acondicionado y por supuesto, agua caliente las 24 horas y varios juegos de toallas, que nos cambiaron a diario. La limpieza, bastante adecuada en casi todas las habitaciones en las que pernoctamos. Es curioso, pero en muchas habitaciones de hoteles, tienen un panel de llaves en la mesilla, desde donde se manejan todas las luces de la estancia y del baño, además de la televisión –a veces- y hasta una lucecita de “no disturb”, que se debe reflejar en un cuadro automático en la recepción, cuando la activas -aunque luego no hagan ni caso y te molesten por la noche, como más abajo explicaré-. Los enchufes son modelo inglés, de tres clavijas, en Hong Kong y de dos clavijas planas en el resto de China. Sin embargo, en muchos de los establecimientos, están adaptados para que entren los dos tipos y también el de clavijas cilíndricas, que usamos en Europa. Teníamos pensado viajar sin
ningún alojamiento reservado previamente, pero ojeando en los buscadores, nos
encontramos con que había hoteles de tres y cuatro estrellas, por un precio
inferior a lo que las guías de hace un par de años, ponían como referencia de
alojamiento económico. Así que nos decidimos a reservar a través de www.venere.com, los hoteles de Shanghai y de
Hong Kong, dos de los primeros destinos del viaje. Fue un acierto, total y absoluto, al conseguir dos buenos hoteles, a un precio muy razonable. Siempre dispusimos de televisión, con un montón de canales, pero de nada nos sirvió, más que como elemento de compañía o decorativo, porque no había ni uno solo que no fuera en chino. Ni siquiera la CNN o la BBC World, habituales hasta en los países más recónditos del planeta. Tampoco en un cuatro estrellas, como el que disfrutamos en Hong Kong, donde al menos pudimos ver perder a Rafa Nadal en octavos de final de Roland Garros, contra un sueco que yo, ni conocía. ¡Menudo disgusto!. En algunos establecimientos, tienen una costumbre muy fea, que es la de llamarte a la habitación –incluso a deshora-, para venderte una excursión para el día siguiente o cualquier otro servicio y, además, insisten con persistencia. Lo bueno es que además muchas veces, solo hablan chino, pero aún así te lo quieren colocar todo en su idioma. Una de las guías que llevamos habla incluso de que en Xi’an, se le da el teléfono de las habitaciones a las prostitutas, para que ofrezcan sus servicios por la noche. No fuimos víctimas de esto último, pero si de lo expuesto anteriormente. Para lo relatado en el párrafo anterior, hay una solución muy sencilla, que no es otra que desconectar el aparato nada más entrar en la habitación y no volver a conectarlo hasta por la mañana. Otra mala práctica muy generalizada, es la de solicitarte un depósito, a veces bastante alto, además del pago por adelantado. Lo segundo pase, pero lo primero me parece una desfachatez, aunque te lo devuelvan a la salida. Empezamos enfrentándonos en los primeros hoteles que nos lo pidieron. De alguno nos fuimos y en otro conseguimos que se echaran para atrás, tras amenazar con irnos. Finalmente, lo dejamos de pelear y lo acabamos aceptando como mal menor La buena noticia, también viene en la materia de custodia de equipajes el día de la partida, que siempre resultó gratuita. No pernoctamos ni en Macao ni en Doha, por lo que por desgracia no puedo opinar sobre los hoteles en estos dos lugares, aunque por lo que miramos, en ambos lugares resultan bastante caros.EL ROMPECABEZAS CHINO Aquí se cuenta una historia, casi por orden cronológico, que ocupó nuestro tiempo y araño nuestra paciencia, desde pocos días antes de marcharnos a China y hasta casi dos semanas después de nuestra vuelta. Resultó ser una especie de rompecabezas chino –por no llamarlo tortura-, en el que hubo que encajar adecuadamente, piezas demasiado semejantes. Casco histórico de DohaAunque también podría considerarlo, como una buena película de suspense, en la que no se descubre quien es el asesino, hasta el final de la trama y resulta ser, el que menos se esperaba. Al principio, creímos que el malo de la película era el hotel Super 8 Feng Ye, de Shanghai. Luego, pensábamos que era la página de reservas de hotel Venere y cuando ya habíamos sentenciado como culpables a uno y a otro, descubrimos que todo había estado ocasionado, por una cadena de coincidencias y que quien nos había metido en el embrollo, era la agencia de reservas de vuelos Ctrip, que opera desde China. Lo que más me desazona de todo, es que el día que tengamos un problema serio, vamos a estar completamente desprotegidos y desamparados, en manos de incompetentes, que ante cualquier inconveniencia, se lavan ágilmente las manos. Quiero dar un 0, rotundo y redondo, a los servicios de atención al cliente de www.venere.com y de la cadena China de hoteles, Super 8 y solo un cinco raspado, al emisor de una de nuestras tarjetas de crédito (Caja Duero), que fue con la que tuvimos los problemas. La historia se inicia el día 20 de mayo. En la tarde de ese miércoles, a través de la ya mencionada web de Venere, realizo una reserva en el hotel Super 8 Feng Ye, de Shanghai. La agencia virtual, envía un correo automático de inmediato, confirmando la misma por 3 noches –entrando el 25 de mayo y saliendo el 28-, mediante un número de reserva. Hasta aquí, todo como siempre En la madrugada del día 21, el emisor de mi tarjeta me avisa, mediante SMS al móvil, de que se ha producido un cargo de 57 euros, por parte del hotel, referido en el párrafo anterior. Me quedo extrañada, porque nunca en Venere nos habían cargado importe alguno, por anticipado. Alarmada, ese mismo día, me pongo en contacto con ellos, con el fin de pedirles explicaciones, las cuales y tas un nuevo correo, me dan el 22 de mayo. Copio y pego algunos párrafos de esa respuesta: : “Le informamos, que Venere.com, nunca carga dinero sobre las tarjetas de los usuarios. Los datos son enviados, escondidos, a los alojamientos, los cuales cobran sólo en caso de cancelación, después del plazo de la política de anulación, en caso de NO SHOW o en caso de depósito. Al momento de recibir le reserva, el hotel tiene la facultad, de
verificar electrónicamente la validez de la tarjeta.
Tras esto, el 24 de mayo me marcho tranquilamente a China, dando las explicaciones por buenas. Pero a la vuelta del viaje y tras revisar la información de Caja Duero, veo en el extracto de mi tarjeta dos cargos diferentes, que son: 21/05/2.009. SH HUACHENG S-W TRAVEL CT.SHANGHAI. 57,08€. 25/05/2.009. SUPER8 HOTEL SHANGHAI. 56,77€ Este segundo importe, lo habíamos efectuado de forma física, a la llegada al hotel y estamos absolutamente de acuerdo con él, dado que era lo pactado con el Super 8 Feng Ye y el buscador de alojamientos. No así con el primero. Me pongo en contacto con la entidad emisora, donde me indican, que ambas operaciones son de un cliente distinto o al menos, hechas desde diferente terminales. Pero el hecho, es que parecen claramente relacionadas entre sí, dado que yo no he reservado ninguna otra cosa con tarjeta en la ciudad de Shanghai, más que el hotel y los dos importes solo oscilan ligeramente, debido probablemente, al cambio de cotización del yuan, de un día a otro. ¿Quién será esa sociedad, llamada SH HUACHENG S-W TRAVEL CT.SHANGHAI, al que parece que o bien Venere o el hotel, han facilitado el número de mi tarjeta de crédito y que es lo que me está facturando? Otra hipótesis distinta que se me ocurre, es que el hotel me esté duplicando el cargo, por dos sociedades diferentes. En cualquier caso y como me indican en la comisaría de policía a la que llamo, animado por mi entidad bancaria para que ponga una denuncia, que les permita a ellos abrir un expediente, la cosa tiene pinta de fraude.. Antes de formular la pertinente denuncia, me pongo en contacto con Venere por un lado y con la cadena Super 8 por el otro. Los primeros me indican, que debo mandar a un determinado número de fax, el extracto de la tarjeta. Decidimos asumir el gasto sin rechistar, a pesar de que es internacional, dado que lo podemos mandar desde nuestro trabajo, sin coste. Pero el fax nos da error. Contactamos nuevamente con ellos y se desentienden, recibiendo largas por su parte (intercambio de 18 correos electrónicos, sin aportar una sola solución) Solo vuelven a reaccionar, cuando les mando un nuevo mail, esta vez incendiario y con mil amenazas. En el departamento de atención al cliente de Super 8, se lavan las manos –son muy limpios ellos-, señalando que sus hoteles son franquicias, con autonomía de gestión y que ya han dado aviso al Feng Ye, para que nos contesten a la reclamación. ¡¡Lo harán en el plazo de diez días, el 26 de junio exactamente!!. Coloridos huevos fritos, en los puestos callejeros del Yuan Yu, en ShanghaiUn par de horas después, de haber reservado el hotel de Shanghai, había comprado dos billetes de avión, con la agencia china www.ctrip.com. Los 515 yuanes que nos habían cobrado, no aparecían por ninguna parte en la facturación de mayo y supusimos, que constarían en la de junio –a veces pasa-. Nunca los asociamos con la cantidad del supuesto pago duplicado, porque por el hotel Super 8 Feng Ye, habíamos pagado 540. Las cifras eran por tanto, distintas y no tan próximas, como las facturadas. En medio de la vorágine, el 24 de junio se me encendió una luz. ¡¡Vamos a ver que ocurre, si meto en Google, SH HUACHENG S-W TRAVEL CT.SHANGHAI!!. ¡Bingo!. En un foro en inglés alguien explica, que se trata de una sociedad filial de Ctrip y el usuario se queja, de que le habían dicho que le cobrarían solo un 3%, por el uso de una tarjeta extranjera, pero que inexplicablemente, le han soplado un 9%. Empiezo a hacer cuentas y salen. 500 yuanes el vuelo, más 15 de la tarjeta foránea, más otro 6%, suman 545 yuanes, cifra solo cinco yuanes superior, a la facturación del hotel. Las casualidades y el incumplimiento de las condiciones de Ctrip, nos han jugado una mala pasada. Por un lado, los importes similares y por otro, la coincidencia de que la filial de Ctrip, estuviera en Shanghai, como el hotel y no en cualquier otra ciudad china Además de la falsa alarma al móvil de la entidad emisora de la tarjeta y que ambas compras, fueran del mismo día. En fin, espero que la próxima vez
que se conjuguen tantos astros, sea para que nos toque la lotería. |