6.- “Los chinos gritan mucho”. Resulta curioso, que digamos precisamente esto los españoles. Salvo en países de temperamento muy frío, siempre que hay aglomeraciones de gente, hay cierto escándalo, cosa que también ocurre en China. Pero en este país, es muy habitual viajar en un autobús o en un vagón de tren, sin escuchar una voz más alta que otra. Si que es cierto, que al ser el chino un idioma basado en las distintas entonaciones y que sus voces son algo más agudas que las nuestras –sobre todo las femeninas-, a veces puede dar la sensación de que hablan muy alto, pero nada tiene eso que ver con gritar, avasallar lingüísticamente o ser escandaloso.7.- “En China, hay que hacer largas colas, en las que los lugareños suelen colarse. Para gestionar casi todo, hay que tener mucha paciencia”: No fueron demasiadas las ocasiones en las que tuvimos que hacer cola y cuando así ocurrió, estas suelen moverse a una velocidad de vértigo, desconocida en occidente. Como en todas partes, hay gente que se cuela, pero las colas suelen ser ordenadas. Guerreros de TerracotaSirva de anécdota, que nosotros nos colamos unas cinco veces –tres sin darnos cuenta- y solo se nos intentaron colar en dos ocasiones. 8.- “Trabajan como chinos”: De verdad, no es para tanto, al menos en la economía no sumergida. Las tiendas se adaptan bastante a los horarios occidentales y son menos frecuentes que en España –salvo en las grandes ciudades, aunque son cadenas- los supermercados tipo chino, abiertos las 24 horas. Lo que si nos pareció, es que el trabajo no está organizado de forma muy eficaz. No es infrecuente ver en tiendas de gominolas formato chino y bebidas o tiendas de ropa a 10, 20 0 30 yuanes, a seis o siete empleadas, en un negocio en el que no se ven demasiados clientes –a veces ninguno-. Suponemos que irán a comisión, porque no hay empresario que pueda apuntar semejante nómina, con tan escasos ingresos Por otra parte, los chinos también disfrutan intensamente del tiempo libre y viajan bastante, al menos por su propio país. El turismo interior en China, es un sector muy pujante, que mueve de un laso a otro del país a millones de personas. Solo hace falta darse una vuelta por la Gran Muralla, la Ciudad Prohibida de Beijing o el crucero por el río Li para comprobarlo. El turismo extranjero, sin embargo, no es ni mucho menos masivo. ¡Aprovechad, porque todavía sigue siendo un buen momento para descubrir China!. 9.- “Los chinos son unos guarros y se pasan la vida escupiendo”: Es verdad que la técnica del escupitajo chino es casi perfecta. Primero se hace el gargajo de forma ruidosa, acompasada y prolongada. Vamos, sin complejos, ni discreción. Luego, se amasa la saliva durante unos cuantos segundos y finalmente, un bloque compacto de sustancias indeseables caen al suelo. Iréis por la calle y seréis espectadores de este espectáculo decenas de veces, pero de ahí a decir, que todos los chinos escupen, va un trecho largo. Probablemente, se escupa lo mismo que en cas i todas partes, pero en China, se hace de una forma mucho más escandalosa. O la realidad ha cambiado en los últimos tiempos o algunas guías de viaje se columpian. En una de ellas leí –no recuerdo en cual-, que es habitual viajar en los vagones de asientos duros de los trenes, tirado en el suelo, entre las colillas y los escupitajos de los lugareños. Pues bien, los trenes en China los vimos razonablemente limpios, sin escupitajos, ni colillas y quien iba tumbado en el suelo en los trayectos nocturnos –yo misma lo hice-, es más bien porque los asientos son bastante incómodos. Pagodas gemelas de GuilinLa limpieza de las calles de las ciudades de China, es claramente superior a las de la mayoría de las españolas, a la vez que la educación para no tirar cosas al suelo. Constantemente, hay limpiadores recogiendo lo que cae y se tira, a veces inmediatamente después de que la basura llegue al suelo. 10.- “Cuando los chinos se enfadan, se ríen”: No sé si esta es su única manera de mostrar enojo, contrariedad o desacuerdo, pero si es bastante frecuente, aunque también ocurre en algunos otros países de Asia. Y es que aunque todos somos seres humanos, las diferencias entre occidentales y chinos, se ciñen tanto a la apariencia física, como a los códigos de conducta. Pero nada resulta ni insalvable, ni traumático. 11.- “Viajar por China es barato”. Si y no. En la mayoría de las ciudades, se puede tener por el entorno de unos 20 euros –cinco arriba, cinco abajo-, alojamientos de muy buena calidad. Es muy factible comer decentemente por un euro y muy bien por tres, además de viajar en litera dura, un trayecto de unas 14 horas, por unos 30. Es decir, la vida cotidiana sale baratísima. Sin embargo, los precios de las visitas turísticas son bastante elevados –con la honrosa excepción de la Gran Muralla China y la Ciudad Prohibida- y con el agravante, de que en este país se cobra por absolutamente todo. El goteo es incesante, de tal forma, que uno se puede llegar a gastar al día si entra en todo, entre 15 y 20 euros en visitas de medio pelo. No diríamos que “te cobran hasta por mear”, porque en China es de las pocas cosas que salen gratis, en numerosos baños de titularidad y uso público. Aunque a veces las condiciones higiénicas no son las más adecuadas (más de olor, que de limpieza y es que capítulo aparte –y no me toméis por frívola-, merece el asunto del fuerte hedor del orín de los chinos y de las chinas, tal vez derivado de la dieta alimenticia). 12.- “En China hay muchos más hombres que mujeres”: Esto es así en el campo, motivado por la política del hijo único -dos, si la primera en nacer es una niña-, donde la proporción llega incluso a 130 hombres por cada cien mujeres. Pero en las ciudades la cosa se equilibra notablemente e incluso, se prefiere descendencia del sexo femenino, dado que las salidas laborales de las mujeres son al menos, tan significativas como las de los hombres. Y es que en la actualidad, la mayoría de los trabajos de atención al público o de venta en comercios, están llevados a cabo por chicas o señoras. Lago artificial y picos, en YangshuoEn cuanto al tema de la población, no tengo ni idea de cual es la actual situación de su pirámide poblacional, pero lo cierto es, que por la calle apenas se ven niños ni personas mayores, predominando ampliamente, los que en la actualidad están en la horquilla entre los 15 y los 35 años 13.- “Los chinos son muy bajitos”: Tampoco es cierto, sobre todo en el sexo masculino. Las chicas, normalmente, si que son algo más pequeñas –como en otros países de Asia, parecen muñequitas-, aunque tienen insultantes cuerpos casi perfectos, a los que les queda bien casi todo lo que se pongan. Y no es que posean poco pecho, como se suele decir. Es simplemente, proporcionado con el resto de su cuerpo. 14.- “Los chinos se pasan el día haciendo fotos”. Esta afirmación es bien cierta. No he visto pueblo en el mundo que fotografíe más. Pero tras tres semanas, aún no he descubierto sus criterios fotográficos. Retratan las cosas más absurdas y menos llamativas para cualquier occidental o, hacen decenas de fotos de lo mismo. No creo que haya ningún atractivo en el mundo –por turístico y bello que sea-, que reciba más flashes que cualquier ciudad china, por pocos encantos que tenga. Y otra cuestión a resaltar, es que la mayoría de los chinos cuando hacen turismo, no miran las cosas, solo las fotografían, Lo pudimos ver claramente en lugares como los Guerreros de Terracota o la Ciudad Prohibida de Beijing. Además, cuando de fotografiar se trata, no respetan a nadie y pierden toda la educación. Te empujan con descaro, para quitarte a ti y tomar tu posición. O cuando estás tranquilamente contemplando algo, te molestan para que te vayas de allí, porque se quieren inmortalizar donde tu te encuentras. 15.- “Los chinos odian a los japoneses”: Quien quiera encontrar datos para saber si es cierta esta afirmación, que bucee en internet, tratando de localizar datos de la llamada Masacre o Violación de Nanjing. 16.- “Los chinos no conocen nada de España”: Los habrá que si, como en todas partes, pero yo iría incluso más lejos: No es que no sepan ubicar España en el mapamundi, sino que creo que la mayoría no saben ni siquiera poner en su sitio a Europa (ya hemos hablado en otro punto anterior del pragmatismo de este país y de la falta de curiosidad de los chinos).Hay un dato estadístico evidente, que he encontrado por internet, referido al mundo del fútbol, que apoya este argumento. A pesar de ser España campeona de Europa de fútbol, el futbolista español más conocido en China es Raúl, en el puesto número 15. Raúl, como bien sabemos todos, ni siquiera fue a la Eurocopa de Austria y Suiza. Muralla de Xi'an17.- “Las novias en China, se casan de rojo, porque trae buena suerte”. Todas las novias que hemos visto a lo largo y ancho del país, que seguro que han sido bastantes más de diez, iban vestidas de blanco inmaculado, como las de aquí. No nos hemos topado con una sola novia que fuera vestida de rojo. ¡Necesitamos que alguien nos lo explique!. Gracias por adelantado. ¿SON O NO SON CHINA, HONG KONG Y MACAO? No es mi objetivo –como en ninguno de los relatos- entrar en cuestiones políticas, pero es que en esta ocasión el asunto es peliagudo, también a efectos prácticos. Si simplificamos al máximo la cuestión a la pregunta propuesta en el título, habría que contestar que sí. Pero si vamos complicando las cosas, los matices pueden ir enturbiando el asunto. Técnicamente, Hong Kong y Macao son regiones administrativas especiales de la República Popular China. En estas dos entidades geográficas especiales, se aplica el modelo administrativo conocido como “un país, dos sistemas” . Este concepto, cuyo ideólogo fue Deng Xiaoping, que pretendía que se aplicara a una eventual reunificación con Taiwán, consiste en el mantenimiento de un sistema económico capitalista, bajo la soberanía de un país de ideología oficial comunista. Además del sistema económico, estas dos regiones mantienen un código administrativo y judicial independiente e incluso su propio sistema de aduanas y fronteras externas, además de su divisa.. Supongo que es la única solución que pudieron encontrar, para resolver la contradicción entre un modelo económico capitalista, promovido por los estados que gestionaban estas ciudades -Inglaterra y Portugal- y la incorporación desde 1.997 a un estado comunista. Crucero por el río LiAsí que en la práctica, estos dos enclaves suponen otra china fuera de China, con un modelo de vida distinto y con al menos tantos aspectos discordantes con el resto de China, como concordantes. El hecho de que haya que cruzar un control de inmigración, que usar una divisa distinta y que para volver a entrar a China, tengas que tener una visa de doble entrada, no ayuda mucho a convencer al cerebro de que en Hong Kong y Macao, estamos en China. EL EXOTISMO DE QATAR Sí, ya sé que pasar siete horas y media en un país no da para escribir una tesis del mismo, pero si al menos, para esbozar unas impresiones generales. Para quien no haya rulado mucho por los países árabes –que no es nuestro caso-, Doha si que le resultará una ciudad algo exótica. Sus mujeres vestidas de negro, dejando solo visibles los ojos y sus hombres de largo hasta los pies, de blanco y con el pañuelo del mismo color o el típico palestino. Sus tiendas de lencería fina, aunque a veces desfasada u hortera, para cualquier mujer occidental. Sus puestos de especias, su casco antiguo espléndido, los rascacielos frente al mar, los zocos, la Corniche… ¡¡¡¡y el calor, ay Dios que calor!!!. Siete horas y media en Doha, al menos dan para constatar la amabilidad y hospitalidad de los cataríes, sus ganas de agradar, su educación -sobre todo cuando van conduciendo, a la hora de tratar a los peatones- y su respeto por el viajero, al que no tratan ni de vender nada, ni de engañar. La despedida en el aeropuerto fue calurosísima. El Empleado de Qatar Airways que nos dio el ticket de comida, bromeó con nosotros, acerca del color de nuestra cara, después de la casi insolación que sufrimos en esta ciudad. El del control de pasaportes, nos sonrió y nos dijo en un perfecto español: “Hasta la vista”. Y hasta el de la tienda libre de impuestos, nos hizo pasar un buen rato y nos dio cariño. Si alguna vez voláis con Qatar Airways y tenéis una escala de varias horas allí, no lo dudéis y salir a patear Doha. A pesar de que os hagan pagar los malditos 20 euros del visado. MIS DIEZ… En este epígrafe voy a tratar de ordenar del 1 al diez -por orden de preferencia-, cosas tan dispares como los sitios que más me gustaron, los mejores y peores momentos o mis mejores descubrimientos gastronómicos. Como es lógico, todo desde un punto de vista muy personal y teniendo en cuenta que nunca podré incluir, aquellos lugares que por circunstancias diversas, no visité.Los mejores momentos del viaje:
1.- Paseando por los hutongs menos turísticos de Beijing. Deliciosos para el visitante, espartanos para sus moradores. Casi tan sensacional como recorrer la calle Quianmen al anochecer, en la misma ciudad. Especialidades exóticas, en el mercado nocturno de Beijing2.- De excursión por la Gran Muralla China. 3.- Comprando en los todochino y en los modachina. Las primeras, son tiendas donde se vende absolutamente de todo –servible o inservible-, por dos, cinco o diez yuanes. Abundan los pendientes, pulseras y complementos para el pelo, aunque también hay muñecajos, adornos, utensilios, objetos inclasificables… En las segundas, por 10 o 20 yuanes, se pueden comprar ropa o zapatos, que sin ser de buena calidad, da bastante el pego. El problema para las occidentales, es el extraordinario cuerpazo y pequeña talla e pie, que tienen las condenadas. Nunca me atrajeron este tipo de tiendas –o al menos, sus variantes chinas en España-, pero debo reconocer que en China, me envicié bastante con ellas. Lo pasamos especialmente bien, en tress tardes de compras en Zhuhai, Xi’an y Shanghai 4.- Disfrutando de una subasta de palomas y faisanes en una de las plazas del casco antiguo de Doha. Esta ciudad, con sus hombres vestidos de blanco inmaculado y turbante y sus mujeres de negro, nos cautivó a pesar de ser viernes, día festivo musulmán y funcionar a medio gas. Aunque en general, no nos disgusta la cocina china, llegar a Doha y respirar los olores de la comida y las especias árabes, fue otro de los momentos más deliciosos del viaje 5.- Llegada a la animadísima y vital Xi'an, un jueves a las once de la noche. Y es que en China, la gente no se acuesta pronto. También los paseos por la zona de arabilandia -barrio musulmán- en esta ciudad, constituyeron uno de los mejores momentos del viaje, en un país donde apenas hay mercados, con los puestos tradicionales. |