En cualquier caso y según los libros, China es un país multireligioso, con el budismo, taoismo, confucionismo y chamanismo, como principales fuentes de inspiración de la religión. También están representados en el país el catolicismo, el cristianismo y el islamismo, de forma más minoritaria. Las estadísticas sobre el número de personas que tienen algún credo en China son bastante confusas. Las hay para todos los gustos: Unas hablan de 800 millones, pero también las hay que afirman, que solo son unos trescientos noventa.LA POLÍTICA No es objetivo de este relato, como de ningún otro en esta web, hacer valoraciones políticas, aunque en esta ocasión se van a incluir unas pocas líneas, dada la curiosidad que me despertó algún aspecto de este capítulo durante el viaje. Por supuesto, no voy a referirnme aquí, a la situación actual del Tibet. Torre de la Campana, en Xi'anChina es un país comunista, aunque el turista normalmente no lo percibe a lo largo de su viaje. Si uno viniera desde el espacio y no tuviera noticias de este asunto, no sería fácil acertar el tipo de régimen que rige el país. Hasta aquí, nada nuevo, porque también ocurre en países de signo similar, como Vietnam o Laos. Pero es que en China la cuestión es aún mucho más exagerada. Salvo en la plaza de Tian'anmen, donde la policía y el ejército vigilan férreamente, la presencia de estos estamentos en el resto del país es escasa. Tampoco hay mucha propaganda visible del régimen por la calle, ni arengas políticas por altavoces o a través de determinados canales de televisión –como si ocurre en Laos-. Por no haber –y esto también nos llamó mucho la atención-, no hay ni estatuas, ni de héroes del pasado o del presente. Y ni siquiera el mismísimo Mao, nomina a las principales avenidas de las ciudades, como casi siempre suele ocurrir en los países de dictadores tan potentes y admirados. Es verdad que si es posible verlo por la calle, pero más en las tiendas de recuerdos, que ofrecen su cara en camisetas o platos y libritos con sus citas históricas, que más bien son discursos y que dan forma, a lo que en todo el mundo es conocido como el Libro Rojo de Mao. En cuanto a la movilidad por el país por temas políticos, para el Tibet se precisa un permiso especial, que se obtiene en determinadas agencia y hay otras zonas restringidas en el país -para ello mejor, visitad la web del ministerio de Exteriores-, aunque no son muchas. En la China más turística, el viajero puede circular sin la mas mínima restricción (ni en una sola vez en tres semanas, nos pidieron el pasaporte o nos hicieron alguna pregunta). EL IDIOMA No pretendo dar aquí clases de chino, entre otras cosas, porque primero me las tendrían que impartir a mí. El objetivo es volver a recordar, que los chinos que prestan servicio al turismo, hablan algo más de inglés de lo que comúnmente se piensa. Aunque sea despacio o con frases muy cortas, siempre pudimos entendernos en estaciones de tren, autobús, agencias de viajes u hoteles. En la calle, ya es otra cosa, dado que la mayoría ni siquiera, conocen nuestro alfabeto. Gran Muralla China, en BadalingNo encontramos a un solo chino que hablara español, a pesar de conocer a uno, que tiene una hermana en Madrid, que regenta un restaurante chino y que piensa venir a nuestro país en diciembre próximo. La única palabra que fue capaz de esbozar fue “amigo” y era para llevarnos de compras a una galería de arte. Como ya se ha dicho, puede ser muy útil hacerse con un libro de conversación español-chino, por ejemplo el de Espasa, aunque nosotros no lo utilizamos ni una sola vez. Es verdad que al principio del viaje, el estar viendo todo el día caracteres chinos, raya bastante. ¡Es que además les gusta hacerlos enormes, iluminarlos y poner rótulos por todas partes!. Luego te acabas acostumbrando y hasta te parecen chulos Saber decir en chino, palabras como hola, adiós gracias y alguna otra, ayuda a que los nativos muestren más disposición todavía, de la que siempre hacen gala hacia los extranjeros. Aprender los cuatro puntos cardinales, ayuda a orientarse bastante por las ciudades. En Hong Kong hay muchos menos problemas para entenderse en inglés, pero en Macao, no va a ser fácil hacerlo en portugués, a pesar de la dominación de ese territorio por parte de nuestro vecino. Aunque al menos los nombres de las calles y de las iglesias, son una delicia para el oído. LOS HORARIOS En China ocurre como en otros muchos países de Asia. Tiene seis horas de diferencia hacia delante con nosotros, pero dada la distancia, al menos deberían llevar ocho. Esto hace que amanezca prontísimo y que también anochezca temprano. Sin embargo, luego los chinos no se adaptan a estos horarios, porque los bancos abren sobre las nueve y las tiendas incluso más tarde. Así que desde poco más de las cinco es de día, pero sin casi actividad alguna en las calles, oficinas y negociosSalvo supermercados y algunas otras tiendas –de gominolas, pastelerías…- también se cierra bastante pronto, más o menos sobre las siete. Pero los chinos no son suizos y determinadas calles, se pueden ver llenas y muy animadas, hasta las diez o las once de la noche Zona de los rascacielos junto al mar, en DohaLos domingos en las ciudades chinas, abre casi todo –no así en Hong Kong, donde este día es como en Europa-, así que parece una jornada como otra cualquiera. Si China lleva una hora no acorde a sus hábitos, lo de Qatar ya es una exageración. Y es que solo tienen una hora más que España, cuando están a más de cinco mil kilómetros de aquí. Así en junio, a las cuatro de la mañana ya es de día, no habiendo nadie por la calle o algo abierto –salvo alguna tienda 24 horas-, hasta casi las ocho. Si visitáis Doha en viernes, como fue nuestro caso, encontraréis todo absolutamente cerrado –al menos hasta bien entrada la tarde-, salvo algunas tiendas del mercado del casco antiguo y los supermercados. Ni bancos, ni zocos, ni tiendas de moda y lencería de vértigo… CLIMA
La gran extensión de China, hace que cualquier generalidad que podamos apuntar sobre las características del clima, pueda ser inválida para según qué zonas del país. Sin embargo, se puede afirmar, que esta nación se destaca por un claro componente monzónico y un invierno con temperaturas muy variables, según la zona del país en que nos encontremos. En general, el clima se puede calificar de templado. Las lluvias son más habituales y abundantes en la parte sureste. Incluso existen zonas con clima extremo, en que no existe verano, que están la mayor parte del año cubiertas de nieve. Podemos diferenciar varias zonas respecto al clima, según indica la embajada de China en nuestro país: -Zona monzónica del este (casi la mitad del territorio nacional). En ella está la mayor parte de la tierra cultivable y goza de un clima húmedo y semihúmedo.
-Zona seca del noroeste (un 30 por ciento del territorio nacional). Clima y paisaje seco.
-Zona helada de la meseta Qinghai-Tibet (un 25 por ciento del territorio nacional) .Clima frío y zonas montañosas. El mejor momento para visitar
China, dependerá de la zona que deseemos recorrer, aunque normalmente, son la
primavera y el otoño. Crucero por el río Li En cuanto al tiempo que nosotros nos encontramos, decir que en general pasamos calor –especialmente húmedo en Shanghai y Hong Kong-, aunque moderado. En Guilin nos hizo un poco más de fresquito. Pero lo peor fue la lluvia, que nos visitó durante 5 de los 21 días. Además lo hizo de forma intensa, sobre todo en Guilin y Beijing, donde estuvo lloviendo un día entero con bastante fuerza. Para la época en la que hemos ido, apenas hace falta llevar ropa de abrigo, salvo que se vaya a las zonas montañosas. Para el resto, basta con un polar o un jersey por si acaso. LOS PARAGUAS Como ocurre en el sudeste asiático, en China los paraguas, costando lo mismo, tienen una doble función. Por supuesto que sirven para la lluvia, pero también son útiles para el sol. En los días despejados, sobre todo las mujeres y muchos hombres cuando van en pareja, los portan abiertos, para protegerse del sol. Esto provocaría hilaridad, si se hiciera en occidente, pero no resulta tan mala idea, cuando el calor aprieta de lo lindo y el sol pega de plano. Tienen una destreza increíble para manejarlos –bien haga sol o llueva-, conduciendo en moto o en bicicleta. Esta estampa es muy entrañable. BAÑOS PÚBLICOS
Los baños públicos son realmente frecuentes en China. No los vimos en Shanghai, Hong Kong o Macao, pero si en el resto del país. Son gratuitos –como los de las estaciones de trenes y autobuses-, pero normalmente son algo sucios. Aunque más que no estar limpios, es que suelen oler mal. El orín en China –desconozco la razón, aunque intuyo que será por el tipo de comida- tiene un olor muy fuerte.Además, en muchas ocasiones no tienen ni taza, ni puerta. Ellos están acostumbrados a hacer sus necesidades de forma pública, incluso charlando con el vecino del cagadero de al lado. Pero para los occidentales, que somos más pudorosos con este asunto, no es tan normal. Especialidades en la calle del Gourmet, en la zona comercial de BeijingSon mucho más recomendables los baños de Mcdonalds o del Kentucky Fried Chicken –mas frecuente esta última cadena de comida rápida, que la anterior en país-, que suelen tener taza, papel y jabón fuera y que no ponen ningún inconveniente para usarlos, aunque no se coma en el establecimiento. CAMINO DE SHANGHAI Son las cuatro de la madrugada. Estamos en el exterior de la estación de autobuses de Valladolid, esperando a que llegue el Alsa, que nos debe trasladar hasta la terminal 1 de Barajas. En la calle, el ambiente está algo tenso. Hace solo unas horas, se han enfrentado el Real Valladolid y el Sporting de Gijón, en la penúltima jornada de la liga. El nerviosismo ha sido el protagonista de la semana y la tirantez entre ambas aficiones es muy explícita, después del desacuerdo en el reparto de las entradas y del precio que se a puesto para los visitantes. Para colmo, los asturianos se han llevado el gato al agua venciendo 1-2 y el Valladolid, que tan solo hace dos semanas estaba ocho puntos por encima del descenso, tendrá que jugarse su plaza en primera la próxima semana, con el Betis. Varios aficionados esportinguistas retornan a Madrid, en nuestro mismo autobús y mientras esperan, son fruto de las iras contenidas de los vallisoletanos, que les gritan “Oviedo, Oviedo, Oviedo…”. Ellos y ellas permanecen callados, mostrando una forzada sonrisa de circunstancias, que rebaje la tensión. Tras un viaje tranquilo, con el autobús abarrotado, llegamos a la T1 de Barajas, cuatro horas antes de que salga nuestro avión. El día anterior hemos estado intentando hacer la facturación on line –según Qatar Airways, desde 36 horas antes de la salida-, pero ha sido imposible. Saliendo de España, por la isla de MallorcaEl check-in ya está abierto, así que realizamos los trámites, obteniendo las dos tarjetas de embarque: La de Madrid a Doha y la de Doha a Shanghai. Es una buena noticia, porque así no tendremos que hacer ningún trámite en la capital de Qatar, dado que nuestro equipaje va directamente al destino. Nos colocan un plástico en las mochilas, con nuestros nombres y destinos y nos solicitan la tarjeta de crédito, con la que pagamos los boletos por internet, por motivos de seguridad. Muchos requerimientos, pero el personal es muy amable. Hacemos tiempo paseando por el aeropuerto y nos afloran los mismos pensamientos de siempre: Desde que inauguraron la T4, a Madrid le sobra aeropuerto por todas partes, porque la T1, la T2 y la T3, están casi siempre vacías. Cruzamos los controles de seguridad y accedemos a la zona de tránsito. En una tienda, compramos una botella de Martini para pasar el tiempo y la atenta vendedora hace un alarde, aunque con modestia, de sabiduría y nos explica la historia de este producto, sus diferentes clases y características. ¡La lección resulta interesante!. Trato de pillarla, preguntándole por el Martini rosato, que hemos bebido en Italia, pero que no se vende en España, pero también domina este apartado. Embarcamos en el avión y salimos en hora. Qatar Airways es muy buena compañía, pero decir que es la mejor del mundo en clase turista, me parece algo exagerado. La comida es abundante –aunque hemos volado en compañías como Egypt Air o Royal Jordania, donde aún lo es más- y la bebida también. El personal es amable, hay pantallas individuales multifunción –películas, música, juegos, seguimiento del avión…-, aunque el espacio es tan reducido como en otras compañías o menor incluso que en las low cost Vueling y Air Asia. Salimos por Valencia, hacia las islas Baleares y enfilamos rumbo hacia Túnez. Nos dan unas galletitas de sabor a queso, con una bebida –en nuestro caso, vino- y poco después nos sirven la primera comida. Previamente, nos han entregado el menú, con tres diferentes platos principales a elegir, dos entrantes y postre, pero la sorpresa viene cuando nos enteramos, de que nosotros tenemos comida especial. Y es que al hacer la reserva, hemos elegido menú hindú no vegetariano, pensando que había que poner uno de los que aparecían. Comemos rico pollo en trozos gigantes, hechos al grill y al curry y acompañados de arroz, además de una ensalada y frutitas, todo regado con rico vino chileno –lo mejor del vuelo- y buen brandy. También dan vodka y otras bebidas alcohólicas, ¡desde las 11 de la mañana!. Afortunadamente y a pesar de no haber hecho el check-in on line, hemos conseguido ventanilla para los dos vuelos y viajar, por tanto, en la parte lateral de asientos de dos –en el centro son cuatro-.Bordeamos el norte de África. El mando de mi pantalla multifunción se ha atrancado y deja e funcionar, así que mientras entramos en Egipto me duermo y no me despierto hasta pasada la mitad de Arabia Saudita. El chico que está sentado al otro lado del pasillo, va leyendo atentamente un artículo titulado “Doce razones para hacerme un hombre”. ¡¡Espero que lo consigas, chaval!!. Plaza de la estación central de ferrocarriles, en ShanghaiAntes de aterrizar, vuelve de nuevo el servicio de catering: Más vino chileno y una rica y alargada empanadilla, con carne y curry, que nos recuerda bastante a las de sabor espectacular, que nos devorábamos el año pasado en el little India de Georgetown, en Malasia. El envoltorio trae una curiosa leyenda en inglés, que viene a decir, que se está investigando para conseguir un curry que los astronautas puedan llevarse al espacio, pero que mientras se encuentra, disfrutes de este sobre la tierra. ¡¡Muy ingenioso!!. |